Lectura recomendada: “Mi Sangre. Historias de narcos, espías y sicarios”

 

Se termina el año, se viene el verano y las vacaciones, momento ideal para ponerse a leer. En esta oportunidad, les voy a recomendar “Mi Sangre. Historias de narcos, espías y sicarios”, (Libros de Cerca), cuyo autor es Mauro Federico.

A continuación, una breve entrevista al autor que nos cuenta cómo fue la cocina de este libro.

¿Por qué elegiste a Mi Sangre para escribir?

Mauro Federico (MF): Es un personaje con una vida dramática y fascinante que atraviesa los acontecimientos más importantes de la historia de su país y del continente en los últimos 30 años. Y el relato de lo que le ocurrió tiene aditamentos que lo transforman casí en un thiller de narcos, espías y sicarios.

 ¿Por dónde se empieza una investigación tan compleja como es la del narcotráfico, los paramilitares, la guerrilla colombiana?

MF: En el 2011 yo presenté un libro más analítico sobre el crecimiento de la actividad narco en nuestro país durante la última década (PAIS NARCO, editado por RHM Mondadori). Eso me permitió tener una aproximación a personajes similares a Henry de Jesús López Londoño que también habían estado en la Argentina y que fueron asesinados o condenados por la justicia. Esa fue la base contextual de la investigación. El resto se disparó el día que lo detienen a Mi Sangre y Sergio Berni anuncia en conferencia de prensa que habían capturado al narco más importante desde Pablo Escobar Gaviria. Allí hay una historia para contar, pensé. Y fuimos detrás de su pista.

¿Cómo fue la investigación? ¿Cuál fue la parte más difícil? ¿Cuánto tiempo te llevó?

MF: Todo proceso investigativo tiene varias etapas. Primero hicimos mucho territorio, conversamos con gente que lo conoce muy bien, tomamos contacto con sus familares. En segundo lugar y valiéndome de la inestimable colaboración de dos periodistas colombianos (María Alejandra Páez y Nelson Matta Colorado), pude reconstruir buena parte de su pasado violento en Medellín, recorrer su barrio, obtener el testimonio de sus antiguos vecinos. En tercer lugar efectué una lectura pormenorizada de todas las causas judiciales en las que está mencionado. Y por último lo entrevisté en tres oportunidades cara a cara y otras tantas por teléfono desde su lugar de detención en el penal de Ezeiza. Lo más difícil de todo fue cotejar las versiones periodísticas y judiciales (la mayor parte de las veces las primeras basadas en las segundas) con la realidad y darme cuenta que mucho de lo que se dijo y escribió sobre Mi Sangre es falso o está distorsionado. Todo este proceso llevo aproximadamente nueve meses.

Muchos de los personajes que nombrás en el libro, además de Mi Sangre, son personas vinculadas al crimen organizado que terminan refugiándose en la Argentina. ¿Qué sensación te dejó comprobar el hecho de que nuestro país sea el lugar elegido por criminales internacionales? ¿Cómo ves el escenario argentino en relación al narcotráfico?

MF: Desgraciadamente desde hace ya más de dos décadas, la Argentina es un país demasiado amable para aquellos que pretenden escapar de los procesos judiciales que se les sustancian en otras partes del planeta. Aquí personajes como Mi Sangre o Gran Hermano (el otro gran protagonista de este libro, un financista de los carteles colombianos llamado Ignacio Alvarez Meyendorff, detenido en Buenos Aires y extraditado a los Estados Unidos) ingresan sin inconvenientes, se instalan en lujosas casas que compran o alquilan con dineros sobre cuyo origen nadie los indaga y llevan adelante una vida de placeres y negocios que ninguna autoridad controla debidamente. No necesariamente vienen a seguir con su derrotero delictivo, muchos vienen a refugiarse, a protegerse de la mano de la justicia o de la de los sicarios, que a veces los alcanzan y los matan en las calles de nuestras ciudades.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de lo que averiguaste durante tu investigación?

MF: El vínculo que existió (y existe) entre las organizaciones paramilitares y los funcionarios públicos, un entramado de corrupción y muerte atravesado por las multimillonarias ganancias del narcotráfico. Algo que en Colombia llaman narcoparapolítica. El propio Mi Sangre me confiesa que él era el responsable de pagar los sobresueldos a los policías y contactar a los congresistas a los que se sobornaba para que aprobaran leyes acordes a los requerimientos de los grupos paramilitares.

Cuando detuvieron a “Mi Sangre”, se dijo que era uno de los narcos más buscados del mundo. Pero en tu libro contás que López Londoño en realidad está involucrado en un circuito mucho más complejo. ¿Pensás que esto pasa con muchos de los detenidos anunciados como grandes narcos?

MF: Sí. En Colombia ya no existen los grandes capos narco que reinaban en los noventa. Todos estos personajes son emergentes de una guerra sangrienta que dejó miles de muertos y que dividió el territorio colombiano y a su población. Acá llegaron las segundas o terceras líneas de aquellos Barones de la cocaína, en su gran mayoría integrantes de las denominadas Bandas Criminales (Bacrim) que siguen operando en las principales ciudades colombianas. Estos muchachos manejan otros códigos, son mucho más violentos y están dispuestos a cualquier cosa con tal de salvar sus vidas.

En una parte del libro contás que accediste a una información que llevó a que Mi Sangre te hiciera una advertencia de sus posibles consecuencias. ¿Tuviste miedo, sentiste que tu vida corría peligro en algún momento de la investigación?

MF: Cuando nosotros logramos desentrañar los motivos que llevaron a López Londoño a regresar a su país luego de que se le negara el asilo político en Argentina, nos topamos con una información muy sensible y que podía tener repercusiones de diferente índole. Entonces resolvimos cotejarla con la versión de Mi Sangre. Y en la última entrevista que mantuve con él, lo interrogué directamente sobre este asunto. Cuándo él se percata de lo que nosotros habíamos averiguado, me mira y me pregunta. “¿Tu no pensarás publicar ésto que te estoy contando, no?”. A lo que yo le respondí que estaba escribiendo su historia y que esto formaba parte fundamental de la misma. Entonces me dijo: “Si lo haces, estarás firmando la sentencia de muerte para mi familia en Colombia, y no tengo que explicarte lo que eso significa para tí”. Se me heló la sangre. Realmente sentí miedo. Ahí tomé conciencia de quién tenía en frente.

¿Tuviste contacto con Mi Sangre después de publicar? ¿Leyó el libro?

MF: No lo volví a ver. Pero le hice llegar un ejemplar a través de su abogado, el doctor Carlos Broitman. Todavía no tuve una devolución de su parte.

¿De dónde surgió el apodo “Mi Sangre”?

MF: Remite a una forma habitual que tienen en Medellín de llamar a la gente de mucha confianza, alguien a quien se valora como a un hermano, alguien de tu propia sangre.

Autores y libros policiales recomendadas por Mauro Federico:

Soy fanático de Edgar Allan Poe, para mi gusto uno de los más grandes escritores de la humanidad. Los crímenes de la Rue Morgue o cualquiera de la saga del detective Augusto Dupin, son relatos fabulosos. También recomiendo leer Variaciones en rojo, un gran libro no demasiado conocido de la etapa literaria de Rodolfo Walsh.

Y por último, creo que un libro meridional que desnuda la trama oculta del funcionamiento de las policías en nuestro país, es La Bonaerense, magistralmente investigado y escrito por Carlos Dutil y Ricardo Ragendorfer.

Sobre el autor: 

Mauro Federico es periodista. Nació en Buenos Aires en 1967 y estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó en el diario Crítica de la Argentina y en las revistas Humor y El Guardián. Dirigió el mensuario El Médico y colaboró con otros medios gráficos, radiales y televisivos. Hoy conduce el programa Traigan la tarde, es columnista del ciclo Perros de la Calle y panelista de Duro de Domar. Es autor del libro País Narco (Sudamericana).