La pasta de mamá

 

No pertenezco a la generación del fast food. Crecí con mucho hogar y cocina casera. Con mucha mamá y mucho papá, con mascotas, entre muñecas, libros, diarios y revistas.

En mi infancia no hubo hamburguesas de Mac Donalds, ni panchos, ni mayonesas industriales. Tampoco  Coca Cola, ni televisión  ni edificios de propiedad horizontal. Crecí en un pueblo del interior de San Luis, rodeada de primos y primas, en una casa grande con patio y jardín, con perros, gatos y gallinero, con una mamá que estaba siempre en casa, me llevaba al colegio de la mano   y me preparaba el desayuno con café con leche y pan con manteca espolvoreado con azúcar. Papá, cariñoso y noble como pocos, me malcriaba y me enseñaba a escondidas a manejar.

En casa siempre había rico olor a c0mida. Un puchero sabroso, una pastafrola inigualable o unas batatas asadas con piel en la cocina de leña. En los inviernos de varios grados bajo cero papá prendía el hogar con quebrachos ardientes y mamá preparaba un chocolate espeso para cuando llegábamos del colegio con Francisco y Graciela, esos primos míos que son mis hermanos de tanto compartir la infancia.

En las fiestas patrias y en las Navidades toda la familia se juntaba en casa a comer  las empanadas de carne cortada a cuchillo o unos asados monumentales, precedidos por unas picadas que hoy no se conocen, con facturas de chancho y quesos caseros.

Pero nada se comparará nunca a la pasta que amasaba mamá con sus propias manos. Toda la parentela venía a casa a regocijarse ante esos manjares que provenían de varias generaciones atrás, y que habían llegado a la Argentina en el regazo de la abuela Anita, una piamontesa fuerte, madre de once hijos, siempre con su pelo recogido en un rodete sobre la nuca.

Recuerdo nítidamente a mi madre  amasar los tallarines sobre la mesada de la cocina respetando rigurosamente su receta: un huevo por persona y cada 10o gramos de harina, más otro de yapa. Por ejemplo, para diez personas ella usaba un kilo de harina y once huevos, más un poco de sal. Nada de agua. (No obstante, Samantha, mi profesora de cocina en el Instituto Argentino de Gastronomía, dice que hay que agregar una cucharada de agua salada por cada 100 gramos de harina, aunque no incluye el huevo de yapa. Cuando pruebe este recurso, les cuento)

Amasaba y amasaba, luego le daba al palote hasta que la masa quedaba del grosor que para ella era el exacto. Una pasta “sottile”, sutil, bien fina y liviana. Finalmente enrollaba los paños de masa y cortaba los tallarines a cuchillo. Los dejaba orear hasta el día siguiente. Hervía en abundante agua con un puñado de sal y… a la mesa todo el mundo!!! Que a nadie se le ocurriera hacer otra cosa en ese momento que sentarse a comer. La pasta no puede esperar, decía.

Ahora yo hago la masa, pero tengo la Pastalinda. Me ayuda Aldo, mi marido, claro, porque da un poco de trabajo, pero generalmente lo hacemos pasadas las 9 de la noche, cuando Franco ya se fue a dormir.

Cuando tengo la masa lista (no debe ser blanda sino más bien firme, decía mi madre), la separo en varios bollos y empiezo a pasar cada uno por la Pastalinda. Paso cada paño de masa hasta el número 7 y luego los corto en el ancho número 8.

Los tallarines son un tipo de masa (pasta) alargada, de medio centímetro de ancho y forma achatada que integran el conjunto de las paste asciute (pastas secas) de origen italiano. Aunque los que se conocen en toda Europa y otros sitios provienen directamente de Italia, existe una polémica sobre su origen ya que en China se vienen preparando fideos semejantes a los tallarines y spaghetti desde más de un milenio antes que en Italia. La principal diferencia radica en que la harina de los “tallarines” chinos es de arroz o soja, mientras que la de los tallarines de origen italiano es de trigo. (sg. wikipedia)

Indispensable dejarlo secar de un día para el otro. Yo los dejo sobre la mesa del comedor, que es muy grande, bien estirados sobre repasadores y cortados a la medida definitiva que tendrán. A la mañana estarán listos. En post posteriores les pasaré algunas salsas, aunque mi preferido es el pesto.

LA FRASE DE HOY

“En un alma grande, es todo grande”

Blas Pascal

  • Paula Urien

    Ana, qué buen blog y divino el relato de tu infancia tan cálida. Me imagino perfectamente esa cocina a leña de donde deben haber salido tantas cosas ricas. Me encanta la cocina, tengo miles de libros. Ahora quizás me anime con la pasta, traté una vez, pero me salió bastante mal. Ahora voy a probar tu receta, un beso, Paula

  • Martin Graglia

    Ana: hermosa tu nota. Me hizo recordar a mi abuela en Hernández, un pueblito de Entre Ríos. De delantal y cocinando un poderoso estofado para acompañar los tallarines de los domingos para todos: nietos (mimados), hijos, yernos, nueras…
    Con mi mujer nos animamos a la pasta también, pero también con la Pastalinda (igual hay que trabajar bastante, je). Saludos!

  • Lorena

    Hola Ana. Felicitaciones por el blog. Me encantó especialmente este relato. Una de las actividades que más disfruto en la cocina es amasar y aunque conocía el recurso de dejar la pasa de un día para el otro, nunca la dejé tanto. ¿Qué le aporta a la pasta este recurso?

    • Ana D'Onofrio

      Gracias, lorena, por tu mensaje. Yo la dejo de un día para el otro para que se oree bien, queda como una pasta seca. Y no se pega cuando uno la cocina. Espero que me mandes recetas cariños

  • Adriana

    Qué buen relato!! Te hace viajar y hasta sentir los perfumes de la cocina. Les cuento que a mí también me gusta la pasta casera, y como trabajo la hago cuando tengo tiempo y de a 5 kilos, la dejo secar bien y la guardo en unos recipientes tipo tupper grandes en un lugar seco y fresco, y asi tengo para rato largo, queda muy buena. Saludos!!

  • alice

    Me encanta el blog, el relato y la pasta. También mi infancia cordobesa está llena de olores, desde las primeras brevas hasta los últimos membrillos del dulce que duraba todo el invierno, y las siestas de verano juntando piquillín!! te felicito

  • Ana D'Onofrio

    Gracias a todas por los lindos mensajes. Las invito a mandar recetas, si es con fotos mejor, para subirlas al blog, con el copy correspondiente.

  • Ana D'Onofrio

    Gracias a todas por los lindos mensajes. Las invito a mandar recetas, si es con fotos mejor, para subirlas al blog, con el copy correspondiente.

  • Graciela B.

    Qué ricos los tagliatelle o cintas de tu mamá. Y con una salsita fileto o con crema y hongos!
    Gracias Ana por tan lindos recuerdos.

  • Bety

    Hola Ana ! hoy descubri tu blog y me encanto !!! Me emocionó muchisimo ese relato de tu infancia, especialmente porque yo también crecí desayunando cafe con leche y pan con manteca y azucar o, a veces, manteca y miel. Siento que esas pequeñas cosas de la vida son las que a uno les llenan el alma y hoy que soy mamá de 3 hijos espero poder transmitirles a ellos todo el amor que yo recibi (y por suerte sigo recibiendo día a día) de mis papás. Te felicito por tu blog, me encantó !!!! Besos !

    • Ana D'Onofrio

      gracias, me llena el alma lo que me decís cariños

    • luis

      Ana que bueno tu relato, yo con mis 65 años encima y leyendo tu nota me senti tan identificado con eso que hasta me emocione por un momento ya que soy un nostalgico de nacimiento. A mi tambien me encantan las pastas caseras de todo tipo y tambien uso la pastalinda para eso, nada que ver a las comidas que acostumbran a elaborar la gente de hoy, algunos dicen que es por falta de tiempo es posible que asisea , pero tambien hay mucho de no querer hacer nada, bueno asi estamos no? De cualquier manera seria lindo poder volver a las raices que es algo impagable, y de esa manera se evitaria ir al medico a llevar los chicos ya con problemas de colesterol debido a la comida chatarra, que mucha gente habla de eso pero la siguen comiendo, Te mando un saludo grande y no pierdas esas ganas que tenes de seguir disfrutando de una comida tan sana y maravillosa que haces.

      • Ana D'Onofrio

        gracias por tu lindo mensaje y por visitar mi blog

        • kavu

          me parecio muy hermosa la historia de tu niñez, que linda época aquella que aveces me pregunto ¿por qué tendremos que crecer?…

          • Ana D'Onofrio

            gracias por tu lindo mensaje, espero que sigas visitando el blog

          • Diego

            Yo también intento inculcarles a mis hijas los mismos valores de antaño.
            Nada de Mac Donalds y esas cosas.
            Por eso, a pesar de su corta edad (4 y 8 años) trato de hacerlas participar en la cocina. Cuando hago pastas o pizza caseras, corto un pedazo de masa para que ellas también hagan lo suyo, y aprendan a amar todos los aromas de la comida hecha en casa. Creo que es uno de los mejores legados que les puedo dar.

            Anita, aquí te paso una buena variante de pasta casera. En este caso con muchos menos huevos, ya que la gran cantidad de vegetales que le pongo a la masa aportan el líquido suficiente para suplantarlos. Por 1 kgr. de harina utilizo solo 6. Igualmente salen riquísimos y bien “al dente”

            Bueno, me gustaría que algún día lo pruebes.

            Aquí va la receta…
            http://contactoconlodivino.blogspot.com/2011/03/fideos-verdes-con-salsa-del.html

            Saludos!!!

  • Ana D'Onofrio

    Gracias, lorena, por tu mensaje. Yo la dejo de un día para el otro para que se oree bien, queda como una pasta seca. Y no se pega cuando uno la cocina. Espero que me mandes recetas cariños

  • Ana D'Onofrio

    gracias, me llena el alma lo que me decís cariños

  • Ana D'Onofrio

    gracias por tu lindo mensaje y por visitar mi blog

  • Ana D'Onofrio

    gracias por tu lindo mensaje, espero que sigas visitando el blog