Otra tragedia sin protocolo de emergencia

 

Lo más triste que dejan estos días son las muertes evitables. Como en casi todas las problemáticas ambientales y de las otras, como accidentes viales, por ejemplo, asistimos nuevamente a la imprevisión e falta de acciones preventivas.

El martes a la noche cuando empezaba a llover torrencialmente en La Plata me parecía ver por televisión un escenario siniestro: la muerte se producía en vivo y en directo mientras las autoridades pensaban qué pasos dar, que excusas poner o tal vez que el agua, milagrosamente se detendría.

Ningún protocolo de acción; ninguna asistencia en el lugar donde, después de una hora ya no había luz eléctrica y lo único que se escuchaban eran los gritos desesperados de la gente. Un panorama similar se había vivido 24 horas antes en la ciudad de Buenos Aires.

Es cierto que son necesarias obras hidráulicas de magnitud pero también lo es que no estarán terminadas, si empezaran hoy, al menos hasta dentro de cuatro o cinco años. Pero si una catástrofe como la que ocurrió se puede evitar, ¿por qué no hacerlo?

¿No se puede diseñar un mapa de riesgo de las zonas que tienen mayor peligro de inundación? ¿Tan difícil es montar un esquema de emergencia ante la inminencia de una lluvia torrencial? ¿No puede enviarse personal especializado para atender las eventuales necesidades de los vecinos? ¿No se pueden diseñar esquemas de tránsito alternativo para evitar que la gente quede atrapada en sus automóviles?

Yo sólo soy periodista. Me han tocado cubrir varias tragedias y catástrofes en las que la gente pierde todo, hasta la vida. Esta última me deja un sabor penoso. Aquí hablamos siempre de la planificación: urbana, ambiental y por qué no de catástrofes. La imprevisión también mata. Y las pruebas están a simple vista.

Foto: La Nación

  • indio007

    En cuanto al oportunista Al Don Pirulero y tirar la pelota afuera que se está haciendo con este tema, declaraciones vergonzosas y mentirosas, estos fenómenos meteorológicos en la zona tienen sus antecedentes.
    Antecedentes en la Ciudad de Buenos Aires:
    http://blogs.lanacion.com.ar/archivoscopio/archivoscopio/lluvias-buenos-aires-no-hace-pie/

    La Plata y otras localidades bonaerenses también tienen sus antecedentes. Pero lo que más debe estar pesando en las declaraciones de los políticos es el temporal del 27 de enero del 2002, en La Plata, cuando cayeron 102 mm solo entre las 7.10 y las 8.35 hs.

    La Municipalidad de La Plata y la Provincia fueron demandados y el Municipio condenado a pagar una indemnización (hay antecedentes que pueden derivar en una catarata de demandas):
    http://www.scba.gov.ar/falloscompl/Infojuba/ContenciosoEsp17/1484.doc

    Desde su falta de cultura ambiental, los políticos hacen declaraciones, aportan y promueven ayudas para los damnificado, tratando de calmar los ánimos. Saben de su responsabilidad:
    http://www.lanacion.com.ar/1569743-el-resultado-de-una-catastrofe-politica

    Responsabilidad ineludible pues la situación era PREVISIBLE.
    La Municipalidad de La Plata tiene una Dirección de Defensa Civil que entre sus funciones tiene a su cargo:
    .- Efectuar las previsiones para la evacuación de la población en caso de desastre
    .- Evacuaciones y traslado de personas en Inundaciones.
    .- Adoptar las previsiones relativas a la habilitación de refugios y a la aplicación de toda otra medida necesaria para limitar los daños a la vida y a los bienes, que puedan producirse por efecto de un desastre natural o accidental PREVISIBLE.
    http://www.municipalidad.laplata.gov.ar/areas/subsecretaria-de-control-urbano/direccion-de-defensa-civil

  • emilio gaviria

    Protocolo de emergencia público oficial: sálvense como puedan. A continuación vienen los relatos y las mercaderías. Posibilidad de repeticiones.

  • Luz

    agrego uno puntos más: ¿Qué van a hacer las autoridades con todos los residuos contaminados que dejó el temporal? ¿Tomaron alguna medida para reciclarlos? ¿Se enteraron que quedarán toneladas de basura sumadas a las que se recolectan a diario?

  • indio007

    Más allá de la inacción política, las lluvias caídas reavivaron el tema del cambio climático. Muchas noticias aparecieron en los principales medios e comunicación, también en La Nación.

    Al respecto no hay que olvidar que durante décadas el movimiento ecologista fue protagonista de una historia de éxitos jamás vista. Inexistente hace 50 años, su ideología influye hoy en la vida política y cultural, cuenta con inumerables organizaciones de apoyo y apostolado, determina contenidos y normas en escuelas y leyes.

    A diferencia de la mayoría de los movimientos políticos, que se contentan con hacer promesas a corto plazo (por ejemplo cuál será la tasa de desempleo, etc.) con relativa rapidez los ecologistas o ambientalistas lograron con éxito poner sus reclamaciones tan lejos en el futuro que se necesitarían décadas para ponerlas a prueba en contra de la realidad. Pero esas décadas pasaron. . . la cosa comenzó por 1979.

    En enero de 1979, un artículo del New York Times se titulaba:”Los expertos dicen cómo el hielo de la Antártida podría provocar inundaciones generalizadas. . .” Y así alarma tras alarma el calentamiento global siempre ha estado a la vuelta de la esquina y yo me he vuelto viejo esperando el calentamiento global.

    Gran Cacique, Rajendra Pachauri, ya admitió los 17 años sin calentamiento:
    http://www.theaustralian.com.au/news/nothing-off-limits-in-climate-debate/story-e6frg6n6-1226583112134

    Pero todos los logros, toda la influencia del movimiento ecologista y la legión de creyentes no puede desaprovecharse (al ecologismo mucho lo ayudó la pérdida de influencia en la vida social de las religiones en general, y de las cristianas e particular en su función de orientación moral y ética)

    El calentamiento global se ha convertido en un campo de batalla en el que distintos grupos de interés se disputan empleos, fondos para la investigación… y la potestad de imponer políticas locales y globales.

    Si la energía proviene del petróleo o del gas o de biocombustibles o de las reacciones nucleares y si la población y el consumo aumentan o disminuyen, el mapa del poder político y económico del mundo cambia radicalmente.
    La lucha por este poder no solamente se desarrolla en el campo económico o militar, sino también, en el campo psicológico y de las influencias.

    Desde siempre las variaciones climáticas del planeta guardan una relación directa con la actividad solar (radiación y magnetismo) y con la actividad volcánica (existen cientos de volcanes que se mantienen activos sin llegar a la erupción).

    Con la aparición del ser humano y su multiplicación se agrega un nuevo factor a considerar. Pero a considerar en la medida adecuada, el IPCC no le atribuye responsabilidad (muy probable no es una afirmación):
    “La mayoría del aumento observado en las temperaturas medias mundiales desde mediados del siglo 20 es muy probable que se deba al aumento observado en las concentraciones antropogénicas de gases de efecto invernadero”.

    Sin embargo muchos profesionales e instituciones al muy probable lo traducen en una afirmación y hacen declaraciones en consecuencia.

    En otros ámbitos, a diario escuchamos a personas, que sin tener conocimientos para establecer criterios propios, hablan por boca de otros explicando y proponiendo modelos sobre alteraciones ambientales que no son sustentables científicamente.
    Desconociendo los verdaderos motivos incentivan denuncias y marchas convirtiéndose en soldados que luchan por intereses que desconocen.

    Entonces, pregonado por Doña Rosa, ambientalistas, docentes y aún profesionales en climatología escuchamos decir que el ozono forma capas y tiene agujeros, que el anhídrido carbónico y no el vapor de agua causa el efecto invernadero, que el efecto invernadero es perjudicial. Y lo más descabellado, hablan del calentamiento global y del cambio climático sin considerar las situaciones astronómicas y los ciclos de actividad solar.

  • Gabriel

    Es posible realizar un mapa de riesgo, creo que con la experiencia de las inundaciones repetidas en la zona del Medrano, Vega y Maldonado, ya se conocen las zonas inundables.
    Creo, y es mí opinión, el problema es mucho más complejo. Pues el Servicio Meteorológico tiene ciertas impresiciones, que se pagan en pocas horas, cuando las precipitaciones son mayores y muy intensas.
    La pasada tormenta, de registo histórico saco a la luz las falencias de la infraestructura ciudadana. Queda claro que habría que realizar un adecuado planeamiento urbano. Las obras hidrahúlicas solo son un paliativo, pues a medida que se siguan superpoblando zonas como la Ciudad Autonoma de Buenos Aires y La Plata, y siga creciendo la mancha urbana entre estos dos grandes centros, la capacidad de los desagües no dara a basto, ni hablar de aquellas zonas bajas, ganadas al Río de la Plata.

    Hace falta una solución estructural de raíz, la descentralización de estas urbes, la reterritorialización del centro financiero, liberar la zona de inundación para que los arroyos y el río puedan crecer o decrecer sin afectar a la población.
    Y claro está, un adecuado plan de evacuación y emergencia y no nos olvidemos una sistema de asistencia.

  • wolperding

    Obviamente que la situacion donde los afectados estuvieron un dia o mas sin ayuda organizada y contando solo con el apoyo espontaneo de conciudadanos habla de una desidia de la prevision de catastrofes por parte de las autoridades rayana en el abandono.
    Pero tambien hay que ver la otra desidia, la de la falta de planificacion urbana. El crecimiento urbano hace perder superficie absorbente, tierra. Cada metro cuadrado de techo, de terraza, de patio, de calle pavimentada son metros cuadrados que no absorben mas el agua de lluvia. Y si no se planifica a donde se canaliza esa masa de agua, el agua corre y corre y busca sola su camino.
    Como anecdota recuerdo que en una ciudad importante se habian “ahorrado” en una viveza tipica de nuestros gobernante las obras de desagüe de una zona nueva de la ciudad, calculando a proposito dejar un barrio sin pavimento. La cuenta asi solo cerraba si se dejaban las calles de ese barrio, que estaba en una depresion del terreno, como desagüe de los barrios circundantes. Los pobres vecinos reclamaron por años por pavimento.