
Hace dos semanas arrancamos en Conectados la publicación de una serie de entradas de periodistas digitales que imaginan cómo será el profesional de prensa de los próximos años.
En esta nueva entrega, Nicolás Píccoli -autor del prestigioso blog Sicrono y jefe de Producto de Clarín Global- ofrece su mirada sobre el tema:
Hace 10 años era difícil pronosticar la situación actual del periodismo. Como en ninguna otra década, la irrupción de las nuevas tecnologías modificaron de un plumazo cómo realizar nuestro trabajo, qué decir entre tanta sobreinformación, plantearnos el por qué abrazar determinada tendencia, cuál camino escoger e intuir -en la medida de lo posible- hacia dónde puede llevarnos. Todo en un brevísimo lapso de tiempo que aun no es concluyente.
En el último tiempo también tuvimos que replantearnos muchos valores de esta profesión que venían implícitos desde hace años. Tuvimos que aceptar nuevas realidades y sumar otras variables para medir la eficacia de nuestro trabajo.
Con mayor o menor compromiso, hoy los medios deben escuchar a su audiencia que se expresa de múltiples maneras y en distintas plataformas. Deben pensar estrategias para sumar “fans” o “seguidores” en redes que le son ajenas. Deben incorporar nuevos profesionales que sean capaces de volverlos relevantes e influyentes fuera de su espacio de confort. Los periodistas debemos capacitarnos –a veces hasta de manera autodidacta- para incorporar nuevos lenguajes y manejar nuevas herramientas. La tecnología se instala en las redacciones con equipos de trabajo que deben desenvolverse entre tantos dispositivos, plataformas y formatos para llegar a un público cada vez más heterogéneo.
Un “deber ser” que viaja a una velocidad escalofriante
Podría seguir sumando elementos que están modificando nuestra especie: noticias en tiempo real, el “data driven journalism”, la geolocalización, los nuevos modelos de tablets, la televisión digital, fenómenos como WikiLeaks, entre otros.
Pero, ¿hacia dónde vamos?
¡Quién puede saberlo! Pero quiero jugar en el mundo de las probabilidades e imaginar un posible (y temeroso) escenario: que seamos suplantados por robots.
Digo robots pero quiero decir software. Líneas de código que sean capaces de absorber información, analizarla, reescribirla, clasificarla, corroborarla, distribuirla y publicarla. Imaginemos que un programa de una computadora pueda tomar toda la información posible sobre determinado tema: cables de noticias, imágenes publicadas en las redes sociales, testimonios escritos en Twitter, videos de Youtube, data de organismos públicos, antecedentes del mismo tema, gacetillas de prensa.
Un volumen -al parecer inabarcable- que sea analizado por una serie de algoritmos y scripts informáticos que luego generen piezas periodísticas originales a pedido del medio. Una redacción periodística suplantada por máquinas que, a lo mejor, necesite de una mínima intervención de un editor.
Pensemos este esquema en una situación como una catástrofe de gran magnitud (como el terremoto ocurrido en Chile y la cantidad de contenido generado por los usuarios en pocos minutos) o los documentos revelados por Wikileaks que sobrepasaron la capacidad de procesamiento de grandes medios de comunicación del mundo.
Imaginemos que tal cosa es posible, que su efectividad sea perfecta y no necesite corregir ni una coma, que su capacidad de análisis de cables de noticias aniquile equipos de trabajo con una rapidez de publicación que sea la envidia de cualquier editor. ¿Habremos llegado entonces al #FindelPeriodismo?
Está claro que no. La tecnología que nos rodea modifica nuestro trabajo pero no nos hace mejores periodistas. Tal vez salimos a la calle o realizamos una entrevista sin una idea clara de cómo será publicada ni en qué plataforma. Pero la esencia de nuestro trabajo sigue intacta: investigar, cuestionar, contar historias, entrevistar, interpretar, opinar, describir… sigue y seguirá siendo nuestro deber ser.
Será difícil que las máquinas suplanten lo mejor de este oficio, aunque hay algunos incipientes experimentos:
- Statsheet.com puede ser un primer intento. Se trata de un sitio de estadísticas deportivas que busca generar textos automatizados a partir de esa información.
- Otra referencia es Intelligent Information Laboratory: un centro que logró crear un programa de televisión con presentadores virtuales. Todo automatizado, puro algoritmos.
Más de esta serie: “El periodismo del futuro ya lo estamos experimentando”, por José Di Bártolo.
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