Lo que El post del baboseo (2015) nos dejó

…y se nos fue otro Post del Baboseo. Desde los hombres que saben cómo usar delineador, pasando por charlas vintage sobre Nastassja Kinski y Marlon Brando, sin olvidarnos del “me calienta su inteligencia” que escribió Alberto Fuguet pero aplicado a Alan Pauls, hasta el anuncio de la remake de Baywatch con la subcampeona Alexandra Daddario y Zac Efron, en los más de 2.100 comentarios (el post fue el quinto más comentado de los cinco años y medio de Cinescalas) no dejamos títere con cabeza. Sin embargo, el gran protagonista de la edición baboseril 2015 fue, sin dudas, Michael Fassbender con un importante consenso. Por otro lado, en cuanto a las mujeres, la puja fue entre Melissa Benoist y la mencionada Daddario, quien finalmente quedó en segundo lugar junto a Tom Hardy. Ha sido una jornada proactiva de búsqueda de imágenes y gifs alusivos que me impidieron trabajar o abordar normalmente mi rutina. Y no me quejo. El 18 de noviembre ya es una tradición acá y la respeto como tal. Esta es mi manera de decir que son lo más, que me hacen reír siempre y que espero que las dos galerías que les dejo aquí sean de su agrado. Nos vemos el viernes.

*TOM HARDY Y ALEXANDRA DADDARIO, SUCAMPEONES 2015:

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 ► [GALERÍA DE REGALO NÚMERO 1 / SECTOR NO FUMADORES] Los campeones Michael Fassbender- Melissa Benoist y los subcampeones Alexandra Daddario-Tom Hardy, en muchas imágenes:

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 ► [GALERÍA DE REGALO NÚMERO 2 / SECTOR FUMADORES] Otras bellezas mencionadas en el post:

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¡BUEN JUEVES PARA TODOS! Como todos los años, les dejo imágenes de los campeones y subcampeones de El post del baboseo y los invito a explayarse sobre los ganadores en cuestión; gracias por la magia baboseril, los reencuentro mañana con un pedido muy especial y el lunes con un post literario; recuerden que la semana próxima arrancamos todos los jueves con el balance de Lo mejor del año y será el turno de las citas, así que vayan haciendo la tarea :P para el post en cuestión – ¡hasta mañana, muchachada!

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*FASSY ESTÁ CONTENTO…

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*Y MELISSA TAMBIÉN…

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Hit the Road Max

Hoy en Cinescalas escribe: Eduardo Blake

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento de la saga Mad Max, incluida la reciente Fury Road

“Mi nombre es Max”, se escucha en voz de Tom Hardy, y es con esa simple frase que regresa, tras una ausencia de treinta años, uno de esos personajes que han dejado su marca en la historia del cine. Max Rockatansky, el guerrero del camino, ha vuelto. Interpretado en tres ocasiones por Mel Gibson (rol que lo llevó a ser conocido en Estados Unidos), es ahora encarnado por Tom Hardy (Inception, The Dark Knight Rises). Qué mejor ocasión para mirar hacia atrás y repasar esta saga. Para sus comienzos, debemos remontarnos a 1975, cuando un joven doctor de nombre George Miller, inspirado en tragedias cercanas y en sus observaciones trabajando en una sala de emergencias en Sidney, decide retratar un futuro distópico, brutal, donde la violencia vehicular gobierna los destinos de la humanidad.

Mad Max (1979), la primera película de la saga, fue una producción independiente, realizada con recursos escasos y poca financiación, pero con mucha pasión. Como protagonista, Miller elegiría a Gibson, un actor hasta el momento desconocido con algunos papeles menores en televisión y cine. En una frenética persecución se nos introduce a este mundo, un futuro no muy lejano, de policías violentos y criminales aún más violentos, que dirimen sus batallas en la carretera. Todavía subsiste la civilización, pero a través de pequeños detalles, Miller nos muestra un mundo en caída libre. Mientras que las pandillas se vuelven cada vez menos humanas y más animales, la policía se vuelve brutal, casi una pandilla más que habita una pocilga derruida e inmunda, y que pone en peligro a los ciudadanos que debe proteger. Es un mundo habitado por personajes delirantes pero enigmáticos, Miller sabe muy bien cómo retratar el sentido que una mente quebrada impone a la realidad. El cautivante líder de los motociclistas, Toecutter (Hugh Keays-Byrne), ejerce sobre sus hombres un efecto casi mesiánico: parte filósofo, parte demente, parte guerrero del camino, es un enemigo a temer. Su nombre nos remite a cierta brutalidad sin sentido, más nunca explicitada. Miller prefiere dejar a la imaginación de la audiencia muchos pormenores de su mundo.

Al principio de la película un villano menor, The Nightrider (Vince Gil), se define a sí mismo como “una máquina suicida llena de combustible”, y se embarca en un viaje sin destino, tratando de llevarse por delante al mundo entero de ser posible, mientras alterna entre el éxtasis de la velocidad y un profundo quiebre psicológico expresado, sorpresivamente, cuando exclama entre lágrimas que “no queda nada, todo se ha ido”. Es en ese momento que podemos apreciar lo que George Miller quiere mostrarnos. No solamente un futuro devastado o una sociedad corrompida y en decadencia, sino las formas en las que las personas reaccionan ante ello. Parecen quedar solo dos caminos, aferrarse a lo que quedó y luchar, tal vez futilmente, para que vuelva a ser como antes; o abrazarse a la locura, montar un vehículo y salir a terminar con todo.

Max camina un delicado equilibrio entre ambos extremos, y la película es un recorrido por su tragedia. Su familia es el ancla que lo mantiene con cordura, mientras otras fuerzas lo llaman a sumarse a la demencia del mundo, entre ellas su capitán policial que le ofrece un auto especial (el maravilloso V8 Interceptor) para mantenerlo en la batalla. Max mismo es quien le dice que “si pasa más tiempo en esa ruta, seré uno de ellos, un loco terminal”. Él tratará de reconectarse con su humanidad al compartir más cosas con su familia, pero terminará perdiendo ambas y liberando a su ser más puro. Su mujer, su pequeño hijo, su mejor amigo… todos caen uno a uno. En su brutal búsqueda de venganza, Max terminará la película casi en un círculo, convirtiéndose en algo próximo a lo que cazaba al principio, una fuerza casi imparable, un guerrero del camino dispuesto a todo.

La segunda película de la saga, Mad Max 2 – The Road Warrior (1981), presentaría un mundo que ha dejado definitivamente la civilización atrás, para caer en una barbarie en estado puro. Ya no hay casi vestigios de civilización, sino una enorme desolación poblada de pandillas, cada una más demencial que la otra. Si la primera película fue el descenso de Max al infierno, esta será su primer paso para su eventual regreso a la humanidad. Con ciertos detalles que recuerdan a un western, Max se topa, casi accidentalmente, con un conflicto ajeno, entre las cohortes bestiales de Lord Humungus (Kjell Nilsson) y los sobrevivientes liderados por Pappagallo (Michael Preston). El imponente Lord Humungus, una extraña cruza entre Jason de Friday the 13th y un luchador libre sadomasoquista, es un líder que reúne en torno a sí mismo a cascarones vacíos de humanidad, bestias apenas humanas que ríen como hienas frente al sufrimiento propio y ajeno, destacándose entre ellos el perturbado Wez (Vernon Wells).

Muchos de los personajes de esta película son construcciones mínimas, a veces sin tener siquiera nombres, como el Niño Salvaje, el Gyro Captain y la Mujer Guerrera, por ejemplo. Son los roles que cumplen y sus acciones los que definen su ser, y las que nos permiten imaginar su pasado y sus motivaciones. Max es el protagonista de la historia, más no su héroe. Ese rol queda reservado para Pappagallo, reserva de moral y razón en este mundo despiadado, quien está dispuesto a pagar un alto precio por la supervivencia de sus amigos. Es él quien busca hacer renacer la chispa de humanidad en Max, y quien se mantiene firme frente a la locura reinante. Forzado por las circunstancias, Max aceptará ayudarlo en su lucha, y redescubrirá, de a poco, que algo de humanidad queda en él, más no la suficiente como para abandonar el camino y la batalla sin fin. Es en esta película donde George Miller creará una secuencia memorable que se volvería casi su firma característica: una enorme persecución que involucra al menos una decena de vehículos simultáneamente, donde la acción no se detiene. No hay palabras para describirla, sino que debe ser vista, es una secuencia que le aseguró a su director un enorme lugar en la historia del cine. Lo que se ve es tan brutal que no se puede evitar pensar por lo que habrán pasado los extras, dobles y actores para traer este entretenimiento a nuestras pantallas.

Con el estreno de Mad Max: Beyond Thunderdome (1985) concluirá la trilogía original. Con la presencia estelar de Tina Turner como la villana de la entrega, esta Mad Max es más moderada en cuanto a su violencia pero no en su locura. Nuevamente vagando por las tierras desoladas, Max se topará con Bartertown, una antigua mina convertida en una ciudad donde reina el trueque. Gobernada por Aunty Entity (Turner), en Bartertown rige una extraña forma de justicia, que intenta armonizar la ley del más fuerte con un sistema para resolver los conflictos y reducir los daños: el Domo del Trueno, donde la única regla es que “Two Men Enter, One Man Leaves” (“Dos hombres entran, solo uno sale”). Por lo tanto, hay lugar para una pelea a muerte, con presentador incluido para animar el show, y una rueda de la fortuna para que la suerte decida castigos menores. Max se verá involucrado en las luchas entre el personaje de Turner y el dúo Master Blaster (Angelo Rositto & Paul Larsson), en una peculiar alegoría al conflicto entre quienes tienen el poder político y quienes controlan los medios de producción, en este caso los cerdos que producen los desechos que se convertirán en energía para toda la ciudad. Reclutado como asesino, Max descubrirá que todavía posee límites morales, al no poder cumplir con su encargo al revelarse que debe matar a una persona con problemas mentales.

Beyond Thunderdome es en verdad casi dos películas distintas en una, que se unen para el acto final. Tras ser exiliado de Bartertown por su fracaso, comienza una nueva trama, con Max siendo encontrando en el desierto por un grupo de adolescentes y niños, los últimos sobrevivientes de un catastrófico vuelo que quiso escapar de los conflictos apocalípticos, y quienes se han criado entre ellos mismos, sin adultos. Asimismo, con vagos recuerdos de la civilización crearon sus propias tradiciones y leyendas, incluido su propio Mesías salvador, el Capitán Walker, el antiguo piloto del avión con el que confunden a Max. Estos niños perdidos viven en un paraíso, aislados de la violencia del mundo, situación que para algunos de ellos no es suficiente. Buscan algo más, queriendo ir a las ruinas del pasado para construir un nuevo futuro y descubrir su historia y su destino. Max asume rol de padre forzosamente, para evitar que se lastimen, pero la rebeldía adolescente perdura y ellos escapan. Max, pudiendo quedarse y liderar al resto en paz, decide en cambio ir en su rescate, consciente de lo que les espera allá afuera, renaciendo definitivamente su humanidad. Ambas tramas confluyen para concluir en una nueva persecución multitudinaria, donde Max elegirá sacrificarse para asegurar la supervivencia y felicidad del resto, mientras él continúa recorriendo el mundo, recuperando su humanidad poco a poco.

En 2015, Max finalmente vuelve con Fury Road. Para esta ocasión, George Miller refina su fórmula y se concentra en contar su historia a través de una larga secuencia de acción, pero sin caer en una mera acumulación de explosiones sin sentido. Lo que es fascinante de esta entrega es su núcleo emocional, los sentimientos que corren implícitos por debajo de los disparos, las muertes y los sacrificios de los personajes. A través de miradas y simples gestos se prefiguran magistralmente personajes profundos, reconstruyendo la audiencia sus historias, anhelos y sufrimientos. Estructurada como una larga persecución, la acción solo se detiene para dar breves respiros no solo a los personajes sino también a la audiencia, que se recupera de la espectacularidad y demencia que está viendo en pantalla. Fiel a la tradición, Max queda nuevamente atrapado en un conflicto que le es ajeno, en el cual Furiosa (una excelente Charlize Theron) es su principal motor. Atormentado por los fantasmas de aquellos que quiso (y no pudo) salvar a lo largo de los años, inicialmente Max solo quiere seguir sobreviviendo, sin involucrarse con nada ni nadie; sin embargo, poco a poco su humanidad vuelve a despertarse, junto a su sentido del deber y sacrificio por los demás. 

En esta ocasión, Miller construye una imagen de una sociedad salvajemente civilizada, en torno a una religión atroz que mezcla aspectos de la mitología nórdica de la muerte gloriosa con la mecánica de los motores. Gobernada por un señor supremo, Immortan Joe (nuevamente Hugh Keays-Bryne), quien decide sobre la vida de todos y cada uno de sus habitantes. Con solo algunas escenas, Miller es capaz de mostrarnos la decadencia de un mundo donde los seres humanos (y en particular las mujeres) son meros objetos u propiedades. Una sociedad donde las personas son drenadas de sus recursos (sea su sangre, su leche materna, sus úteros o sus cortas vidas en el caso de aquellos con defectos radioactivos), en torno a la gloria del líder. Es contra este mundo que Furiosa se rebela y del que tratará de rescatar a otros. En su camino en la búsqueda de su propia redención, se encontrará con Max y enfrentará su pasado en un viaje que la marcará para siempre. 

Cuando todo es oscuro, es Max quien traerá de vuelta la esperanza, y es él quien, conforme a su leyenda, partirá nuevamente hacia el desierto, en busca de un sentido para existir que todavía lo elude y del que saborea tan solo recuerdos, mientras ayuda a otros a sobrevivir.

Por Eduardo Blake

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► [TRAILER] El adelanto de Mad Max: Fury Road:

Mad Max: Fury Road - HD Trailer from Nueplex Cinemas on Vimeo.

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► [DE YAPA] Un compilado de Mel Gibson en la saga de George Miller:

Mad Max ▲ Mel Gibson from The 80's Dreams on Vimeo.

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! En este gran post de Edu, cuatro consignas elaborados por el autor de la nota: 1. En primer lugar, ¿vieron la trilogía de Mad Max? ¿Qué opinan de ella? 2. Asimismo, ¿pudieron ver ya la cuarta entrega, Mad Max: Fury Road? ¿Les gustó? 3. ¿Qué otras películas similares conocen? ¿Alguna favorita? 4. Por último, ¿qué se pondrían para disfrazarse al estilo Mad Max? Bonus Point si hay foto; ¡eso es todo lo que Edu quiere saber! ¡los leemos en los comentarios! Los espero mañana en el post sobre Appropriate Behavior; ¡que tengan un excelente comienzo de semana! 

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*ESTA SEMANA:

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES:

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 La última vez escribió Lorena Yscara sobre… DAREDEVIL

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Los ilegales y escenas WTF

Hoy en Cinescalas escribe: Eduardo Meza

[ATENCIÓN]: Post cargadísimo de spoilers. Sí, de nuevo: SPOILERS sobre la película Lawless – Los ilegales

En una charla con Mily, le comenté algo sobre una de las películas, a mi juicio, más copadas y a la vez infravaloradas del año pasado (sí, 2012, ya sos “el año pasado”): Los ilegales. No recuerdo las palabras exactas que utilicé, pero el concepto fue el siguiente: la película está muy bien hecha, bastante bien actuada, gran ambientación de época, pero…hay escenas donde es imposible no gritar internamente: “¿Qué ca***o es esto?” o, siendo más cool, “What the fuck?”.

La película se centra en los tres hermanos Bondurant: Jack (Shia LeBeouf), Forrest (Tom Hardy) y Howard (Jason Clarke). Nuestros muchachos, en plena Ley Seca, se encargan de preparar y distribuir alcohol para quienes lo deseen, es decir, hasta para los policías. Todo cambia cuando desde Chicago le envían a su pueblito al paquete de Charlie Rakes (un sublime Guy Pearce), un burócrata que busca quedarse con todo el negocio, lo que implicaría borrar a los Bondurant. Pronto, la tensión y la acción entre los bandos (porque los Bondurant y Rakes van formando sus pequeñas alianzas) van fluyendo. Sangre, muerte, tiros, explosiones. Es un drama criminal, nada inesperado, pero…subterráneamente diría, la compilación de bizarreadas va in crescendo [N. del E.: el guión es de Nick Cave].

Empecemos por la voz de Tom Hardy. ¿Por qué hace un vozarrón tan campechano? ¿Y por qué su total falta de expresiones? Habría que avisarle que ya no es Bane. A veces se suelta y habla mucho, pero, si busca conquistar a una flaca (y qué flaca Jessica Chastain), no podés contestar ”What you doing?”. Siguiendo con Tom y su personaje Forrest…¿De verdad, después de todo lo que le pasa en la película, incluyendo unas seis balas en el torso, muere por neumonía? Dale, me están cargando.

Otra: Charlie Rakes. Mayor momento de tensión dramática, preparándose para matar Bondurants: SE PEINA. Sí, se peina, y a la gomina. Perdón, me adelanté. No les conté las reiteradas veces en las que se queja de la camisa, inclusive cuando asesina a un inocente muchacho. Y no les conté su risa, su macabra risa en los primeros minutos de aparición. Este es un villano, Academia de Hollywood. Aquí tenían un excelente nominado que dejaron pasar (pero ése es otro tema, bien espinoso). Ni hablar de LA escena WTF de Los ilegales: Charlie Rakes encuentra la fábrica de alcohol Bondurant gracias a sus binoculares que ofrecen una visión muy Depredador (sólo faltaba el zumbido y que aparezca Arnold a los tiros). Emocionado, va con sus muchachos a quemar todo. Pero, en eso, Howard simplemente toma alcohol y empieza a aullar como Chewbacca. ¿Qué mas WTF que eso, damas y caballeros?

*Algunas imágenes de Los ilegales:

Admito que salí de la sala con una sonrisa impresionante. No sólo porque hicimos alquimia de una película seria a una medio bizarra, sino porque ese día aprendí que el cine, observado con otros ojos, quizás más soñadores, puede ser un juego, una búsqueda atravesando los fotogramas y sonidos: el hallazgo de un WTF memorable, que valga el precio del ticket de entrada.

Por Eduardo Meza

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¿Vieron Los ilegales? ¿Qué impresión les dejó? Los invito a sumar otros “momentos WTF” o películas ídem que les hayan producido lo mismo que Los ilegales le produjo a Eduardo; ¡Dejen sus comentarios!; para escribir en Cinescalas manden sus notas a milyyorke@gmail.com (gracias por la paciencia a quienes no he publicado todavía)

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—> La última vez escribió Florencia Gaudio sobre… THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER

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¿Por qué no?

Hola muchachada. Sepan que me molestan mucho los días como hoy en los que no tengo tiempo suficiente para escribir un post cohesivo y extenso. Sin embargo, como siempre menciono, prefiero que Cinescalas siga teniendo su cuota diaria de consignas a ausentarme sin aviso. Así que acá me tienen. Hace bastante que quiero abordar el tópico de “¿Qué película hubiese funcionado mejor con otro actor?”, también a modo de intercambio de anécdotas sobre esos papeles que cayeron en manos de unos por los rechazos de otros. Consideren el post de hoy como una vuelta de tuerca a la mencionada consigna y a propósito de las remakes y relanzamientos tan frecuentes como (varias veces) innecesarios. Con Tom Hardy como excusa y el inminente regreso de Mad Max con su rostro (porque…¿por qué no?), me gustaría saber qué intérpretes, a su criterio, funcionarían bien hoy en papeles/personajes emblemáticos. Divaguen con sus propuestas. Prometo leerlos y en unos días compartir la razón de qué me tiene tan sucinta.

Lo mejor de Mad Max para los nostálgicos:

Ya que siguen de moda las remakes, ¿A qué actores actuales/contemporáneos les gustaría ver protagonizando películas “viejas”, clásicas y/o de culto? ¿Qué propondrían?; ¡Dejen sus ideas!

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Batman: el final de un símbolo

«Lo tenemos todo, pero no somos dueños de nada»

Atentos: no leer esta crítica si no vieron la película, hay spoilers

La certeza de que Christopher Nolan se inspiró en Historia de dos ciudades de Charles Dickens para el cierre de la trilogía de Batman no solo habla del trasfondo sociopolítico de la saga sino de su atemporalidad y de su necesidad – porque así creo que es: una necesidad – por despegarse de un cine de superhéroes. Sabemos que su ambición es tal que “una de cómics” no era lo suyo. Y la constatación definitiva de esto nos llegó con El caballero de la noche, cuyo título ya nos anticipaba que no era imperativo nombrar a Batman. Que todo estaba un paso más allá. Que ese “caballero de la noche” podía aludir a un Harvey Dent desaforado, a un Guasón moviéndose pendularmente, a un ciudadano modelo convertido en animal a la fuerza o efectivamente a Bruce Wayne penetrando las tinieblas. Ya lo dijo Dickens: “Esta época es tan parecida a todas las épocas, que nada de lo que aquí voy a contar debería, en realidad, sorprendernos. Nada. Ni el perdón, ni la venganza, ni la muerte, ni la resurrección”. Esta frase parece haber sido acogida por Nolan, aprehendida como axioma y llevada a lo más práctico. En Batman, el caballero de la noche asciende hay una época referente a alguna otra – la lucha de dos mundos, la civilización y la barbarie, la historia de dos ciudades -, y hay pequeñas muertes (la mayoría de ellas en post de un ideal, sea del lado del que fuere) en una sociedad literalmente partida al medio. Podemos argumentar que la imagen de un puente divisor, o el plan de Bane de dinamitar los cimientos sean metáforas trilladas, pero Nolan las toma como elementos fundamentales. A fin de cuentas, está construyendo un relato universal y, a fin de cuentas, lo suyo es narrar a dos puntas: visualmente (la imagen de ese puente o la impresionante secuencia del partido de fútbol americano) y por medio de monólogos que sí, para qué negarlo, nos ponen todo frente a nuestras narices, pero cuyo adoctrinamiento se logra mermar de manera sorprendente.

Sin embargo, a pesar de ese patriotismo (el plano de la bandera americana rota podría haber sido obviado), de esa unión de los ciudadanos de Gótica esquivando la resignación (similar a lo que sucedía en El caballero de la noche, cuando el Guasón pretendía enfrentarlos, aunque aquí todo se vuelve más violento y menos unidimensional), la película de Nolan se permite secuencias brutales (la presentación de Bane), imágenes poéticas reminiscentes al cómic (la batalla bajo la nieve, visceralmente hermosa), momentos de tinte surrealista (la aparición de Cillian Murphy, un gran plus), confrontaciones dolorosas (el adiós de Alfred), historias de amor en paralelo (Bruce y Selina Kyle/Bane y Talia Al Ghul) y también una vueltas a los orígenes con ese entrenamiento final de Bruce para salir a la superficie. Inlcuso, también, hay detalles que funcionan por omisión, como no mencionar nunca al Guasón de Ledger. ¿Hay cosas que sobran? Sí, claro. Podemos prescindir de una melosa noche de sexo a oscuras y con lluvia; también podemos prescindir de flashbacks que no le hacen justicia a la capacidad de Nolan para narrar desde distintos puntos de vista, capa tras capa, siendo Inception el ejemplo más claro. Pero las pocas fallas de este gran cierre quizás tengan más que ver con una dificultad para domar a la bestia. Nolan hizo su película más épica hasta el momento, y eso lo llevó, en consecuencia, a descuidar algunos puntos, como la muerte de Bane (menos gloriosa que su aparición) y lo poco rotundo y firme que resultó el microrelato de Miranda/Talia.

¿Pero le podíamos pedir más? Pocas cosas resisten la grandilocuencia y esos traspiés de El caballero de la noche asciende no son más que traspiés sintomáticos de su apabullante desmesura. Una desmesura que, paradójicamente, no aplasta a sus protagonistas sino que los hace relucir, especialmente a Anne Hathaway en esa cruza de chica screwball comedy y femme fatale hitchockiana que es Selina y a Joseph Gordon-Levitt, perfecto como ese personaje que toma la batuta. Y esto me lleva al final – de mi crítica y de la película -, a un final que no podría haber sido abordado de otro modo y que, sin embargo, solo Nolan pudo crearlo. La muerte de Wayne no podríamos haberla aceptado. La muerte de Bayne era, a priori, inconcebible. La muerte de Batman, sin embargo, es otra cosa. Hablamos del fin de un símbolo. De enterrarlo, de construirle una estatua en su honor, para que Robin pueda sucederlo. Porque así como Bruce cumple la fantasía de Alfred y sonríe con Selina mientras le llueve la luz europea, Robin es ahora quien penetra las tinieblas. No por nada una imagen sucede a la otra. Batman, el caballero de la noche asciende se planta en la dualidad y se hace cargo de las épocas de fe y también (y por sobre toda las cosas) de las de incredulidad.

¿La consigna de hoy? Explayarse sobre Batman, el caballero de la noche asciende (y, si quieren, sobre la trilogía de Christopher Nolan); ¡Comenten!

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