Open Knowledge Festival en Helsinki, una síntesis

 

Por María Barón - Directora Ejecutiva de Directorio Legislativo

(Helsinki, Finlandia).- Resulta muy complicado contar qué pasó en el Open Knowledge Festival en Helsinki, Finlandia, hace unos días. El tiempo decantará y ordenará las ideas. Mientras tanto, quiero compartir con ustedes algunos números.

A ver… Cuatro días de encuentros, más de 17 sesiones paralelas por día, repartidas en 13 ejes temáticos diferentes, donde asistieron cerca de 1000 personas de casi 60 países guiadas por más de 100 organizadores. Y los números de supervivencia, cuatro almuerzos desesperadamente horribles y unos dos mil mates aguados, que un compañero charrúa se empeñaba en reservar únicamente para él.

¿Quiénes eran esos mil?

Organizaciones internacionales, otras más locales, tecnólogos, académicos, consultores, donantes, algunos gobiernos y otros curiosos se dispusieron a contar o a escuchar experiencias que tuvieran como eje –naturalmente- datos abiertos que con la ayuda de la tecnología o de la participación ciudadana impactaran en la vida de las personas. Todo esto en la universidad de Aalto, y, sí, con “alto” diseño, luz, sillones, mesa larguísima para compartir entre desconocidos, y, como era obvio, wifi abierto.

¿Qué se discutió?

Los 13 ejes temáticos iban desde Diseño Abierto (Helsinki es la Capital Mundial de Diseño 2012) hasta Democracia Abierta y Movimientos Sociales, Geodata, Negocios y Datos Abiertos, o Periodismo y Visualización de Datos, entre otros (ver el programa acá). Y se intercalaban con hackatones abiertos y reuniones paralelas.

Primera conclusión de este gran encuentro anual organizado por Open Knowledge Foundation. De la anterior reunión en Varsovia en octubre de 2011 puede decirse que hay un avance en términos de acceso a datos abiertos en varios lugares del mundo. Ahora, esos datos tienen que servir para cambiar la realidad. Y quedó en el aire y en casi todas las discusiones la idea de “involucramiento”. Es decir, cómo trabajar de manera que la gente use los datos que se abren. De lo contrario nada de esto tendría sentido.

Lo mejor

Hubo muchas presentaciones innovadoras con enfoques que lo eran más todavía. Pero me quedo con tres -y piquitos- que, por cierto, demostraban ese impacto que justificaba los grandes esfuerzos de los desarrolladores.

La primera, la de la británica Farida Vis, de la Universidad de Sheffield, con un proyecto sobre la asignación por parte de los gobiernos locales en Gran Bretaña de terrenos muy pequeños (allotments) para la confección de huertas personales. Con pedidos de acceso a la información y la visualización de los datos obtenidos en un mapa pudo mostrar cuántos terrenos fueron asignados, a qué valor, cuántas personas están en lista de espera, y en cuánto tiempo se pueden asignar los nuevos, etc. Esta iniciativa permitió que la gente pudiera comparar los costos que los municipios cobran por alquiler de los lotes.  De este modo demostró cuán importante es poner a disposición del público la información que a ellos les importa y los afecta. “Parece una tontería dedicar nuestro tiempo a buscar información sobre estos terrenos, pero a través de esta información podemos tener un impacto social en ‘los de abajo’”, dijo.

Farida tuvo otra presentación sobre un trabajo de investigación que realizó sobre los disturbios en Londres en 2011 con el equipo interactivo del diario The Guardian en el que analizó el rol de las redes sociales en el conflicto. Para eso analizó 2.3 millones de tweets.

La segunda intervención para recordar fue la de Finnur Marguson, ex coordinador del Consejo Constitucional de Islandia, quien a través de la creación de una aplicación en el marco de Facebook construyó una base social para poder participar de manera colaborativa en la reforma de la Constitución nacional en 2011.

Luego del colapso económico de 2010, pensaron en una carta magna que fuera realmente ”por y para el pueblo”. La gente puede comentar en Twitter, YouTube, e incluso Flickr. El resultado: referéndum el 20 de octubre 2012 con 5 preguntas sobre los temas que más se debatieron durante el proceso de consulta.

Por otro lado, el norteamericano, Chris Taggart, de Open Corporates, una vez más se lució con su proyecto para acceder a los datos de conformación de sociedades en todo el mundo. “Por qué penalizamos a las personas que tienen identificación falsa y dejamos que las corporaciones oculten la identidad de sus dueños”, fue la pregunta que guió su presentación. Al día de hoy tienen datos abiertos de más de 45 millones de corporaciones en todo el mundo.

Luego, Tanja Aitamurto, finlandesa con residencia en Estados Unidos, contó brevemente las experiencias de San Francisco y Chicago sobre cómo pueden utilizarse algunas aplicaciones open source ya disponibles como SeeClickFix, para que el público pueda hacer un monitoreo sobre un proceso y ver qué y quiénes comentaron en las distintas instancias. También el caso de la ciudad de Calgary, Canadá, donde utilizaron un software de toma de decisiones binarias llamado All Our Ideas creado por la Universidad de Princeton. En esta iniciativa para generar un proceso participativo con el presupuesto los ciudadanos reciben una pregunta con dos posibles respuestas y deben elegir una.

Solo algunos ejemplos de lo que sucedió en esta pequeña ciudad fría donde todo funciona, las personas sonríen y son el ejemplo del mundo en apertura de datos. Ahora toca el tiempo de ordenar las ideas y construir sobre ellas.