Todo el color huichol

 

Acabo de regresar de México, uno de los países más coloridos que conozco. Si hay algo que realmente disfruto, además de su naturaleza, es perderme en los mercados donde venden artesanías. Ahí no hay marcas de lujo, hay otro tipo de tradición que se respeta por siglos e involucra una gran destreza manual. Y una paciencia infinita, eso está a la vista. Las cerámicas, miniaturas de madera y bijou de la artesanía huichol (wixarika) expresan tanta alegría y optimismo, que me resulta imposible no enamorarme de sus figuras y colores. Lo bueno es que se vende en los principales centros turísticos mexicanos y hasta en los aeropuertos.  

Los huicholes son un grupo étnico (de los 65 que existen en México) que habita en la zona central, montañosa del país (Jalisco, Nayarit, Durango, Potosí y Zacatecas). Lo que muchos turistas desconocen es que cada una de esas figuras representa la simbología de su cosmovisión. El venado significa sabiduría y la flor del peyote es la visión. Estamos hablando de un mundo guiado por una casta de chamanes. El peyote o hikuri es un cactus alucinógeno y sagrado para ellos.

Les dejo el enlace del sitio Nierika con mucha información sobre la cultura huichol, que además tiene a la venta accesorios como los de la foto. Los aros con la flor de peyote los compré en el centro comercial de Tulum, en Artesanías Sirena, un local con mucha variedad y excelente calidad (Avda. Tulum 68). Los collares y flores que se ven en exhibidores pertenecen a la tienda del Iberostar Grand Hotel Paraíso Riviera Maya, que comercializa los trabajos de Judy Chaurand, que se inspira en este arte.

Espero que les haya gustado. Y como consejo, siempre pregunten qué están comprando. No van a hacer como los turistas que se compran una remera con la planta de marihuana y no tienen idea de lo que llevan. Pero esto es distinto. El arte huichol habla de una manera de ver el mundo, de una etnia que logró conservar su identidad manteniéndose alejada de la conquistadores, por eso dicen que es pura.

Si me ven con los aros con la flor de peyote, me pueden decir que están alucinantes. Aclaro que no soy yo la que ando alucinada.