El caso de la valija mexicana

 

Portada del catálogo de la muestra: The Mexican Suitcase. © ICP

Robert Capa es uno de los fotógrafos más famosos de la historia. Exiliado de Hungría, donde nació en 1913, se refugió en Berlín y recurrió a la cámara como una manera de ganarse la vida. Desde 1936 realizó una serie de reportajes sobre la Guerra Civil española y con esas imágenes obtuvo prestigio en todo el mundo. Luego se destacó como corresponsal de guerra en los principales conflictos armados de la primera mitad del siglo XX, incluyendo la Segunda Guerra Mundial. Murió en 1954 en Indochina al pisar una mina explosiva.

A principios de los años 30 se instaló en París junto a Gerda Taro y David Seymour –conocido como Chim–, otros dos fotógrafos de Alemania y Polonia, inmigrantes judíos como Capa, que también trabajaron en la guerra de España.

En octubre de 1939, cuando el ejercito alemán acechaba París, Robert Capa zarpó hacia Nueva York para evitar ser capturado. Entonces dejó todos sus negativos a cargo de su laboratorista, Imre Weiss, que más tarde, antes de que fuera atrapado y enviado a Marruecos, logró enviar el material fotográfico de Capa a México en una valija –que incluía fotogramas de Taro y Chim–. Desde entonces, los negativos estuvieron perdidos hasta que, casi 70 años después, el director de cine mexicano Benjamin Tarver devolvió la maleta a Cornell Capa, hermano de Robert y fundador del International Center of Photography, y quedaron guardados en el archivo del ICP.

A partir de este año, con el material recuperado de la maleta mexicana se está realizando una muestra itinerante (justamente llamada The mexican suitcase) que comenzó su recorrido en Nueva York y que actualmente se encuentra en Europa. Hasta el 18 de septiembre la exposición podrá verse en la edición 2011 del festival Les Rencontres d’Arles Photographie en París.

Una de las cajas recuperadas con negativos de Robert Capa (The New York Times)

Hiroshima: el primer Ground Zero

El 6 de agosto se cumplirán 66 años de la explosión atómica de Hiroshima, Japón. Después de que detonara la bomba en 1945, el gobierno de Los Estados Unidos restringió la circulación de imágenes de los efectos mortales de su nueva y devastadora arma masiva. El presidente Truman envió a más de mil efectivos militares y civiles, entre ellos algunos fotógrafos, con el objetivo de registrar y analizar metódicamente el impacto de la bomba atómica sobre los materiales de construcción que rodeaban el lugar de la explosión, el primer Ground Zero.

Las fotografías estuvieron perdidas por más de cuarenta años hasta que el International Center of Photography adquirió, en 2006, la colección de más de 700 fotografías. En el museo del ICP en Nueva York puede verse, hasta el 28 de agosto, una selección de 60 imágenes que conforman una dramática exposición. Este es el video que promociona la muestra.

 

Otro cuento chino

Bathhouse (2000). 7 Wang Qingsong. El artista recrea los baños públicos de su infancia, casi no se lo advierte en el centro de la escena.  Chromogenic print. © Wang Qingsong Courtesy the artist

Ayer La Nación Revista publicó una selección de fotografías del artista chino Wang Qingsong que integraron la muestra When Worlds Collide que culmina hoy en el International Center of Photography (ICP) de Nueva York. Creo que vale la pena volver a echarle un vistazo a ese material sobre un fotógrafo oriental que pisa fuerte en las galerías de occidente.

Tras su primera muestra en solitario en los Estados Unidos, habrá dejado flotando sobre la Gran Manzana esa mezcla de ironía, diversión, audacia y reflexión con la que se refiere a los cambios de la sociedad de su país, a las consecuencias del desarrollo económico, al consumismo y a cómo la nueva realidad contemporánea modifica la vida y la identidad cultural del pueblo chino.

“Oriundo de Beijing, Qingsong se volcó a la fotografía poco antes del comienzo del nuevo milenio, sin dejar atrás otros lenguajes: pinta, esculpe y hace documentalismo. Hoy es un artista contemporáneo en alza, que elige pararse detrás de la cámara para hablar de las yuxtaposiciones que lo preocupan cuando la globalización es un hecho: tradición/modernidad, ficción/realidad, deseo/necesidad. En sus producciones, Qingsong trabaja a lo grande: involucra a tal cantidad de gente en escenarios de características más cercanas a un set cinematográfico que a un estudio de foto, de donde pueden resultar obras con notas del pop y el kistch, realmente extralarge, que alcanzan los 20 metros de longitud.

Desde el punto de vista occidental, China es como un tigre, un peligro, una amenaza. Pero tal vez China es solamente un gran rinoceronte, dulce e inocente. No un monstruo”, se lo oyó decir por estos días, mientras alguien se dejaba interpelar por un Budha sentado sobre una lata de Coca Cola”.

Competition (2004). 5 Wang Qingsong. Una obra de gran formato con aficches publicitarios que reflexiona sobre el consumismo, uno de los tópicos más recurrentes del autor. Chromogenic print. © Wang Qingsong Courtesy the artist


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