Deathmatch: Burton-Depp vs. Scorsese-DiCaprio

En una vereda, El joven manos de tijera, Ed Wood, La leyenda del jinete sin cabeza, Charlie y la fábrica de chocolate, El cadáver de la novia, Sweeney Todd, Alicia en el país de las maravillas y Sombras tenebrosas. En la otra, Pandillas de Nueva York, El aviador, Los infiltrados y La isla siniestra. No podrían existir dos universos más antagónicos que los de Tim Burton y Martin Scorsese, con Johnny Depp y Leonardo DiCaprio como aliados. Al menos no podrían ser más antagónicos en su forma. Porque, a fin de cuentas, ambos abordan con distintos recursos algo así como fábulas, universos con códigos propios, universos donde por lo general hay un protagonista que no solo está fuertemente insertado en ese micromundo sino que además defiende con uñas y dientes su propia noción de la realidad (y de lo que quiere para sí), muchas veces pagando el precio con la incomprensión, con el aislamiento. Y esto lo podemos aplicar tanto a Edward Scissorhands como a Howard Hughes. Lo que debería ser un factor para la resolución del Deathmatch de hoy es decidir de cuál de esos dos universos nos sentimos parte, o en cuál de esos dos universos encontramos lo que mejor se acerca a nuestro motivo principal de por qué amamos el cine, de qué esperamos de él. Por eso, mi elección de hoy es Martin Scorsese. Ya me explayé en este post acerca de dónde reside la esencia de sus películas, y es en cómo sus personajes sobreviven a la agonía, y sobre cómo él pone la cámara ahí, sin juzgarlos, más bien mostrándolos como presas de un determinado sistema, como cautivos en prisiones literales y metafóricas. Además de mirarlos, Scorsese los escucha. Y si hablamos de escuchar, si hablamos de agonía, no hay mejor rostro que el de Leonardo DiCaprio para reflejarla. Su Billy Costigan de Los infiltrados está signado por esa obsesión de Scorsese por hallar una creencia, una religión, algo en lo cual aferrarse cuando se cierran los ojos. Y cerrar los ojos es algo que a ese personaje tanto le cuesta, algo que implicaría volver a sumergirse en las pesadillas. Saber escuchar. Pocos actores supieron hacerlo tan bien como DiCaprio con Scorsese. Para pruebas, habría que rever esa escena en la que Billy se lleva las manos a la cara y llora, tratando de escaparle al tormento, a esas 24 horas de pánico, aunque siempre consciente de lo efímero que ese escape será.

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► Burton y Depp, juntos en una entrevista:

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► Scorsese y DiCaprio charlan cara a cara:

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¿Tim Burton y Johnny Depp? ¿Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio? ¿Con cuál de estas dos duplas se quedan? Los invito a explayarse sobre los trabajos en conjunto de ambos binomios y también a abordar un tema sobre el que siempre quisimos discutir por aquí: ¿cuáles son sus duplas de directores y actores fetiches favoritas?; dejen sus comentarios y, de yapa, propongan una secuencia y/o versus para el jueves próximo; les cuento que ando en plena mudanza así que mañana no podré actualizar; nos reencontramos el miércoles 13, disfruten del fin de semana largo ;)

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DEATHMATCH WINNERS: TIM BURTON-JOHNNY DEPP

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La última vez enfrentamos a… CHARLES CHAPLIN con BUSTER KEATON

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Todo está en los ojos

Hoy en Cinescalas escribe: Gonzalo Frick (Gonzo)

La primera vez que vi Vincent, vi un corto divertido, atractivo. La segunda me encontré con un poema espectacular, más profundo y revelador de lo que se podía ver a simple vista. Cada vez que lo veía nuevamente le descubría nuevas cosas. Los años pasaron, me empecé a interesar en la animación, y en diferentes temas, y uno de ellos fue el lenguaje corporal. Descubrí que las palabras no son el principal medio de transmitir emociones, sino que estas son interpretadas mucho mejor cuando son transmitidas por el cuerpo. Y en ese momento, vi nuevamente Vincent y descubrí muchas cosas, entre ellas, los ojos del personaje.

Los ojos son los encargados de ofrecer gran parte de lo que no podemos decir con palabras. Y Vincent nos da una clase magistral de esto, el personaje no dice ni una palabra en todo el corto pero transmite infinidad de emociones, estados, juega con el espectador y le devuelve un guiño cuando uno entiende que está pasando por la cabeza de él.  Sentimos complicidad en cada uno de sus juegos. Es un elemento que enriquece y hace única a la animación. Burton me trae, con su versión aniñada de sí mismo, a la realidad de que una mirada vale más que mil palabras. Y no me quiero ir lejos del tema, que es esta animación, pero si hacemos memoria, aquellas veces que más disfrutamos de una escena, las palabras son volátiles y lo que recordamos son caras, gestos y miradas. Los que vieron The Girl Next Door recordarán las miradas y escenas enteras que alcanzan el clímax sólo con ellas. Bécquer escribió “El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada” y esta frase debería de estar pensando el director,  Luke Greenfield, cuando eligió a Emile Hirsch y Elisha Cuthbert. Hace tiempo que en la animación se trata de emular de la forma más realista posible a las miradas, pero por ahora nos tendremos que conformar con grandes exponentes como el corto que aquí recomiendo.

Tomense unos minutos y disfruten de “Vincent”:

Como es costumbre en mí, me voy un poco por las ramas, está en mi naturaleza y no lo puedo evitar, la pasión por el cine te hace arrancar con un tema e ir creando un ovillo de ideas, experiencias y opiniones. Los ojos son para mi prácticamente una obsesión ya, hablan más que las mismas palabras. Y el resto del cuerpo también, hay ejemplos hermosos de esto. El corto canadiense llamado Madame Putli es una obra de arte, creada con stop-motion y posteriormente se montaron tomas de ojos verdaderos, 5 años les llevo hacerlo. Wall-E es un logro aparte que mereció el galardón que obtuvo, no por casualidad la cara del personaje está formada sólo por los ojos. Tampoco es casualidad que James Cameron creara a los Na’vi con esos ojos enormes y luminosos. Dicen que el arte es, en parte, una exageración de la realidad, tal vez deberíamos empezar a prestar más atención a cómo nos miramos que a todo lo que nos decimos.

Por Gonzo Frick

¿Qué opinión tienen de Vincent? ¿Qué otras películas destacarían en cuanto al foco en las miradas? Para escribir en Cinescalas, solo deben mandar sus notas a milyyorke@gmail.com

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