La descuartizadora de Viena, condenada a prisión perpetua

 

Conocemos a Jack el destripador y a tantos otros asesinos que convirtieron a sus víctimas en restos, por placer o para ocultar sus crímenes. En este caso, quien protagonizó semejantes hechos es una mujer.

FOTO: REUTERS

Su nombre es Estibaliz Carranza, es una ciudadana hispano-mexicana y la semana pasada fue condenada a prisión perpetua en Viena. La Justicia la encontró culpable de matar y descuartizar a dos de sus ex parejas.

Los crímenes fueron descubiertos cuando unos obreros se disponían a instalar unas tuberías en una vivienda. En el subsuelo se encontraron con un panorama de terror: restos de diferentes cuerpos habían sido ocultados en el lugar. Incluso lograron distinguir una pierna y una cabeza.

Carranza era dueña de una heladería ubicada en el mismo edificio. Los cuerpos de su ex marido y su novio fueron encontrados en heladeras y cubos con cemento. Cuando la policía señaló a la mujer como posible autora de los homicidios, la prensa la bautizó “La heladera asesina” y el “ángel de hielo”.

Según cuenta el diario El Mundo, Carranza es hija de un psicólogo, periodista y escritor esóterico mexicano y de una alavesa, residente en Barcelona. Nació en 1978 en México D. F. y tenía la doble nacionalidad. Cuando se casó con Holger, una de las víctimas, se trasladó a Viena donde en 2006 abrió la heladería ‘Schleckeria’ con ayuda de los 100.000 euros que le dio por entonces su todavía marido.

Tras el divorcio, Carranza mató a su ex marido con un fusil. Luego lo descuartizó con una sierra eléctrica e inventó una historia sobre su desaparición. Al tiempo, se puso de novia con un vienés. También lo asesinó y descuartizó.

Cuando los crímenes salieron a la luz, ella se limitó a decir que “tuvo que matarlos” por supuestos malos tratos.

Un jurado en la Audiencia Provincial de Viena la condenó la semana pasada a prisión perpetua por los homicidios.