Tomás Santillán: la sentencia

 

Hoy se dará a conocer la sentencia por el crimen de Tomás Dameno Santillán, el menor de 9 años que fue asesinado en Lincoln en noviembre del año pasado.

El único en el banquillo es su padrastro, Adalberto Cuello. Durante los alegatos de la semana pasada, el fiscal del juicio, Javier Ochoaizpuro, solicitó que el acusado sea condenado a “reclusión perpetua más accesorias legales” -la máxima pena prevista en el Código Penal- por el delito de “homicidio agravado por ensañamiento y alevosía”.

Para recordar un poco el caso, les comparto algunas notas que hice sobre el caso en el momento en que se conoció el hecho.

La familia del padrastro de Tomás, según sus vecinos

Aunque la Justicia tiene a Adalberto Cuello en la mira como el principal sospechoso del crimen, en Lincoln mucha gente lamenta lo que les toca vivir a los padres del hombre detenido; el recuerdo del niño asesinado

LINCOLN.- Como cualquier tarde de primavera, la gente aprovechó la caída del sol para sacar sus sillas a la calle o dejar que los chicos salgan a jugar en la vereda. Pero al paisaje de casas bajas, árboles frondosos y gente que pasa en bicicleta se le sumó un ruido desconocido para los vecinos: el sonido de las vallas de la policía al chocar entre sí mientras varios efectivos las acomodaban. El objetivo era cercar los dos extremos de la calle ante la posibilidad de que una posible marcha para reclamar justicia por la muerte de Tomás Dameno Santillán llegara hasta el lugar.

Es que en esa cuadra, en Alsina al 200, en la localidad de Lincoln, viven los padres de Adalberto Cuello, el padrastro del niño asesinado que está detenido y es considerado por la Justicia el principal sospechoso del crimen.

“Estamos conmocionados. Es una excelente familia. Gente trabajadora y muy educada”, dice Julia Caballero, una señora que vive apenas a media cuadra del lugar, mientras observa atónita como la policía despliega el operativo justo en la esquina de su casa.

Detrás del vallado, haciendo guardia en la puerta de la casa de los Cuello, otro grupo de vecinos llora desconsoladamente. “No puedo creer, es muy injusto que los ataquen así, son gente buena. La señora está muy mal”, dice una mujer, en referencia a la madre de Cuello, que ayer se atrincheró en su casa con el ánimo decaído por la detención de su hijo.

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Lincoln: desconcierto, dolor y todo un pueblo que busca la verdad

Dolor y desconcierto. Ese es el ánimo que se vive por estas horas en Lincoln luego de que se conociera la triste noticia del hallazgo del cuerpo de Tomás Dameno Santillán ayer por la noche, y aunque habían hecho una convocatoria a una marcha en el centro de esa ciudad para las 20, aún no hay señales de manifestación.

Los vecinos aseguran que Lincoln es un lugar seguro. Los chicos juegan en las veredas y las casas tienen las puertas y las ventanas abiertas durante todo el día. Las 12 cuadras que separan la Escuela Domingo Faustino Sarmiento donde cursaba el niño fallecido de la casa donde vivía, se transitan por las dos avenidas principales: Massey y 25 de Mayo. Por eso, los vecinos insisten en que “al nene se lo llevó un conocido”.

Durante el mediodía, es un lugar muy transitado. “Notaríamos si un chico es forzado a subirse a un auto”, dice Ana María, una vecina que vive a pocas cuadras de la casa que alquila la mamá de Tomás. A pesar de que las sospechas de la muerte del niño giran en torno a un conflicto familiar el hecho generó cierto temor entre los habitantes de esta localidad.

“El miedo se instaló en Lincoln”, dice Claudia, otra vecina y cuenta que desde que se conoció la desaparición de Tomás las plazas se vaciaron y se dejaron de ver jugar a los chicos en la vereda.

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