El American Music Center y el American Composers Forum editaron Taking Note: A Study of Composers and New Music Activity in the United States, trabajo que constituye el resultado de una serie de encuestas a más de cien compositores distribuidos en ocho ciudades de Estados Unidos. Encontradas en The Rest Is Noise, algunas conclusiones sumarias del estudio (pueden leerse aquí, donde también está disponible el informe completo en pdf) son reveladoras: 1) ser compositor profesional (sea lo que fuere que quiera decir esto) ocupa las tres cuartas partes del tiempo de trabajo. Los compositores dedican un promedio de 27 horas semanales a la composición, y tienen un ingreso anual de 45 mil dólares, aunque, desde ya, por todas sus actividades, no solamente por la composición; 2) Las tres cuartas partes de los entrevistados se consideró compositor profesional, pero sólo el 10 % vive de sus obras; 3) Dos tercios de los compositores profesionales son los encargados de ejecutar sus obras; 4) Los compositores utilizan las nuevas tecnologías para establecer un contacto directo con el público (de hecho, la mayoría distribuye sus obras en sitios web). Naturalmente, sería ingenuo esperar la realización de una encuesta semejante en Argentina. Pero podría presumirse que los ingresos son muy distintos, que nadie vive, en el sentido crematístico, de sus composiciones y que, más allá de las nuevas tecnologías, el lugar de contacto entre los compositores y el público sigue siendo la sala de conciertos.