Me sentí muy identificada con el comentario de Mercedes. En el post Cuestión de límites contaba una experiencia poco feliz en la juguetería, cuando su hija le hizo un berrinche público porque quería una muñeca que ella había decidido no comprar. Llantos, gritos y, por si fuera poco, a la escena se sumó la mirada acusadora de una señora que pasaba por ahí…
Si de maternidad se trata, todos parecen tener derecho a opinar. El portero, la mujer que te da el asiento en el subte o la vecina que en el ascensor deja de hablar del tiempo para dar consejos sobre crianza. Desde el embarazo, la futura mamá escucha los comentarios más disparatados. Me acuerdo que, cuando estaba embarazada de Sofía, una compañera de trabajo me había recomendado no viajar en avión porque (la cito textual) “los pies se te van a hinchar tanto que no podrás calzarte nuevamente las botas”. Eso sí, se trataba de un vuelo de 45 minutos.
¿Todos tienen derecho a opinar? No. Por mi parte, reservo la atención a voces autorizadas. Escucho a mi mamá y a mis hermanas, y sumé a la lista a cuñada y suegra. Y, claro, a mis buenas amigas (Paula y Verónica llevan la delantera en estos temas). Prefiero tomar los consejos que vienen desde el cariño.
21.07.2009
11:10 am
Chicas! Muy bueno el blog! Muy interesantes las notas! Tengo una muy buena profesional en estos temas para recomendarles. Ella nos ayudó mucho con los chicos y los famosos limites!
Besos y felicitaciones!!
21.07.2009
2:28 pm
ES cierto, yo tengo mis referentes, mi hermana y mi cuñada. A veces las observo desde el silencio, las veo perfectas, una se tira abajo. Pienso para mis adentros: yo en ese lugar estaria gritando como una loca!! como hacen las otras para ser tan….equilibradas????
Mariana
22.07.2009
9:21 am
Aunque tengo algunos años de maternidad a cuestas, sigo sorprendiendome con los adolescentes. Y digo esto porque de mis cuatro hijos, la mayor – 22 años- decidió irse de casa. Según sus dichos, no puede seguir conviviendo ni con mi esposo – que no es su padre biológico, pero sí del corazón – ni con sus hermanos y por supuesto conmigo.Estoy muy triste porque es la segunda vez que toma tal determinación ya que no estoy preparada para que deje nuestro hogar en estas condiciones. Mi padre es quien da asilo a mi hija y siento que no me ayuda en esto. Mucha culpa de lo que ocurre creo que es de mi padre. Siento que ella especula a su lado; obtiene todo lo que no puedo ofrecerle. Desde dinero, ropa, hasta un auto.Tengo otros tres hijos a quien criar en todo sentido. Debemos con mi esposo dividir por cuatro nuestro presupuesto. Los celos de mi hija llegan a tal punto de encontrar en la casa de su abuelo todo lo material que en casa no le podemos ofrecer en forma exclusiva. Me siento culpable como madre. Siempre tuvo todo nuestro amor. No sé que hacer. Mi esposo esta muy enojado con ella y con mi padre a quien considera que nos está haciendo un gran daño, por no estar de nuestro lado.Creo no merecer tanta indiferencia por parte de mi hija a quien amo con todo mi corazón. Pienso que si aunásemos criterios comunes con mi padre, tendríamos mi esposo y yo, la autoridad suficiente como para resolver este problema.Siento que se diluye el respeto que de mi tiene mi hija. Por favor necesito alguien que me ayude a encontrar una respuesta. Desde ya muchas gracias por los minutos que me regalaron. Un beso grande. Sofía.
28.07.2009
6:25 pm
Sofía, tiene 22 años…no podés hacer mucho más que dejarla ir. Además mencionás “los adolescentes” como si la que se va, fuera una chica de 15 años. Además de “vivir” al abuelo, tiene trabajo? estudio? proyectos? Sabés si sucedió algo con el resto de la familia que precipite esa decisión? Paz
03.08.2009
8:16 am
Gracia DelSur por tu comentario. Tu opinión se suma a otras similiares.Me asiste un profesional en la búsqueda de alternativas para encontrar respuestas.Gracias de nuevo. Un beso.