Y… ¿dónde está Luisana?

 

Eso nos preguntábamos todos ayer a la noche cuando llegamos al cumpleaños de Darío Lopilato. Estaba el cumpleañero (obvio), estaba la hermana Daniela (recién separada, junto a su hijita), estaba mamá Lopilato y estaba papá Lopilato. Todos disfrazados, impecables y simpáticos con los invitados. Pero de Luisana, ni noticias.

Los periodistas que cubren la temporada de Mar del Plata llegaron temprano al Balneario Mariano -donde era la fiesta- para interceptarla. Sería su primera aparición pública después del anuncio de su embarazo. Pero el rumor que corría era que ella iba a llegar cuando se hubieran ido todas las cámaras. En un momento, alguien me dijo: “Luisana está adentro, vestida de verde”. Fui a investigar. Recorrí todo el parador mientras me tiraban espuma y un señor vestido de pirata me abrazaba como si me conociera. Dí vueltas por el lugar esquivando un trencito humano y lo único verde que ví fue a un sujeto vestido de loro.

Volví. ¿Quién estaba abajo de ese loro? Miré los piecitos: eran de una mujer. Calculé la altura: una mujer petisa. Estudié sus movimientos, espié a quien le hablaba… ¡Era Luisana! Le pregunté a Darío y me lo confirmó: “Vino disfrazada, me sorprendió… es una genia”, me dijo.

Cuando volví a mirar, el loro había crecido varios centímetros y tenía voz de hombre. Luisana se había sacado el traje y se lo había dado a un amigo. Desesperada, miré para todos lados y la volví a ver, a lo lejos, diminuta, con el pelo corto, de la mano de su madre. Fui y le hablé.

Simpatiquísima, me saludó y me contó algunas cosas de su embarazo de dos meses. Me dijo que se sentía bien, que no tenía náuseas. Y que soñaba con tener más de un bebé. Luisana no quería saber nada con sacarse fotos ni hacer entrevistas. Pero aceptó posar junto a su familia apenas durante algunos segundos sólo porque se lo pidió su hermano. No dijo ni una palabra. Ni siquiera se sacó los anteojos oscuros. Sólo sonrió y volvió a la pista, a seguir disfrutando del cumpleaños.

Darío, disfrazado de superhéroe Lopyman, sopló las velitas súper contento. Este verano se luce en el teatro con la obra Usted puede ser un asesino donde tiene el protagonismo absoluto. Incluso en una parte de la obra, agregaron un chiste exclusivo para él: lo nombran a Michael Bublé y el personaje de Nito Artaza dice: “Ah, sí, su mujer es muy hermosa pero dicen que el cuñado es un pelotudo.” Luisana, que ya vio la obra, me dijo: “¿Viste que genial trabaja Darío? ¡Es el mejor!”

Como souvenir, había varios chocolates envueltos en papeles con fotos de Darío, afiches de la obra, fotos de Casados con hijos

Me llevé algunos y mientras los comía en el viaje de vuelta pensaba en los Lopilato… Una familia común y corriente con una hija hermosa que cambió la vida de todos.

 

 

 

 

 

  • Joey

    Un consejo: di, vi, dio, fue, vio, no llevan tilde. La única que lleva tilde es de cuando se usa como verbo.

    Saludos!