Lo único que hizo Karina Jelinek fue twittear esta frase: “Hoy estoy medio triste, perdonen pero no me conectaré por unas horas o días. Besos, los quiero y no me olvido de ustedes.”
A partir de ahí surgió la especulación periodística: el motivo de su tristeza tenía que ver con la separación de su marido, Leonardo Fariña.
Hablé con Karina, que es muy educada y siempre responde mis mensajes. Me confirmó que había tenido una crisis matrimonial, pero que no estaba separada, “por ahora”. Se la notaba un poco melanco. “Sigo teniendo fe en el amor y ojalá sigamos juntos toda la vida”, me dijo. “Pero mi matrimonio no es perfecto, ¿alguno lo es?”
Pero entonces, ¿estás separada o no?
“Te he dicho que no, baby. Que yo sepa, dormimos juntos.”
Ok, Kari. Entendí.
Además de ocuparse de su matrimonio, Karina Jelinek quiere volver a trabajar a full este año: su representante está negociando para que forme parte de Bailando por un sueño y además, le prometió producirle un programa a ella solita.
Karina se despidió con el clásico enigma farandulero: “Hasta que no esté cerrado no te puedo dar más info.”
¡Chau, chau!


