Declaración de la Secretaría de DDHH de la FUBA ante la asunción de Marambio

 

La designación de Alejandro Marambio como jefe del Servicio Penitenciario Federal, tras la polémica fuga de 13 presos y posterior renuncia de Víctor Hortel, generó disidencias y críticas en varios sectores.

A continuación, la declaración de la Secretaría de DDHH de la FUBA:

Desde la La Mella, Presidencia y Secretaría de DDHH de la FUBA, repudiamos la designación de Alejandro Marambio al frente del Servicio Penitenciario Federal, quien ya estuvo a cargo de la fuerza en el período 2007-2011.
Durante su gestión aumentaron las torturas, los hechos violentos, los asesinatos y los suicidios. Su administración también se caracterizó por cerrar las puertas a organismos de derechos humanos que visitaban las cárceles desde el retorno de la democracia. También se lo recuerda por conceder privilegios a los detenidos por delitos de Lesa Humanidad.
Uno de sus primeros actos tas asumir en 2007 fue poner como director a Hugo Sbardella al frente del penal de Devoto. Este personaje es conocido como “el Carnicero” y en 1998 dejó ciego a golpes a un interno. Ante las denuncias del CELS y la Procuración Penitenciaria la designación no se concretó.
El Centro Universitario Devoto, espacio de la Universidad de Buenos Aires donde se dictan carreras universitarias en el CPF CABA, sufrió en 2010 su peor ataque en sus 25 años de existencia. Fue allanado, los guardias robaron 11 computadoras y permaneció clausurado durante 4 meses. Siete estudiantes hicieron una huelga de hambre que se prolongó durante más de 40 días. Marambio se negó a recibir a las autoridades de la Universidad y a abrir las puertas del C.U.D. a pesar de las movilizaciones que hicimos desde la FUBA junto a familiares de detenidos. Finalmente, tras este incidente, Marambio debió renunciar.
Las cárceles de nuestro país son una deuda pendiente en materia de Derechos Humanos. Las torturas son práctica sistemática del Servicio Penitenciario. Es una fuerza que prácticamente no sufrió modificaciones en su funcionamiento desde la última dictadura, y muchas de sus prácticas de aquel período que se mantienen hoy en día.
El Servicio Penitenciario Federal necesita cambios, es preciso eliminar las prácticas violentas que se llevan la vida  y la dignidad de las personas privadas de su libertad y de sus familiares, que en su apabullante mayoría pertenecen a los sectores populares. Volver al peor pasado no es el camino.