Jalea prehistórica

 

 

Dos lugares, un protagonista y una historia divertida se unen aquí gracias al ingenio del escritor y realizador Martín Wain que, además de periodista, es director de cortometrajes. A su vez, el reportero gráfico Fernando Massobrio se transforma en este trabajo de fotógrafo en actor, algo así como su lado b profesional.  El caso es que estos dos personajes, ambos de la Redacción de La Nación, crearon y le dieron forma a La Jalea, una aventura en la que no logran zafar de los efectos adversos de una mermelada prehistórica.

Un par de preguntas a Martín Wain aportan algunos curiosos detalles de este corto:

-¿Desde cuándo hacés videos y qué tipo de trabajos te gusta realizar?

-Empecé con un corto documental hace diez años, pero me fui volcando hacia la ficción, siempre en formato breve. Me gusta sobre todo escribir y dirigir historias. Ultimamente disfruto de cierto juego de obstrucciones, algo así como aprovechar límites del entorno, los objetos y el momento para usarlos como motor creativo. Es una manera de generar material a partir de lo que uno tiene (sobre todo, poco tiempo).

-¿Cómo surgió la idea de La Jalea y dónde se filmó la escena de los dinosaurios?

-En este caso, por ejemplo, teníamos  diez o quince minutos y una mermelada que nos habían regalado. Estábamos en el medio de un paisaje impresionante -el Bosque Petrificado Sarmiento, en Chubut- y teníamos mi cámara. Más tarde íbamos a ir al parque de dinosaurios de Colonia Sarmiento, así que aprovechamos para filmar esa especie de persecución loca, y completamos luego el material en Buenos Aires. Fernando, además de actuar, se filmó a sí mismo en parte de la corrida. Todo un talento. Un límite que  nos pusimos fue que entrara todo en 60 segundos (un formato en sí, el videominuto), porque una historia tan simple tenía más sentido bien comprimida.