
“La degradación de la tierra podría generar conflictos y aumentar las tensiones”, advirtió hoy el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. El mensaje fue difundido como parte del lanzamiento del Decenio para los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación.
En nuestro país las cifras sobre el avance del desierto son alarmantes. Las tierras en riesgo de convertirse en desierto representan las tres cuartas partes de la Argentina, y en ellas se genera la mitad de la producción agrícola ganadera.
“Tenemos el 40 por ciento de los animales y las plantas en riesgo de extinción, y si se continúa al ritmo de 250.000 hectáreas de bosque nativo taladas por año en 2036 nos quedaremos sin ese paisaje“, enfatizó la investigadora del Conicet, Elena Abraham en la convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, que se desarrolló en Buenos Aires en septiembre del año pasado.

“La continua degradación de la tierra -ya sea por el cambio climático, la agricultura no sostenible o la mala gestión de los recursos hídricos- es una amenaza para la seguridad alimentaria, lo que lleva a la hambruna entre las comunidades más afectadas y le roba al mundo su tierra productiva”, afirmó el secretario general de la ONU.
Los riesgos de la desertificación:
¿No es hora de ponerse a trabajar seriamente en la planificación territorial?
17.08.2010
10:37 pm
“Proponen regular el monocultivo de la soja”
“El INTI, el INTA y especialistas en fertilidad de suelo quieren obligar a rotar la siembra”
ALEJANDRO CÓRDOBA
“El titular del INTI, Enrique Martínez, propuso avanzar en una ley sobre uso racional del suelo. Advierten el creciente deterioro de la tierra en la región pampeana.
El titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez, alertó sobre la necesidad de controlar el avance del monocultivo de soja y expresó la idea de avanzar en un proyecto de ley para la utilización racional del suelo.
En el 2009, más del 23% de las exportaciones del país correspondieron a esa oleaginosa.
Para la campaña agrícola 2009- 2010, se ha estimado en 18.150.000 hectáreas la superficie sembrada de soja. “Supone un 0,6 % más que en la campaña 2008-2009 y constituye un récord histórico”, señalaron las fuentes del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
La verdadera dimensión del avance de la soja se termina de comprender al saber que el cereal que la sigue en superficie sembrada es el maíz, con 3.600.000 hectáreas, apenas 1/6 de la oleaginosa.
Martínez, aseguró que “el patrimonio del suelo es colectivo” y consideró que “es necesaria una ley nacional para el uso racional de la tierra”.
El funcionario explicó que “hoy, en la medida en que la soja es rentable, se ha convertido en un monocultivo que está deteriorando la fertilidad del suelo”. Y subrayó que “el uso continuo de la tierra la empobrece inexorablemente”.
“La alternativa es establecer rotaciones obligatorias a partir de dictar una ley de uso del suelo agrícola, donde para cada región se defina cuáles son las opciones admitidas para mantener la fertilidad y las otras opciones no sean permitidas.
En tal caso, es probable, que la ganadería extensiva quede incluida en toda rotación”, propuso.
En diálogo con Buenos Aires Económico, Martínez expresó que lo que ocurre actualmente es que “se optimiza la renta de corto plazo y de grandes capitales, en lugar de tomar como valor superior la fertilidad global, que es lo que aseguraría que el pan de hoy no sea el hambre de mañana”.
En este sentido, dijo que “existe una conciencia de que hay que hacer algo con el uso irracional de la tierra, entonces surgió la idea de un proyecto de ley para el uso racional del suelo”.
El titular del INTI recordó que son 13.000 las unidades agrícolas –de un promedio de 25.000 hectáreas cada una– que se deberían controlar para que no practiquen el monocultivo, afectando el suelo. “Es más fácil que cobrarle el ABL a las propiedades de dos manzanas en Caballito”, ironizó.
Martínez indicó que “el 60% de la superficie sembrada en el país corresponde a soja, y en muchos lugares la rotación es soja sobre soja”.
En tanto, sostuvo que “la propiedad privada no da derecho a hacer un uso destructivo del suelo” y explicó que “una ley que regule el uso de la tierra no es para afectar a nadie sino para que nuestros nietos puedan contar con este recurso natural en buenas condiciones”.
El presidente del INTI advirtió que “se supone equivocadamente que controlar implica solamente que el Estado se apropie de una parte de la ganancia, por ejemplo a través de retenciones. Así se omite el problema de la afectación del suelo derivada del monocultivo”. En esta línea, consideró que “el Gobierno está más cerca de entender este problema que la oposición”.
En el 2009, cerca del 23,3% de las exportaciones correspondieron a porotos de soja y sus derivados: pellet, harina y aceite, por un total de u$s12.989 millones. El 72% de los porotos de esta oleaginosa fueron vendidos a China.
QUITA MÁS DE LO QUE APORTA.
El director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Roberto Casas, afirmó que “con el cultivo extendido de soja se termina con un balance negativo de la materia orgánica del suelo”.
El especialista explicó que “la soja posee un rastrojo que es rico en nitrógeno pero el monocultivo hace que esta leguminosa le quite más materia orgánica de aquella que le aporta a los suelos”.
Otra complicación que presenta la soja es la forma de su raíz.
“La forma (de la raíz) es de eje por lo que no genera porosidad y los suelos tienden a compactarse”, precisó.
Casas resumió los problemas del monocultivo de soja en disminución de la materia orgánica de los suelos, desprotección de los mismos ante la erosión y compactación de la tierra.
El funcionario del INTA afirmó, en conversación Buenos Aires Económico, que en la región pampeana, en los últimos 20 años, el suelo ha perdido un promedio del 30% de sus componentes orgánicos.
Como alternativa, el especialista propuso los cultivos de cobertura, entre dos siembras de soja. En este sentido, dijo que el centeno es un buen cereal para intercalar.
“A estos cereales de cobertura se los seca antes de que espiguen y le aportan a los suelos carbono, lo mantienen cubiertos antes procesos de erosión y favorecen la porosidad”, precisó.
Roberto Casas sostuvo que hay una mayor conciencia sobre los peligros que generan los monocultivos.
“El problema es que el monocultivo de la soja es muy rentable.
Entonces la existencia de contratos cortos también facilita el hecho de que la ganancia prime por sobre la racionalidad”, afirmó.
El funcionario del INTA dijo que “sería muy buena una ley de suelos que en un sentido más amplio tienda a la conservación de recursos y a controlar la erosión”.
Por su parte, el ingeniero Roberto Álvarez, docente de la Facultad de Agronomía (UBA) y especialista en fertilidad de suelos, sostuvo –en conversación con Buenos Aires Económico– que el monocultivo “actualmente genera muy poco efecto negativo sobre el suelo”, aunque advirtió que “si la soja no se rota con trigo y maíz se va a registrar una pérdida de la materia orgánica del suelo”.
Con respecto a un proyecto de regulación para el uso racional del suelo, afirmó que “será difícil frenar la rentabilidad que hoy tiene la soja con una normativa”. Y recordó que “en el país existió una ley de conservación de suelos que nunca se aplicó”.
Los especialistas reclaman una ley que obligue a la rotación del sembrado del suelo
Fuente: UBA
http://www.uba.ar/popup/index.php?id=52186
17.08.2010
10:52 pm
La desertificación es un proceso que tiene que ver con la destrucción de la cubierta vegetal, la erosión y la falta de agua.
En esto influyen las actividades humanas (deforestación, sobrepastoreo, etc.) y factores climáticos (vientos, régimen de lluvias, etc.).
La siguiente imagen de la NASA combina varios índices, puede tomarse como un indicativo de la actividad fotosintética en tierras y océanos.
http://oceancolor.gsfc.nasa.gov/SeaWiFS/TEACHERS/sanctuary_7.html
Estoy seguro que los muchos lectores del blog harán sus consideraciones sobre estos factores. En particular las chicas que están medio borradas.
Por mi parte quiero referirme a dos curiosidades:
1.- El siguiente mapa tomado del informe 2001 del IPCC muestra la variación del forzamiento radiativo desde 1750 al 2000.
El “forzamiento radiativo”, que se expresa en vatios por metro cuadrado, es el cambio en la energía, de más o de menos, que entra en la troposfera (la capa baja de la atmósfera en donde se produce lo esencial del clima)
Pues bien, según el IPCC, la deforestación y la consiguiente transformación del paisaje en agrícola y urbano en estos siglos pasados, ha producido un efecto de enfriamiento en las regiones pobladas del planeta (el este de Estados Unidos, Europa, Sur de Asia y China). Son las áreas que aparecen en azul
http://bp2.blogger.com/_iMAwaA1f1t4/Rnot1GmG8uI/AAAAAAAAAOA/c3m6WCdtnB4/s1600-h/forzusossuelo1750-2000.png
2.- Tiene que ver con factores climáticos. El Sahara no siempre fue desierto, y así muchos otros.
Hacia el 9.000 antes del presente se entró en el Holoceno Medio, que con su punto culminante en el 6.000 antes del presente, gozó de un clima más cálido y húmedo que el actual, especialmente en el Sahel y el Sahara, lo que ha hecho que a este período se le denomine el Optimo Climático del Holoceno o también Hypsithermal.
Durante este período el clima africano fue mucho más húmedo que el actual. El Sahara estaba totalmente cubierto de abundante selva. Esto se debió a pequeños cambios de factores astronómicos, factores que se producen cíclicamente y que influyen de manera notoria en el clima del planeta.
http://www.ldeo.columbia.edu/~peter/site/Papers_files/deMenocal.etal.2000_1.pdf
17.08.2010
11:07 pm
LA CHEMICAL RESEARCH IN TOXICOLOGY PUBLICO UN TRABAJO SOBRE LOS EFECTOS EN ANFIBIOS Y HUMANOS QUE PUEDE GENERAR EL GLIFOSATO
“Deformaciones similares a las de embriones humanos”
El glifosato produce malformaciones en embriones anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.
sigue aca: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-151480-2010-08-17.html
Me extraña que no se haya hablado de esto hoy en ningún noticioso. ¿Por qué será?
18.08.2010
11:05 am
Laura: muy interesante nota. Uno de los graves problemas de la desertificación es que es un fenómeno que pasa desapercibido para la mayoría de la población, que reside en áreas urbanas.
Las cifras son terriblemente preocupantes, su impacto económico y social y el riesgo que implican a largo plazo son alarmantes. Pero estamos mucho más interiorizados con casos puntutales de contaminación en ríos u océanos, etc., y del proceso de degradación de tierras apenas somos conscientes.
Aquellos que defienden la idea de que la Tierra ni se mosquea por la presencia del ser humano, tal vez puedan comentar como es que esperan que la vida se sostenga sobre nuestro planeta con semejantes niveles de destrucción.
Por otro lado, quisiera destacar la participación de Elena Abraham en la convención de las Naciones Unidas. Ella es una de muchísimos investigadores y profesionales argentinos de altísima calidad, que por lo bajo día a día hacen su silencioso aporte a la conservación de los recursos. Deberíamos escucharlos con mucha más frecuencia de la que lo hacemos. Deberían llenar muchas más páginas en los diarios y muchos más minutos en la televisión.
Pablo: excelente aporte. Un comentario más. La situación se agrava si se considera que por sus características hay suelos que no sólo no soportan el monocultivo de cualquier especie, sino que tampoco permiten el uso agrícola continuado. Es decir, uno o dos años de cultivos agrícolas deberían alternarse con hasta cuatro o cinco años de pasturas. Imagínense la dificultad de aplicar semejante técnica en el actual contexto del agro. Estos suelos corresponden a las zonas semiáridas que siempre se consideraron marginales para la agricultura y donde actualmente tiene lugar la expansión de la frontera agropecuaria. Zonas donde se están removiendo bosques nativos, contribuyendo a la deforestación, que representa una severa amenaza a la biodiversidad.
Gabriel: hay que destacar que hace unos años cuando Carrasco difundió sus hallazgos a través de los medios fue muy cuestionado por no usar la vía académica. Finalmente, su trabajo dió fruto y ya no se le puede cuestionar nada. En última instancia, y lo más triste de todo, es que el trabajo de Carrasco no expone la peligrosidad del glifosato, sino la peligrosidad del MAL USO del glifosato, algo que en su momento muchos parecieron negarse a aceptar, criticando el trabajo de Carrasco. Incluso profesionales vinculados al ámbito agropecuario y de instituciones académicas importantes. La negligencia al servicio de los intereses económicos.
18.08.2010
11:57 am
Guillermo, coincido plenamente,
¿Cómo sustentariamos nuestra economia en unos pocos años si nuestros suelos se convierten en desierto o ya no son productivos?, debido al mal uso y abuso de los mismos, por la falta de rotación y diversidad de cultivos?
Por otro lado debe ser el único país en donde se fumiga y rocia con agroquímicos a unos poquísimos metros de la población con total desprecio por la vida humana…
Se necesitan leyes que regulen esto y que protejan a estos Ciudadanos indefensos…
¿Cómo es posible que se utilicen 190 millones de litros de agroquímicos cada año en el mismo suelo?,
¿Dónde van a parar?
El costo lo pagan nuestros Tierra, rios y mares…
En la Agricultura Ecológica u Orgánica no se utilizan ningún agroquímico ni pesticida derivado del petróleo, se utilizan en cambio productos naturales con total efectividad…
¿Es que los mismos son una necesidad creada?
El rinde de la soja transgénica y de la natural sin glifosato no es muy diferente, es de aprox. 3Ha…
La diferencia es que en una utilizamos 190 millones de litros de agroquímicos y hay que comprar las semillas a las multinacionales, haciendo dueños de la base de la alimentación humana (la única excepción mundial a esto es en Argentina), y en la otra nada de eso.
Necesitamos un modelo para el Campo que sea sustentable, por otro lado China dejó de comprar nuestro aceite de soja transgénica…
Les acerco la nota de LN:
“Huella de carbono”
“Las normas ambientales al comercio están avanzando a paso firme, con claras consecuencias para el comercio de bienes argentinos.
Según Gustavo Idígoras, ex agregado agrícola ante la Unión Europea, los requisitos ambientales se pueden diferenciar en dos grupos: los oficiales y gubernamentales, y los denominados standards privados…”
continúa…
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1295272
18.08.2010
12:11 pm
Pablo: ¡Ojo! La agricultura orgánica no siempre es una alternativa. No tengo en claro cuales son las diferencias de rindes entre sojas transgénicas y no transgénicas (si tenés algún link al respecto, pasámelo, por favor) pero también en cuenta que no es una cuestión de rindes, sino de márgenes. El glifosato es un herbicida barato, mientras que para reemplazarlo hay que usar un combo de herbicidas más caros, y que pueden ser más tóxicos!! (El glifosato es uno de los herbicidas menos tóxicos en el mercado)
Yo no demonizaría la soja y el glifosato; toda tecnología es acompañada de normas de uso adecuado y se puede garantizar que su impacto sobre el medio y la población será mínimo siempre y cuando se respeten las condiciones adecuadas de uso. En la agricultura argentina esas normas no se respetan ni se controlan.
18.08.2010
8:24 pm
Indio: me parece que confunde desertización (que es un proceso natural en el cual una región se transforma en un desierto) con desertificación (es la degradación y la pérdida de potencial productivo en los suelos provocados por el hombre).
Acá van algunas fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Desertizaci%C3%B3n
http://es.wikipedia.org/wiki/Desertificaci%C3%B3n
18.08.2010
9:24 pm
Hola Guillermo, buena observación.
En realidad no los confundo, fíjese que comienzo el comentario copiando abreviadamente la definición del segundo link que usted menciona (lo copié de ese sitio, tiene precisamente la aclaración “no confundir con desertización”)
En el enfoque general si me refiero a las dos cosas por la referencia al cambio climático que hace la nota.
Muchas veces también se confunden o no se tienen en claro las causas. Por ejemplo en la Patagonia se habla de desertización, atribuida a la erosión eólica, cuando la causa es el sobrepastoreo de las ovejas que arrancan los pastos de raíz.
Saludos.
18.08.2010
9:53 pm
La última parte del comentario anterior creo que no quedó clara. Estoy seguro que guille lo entiende peo no así otros lectores.
El sobrepastoreo es motivo de desertificación. Ver comentario 2 de esta nota.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1294617
18.08.2010
11:07 pm
Sí, es muy posible que haya bastante mezcolanza porque usualmente no se le presta mucha atención a este tema, a pesar de la importancia que tiene..
19.08.2010
12:29 pm
Con respecto a la desertificación producida en Argentina por el mal uso de nuestras únicas tierras de cultivo:
“Conservar el suelo es servir al futuro” por el Biólogo Marcelo Viñas
“En términos ecológicos, la pérdida de nutrientes es una herida que deja secuelas. El suelo es un ecosistema en sí mismo, integrado por miles de organismos que son los encargados de reciclar los nutrientes y la materia orgánica, dejándolos disponibles para el cultivo. Estos procesos ecológicos tienen sus propios tiempos y sus propias eficiencias. Usualmente los procesos de formación de suelo llevan miles de años, y la cobertura vegetal natural, el ecosistema soportado por el suelo, es el resultado de miles de años de evolución y sucesión ecológica. Tengamos en cuenta, que los ecosistemas son arreglos de biodiversidad autorregulados, que se perpetúan en el tiempo con plasticidad, elasticidad y una enorme tolerancia a los disturbios naturales. Cuando no se comprende que el suelo también integra a ese ecosistema, complejo y sometido a múltiples y diversas regulaciones que a veces apenas conocemos, cuando se supone que el suelo es apenas un soporte mecánico para nuestros cultivos, es entonces cuando ingresamos a los agronegocios, alejándonos definitivamente de la agricultura. Cuando eliminamos el ecosistema y sólo nos limitamos a extraer nutrientes del suelo, no sólo hacemos a éste más pobre, sino que además le quitamos aquello que lo mantiene saludable, lo cual agrega una dimensión de largo plazo a la valoración. La salud del suelo, mellada por la pérdida de sus capacidades ecológicas, no es algo que se pueda devolver con fertilizantes sintéticos. En muchos casos su restauración es prácticamente imposible.
Por eso me preocupa que los titulares sobre la reposición en extremo deficiente de nutrientes sean los mismos año tras año. Cada año las heridas del suelo son mayores, su pobreza es mayor, y su daño es mayor. Y con cada cosecha, la posibilidad de reparar esos daños se alejan más y más de la simple incorporación de fertilizantes químicos.
Por otra parte, si ni siquiera desde un punto de vista económico se “respeta” al suelo concibiendo sus pérdidas como un costo que hay que internalizar en virtud de la sustentabilidad de todo el sistema, es muy probable que parezca ingenuo a los empresarios y los dirigentes pretender que exista algún punto de vista ecológico por encima de todo esto que deba llamar la atención y generar decisiones de largo plazo. Ni hablar de proponer salidas orgánicas o agroecológicas.
Volvamos a nuestra ingenua lectura económica, y a todos los entredichos entre los partidarios de los agronegocios y el gobierno. La gente “del campo” se queja de las retenciones, y el gobierno dice que sus ganancias son demasiadas y que necesita esos pesos para cubrir las “necesidades” de la gente. Entonces, con las retenciones, se pagan los planes sociales. Uno podría extrapolar aquel subsidio dado por el suelo a los negocios agrícolas, y pensar que alrededor del 50 % de las retenciones son cubiertas por este subsidio ambiental. Es decir, le cobran al exportador, lo que en definitiva él no tuvo que pagar en fertilización. Es decir, la mitad de la retención era un costo que el agroempresario debió pagar y no lo hizo. En cierto sentido con el 50 % de la retención el agroempresario “devuelve” al gobierno el subsidio dado por el suelo, con lo cual, la retención real sobre su renta es la mitad de lo que se dice. Uno puede estar más o menos de acuerdo con los destinos que el gobierno da a esos fondos, pero lo cierto es que no vuelven al suelo, y cuando pierde el suelo, pierde el estado, todos nosotros. En resumen, el costo ambiental no es asumido ni por los agroempresarios, ni por el gobierno, sino por todos nosotros y nuestros linajes.
Desde el punto de vista del suelo, la pérdida es un daño significativo a su futuro, como ya expresamos. Y no importa si es el gobierno o los agroempresarios quienes se quedan con lo que perdió, lo cierto es que esa pérdida representa una dificultad que se manifestará con mayor o menor gravedad más adelante. La dificultad se traducirá en una baja productividad del suelo, y un deterioro paulatino de su salud, que podría hasta desencadenar procesos de degradación y erosión irreversibles. Y esa pérdida en el suelo se traducirá en terribles procesos de crisis en nuestra sociedad en el futuro. Las heridas que el suelo sufre hoy sangrarán más en la generación de mis hijos. Por eso me preocupa mucho, más cuando veo que el actual modelo agrícola sólo tiende a intensificarse y expandirse.”
Fuente y nota completa:
http://www.ecoportal.net/Contenido/Temas_Especiales/Suelos/Conservar_el_suelo_es_servir_al_futuro
también:
“El Balance Físico – Económico en las Rotaciones Agrícolas” en Argentina” por el Dr. Néstor A. Darwich
“Es frecuente escuchar o ver cifras sobre el “boom” exportador de la soja, por ejemplo una cosecha como la actual que arrojó 35 millones de toneladas provocó un movimiento productivo cercano a los 5.250 millones de dólares sin contar el valor agregado por la transformación en aceite. Si consideramos que para la cosecha pasada el margen bruto del cultivo en promedio fue de 100-150 U$S /ha, podemos decir que algunos propietarios de la tierra recuperaron sea por renta (arrendamiento), por porcentaje o por haber realizado el cultivo, entre 100 y 150 US$/ha, ahora bien si observamos los datos de la tabla 4 vemos que los suelos donde se cultivó la soja, perdieron 630.000 tn de Nitrógeno 236.000 tn, de Fósforo 682.000 tn, de Potasio y 165.000 tn de Azufre, si le ponemos precio a estos nutrientes en función del costo de los fertilizantes. Los suelos de la Región Pampeana y por ende sus propietarios perdieron, 1.130 Millones de dólares del capital tierra, dado que este seria el costo de reponer los nutrientes extraídos por los 35 millones de toneladas de soja recolectados en la última cosecha, en los 12,6 millones de hectáreas cultivadas.”
Fuente y nota completa:
http://www.elsitioagricola.com/articulos/darwich/El%20Balance%20Fisico%20Economico%20en%20las%20Rotaciones%20Agricolas.asp
20.08.2010
9:59 am
Excelentes aportes, Pablo. Ponen de relieve un concepto que los agrónomos contemplamos mucho pero que por ahí para el público general pasa inadvertido. Los cultivos extraen nutrientes del suelo. Y un manejo adecuado del suelo implica devolver esos nuetrientes al suelo, para no provocar una degradación de las propiedades químicas del suelo. En suelos mal manejados, la exportación de nutrientes es enorme.
22.08.2010
12:08 am
Hay dos aspectos que influyen en la desertizacion que no se mencionan por aqui. Uno es la relacion entre tecnicas virtuosas y rentabilidad. Las regiones con mayor proceso de degradacion se corresponden con economias poco o nada rentables, donde la necesidad de supervivencia sacrifica al medio ambiente, pues si no se supera el corto plazo no existe el largo plazo. El segundo aspecto es el climatico. Hay ciclos prolongados de sequias o buenas lluvias que se han alternado en nuestras pampas, las que alternativamente se transforman en desiertos arenosos o praderas fertiles (por ejemplo el oeste de Buenos Aires y La Pampa)con independencia del manejo.
22.08.2010
1:29 pm
Robertol: en la medida que los ciclos climáticos se conocen y pueden, con un mediano grado de certeza, pronosticarse, sus efectos no son para nada INDEPENDIENTES DEL MANEJO. Es decir, en la medida que el clima de una región es conocido y los cambios cíclicos pueden percibirse o preverse con cierta anticipación, se puede adoptar un manejo adecuado para evitar el deterioro de los suelos.
Sin embargo la cuestión de rentabilidad (qué está muy relacionada con lo anterior) es un punto clave, porque como estamos hablando de fenómenos regionales, es decir que cubren una gran superficie, es absurdo esperar que sea el productor o el terrateniente, en forma aislada, el que encare los esfuerzos de combatir la desetificación.
El Estado debe estar presente promoviendo la investigación científica sobre el tema, divulgando el conocimiento resultante, legislando de acuerdo a ese conocimiento, pero también promoviendo condiciones de mercado que permitan a aquellos que producen en tierras susceptibles a procesos de degradación adoptar las medidas que les permitirán conservr sus suelos.
12.05.2011
3:20 pm
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