Ben Laden y el valor de la imagen

 

El 8 de octubre de 1967, Ernesto Che Guevara fue fusilado por fuerzas militares bolivianas. Unos días después, los mismos oficiales a cargo de esa operación mostraron a través de la prensa una foto en la que se veía el cuerpo inerte del argentino líder de la revolución cubana sobre un catre de madera. Estaba con los ojos abiertos, apenas vestido con un pantalón gastado y arremangado, y en su pecho se veían los orificios de bala que habían terminado con su vida. Cuando esta foto se publicó casi nadie puso en duda su autenticidad, porque no existía el Photoshop, tampoco Internet y la simple publicación en un medio garantizaba su autenticidad.

La muerte del líder de Al-Qaeda Osama ben Laden anunciada al comienzo de esta semana por Barack Obama devolvió casi sin querer esa imagen ya gastada por el tiempo, aunque la omnipresencia de Internet, los programas de retoque fotográfico y la publicación de contenido en tiempo real en las redes sociales parecen haber construido una suerte de realidad paralela, donde los sistemas de verificación fallan (o se ignoran) y prima la “incontinencia de Enter”. A los pocos minutos de conocida la noticia, apareció en Twitter una imagen de la presunta cara desfigurada del terrorista que se expandió por la web.

Segundos después, muchos canales de TV y sitios de noticias on line publicaron la foto para ilustrar informes y portadas, sin el lógico chequeo previo. Sin embargo, lo que parecía un registro de veracidad pronto se convirtió en una gran desilusión: la foto era un retoque realizado en 2009. En Internet hay una distancia entre lo verdadero y lo falso (fake), igual que en la vida off line, pero el tiempo real y la necesidad de publicar antes muchas veces le juegan en contra.

Un especial multimedia del líder de Al-Qaeda

En los medios norteamericanos se discutió si publicar o no las imágenes “oficiales” en el caso de que se dieran a conocer. Muchos coincidieron en la necesidad de documentar gráficamente la noticia, pero en general evitan la exhibición de este tipo de materiales. Esa misma duda la tienen los propios funcionarios de la administración Obama que hasta el cierre de esta columna habían decidido no divulgar una serie de fotos espeluznantes de Ben Laden, quien habría sufrido grandes heridas en la cara y el cráneo por encima de su ojo izquierdo por disparos de los comandos estadounidenses. Todo esto a riesgo de seguir alimentando el escepticismo de algunos con relación a la noticia. Tal vez por eso, ante la ausencia del enemigo ejecutado, la foto de Obama, Hillary, Biden y Cía. monitoreando la operación se convirtió en la imagen más vista de la historia de Flickr.com, la red social de la fotografía (140 mil visitas por hora).

Más allá de que muchos esperan la filtración de esos documentos (y no necesariamente por WikiLeaks) es evidente que los medios digitales, todavía en su adolescencia, necesitan definir estándares éticos y de calidad para estos momentos en los cuales el valor de la imagen adquiere una importancia crucial y el tiempo de producción no admite errores.

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Enlaces recomendados:

1. Storify

Un Storify de las primeras horas después de la muerte de Osama.

2. Polémica

El debate sobre la publicación de fotos en el Washington Post.

3. lanacion.com

Toda la cobertura de la muerte del líder de Al-Qaeda.

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