Sobre el caso Nisman y los peritajes para determinar si disparó o no el arma

 

Por Sergio Giorgieri*

La Causa del fallecido Fiscal Nisman ha sido un interrogante que aún no se ha podido dilucidar, a más de un año de sucedido. Esto ha sido motivo de muy diferentes y antagónicas interpretaciones de expertos como de análisis periodísticos, políticos, y público en general.  Es importante separar las cosas, por un lado está la resolución criminal, la investigación judicial, “homicidio o suicidio”, cual fue el mecanismo. Por otro lado está el análisis del hecho, para establecer el motivo, autor, móvil, etc.  Ahora bien, cual es el procedimiento de la investigación criminal. ¿Es factible determinar lo que ocurrió? ¿Qué se debe realizar, quién dirige la investigación, el lugar del hecho, como se recogen los indicios, como se preservan, quien los analiza, cual es la metodología… son varios de los interrogantes que no se pueden improvisar. Las pericias juegan un papel primordial para la investigación y su resolución.

Existen protocolos a seguir y deben considerarse las variables propias de cada caso. Hay un equipo experto en rastros, como también debe haber un equipo multidisciplinario de profesionales y expertos en diferentes áreas, que ayuden a enfocar el muestreo y el análisis de diferentes indicios. Tal vez esta parte sea la más variable, la de mayor desafío, ya que dependerá de la astucia y el conocimiento de cada uno, y la coordinación y complemento del conjunto, para poder encarar un estudio que permita visualizar aspectos que ayuden a la instrucción a elaborar una hipótesis lógica y comprobable del hecho.

Una de las tareas más apasionantes, como perito químico y especialista en métodos instrumentales de análisis químico, es tener la posibilidad de relacionar distintos estudios y vincularlos a la interpretación de un hecho. Es como tratar de investigar la presencia de algún indicio y vincularlo al hecho, la participación de alguien, la composición del lugar, la forma de la acción, todos elementos que puedan ser demostrados y sean pruebas.

En este sentido el avance de la ciencia es fundamental. No sólo por la calidad de la medida, sino por la certificación de la misma, datos confiables, precisos, reproducibles, procesos de medida acreditables. Ahora bien, cualquier instrumento de medición puede dar un resultado, y es el profesional idóneo quien interpreta y decide que ese valor es correcto, lo interpreta, y lo analiza en su contexto, aplica el criterio profesional. Una de las cuestiones primordiales por lo cual la discusión pericial se realiza entre pares. Pero existe el trabajo interdisciplinario en la investigación, concepto no tan arraigado aún en el ámbito forense. Donde los criterios de distintas ciencias se coordinan para llevar a cabo una investigación conjunta coherente.

Uno de los aspectos que conozco bien, es el tema de los residuos de disparo de arma de fuego, no sólo por el uso del instrumental, sino fundamentalmente por la experiencia de miles de pericias realizadas en el Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, donde se han diseñado diferentes estrategias para el análisis e interpretación de variadas formas de toma de muestra.

La presencia de residuos de disparos de arma de fuego, como se sabe, deja un material en las inmediaciones del mismo que se vincula al hecho. Por lo que existen diferentes formas de analizar este material, dependiendo de qué tipo de sustancias queremos visualizar como marcadores de estos residuos. La existencia de ellos podemos atribuirla al mismo disparo, y dependiendo de las circunstancias puede ser con mayor o menor certeza su interpretación. No es lo mismo un hecho en un lugar abierto que cerrado, si sucede con viento, lluvia, si se usa guantes, tipo de armas, distancia de disparo, etc.

Para confirmar la existencia se puede analizar la composición química, sustancias orgánicas o inorgánicas (metales). La presencia de metales provenientes del disparo (pólvora, fulminante) es una confirmación de la misma, ya que estos metales son específicos (Plomo, Bario, Antimonio), y están presentes en la munición, y en el caso del Antimonio en forma casi exclusiva, siendo utilizado como un marcador para el estudio de residuos de disparo de arma de fuego. En la actualidad los métodos instrumentales, Microscopía Electrónica, Absorción Atómica y Plasma Acoplado Inductivamente, son las técnicas de mayor aplicación en este campo, por su precisión, sensibilidad y reproducibilidad. Hoy en día es casi imposible no detectar la presencia de un residuo, si es que no se ha alterado la muestra. Ensayos de laboratorio han demostrado una correlación del 100% para aquellos casos que se han realizado disparos o no, incluso en forma repetitiva, con armas de distintas naturalezas, calibres y estado.

En el caso Nisman los estudios realizados para la detección de residuos en primera instancia, dieron negativos, estudios realizados por Microscopía Electrónica en Policía Científica de La Plata. Este centro fue el primero en el País en implementar esta metodología, tiene experiencia, y no admite duda su capacidad de análisis. Considero un hecho irrelevante y sin criterio realizar una segunda determinación utilizando otro centro de menor experiencia con un instrumento similar, ya que la sensibilidad es más que suficiente para discernir entre un positivo y un negativo.

Un resultado negativo implica que no se han podido encontrar residuos de disparo de arma de fuego. Esto para un estudio de laboratorio es contundente, no ha disparado. En los casos reales, depende de la representatividad de la muestra. Es acá donde juega un papel importantísimo la preservación del lugar, la toma de muestra y la información obtenida. Una mala toma de muestra puede llevar a contaminación, que no es el caso, o forma inexacta de tomarla, es decir un equipo forense sin experiencia, descartado. En cuanto a la conservación de la muestra o el lugar del hecho, es importante cuando puede ser afectado el sitio donde se deposita el residuo del disparo, por condiciones como lluvia, rocío, algún fluido, o cualquier efecto físico que pueda perturbar la superficie de toma de muestra. Tampoco sería el caso salvo que pueda ser por efecto de lavado de la sangre, si hubiese corrido por dicha superficie, o alguna fuente de agua cercana. Por lo que la muestra sería representativa.

Un resultado positivo es vinculante y salvo que se demuestre una contaminación específica y factible, sería relacionado al uso de un arma de fuego, que junto con otros elementos de la causa puede inferir a la instrucción la posibilidad de vincularlo al disparo.

Por lo tanto no sería científicamente criterioso insistir con la posibilidad del suicidio, la prueba pericial en este caso sería muy contundente, el ambiente es aislado, no hay efectos ambientales que lo modifiquen, los elementos no se habrían alterado (según lo expuesto por los expertos intervinientes), el equipo forense no sería cuestionable, la metodología usada es adecuada. Tal vez se hubieran realizado otros estudios para determinar mejor la composición del lugar del hecho respecto de la posición del disparo.

Estos aspectos son donde hago incapié para que las casas de altos estudios se comprometan con el desarrollo de nuevas metodologías que permitan acreditar otras aplicaciones para el esclarecimiento de los hechos. No es muy difícil esta tarea, solo se deben coordinar esfuerzos, hay profesionales formados, equipamiento accesible. En la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Farmacia y Bioquímica, estamos dando un curso de Iniciación a las Ciencias Forenses, donde se ven estos aspectos, destinado a distintos profesionales y técnicos. Lo mismo en la Diplomatura en Ciencias Forenses de la Universidad del Este en la ciudad de La Plata. El campo de acción es muy amplio y los desafíos son constantes. No podemos darnos el lujo de sentarnos a esperar que sucedan las cosas. Es una carrera de tiempo, quién llega primero, o quien llega a tiempo, si el delito se diluye o si logramos esclarecerlo.

Al final todos queremos saber LA VERDAD. 

* El autor es profesor adjunto de Química Analítica Instrumental en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y director del curso de posgrado “Introducción a las Ciencias Forenses”

 Más información: Cómo es la técnica para determinar si hay residuos de un disparo en la mano de una persona