“Go to the mattresses”

“The Godfather is the answer to every question”

Todo empezó con una charla con mi viejo sobre El Padrino. “En esa película está todo; si quiero buscar determinadas respuestas se que, de algún modo u otro, las voy a encontrar ahí”, me dijo. Eso me recordó a una frase muy similar que dice Tom Hanks en Tienes un E-mail, en la que califica a la saga de Coppola como “el súmmum de toda sabiduría”. Subsiguientemente el personaje empieza a elaborar un ejercicio en el que se autopregunta cosas para luego autoresponderlas con distintas frases de la película (entre ellas, “Go to the matresses”, usada por Sonny como sinónimo de empezar una guerra). Es una gran escena, una escena que en pocos minutos define todo aquello que representa El padrino para los cinéfilos y los críticos. La conclusión de mi viejo, tan convicente como irrefutable, me hizo elaborar mi propia lista de películas donde, a mi entender, residen todas las respuestas a interrogantes que me he formulado a lo largo de los años. Las primeras que aparecieron fueron Antes del atardecer (todo lo que yo pienso o me cuestiono sobre el amor está en esa secuela) y Red Social (porque me permite hacer el mismo ejercicio que el personaje de Hanks, es citable por su universalidad). El punto es que muy pocos directores y/o guionistas pueden conseguir que en una obra se expongan planteos de diversa índole y que esos planteos, a su vez, se interconecten para resignificarse. A veces, las respuestas llegan de los lugares menos esperados. El cine, con su sabiduría fluctuante, es uno de ellos.

¿Coinciden con el personaje de Tom Hanks respecto a El Padrino? ¿Cuál es su vínculo con la saga? ¿En qué película ustedes encuentran las respuestas a todas las preguntas? ¡Comenten y nos vemos el lunes!

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[OFF-TOPIC]: BUENAS NOTICIAS: Quería compartir con ustedes que Cinescalas ganó el premio a Mejor Blog de lanacion.com / Aprovecho para agradecer a los que me votaron (frase hecha), ya era un honor estar nominada (frase hecha, la secuela). Ahora sí, desde bien adentro (?): YEAH! :) Gracias Cinescaleros por estar siempre ahí, y por la comunidad que fue, creo yo, la gran razón por la cual el blog se llevó la estatuilla no-dorada (y yo el iPod, jaja); ahora sí, me voy a festejar de la siguiente manera:


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¡Qué bello es vivir!

“I wanna go to the sun,
hold my life like I’ve never done”

Cuando terminé de leer Huckleberry Finn, me acerqué a la profesora y le comenté mi primera impresión: hay todo un subtexto que no estoy captando. Con los años, y releyéndolo ya en el terciario, con todo el universo de Salinger incorporado y un correlato histórico del que era más conciente, la novela de Twain cobró otro valor y ese lenguaje, en apariencia simple, coloquial, mundando, tenía detrás una oscuridad alarmante. Larry Crowne es una película con la que hay que establecer una relación similar. Se vende a sí misma como una comedia increíblemente naïf y simplona, pero está lejos de serlo. El hombre del título atraviesa por una crisis cuando es despedido de su trabajo y, para asegurarse un futuro en otro lugar, decide estudiar por primera vez. En paralelo, se nos cuenta la historia de Mercedes, una profesora desencantada con su profesión, con un marido vividor que mira fotos eróticas todo el día.

El imaginario que crea Tom Hanks (cuya segunda película como director se hizo desear tras la maravillosa That Thing You Do!) es un imaginario de difícil ingreso. Los personajes que ayudan a Crowne a superarse (una joven motoquera, sus compañeros de estudio, sus vecinos, etc.) no tienen ni un atisbo de maldad, y en el film no sucede nada ni demasiado grave ni demasiado sórdido. Sin embargo, Hanks lo hace adrede. No es casual que el primer beso entre Larry y Mercedes sea más torpe que pasional. No es casual, tampoco, que sus gestos para con un ex compañero de trabajo sean excesivamente benévolos. La película es una gran fantasía que esconde, muy por debajo y a través de ciertos planos reveladores, todo un dolor generado por la crisis de mediana edad, los divorcios, la falta de oportunidades. Pero lo que diferencia a Larry Crowne de otros films es cómo Hanks pone el ojo en esos conflictos sin cinismo y con una inocencia que le costó malas críticas y una incomprensión generalizada. A fin de cuentas, su segunda película nos está forzando a que miremos los hechos con una predisposición distinta, celebrando la irrealidad, lo cual la convierte, por sobre todo, en una encantadora rareza.

¿Qué películas los pusieron de buen humor y los dejaron con una sensación de optimismo al terminar de verlas? ¡Dejen sus comentarios!

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El mejor papel de…Leonardo DiCaprio

“Two little mice fell in a bucket of cream. The first mouse quickly gave up and drowned. The second mouse, wouldn’t quit. He struggled so hard that eventually he churned that cream into butter and crawled out” – Frank Abagnale

Había una vez un chico que habitaba en una caja de cristal. Todo dentro de ella era perfecto. No existían los miedos, nadie corrompía el orden establecido y, sobre todo, allí no se conocía el significado de la palabra dolor. Nunca se lo había experimentado. Sin embargo, un día ese chico vio cómo esa caja era rota y, al no saber cómo reaccionar ante los cambios, tomó una decisión: ir construyendo otras cajas de cristal igual de perfectas que aquella para luego ir destruyéndolas él mismo, antes de que otro factor externo lo hiciera por él. Pero así no se puede vivir, el sufrimiento y la imperfección son rasgos ineludibles de nuestra propia existencia. Por eso, por más cajas que ese chico hubiera construido, por más carreras contra su realidad que hubiera entablado, esa realidad más oscura, tarde o temprano, se le plantaría enfrente para no moverse.

Me gusta la escena en la que Frank Abagnale Jr., después de un último intento por eludir la persecución de Carl (persecución simbólica de una persecución aún más reñida), llega en plena Navidad a la casa de su madre y, a través de la ventana, conoce a su hermana. Pero la conoce a través de ese vidrio, nunca ingresa. Frank no es parte de esa nueva vida, queda expulsado. La mirada de Leonardo DiCaprio en esa escena de Atrápame si puedes es una mirada que conjuga tanto la desesperación por no poder recuperar lo perdido (esa familia, esa caja de cristal perfecta) como la tristeza por tener que decirle adiós a una juventud idílica. Lo dije en un viejo post y lo seguiré diciendo en este. Esta es una de las mejores películas de Spielberg y, peleando palmo a palmo con Billy Costigan (Not Dead), uno de los mejores papeles de DiCaprio, con el que el actor oscila entre una emoción y la otra manteniendo un espíritu adolescente. Porque incluso cuando se encuentra con Carl y se propone no vivir más en la mentira, esa sonrisa y esa mirada de su Frank serán, indefectiblemente, las de un eterno niño.

¿Cuál es, a su criterio, el mejor papel de Leonardo DiCaprio? ¿Lo bancan a Leo o no lo bancan? ¡Espero sus comentarios! ¡Buen Finde para todos!

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Los peces muertos

* No conozco otra persona que haya visto más veces Rescatando al Soldado Ryan o que la haya sentido tan hondamente como mi viejo. Por eso, lo invité a la mesa para que hoy, en el post bélico tan demorado, sea él quien me hable sobre la película y yo quien ponga en texto esas impresiones. “Sos como mi escritor fantasma”, me dice antes de empezar. Y así, salió esto:

Si se trata de ahondar en la esencia de la película de Steven Spielberg (es decir, la búsqueda del Soldado Ryan), la primera escena obligada en la que debemos detenernos es en la que los integrantes del escuadrón se sientan para extraer, una por una de una bolsa, las chapas que identifican a los soldados. Esto lo hacen como si no tuvieran conciencia plena de que esas chapas que van descartando son nada menos que la prueba tangible de una verdad triste: la muerte, la pérdida de los soldados caídos en combate. No quisiera caer en calificar una película por su esencia pro-norteamericana porque, si bien es un homenaje a esos soldados que pelearon, es por sobre todo un acercamiento a las vidas de personas comunes, independientemente de su nacionalidad. Esto lo vemos en la apuesta que gira en torno al personaje de Tom Hanks (John Miller), de quien finalmente se sabe que fue maestro (en una escena en la que se busca descomprimir la tensión). Por ende, el film de Spielberg muestra a esos individuos intentando adaptarse a las circunstancias que se les van presentando y así, a medida que la historia transcurre, todos ellos van siendo afectados por la muerte…muerte que, como sucede en esa escena de las chapas, la tienen enfrente todo el tiempo.

El hecho de que la película esté filmada cámara en mano, tanto en la primera secuencia del desembarco en Normandía como en la última cuando están peleando solos (toda una metáfora de la transición de lo general a lo particular), te hace sentir como que vas corriendo junto a ellos, como si los estuvieras acompañando. Desde el comienzo, Spielberg te hace sentir parte, te introduce en el mundo de la guerra hasta ese final, el que uno acaba en una batalla acotada pero más intimista, con el valor agregado del conocimiento que tiene de los personajes. En Rescatando al Soldado Ryan encontramos un abanico de personalidades. Lo tenemos al Sargento Mike Horvath (Tom Sizemore), quien apoya incondicionalmente a su superior; al neyorkino Richard Reiben (Edward Burns), que se manifiesta siempre con su propio sentido de justicia; y, entre otros, lo tenemos a Timothy E. Upham (Jeremy Davies), quien se revela en contra de Reiben al no querer verlo cometer un hecho a sangre fría por sus dilemas de conciencia.

Una de las imágenes que más a fuego me quedaron grabadas de la película fue la de cuerpos tendidos en la playa, en medio de peces muertos. Como había sucedido con la nena del vestido rojo en La lista de Schindler, Spielberg me deja nuevamente boquiabierto con sus simbolismos…a los cuales siempre intento encontrarles una explicación racional. Aunque quizás, más allá de las interpretaciones, por algo pienso en esa imagen y no puedo borrarla…como cuando llega el instante en el que la madre de Ryan se entera de la muerte de sus hijos, situación resuelta sin palabras y con atmósfera de western. Además del costado de superproducción que tiene el film, la potencia de éste nunca tapa lo más mundano, y es por eso que uno puede abstraerse…es como ver una película sobre un grupo de conocidos circunstanciales. Ellos, Miller (el maestro de escuela), Horvath (el hombre apegado a las jerarquías), Upham (el oficinista que dispara un solo tiro vital), Jackson (el francotirador creyente) y Wade (el enfermero, el más sensible), son empujados por los hechos y forzados a compatibilizar sus puntos de vista hasta que, eventualmente, sus caminatas los llevan a todos hacia el mismo lado.

¿Qué opinan de Rescatando al Soldado Ryan? ¿Cuáles serían sus Top Five de películas bélicas?

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La escena del día: Quisiera ser grande

BLOG

* Escena propuesta por: Camilo y Nano

Esta ha sido una linda semana para el blog, ¿no creen? Mañana se termina con algo más sombrío pero al mismo tiempo luminoso (no voy a decir nada más), y hoy me pareció que debíamos hilvanar lo que discutimos el martes (las películas que te hacen sentir como un niño) con, justamente, esta película de Penny Marshall que, creo, nos hace sentir de esa manera a todos. Una de las mejores actuaciones de Tom Hanks, mechada con una historia de amor, momentos de ingenuidad y otra historia: la de una amistad. Pero lo mejor, claro, es la manera en la que el film nos pone en contacto a los adultos con situaciones (en general) y objetos (en particular) que olvidamos simplemente por el hecho de haber crecido y que redescubrimos a través de los ojos de John. Ah, sí, y lo mejor también son esas ganas que nos dan de saltar sobre un teclado y de compartir con un amigo esos pequeños instantes de felicidad tan impolutos como mágicos.

Mirá la escena del piano de Big:

¿Qué opinan de Quisiera ser grande? De yapa, propongan una escena que quieran ver el jueves próximo ¡Gracias!

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