Ecologico

Los Masai, ejemplo de conservación y eficiencia

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Día 2: La primera noche en la sabana fue impresionante. El impactante silencio sólo era interrumpido por los ruidos de la naturaleza: grillos, sapos y el llamado de los hipopótamos en el río Talek a unos 30 metros de la carpa en la que pasé mi estadía en la Reserva Masai Mara.

En el campamento, que no puede divisarse desde el aire ya que está “escondido” entre los arbustos de la sabana, se puede hacer una vida normal, eso sí utilizando los recursos de un modo inteligente. Aquí la eficiencia energética no se pregona, se practica. Cada carpa cuenta con los servicios necesarios: hay un baño con inodoro, lavatorios y ducha. Y sólo se usa lo necesario.

“Nada en Africa es abundante, a excepción de la naturaleza”, me explica Jackson Looseyia, dueño junto a Gerard Beaton de este lugar increíble. Con esta filosofía puede observarse que, a pesar de la escasez de recursos, no hay pobreza ni desnutrición. Sólo convivencia con el ambiente en donde se vive.

Cada carpa cuenta con una linterna, una bocina y un insecticida. La linterna hace las veces de guía y de llamado. Es que de noche ningún huésped puede salir solo de su habitación. Un encuentro con un animal podría arruinar la estadía. Así, cada vez que uno quiere dirigirse hacia otro espacio cuando la oscuridad se adueña del espacio, debe prender su lucecita y uno de los Masai llegará para acompañarlos a donde sea necesario. La bocina sólo se usa en casos de emergencia médica y el insecticida, por las dudas.

Una de las experiencias más enriquecedoras fue la hora de la ducha, algo que realmente me preocupaba desde mi salida de la Argentina. Al llegar al campamento me encontré con un sistema con dos cadenas una que permite y otra que anula el paso del agua que está cargada en una especie de saco por fuera de la carpa. Hay que detener el mecanismo cada vez que uno se enjabona. Y se deja pasar el agua cuando es tiempo de enjuagarse. Debo decir que pude asearme sin dificultades usando un solo saco de agua el segundo día de mi estadía!!! Obviamente que si se necesita más líquido allí habrá un Masai que volverá a cargar el saco.

Ustedes se preguntarán por qué cuento este detalle de mi experiencia. Es porque me hizo pensar en cuánta agua derrocho cada día. No sólo en la ducha. También para lavarse las manos hay lavatorios con recipientes con agua fría y con agua caliente. Sólo el líquido para lavarse los dientes es agua que puede tomarse. Y está en una botella adornada con típicos arreglos Masai.

La energía eléctrica se consigue con generadores. Sin embargo, se usa poco. Cada carpa tiene tres lámparas de bajo consumo. En la carpa principal en donde se sirve el almuerzo y la cena la iluminación se consigue con velas.

Es tiempo de volver a la sabana a buscar a las protagonistas de la película. Tengo gran expectativa por encontrar a la valiente chita que pelea por la vida de sus tres cachorros.

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Publicado el 30.11.09 en El ambiente, en general.
3 Comentarios de los lectores
  1. @fcoel

    Laura: Que especatuclares las fotosss.
    Me encantó ver los detalles de la carpa y la comida.
    Super interesante.
    PUdiste traer video???

  2. Mabel

    Un ejemplo de conservacion del medio que nos rodea!!!, digno de imitarlos, felicitaciones!!!!!!!!!!!

  3. Patricia

    Gracias por compartir esta experiencia personal de una manera tan particular, con lujo detalles, y con un enfoque temático aoorde a tu blog. Felcitaciones, y seguí disfrutando!

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