La mejor película de…Steven Spielberg

“All movies should have a story to tell”

En la primera temporada de Dawson’s Creek, un grupo de amigos juega a hacer películas cerca de ese arroyo, apelando a lo casero, a lo artesanal y a la satisfacción de un deseo casi primario: la filmación como ceremonia, como lugar de camaradería y entretenimiento. No es casual que el protagonista de la serie tuviese su cuarto empapelado con pósters de las obras de un director con el que fantasea un encuentro, encuentro que finalmente se da sobre el final de la última temporada, cuando ese chico que dejó atrás el arroyo comienza a hacer cine desde un lugar menos íntimo y más expansivo. El objeto de su admiración era Steven Spielberg y la elección de ese nombre no podría haber sido más perfecta. La serie tomó al realizador ingenuo (en el mejor sentido del término) por excelencia, a ese hombre que supo traducir todo un imaginario pre-adolescente en films que elevan el concepto de entretenimiento (ese de los amigos que filman de modo rudimentario, pero también ese que privilegia la narrativa) a un escalón donde la figura de un Peter Pan siempre se cuela en historias de, justamente, niños eternos forzados a crecer, de adultos que deben adaptarse a medios desconocidos y, sobre todo, de situaciones con fuerte carga nostálgica. Como director, productor y narrador, Spielberg siempre está con un ojo en el pasado, en la mencionada nostalgia resaltada en el gesto de un niño robot abandonado en un bosque, pero también en la de un niño feliz elevando su bicicleta al infinito. Pero Spielberg también clava el otro ojo en el presente, en la conjugación perfecta de saciar el requerimiento algo juvenil de un cine como arte disfrutable, admirable, impresionable, sabiendo cuándo construir escenas que funcionan como cortos, que son exponentes de una maestría y capacidad de síntesis, sobre todo para concebir panoramas con distintos puntos de vista que se confunden y concluyen con una contundencia que no podíamos prever. Pero él lo dijo una vez, y lo hizo mejor que nadie: “Tenía doce o trece años y no había nada más interesante que hacer, nada que pudiera interesarme tanto como tomar una cámara de ocho milímetros y contar una historia, en tres o cuatro minutos”. Ese festejo de un cine exento de metáforas, de enrosques es, por contraposición, lo que hace que el cine de Spielberg celebre la claridad, la mirada en la narración y que, por sobre todo, nunca pierda (ni nos haga perder) la capacidad de asombro.

Las películas de Steven Spielberg:

¿Cuál les parece la mejor película de Steven Spielberg? ¿De qué otro realizador quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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[OFF TOPIC]: El lunes bien temprano habrá post, con todo lo que pasó en los Oscars para quienes quieran charlar aquí al respecto y con el resultado del concurso, ¡los espero!

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Super 8 y las “Coming of Age”

Hoy en Cinescalas escribe: Florencia Gaudio

Hace unos días finalmente tuve la posibilidad de ver Super 8, una película de la que se habló bastante debido a su campaña viral, que despertó muchas incógnitas desde antes de su estreno. El sello de Amblin Entertainment, la productora del celebrado Steven Spielberg, en un film de ciencia ficción ya de por sí era un buen augurio para los fanáticos del género. La firma del guionista y director J.J. Abrams, el hombre Lost, prometía además algunos misterios para ir descubriendo a medida que avanzara la cinta.

Como en su anterior producción, Cloverfield, Abrams vuelve a apelar a los extraterrestres, y nada mejor que recurrir al padre de E.T. para asegurarse el visto bueno del público. Pero los pingos se ven en la cancha dicen, y a Super 8 le fue bastante bien con la crítica y el público, por lo que se siguió hablando también después de que apareciera en los cines. Yo, que no soy particularmente seguidora de Spielberg ni amante de la ciencia ficción, y que además le guardó un poco de rencor a J.J. Abrams luego del final de Lost, no me vi seducida desde un principio. Sin embargo, a la larga, la premisa de este film terminó por atraparme: a fines de la década de los setenta, un grupo de chicos es testigo de un accidente de tren que cambiará no solo el guión de film en super 8 que están filmando, sino también la vida de su pequeño pueblo. Ah, sí, también hay militares y alienígenas, pero a esa parte no le presté atención, porque una de las reseñas que estaba leyendo colocó las palabras “coming of age” junto al título de la cinta y eso bastó para atraer mi atención. Coming of age, un término que siempre formó parte de mi existencia…

Cada época de mi vida estuvo marcada por alguna película desde el momento en que mis padres me llevaron en pañales a ver el estreno de Karate Kid. Durante mis primeros años fue una extraña obsesión por Tiburón 3, film con el que desayunaba cada mañana (resalto el “cada”). Algunos pensarían que era una pequeña bastante extraña que sentía fascinación por un monstruoso e irreal escualo que se la pasaba desmembrando a los empleados de un acuario, pero en realidad creo que se debía a que estaba desmedidamente prendada de una joven Lea Thompson. La pre adolescencia me trae recuerdos de la Patrulla Juvenil (The B.R.A.T. patrol), película de aventuras de un grupo de chicos en una base militar, que mis padres no podían dejar de alquilarme cada vez (y resalto el “cada”) que pasaban por el videoclub. Por aquellos tiempos moría de amor por un Sean Astin canchero y bonito, mucho antes de comerse unos estofados en la comarca para luego ir a destruir el famoso anillo con su amigo hobbit Elijah Wood.

Sin embargo, fue unos años más tarde cuando aparecería el film que dejaría su marca en mi corta existencia: Now and then, o Amigas para siempre, como se lo conoció por estas tierras: la historia de cuatro amigas treintañeras que vuelven a reunirse después de muchos años, para recordar un momento clave de su amistad. Que a la vez terminó resultando un momento clave en mis relaciones amistosas, porque mis amigas todavía recuerdan con una mezcla de odio y humor cómo las obligué a ver el film sin subtítulos por primera vez. Es que ellas tenían que entender lo maravillosa que era esta historia (salvo que hasta el día de hoy creo que aún no han logrado comprenderme). Es precisamente a raíz de esta película (que no hizo más que confirmar mi admiración hacia Christina Ricci, e introdujo en mi radar a Gaby Hoffmann y a Thora Birch) que conocí por primera vez el concepto del “coming of age”.

Por aquellos años el idioma inglés y yo no nos llevábamos demasiado bien, así que estas tres palabras unidas me causaban confusión. Recuerdo buscarlas en el diccionario, pero sus definiciones no formaban nada claro al unirlas, y los traductores automáticos no me ayudaban demasiado. En épocas en que para mí la internet solo era algo que utilizaba Sandra Bullock en La Red, no tenía la suerte de poder escribir este término en un buscador y recibir miles de resultados en pocos segundos. De todas maneras, a medida que pasó el tiempo me fui encontrando con el famoso coming of age en críticas y reseñas de otras películas, que observaba y analizaba con detenimiento, por lo que finalmente comencé a sacar algunas conclusiones.

Estaba claro que coming of age tenía algo que ver con la adolescencia. Son adolescentes, pero esta vez varones, los que caminan por unas vías de ferrocarril en Cuenta conmigo (Stand by me), el clásico de River Phoenix basado en la historia corta de Stephen King (no solo maestro del terror, también un apasionado en la creación de historias coming of age, como ha demostrado con Nostalgias del pasado y con IT). Y andan por los años teen los protagonistas de Los Goonies (con Sean Astin nuevamente a la cabeza, aunque al nombrar este film no puedo dejar de mencionar mi pasión por la extraña Martha Plimpton), y también la niña de Mi primer beso (My Girl) que sufría de hipocondría y se ligaba un pico de Mi pobre angelito. Pero llega el momento en que debo preguntarme (y perdónenme la licencia): ¿todas las películas de adolescentes son coming of age? Mmm, yo creo que no. No pondría a Mean Girls (Chicas pesadas) o a Bring it On bajo este subgénero, y en este punto quizás difiera de los especialistas, si es que existe algo por el estilo, porque cuando se buscan títulos que entren en la categoría antes mencionada, aparecen desde American Pie y Sweet Sixteen hasta En busca del destino o 8 Mile (sí, la de Eminem).

A adolescencia yo sumo “experiencia”. En general, el coming of age está relacionado con una transición, un rito de paso, en algunas culturas marcado por un evento o por una edad específica, pero en la vida diaria, quizás no tan signada por cuestiones religiosas o de costumbres, la experiencia nos arrastra de la niñez a la adultez, casi sin escalas; puede suceder en cualquier momento, de cualquier manera. Todos los protagonistas de estos films atraviesan un momento en particular, donde la inocencia se pierde, donde el peso de eso que significa crecer recae sobre sus hombros. En las películas que elegí, como en Super 8, la historia se apropia del verano, la estación en la Rueda Anual de las festividades paganas que precisamente representa a la juventud. Sin las obligaciones del colegio, las Amigas para siempre juntan dinero para comprar una casita en el árbol que, como una de ellas mismas asegura, termina por separarlas, porque luego de esos meses estivales todo cambia para las adolescentes. Un primer beso; el desarrollo sexual; el primer cigarrillo; el mundo adulto tras el estandarte del divorcio; la guerra de Vietnam; y la investigación sobre un asesinato que tuvo lugar en ese pequeño pueblo de Indiana, un pueblo donde ese atroz crimen, creen ellas, no puede haber sucedido jamás. Un pueblo una vez inocente y ahora ultrajado por la mismísima realidad. El paralelismo con el pasaje de la infancia a la juventud no podría ser más delicioso, mientras “Sugar, Sugar” suena de fondo.

En Cuenta conmigo es “Lollipop” la canción que suena, pero también es el sol del verano el que calienta las cabezas de los cuatro amigos, que están a pasos de encontrarse con la muerte cara a cara. Para la nena de Mi primer beso es, precisamente, el primer amor, la nueva relación amorosa de su padre, la pérdida final de una madre a la que nunca conoció. En el caso de Los Goonies, es el mundo adulto el que los termina sumergiendo en la aventura, cuando los más chicos del grupo decidan conseguir el dinero que sus padres necesitan para no perder sus casas. Así van tras la pista de la leyenda de un antiguo barco pirata… Bueno, cada uno lidia con sus problemas como puede, ¿no?

Yo no sé si Super 8 sigue las reglas de la ciencia ficción. De hecho, me tiene sin cuidado, porque en algún punto la presencia de la vida alienígena termina resultando una anécdota en la historia. Las reglas que sí se siguen son las de este subgénero llamado “coming of age”, tan amplio y confuso como la adolescencia misma, porque los elementos básicos se colocan en fila bajo las órdenes de Abrams: púberes dispuestos a vivir su verano de una manera inolvidable, los primeros escarceos amorosos (¿cuán adorables son Joel Courtney y Elle Fanning?), y los típicos asuntos adultos que se entrometen en sus inocentes vidas y los alejan de la niñez, aunque ellos aún no lo sepan (la muerte de un progenitor, peleas inentendibles entre padres, asuntos militares, la injusticia, la falta de comunicación, los celos).

Si la historia de Super 8 es interesante o sólida o si sus efectos especiales son tan buenos para hacerla memorable, no lo sé, el tiempo lo dirá. De la misma manera que me muevo a tientas cuando se trata de ese término en inglés que es tan especial en mi vida, solo sé que el clima de este film es entrañable, y al verlo por primera vez me resultó imposible no volver a andar en bicicleta con las Amigas para siempre, o a llorar en el pantano con los muchachitos de Cuenta conmigo, o a aventurarme en una cueva con Los Goonies, porque cuando las palabras “coming of age” aparecen frente a mí, ya no me esfuerzo por buscarlas en diccionarios. Para mí coming of age es inocencia perdida, iniciación, amistad, transición, miedos y alegrías. Es música antigua, remeras a rayas, bicicletas sin cambios y el sol del verano… algún verano que siempre perdurará en mi mente. Sobre todo, coming of age es mucha nostalgia.

Por Florencia Gaudio

¿Vieron Super 8? ¿Qué opinión tienen al respecto? ¿Vieron las otras películas con las que la relaciona Florencia? ¡Espero sus comentarios!; si quieren escribir en Cinescalas manden sus notas a milyyorke@gmail.com, ¡gracias!

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El mejor papel de…Leonardo DiCaprio

“Two little mice fell in a bucket of cream. The first mouse quickly gave up and drowned. The second mouse, wouldn’t quit. He struggled so hard that eventually he churned that cream into butter and crawled out” – Frank Abagnale

Había una vez un chico que habitaba en una caja de cristal. Todo dentro de ella era perfecto. No existían los miedos, nadie corrompía el orden establecido y, sobre todo, allí no se conocía el significado de la palabra dolor. Nunca se lo había experimentado. Sin embargo, un día ese chico vio cómo esa caja era rota y, al no saber cómo reaccionar ante los cambios, tomó una decisión: ir construyendo otras cajas de cristal igual de perfectas que aquella para luego ir destruyéndolas él mismo, antes de que otro factor externo lo hiciera por él. Pero así no se puede vivir, el sufrimiento y la imperfección son rasgos ineludibles de nuestra propia existencia. Por eso, por más cajas que ese chico hubiera construido, por más carreras contra su realidad que hubiera entablado, esa realidad más oscura, tarde o temprano, se le plantaría enfrente para no moverse.

Me gusta la escena en la que Frank Abagnale Jr., después de un último intento por eludir la persecución de Carl (persecución simbólica de una persecución aún más reñida), llega en plena Navidad a la casa de su madre y, a través de la ventana, conoce a su hermana. Pero la conoce a través de ese vidrio, nunca ingresa. Frank no es parte de esa nueva vida, queda expulsado. La mirada de Leonardo DiCaprio en esa escena de Atrápame si puedes es una mirada que conjuga tanto la desesperación por no poder recuperar lo perdido (esa familia, esa caja de cristal perfecta) como la tristeza por tener que decirle adiós a una juventud idílica. Lo dije en un viejo post y lo seguiré diciendo en este. Esta es una de las mejores películas de Spielberg y, peleando palmo a palmo con Billy Costigan (Not Dead), uno de los mejores papeles de DiCaprio, con el que el actor oscila entre una emoción y la otra manteniendo un espíritu adolescente. Porque incluso cuando se encuentra con Carl y se propone no vivir más en la mentira, esa sonrisa y esa mirada de su Frank serán, indefectiblemente, las de un eterno niño.

¿Cuál es, a su criterio, el mejor papel de Leonardo DiCaprio? ¿Lo bancan a Leo o no lo bancan? ¡Espero sus comentarios! ¡Buen Finde para todos!

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La escena del día: E.T.

Post dedicado a mis viejos, mi hermano y mi abuela

Para los que vienen siguiendo el blog, no es secreto que gran parte de mi cinefilia fue fogoneada, incitada o simplemente alimentada por mi viejo. Por ende, en mi casa siempre se vieron películas, no sé si a modo de ritual, pero ya como algo tácito en la dinámica familiar. En ese aspecto, tengo un gran recuerdo de E.T. porque la vimos todos juntos y lloramos todos juntos. Yo era chica, y podría decirse que el film de Spielberg de algún manera fue uno de los tantos momentos de epifanía de los que hablamos el martes. Es una de esas películas que fueron concebidas, realizadas y destinadas para niños, independientemente de las lecturas más adultas que se puedan extraer de ella. Indudablemente, desde la música de John Williams que hoy funciona como disparador de ese encuentro familiar cinéfilo hasta los ojos de E.T. y el abrazo del final, antes de su partida, en mi caso no puedo pensarla de otro modo que  como una obra vinculada a mi niñez…Cuando hablamos de cómo el cine nos abre los ojos al infinito hablamos de que también podemos cerrarlos y teletransportarnos. Por eso, con esta película, yo me teletransporto a ese instante en el que el extraterrestre es disfrazado de abuelita y no puedo evitar esbozar en mi presente una sonrisa nostálgica por esa sonrisa que, al lado de mi hermano, también esbocé en el pasado.

Mirá el trailer de E.T, el extraterrestre.:

¿Qué  opinan de E.T.? ¿Cuáles son las películas que recuerdan haber visto en familia?; propongan una escena que quieran ver el jueves próximo ¡Gracias!

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