
Aunque la frase es trillada, no por eso menos cierta: la lactancia es una experiencia única en cada mujer. Claro que única no significa necesariamente placentera, fácil o tan idílica como aparece en la folletería sobre el tema.
Hay mujeres a las que dar el pecho les resulta totalmente natural y, por lo tanto, no representa ninguna dificultad. En cambio, para otras la realidad de las primeras experiencias sólo les produce frustración.
En lo personal, la cuestión no me resultó tan sencilla, pero con paciencia (mucha) y algunos consejos que me hubieran venido mejor antes de tener a mi primer hijo en brazos, salí adelante y la recomiendo.
Para todas aquellas obstinadas en lograrlo, algunos consejos de la Laura Krochik, especialista en Infancia y Crianza y directora de la carrera de Puericultura de la Asociación Civil Argentina de Puericultura.
Extracción. Es importante extraerse leche luego de la mamada si los pechos han quedado muy llenos aún. Esta leche puede almacenarse para dársela luego al bebé.
Libre demanda. Es ofrecer el pecho al bebe con mucha frecuencia y sin restricciones horarias. Así se consigue el alivio en las mamas.
Buena prendida. Es necesario que el bebé esté bien prendido al pecho, con la boca bien abierta y el labio inferior hacia afuera. El bebé debe succionar, detenerse y volver a succionar, con succiones profundas y lentas.
Aire. Es importante que las mamás puedan airear sus pezones en los momentos en que no amamantan para evitar la constante humedad.
Leche. Se recomienda que las mamás se pasen varias veces al día algunas gotas de su propia leche por los pezones y por la areola. La leche materna tiene propiedades antibióticas, regenerativas y antisépticas que además sirve para lubricar y suavizar el tejido del pezón.
Agua. Los pechos deben lavarse solamente con agua. Es conveniente evitar jabones, aceites, o cualquier producto que puede alterar el pH de la piel o irritarla para no interferir en su lubricación natural.
Sol. Es aconsejable exponer los pechos al sol durante unos diez o quince minutos porque está demostrado que el sol tiende a sanar los pezones agrietados y hace que se sequen más rápidamente.