Un Museo que mira al Mar

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En el preciso lugar donde el Estrecho de Magallanes y el mar argentino juntan sus aguas, el faro de Cabo Vírgenes custodia desde hace 105 años a los barcos que aún se animan por estas costas. Los acantilados son testigos de naufragios, de piratas y buscadores de oro, desde que Hernando de Magallanes llegó por primera vez.  La ruta esta en malas condiciones , pero con cuidado se puede llegar y respirar al pie de los acantilados la inmensidad del mar, sentir los azotes del vientos y claro, visitar el faro y el Museo del Faro donde la Universidad local atesora recuerdos del pasado como legado al futuro.Si vienen al Sur, bien vale la pena recorrer los 130 km al sur de Río Gallegos, primero deben tomar la Ruta Nacional 3, pasar  el puesto policial Chimen Aike y pocos km después se encontrarán con el desvío del camino de ripio que lleva a la Estancia Cóndor, a los yacimientos de petróleo y culmina al pie del faro. Desde 2006 allí se marcó el km 0 para la Ruta Nacional 40 que une el sur y el norte de país por 5000 km.

Cabo Vírgenes es una visita para realizar en un día completo, hay que llevar alimentos, bebidas y nafta suficiente. Si desean alojarse en el lugar deberían antes consultar sobre disponibilidad en la Estancia Montedinero.

El Museo de Cabo Vírgenes comenzó a funcionar en 2001 en lo que antiguamente era la Casa del Guarda Faro, ubicada junto a la torre, en  las seis salas de este museo se  reflejan las temáticas relacionadas al a la región: cartografía, buscadores de oro, presencia de la armada en la zona, presencia del hombre blanco y de los pobladores originarios; negocios y transportes; y ubicación geográfica.

Una referencia de Cabo Vírgenes es el buscador de oro Conrado Anselborn – conocido también como ‘el ermitaño’- un entrerriano que  vivió largos años en el  lugar buscando el preciado metal,  y que fue hallado sin vida el 12 de mayo de 1992, a los 75 años de edad. De él  se conservan sus zapatos, restos de pavas y mates, palas, picos y distintos utensilios que utilizó para buscar el  oro, como así también notas de medios gráficos de todo el país que  se vieron atraídos por este peculiar personaje.

El museo permanece abierto cada año desde los primeros días de octubre y hasta el 30 de marzo y puede ser visitado en forma totalmente gratuita  en el horario de 9:00 a 18:00, pudiendo acceder  incluso hasta el extremo superior del faro. La presencia en la zona  de comunidades indígenas en el pasado; las incursiones de exploradores europeos desde el Siglo XVI; y la fundación en 1584 de la Ciudad del Nombre de Jesús dejaron un registro arqueológico e histórico que es de singular  importancia científica y social  para el país y el mundo

Entre las últimas novedades del museo, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral emplazó hace pocos días las réplicas a escala 1 en 15 del Galeón Golden Hind y de la Nao Trinidad, dos embarcaciones que resumen la historia de la navegación y del frustrado intento de poblamiento del Estrecho de Magallanes en la época de la conquista.

Las réplicas, que fueron encargadas al maquetista Miguel Ángel Villalba  y forman parte de un proyecto de la UNPA para reacondicionar las instalaciones que le fueron cedidas en comodato por la Armada Argentina y poner en valor toda la zona de Cabo Vírgenes a través de distintas acciones.

 Cabe recordar que Cabo Vírgenes encierra en pocos kilómetros un invalorable patrimonio histórico y natural, tanto por la navegación como por los buscadores de oro, los restos arqueológicos de la Ciudad del nombre de Jesús y la reserva pingüinera.

En lo que  respecta a la navegación, las embarcaciones replicadas son sumamente simbólicas, ya que con el Golden Hind el corsario británico Francis Drake asestó en 1578 un duro golpe al comercio que Españoles y Portugueses realizaban en aguas del Pacífico, generando la necesidad de poblar y fortificar el Estrecho de Magallanes. 

La Nao Trinidad, en tanto, fue una de las embarcaciones integrantes de la flota que zarpó desde la Península Ibérica con fines de poblamiento, y fue desguazada para dar origen a la Ciudad del Nombre de Jesús, fundada en 1584 por Pedro Sarmiento de Gamboa en cercanías de Cabo Vírgenes.

 Luego de la irrupción de Drake en el Pacífico, Francisco Álvarez de Toledo, virrey del Perú, organizó  una expedición al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa para perseguir al corsario británico. Si bien éste fracasó en su intento, logró convencer al virrey y luego al Rey Felipe II para relevar el Estrecho de Magallanes con el objetivo de  poblarlo y fortificarlo para  evitar  este tipo de incidentes.

 De una flota inicial de 23 embarcaciones, Sarmiento de Gamboa llegó al Estrecho de Magallanes en 1584 luego de incontables peripecias con cuatro de ellas y sólo dos  se quedaron en el lugar – las Naos María y Trinidad- para dar origen a dos asentamientos: Ciudad del Nombre de Jesús y Ciudad del Rey Don Felipe, esta última ubicada a 60 kilómetros al sur de lo que hoy es Punta Arenas, en Chile. Luego de fundadas estas dos ciudades, sus pobladores quedaron olvidados en el clima hostil del Estrecho de Magallanes, donde fueron muriendo a raíz del hambre y las enfermedades.

Sólo Tomé Hernández, rescatado por Tomas Cavendish en 1587 – cuando aún quedaban en la Ciudad del Rey Don Felipe (también conocida como Puerto Hambre) 18 habitantes; y Gabriel Valerosa, último sobreviviente encontrado por una embarcación al mando de Andrew Merrik en 1590, pudieron dar cuenta de esta trágica historia.

Una faro, un museo y sobre todo unos acantilados plenos de historia que les recomiendo de corazon!


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2 Comentarios de los lectores
  1. Teresa de Martinez

    que bueno!

  2. gracielama

    Me encanto Cabo Virgenes,pero tuvimos una pequeña experiencia desagradable. Cuando llegamos con mi marido,despues de un camino bastante solitario,nos acercamos al restaurante que hay en el lugar.Habia un exquisito olor a estofado o algo asi.Entramos y preguntamos que se podia comer y nos rspondieron que estaba cerrado para el publico porque era temporada baja.Mes de marzo,correcto,es temporada baja,pero….La comida que preparaban era para empleados petroleros que luego llegaron en una combi.Nos volvimos con el estómago vacio!!!!! encantados con el lugar,pero lamentando lo ocurrido .Otra cosita: no hay cartel que indique que alli comienza la maravillosa ruta 40.Es una lastima!! Saludos!!!

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