Lost in Her

Hoy en Cinescalas escribe: Camila Martínez

“Estamos acostados en la luna,
es una tarde perfecta,
Tu sombra me sigue todo el día,
asegurándose de que estoy bien,
y estamos a un millón de millas de distancia.”
“The Moon Song”Karen O

En el año 2003, la película Lost in Translation (conocida en estas orillas como Perdidos en Tokio) vio la luz. Escrita, producida, y dirigida por Sofía Coppola, contaba la historia de la fugaz relación idílicamente romántica entre Bob (Bill Murray), un actor de películas de acción venido a menos, y Charlotte (Scarlett Johansson), la recién graduada universitaria esposa de un reconocido fotógrafo de celebridades (Giovanni Ribisi), en un hotel en Tokio. Diez años más tarde, el ex marido de Coppola, el también director y guionista Spike Jonze, estrena Her, una dramática historia de amor futurista entre Theodore (el siempre brillante Joaquin Phoenix), un hombre solitario que aún no ha superado su ruptura de Catherine (Rooney Mara), y Samantha, un sistema operativo informático (voz de Johansson). Cuando ambas películas de similares estilos, plasmando las mismas ideas, presentando puntos en común innegablemente conectados desde lo cinematográfico hasta en la historia y algunos de sus personajes, provienen de las dos medias partes de un matrimonio fallido, es que a muchos amantes del cine y críticos les fue inevitable ir más allá de la mera conexión de ideas, y preguntarse: “¿Acaso es Her la respuesta a Lost in Translation?”

Acá les dejo la comparación entre ambas películas en algunos puntos (porque hay muchos más) para debatir:

EL PERSONAJE PRINCIPAL ES UN ESPEJO DEL DIRECTOR. En Lost in Translation, Charlotte es una joven recién graduada que se encuentra estancada en Tokio, mientras su marido John sale a realizar sesiones fotográficas con estrellas de rock y otras celebridades. A su vez, Charlotte se encuentra insegura sobre qué hacer con su vida profesionalmente. En 1999, Sofia Coppola estrena su primer largometraje, el mismo año que se casa con Spike Jonze, cuando tenía solo 28 años. Venía de trabajar ocasionalmente en producciones de modelaje, y había tenido varios papeles como actriz. Estos son motivos que nos hacen identificar fácilmente a Coppola en Charlotte. En cuanto al personaje de John, la propia Coppola declaró que aunque no intentó retratar a Jonze, sí hay elementos y experiencias de él allí. En Her, por otro lado, vemos a Theodore entablar una relación amorosa con un sistema operativo de nombre Samantha, mientras intenta lidiar con la separación de Catherine, su esposa por la que aun siente algo, y con quien está en pleno proceso de divorcio. A lo largo de la película vemos flashbacks de su matrimonio, los momentos felices y el posterior declive. Las imágenes se asemejan mucho a la pareja Coppola-Jonze, y hay un notorio parecido entre Catherine y Coppola, y entre Theodore y Jonze. Cuando Theodore se reúne con Catherine para firmar los papeles del divorcio, y le confiesa su relación con Samantha, ésta le critica ser incapaz de comprometerse con alguien que le demande una responsabilidad real. Es fácil imaginar a Charlotte teniendo una discusión similar con John.

UNA VENTANA, LA CIUDAD. Asimismo, basta ver las imágenes para que la similitud resulte innegable. Tanto cuando vemos a Charlotte como cuando vemos a Theodore asomarse de cara a la ciudad, nos llega la sensación de que ellos, en relación a esas ciudades, son minúsculos. Aun cuando Her se sitúa en una Los Ángeles futurista (pero no tanto), y Lost in Translation en la megaciudad de Tokio, y a pesar de la diferencia temporal de las dos historias, la ciudad que vemos cuando Charlotte se asoma a la ventana no dista de la que vemos en la ventada del apartamento de Theodore.

ESCENAS. Ambas películas presentan dos importantes escenas, con elementos en común. Primero, un encuentro incómodo con una prostituta: en Lost in Translation, alguien le envía a Bob una prostituta a su cuarto de hotel para que tuviera algo de diversión mientras no se encontrara trabajando, pero ellos parecen no entenderse en los niveles más básicos; en Her, Samantha contrata a una prostituta como cuerpo sustituto, a fin de poder consumar físicamente su relación con Theodore, y él intenta dar lo mejor de sí, proporcionándole un auricular para que pueda estar sincronizada con Samantha, pero cuando ella lo empieza a tocar y besar, él se pone incómodo hasta pedirle que pare, ya que no puede fingir que la prostituta sea Samantha. Por otra parte, tenemos la escenas donde están recostados en la cama. La primera escena de Lost in Translation es la de Charlotte yaciendo en la cama. Uno de los carriles por donde va la película se trata de la incapacidad de ambos de conciliar el sueño. Ninguno se siente lo suficientemente cómodo con su entorno en esa ciudad como para poder dormir. En varias escenas se los puede ver hablando en la cama, mirando la hora, y prendiendo la tele, pero no duermen; esta unión sirve de pie para el argumento de la película, y es un elemento recurrente en ella. En Her a Theodore su mente incesante no le permite dormir. Varias veces a lo largo de la película vemos que él utiliza esa incapacidad para dormir para unirse más a Samantha, ya que a menudo lo vemos utilizando ese momento del día, sentado en la cama, hablando con ella, abriéndose, y volviendo sus charlas más personales, que terminan conduciendo a que un día, una de esas charlas se convierta en una forma intensa de sexo “virtual”.

SENTIMIENTO DE SOLEDAD. Lost in Translation trata no solo de la soledad que sienten los dos principales personajes en una ciudad con la que les cuesta relacionarse por la diferencia de idioma, sino del sentimiento de incomodidad que les genera tener que permanecer forzosamente en un espacio al que les es imposible adaptarse, y en el que sienten que no encajan. En Her, la soledad es moneda corriente en la vida de Theodore. Mientras Bob y Charlotte se encuentran perdidos en Tokio, Theodore está perdido en su propio mundo, incapacitado de conectarse con alguien, y aun cuando Samantha llega a su vida, él continua solo, teniendo únicamente como vínculo cercano a Amy, su vecina, quien vive una realidad similar a la suya.

AMBOS PROTAGONISTAS SE SIENTEN ESTANCADOS. En Her, Theodore cree que nunca será capaz de sentir un amor como lo sintió por Catherine, que su vida ha llegado a un punto muerto y no va a ningún lado. Detenido en el pasado, pasa mucho tiempo negado a firmar los papeles de divorcio, y luego de entablar una relación con Samantha e involucrarse más con ella, se genera una sensación entre ambos de que su relación está en un callejón sin salida. Mientras Samantha nunca se estanca, siempre está buscando su crecimiento y evolución, Theodore al final ya no tiene nada que ofrecer, y ella decide seguir con su vida sin él; es recién allí cuando Theodore logra encauzar su propia vida. En una escena de Lost in Translation, mientras están acostados en la cama, Charlotte le dice a Bob: “Estoy estancada”. Luego de haber logrado un título en Filosofía de la Universidad de Yale, intentó algo de fotografía, trató de escribir, pero no sabe qué quiere hacer con su vida. Habiéndolo explicado en puntos anteriores, queda obvio que además Bob y Charlotte están literalmente detenidos en Tokio: Bob tiene que cumplir compromisos laborales, y Charlotte está ahí porque accedió a acompañar a John.

SCARLETT JOHANSSON. Evidentemente, esta, de todas las similitudes, resulta la más obvia: Scarlett Johansson protagoniza ambas películas. Habiendo interpretado a Charlotte en Lost in Translation, resultó sospechoso que Spike Jonze haya convocado a la misma actriz, y que ésto no tuviera ningún significado. Pero de hecho, poco después del lanzamiento de Her, se supo que Johansson no fue la primera opción para la voz de Samantha, sino que fue Samantha Morton, pero al no poseer la química necesaria para el papel, Jonze se inclinó por Johansson. ¿Fue esta una simple coincidencia?

Volviendo a nuestra pregunta, no sabemos a ciencia cierta si Her es una respuesta a Lost in Translation. Aunque si surgiera a partir de ella una repuesta, igual se asemejaría a una pedido de disculpas. Quizás estemos ante el alma desnuda de un artista, abriéndose y plasmando su propia realidad. Quizás sólo sean un conjunto importante de coincidencias, en excelentes películas, y transformado en mito popular. Personalmente, después de haber visto Lost in Translation, Her, y luego de volver a ver ambas, me inclino por la primera opción. Her comienza y culmina con Theodore tratando de escribir una carta, su carta. Y hacia el final, vemos cómo le escribe a Catherine, cómo le recita esas palabras en la ventana, como si con eso intentara llegar a la chica de la otra ventana: la ventana de Tokio.

Por Camila Martínez

………………………………………………………………………………………….

► [ANÁLISIS] Un interesante video que establece paralelismos entre Lost in Translation y Her:

Lost in Translation // Her: An Unloved Story from Jorge Luengo Ruiz on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

► [ESPECIAL 1] La soledad en el cine de Sofía Coppola:

 

Loneliness of Sofia Coppola from movement_of_time on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

► [ESPECIAL 2] Una mirada al cine de Spike Jonze:

 

Spike Jonze: The Aesthetics of Whimsy from Jacob T. Swinney on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! Estamos de regreso con esta gran nota de Camila; como consigna, los invitamos a elegir cuál de ambas películas comparadas es su favorita y si pueden sumar otras similitudes a las ya listadas por la autora de la nota; por otra parte, nosotros nos reencontramos mañana con una entrevista que realicé en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (finalmente vuelve la sección El cine bajo la mirada de…) a propósito del film The Automatic Hate y recuerden que el miércoles llega el tan esperado Post del Baboseo versión 2015; ¡que tengan todos un excelente lunes! ¡hasta mañana!

…………………………………………………………………………………………………….

*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES: 

………………………………………………………………………………………………………..

 La última vez escribió Sofía De Cucco sobre… FEDERICO FELLINI

…………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

La película de mi semana: Lost in Translation

“All I want in life’s
a little bit of love to take the pain away,
getting strong today,
a giant step each day” – Spirtitualized

Hace poco volví a escuchar Kid A. Raras veces regreso a Radiohead y la experiencia resulta ser la misma. No sólo porque es una banda que cambió mi vida y que, por extensión, dispara recuerdos apuntalados por distintos estados anímicos (sus canciones fueron, a falta de un mejor término, compañeras en ritos de pasaje), sino porque además volver a Radiohead no es volver a un solo tema o a una sola frase: es volver a un bloque, a un concepto, a un pantallazo por un sentimiento y sus aristas. Es imposible no perderse en el romanticismo de In Rainbows (“I am all the days that you choose to ignore, you are all I need”), o en el impulso adolescente de Pablo Honey y su ingenuidad arrebatada (“I wanna be in a band when I get to heaven”). Pero con Kid A pasa otra cosa. Es como si uno tuviera que prepararse para emprender el camino de regreso a lo que es un disco sobre el aislamiento y la desconexión. Quizás no siempre suceda, pero en esta oportunidad lo anecdótico enriquece la experiencia de escucharlo. Desde saber cómo Thom Yorke estaba saturado luego del torbellino de fama que le trajo OK Computer hasta su decisión de confinarse en una casa para darle forma a esos pensamientos sueltos, muchos de los cuales le brotaron en plena vorágine de recitales donde cantó “Creep” tantas veces que llegó a enemistarse con ese himno para los parias. En el documental Meeting People is Easy, el realizador Grant Gee los muestra a Thom, Phil, Jonny y Colin hastiados, yaciendo en una cama, repitiendo las mismas respuestas a las mismas preguntas o bien mirando por la ventana. En una de esas ventanas, Thom pega la que se convertiría en una frase emblema de ese período, susurrada por su amigo y colega Michael Stipe: “I’m not really here and this isn’t really happening”. Se trataba de un mantra, un mantra que colaboraba a extrapolarse de una realidad que se movía a mil por hora y donde ellos (Stipe, Yorke) no lograban aferrarse a cualquier expresión genuina o verdadera. En la etérea “How To Disappear Completely”, la frase es casi un grito de auxilio, aunque paradójicamente se la esté susurrando. La pregunta a cómo desaparecer completamente tiene su origen en ese preciso instante en el que notás cómo tu entorno te pasa cerca y no te nota, no te toca, no te advierte. Ante eso, te podés encerrar más y más, protegido por los vidrios y con auriculares (siempre con auriculares), preguntándote si toda esa gente que camina se plantea lo mismo que vos, preguntándote si hay alguien con quien, de una buena vez, puedas llegar a conectar.

“You’re so beautiful it seems, on a lonely lazy morning, when I see you rocking back and forward, whispering that it’s all for the best”

El recuerdo de Kid A también vino con un episodio del documental de Gee que me remitió a Lost in Translation. Antes de salir a presentar OK Computer por primera vez, Thom, fóbico y nervioso, busca la mano de Jonny, quien va caminando detrás suyo. Las manos de los amigos se rozan y se calman. Es un acto efímero, como lo es todo (“in a little while, i’ll be gone, the moment’s already passed, yeah, it’s gone”), pero es lo que vale. Es aquello que en medio de una catarata de sonidos indistintos te recuerda quién sos, por qué estás ahí y quién está al lado tuyo. Mucho de lo que se dice en las canciones de Kid A tienen (o al menos a mí me gusta pensarlo así) su correlación visual con la película de Sofia Coppola. Eso de estar en el limbo (“i’m lost at sea, don’t bother me, i’ve lost my way”), de hallarse en un lugar donde todo resulta artificial y ante lo cual lo único que uno puede hacer es buscar un propio refugio dentro de la masa (los paseos errantes son lo más revelador de la película), con música o sin música, pero con los sentidos despiertos. Pienso que Bob y Charlotte nunca se hubiesen conectado en primer lugar sino hubiese sido por esa sensibilidad que comparten. Pocos se detienen a mirar. Muchos siguen girando. El hecho de que ellos se observen habla tanto de una necesidad de afecto como de una aguda comprensión del mundo y el lugar que quieren ocupar en él. Sus edades y condiciones son relativas cuando los vincula lo primordial: no sabrán encontrarle la vuelta a su presente, pero saben dónde no hay que buscarla. No están perdidos, están anhelando hallarle el sentido a los días. Por lo tanto, ese reconocimiento final (ese donde nuevamente el entorno va a otro paso), coronado con un mensaje indescifrable, pone a los personajes en armonía con lo verdadero y, al mismo tiempo, les reasegura su capacidad de conmoverse. No es que perdieron la habilidad de reaccionar ante las pulsiones, es que tardaron más que la mayoría. Para encontrar esa cualidad genuina por lo general hay que aguardar más tiempo y quizás, al encontrarla, la misma dure lo que dura un abrazo. Pero no hay nada como experimentar aquello que se genera con naturalidad y sin impostaciones. Yorke también lo escribió en otra canción: “It’s what you feel, not what you ought to”. Es lo que sentís y no lo que deberías sentir. Y es encontrar a alguien que sepa reconocer la diferencia. 

……………………………………………………………………………………………….

 ► [ESCENA] “The more you know who you are, and what you want, the less you let things upset you”:

Does It Get Easier? - Lost in Translation (scene) from sofia coppola on Vimeo.

……………………………………………………………………………………………….

 ► [PLAYLIST] Les dejo diez canciones de la banda de sonido de la película de Sofia Coppola:

Lost in Translation OST by cinescalas on Grooveshark

……………………………………………………………………………………………….

 ► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] Sus canciones para auricularse:

………………………………………………………………………………………………….

¡Buen viernes para todos! En este día, cuatro (!) consignas: 1. Explayarse sobre Lost in Translation y dejar la frase que creen que Bob le dice a Charlotte en el final; 2. ¿A qué parejas del cine que no terminan juntas les gustaría unir en una suerte de secuela? 3. En un plano personal, me gustaría (quienes quieran) que me cuenten si existe ese alguien especial, ese Bob o esa Charlotte, que los han rescatado de una situación de soledad o malestar, aunque haya sido un vínculo efímero; 4. ¿Qué discos/canciones eligen para aislarse del entorno? CON SUS APORTES SEGURAMENTE LES DEJE PLAYLIST; como siempre, espero sus comentarios (y que mencionen las películas de sus semanas, por supuesto); ¡que tengan un excelente fin de semana!

………………………………………………………………………………………………….

[OFF TOPIC] La semana que viene voy a estar cubriendo para el blog el Festival Pantalla Pinamar así que se me complicará mucho actualizar, pero les voy a dejar un Open Post en estos días con algunas directivas + un Podcast, antes de reencontrarnos el lunes 17; como siempre, gracias por la paciencia, ¡que tengan un gran fin de semana! ¡nos vemos pronto!

………………………………………………………………………………………………….

……………………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

The Bling Ring: Lo que hicieron de nosotros

Hoy en Cinescalas escribe: Mauro Zanier

“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros” - Jean-Paul Sartre

La última película de Sofia Coppola antes del estreno de The Bling Ring suponía, o al menos por elevación inducía a una reflexión sobre las temáticas y formas con las que la directora solía trabajar en su cine. Somewhere fue no solo una vuelta de tuerca a su filmografía sino también una apuesta voraz para un futuro mucho más despojado de artificios banales, a la vez concretando ciertos aspectos estructurales que antes solo podían contemplarse de forma abstracta. Sofia Coppola es la hija del mundo del cine. Nació en el seno de un linaje familiar de medios y fama, por eso no es de extrañar que su obra se aboque a retratar tintes autobiográficos de su devenir como hija de uno de los directores más importantes de nuestra época. Por lo tanto, su cine es arriesgado y vital, uno que supo reflejar los avatares de familias disfuncionales, pero no con el tono pseudodocumental e indie que inunda Sundance, sino manejando una delicada línea entre el mundo autoral y los financiamientos de grandes productoras. En la actualidad, Sofia se encuentra lejos de Las vírgenes suicidas la cual rodara a muy corta edad, lejos de un clásico como ya lo es Perdidos en Tokio donde se percibía una madurez análoga a la digresión de la trama, e incluso lejos del delirio esteta de María Antonieta, que resultó más un largometraje basado en su experiencia en el mundo de la publicidad y de la moda que otra cosa. Posteriormente llegaría laa mencionada Somewhere, con las mismas temáticas, las mismas criaturas, las mismas estrategias, pero con un notable recorte de abusos de la forma, donde retrataba el mundo de los hijos de la fama y el medio, pero de modo mucho más crudo. Ahora bien, todas esas apuestas y promesas de reinvención de su estilo, naufragan en The Bling Ring.

La película no llega a consolidarse en ninguna de sus vertientes. No es ni un film sobre chicos que roban, ni un análisis sociológico sobre la sociedad del consumo, como tampoco  un retrato de los medios masivos, redes sociales y la vinculación con una juventud 2.0. Incluso no se postula como  propuesta dialéctica entre el mundo de fantasía y el mundo real al que los personajes se enfrentan cuando “pagan” por sus delitos. No hay una solidez ni a nivel particular ni a nivel general, las líneas propuestas no se acomodan entre sí, ni logran pequeños triunfos, excepto en esporádicas secuencias ligeramente interesantes. Sofia vuelve a mostrarnos a jóvenes viciados quienes, carentes de una tutela o una figura familiar, se desenvuelven solos en un universo que no llegan a comprender, por lo cual solo pueden aspirar a cometer delitos, aparentando ser parte de ese mundo mediante el consumo de los herrajes de la poderosa industria de la moda y la fama. El verosímil sería una cuestión secundaria si la premisa que guía el film se resignificara en un discurso que la contemple, pero no: solo vemos casas millonarias sin alarmas, sin seguridad, autos demasiado fáciles de robar y padres que no preguntan ante el lujo obsceno que inunda la pantalla.

La película consigue fascinar en escenas donde se muestra los excesos, pero no se construyen como un opuesto para confrontar a las secuencias de ruptura espacio-temporales, donde los protagonistas a modo reflexivo explican o relatan el cómo y el porqué de sus actos, lo cual resulta poco eficaz. El verosímil, además, no sería un problema respecto de la realidad en la que pretende basarse, pero en cambio cae en cuanto su propia diégesis no lo sostiene. Esta película que se pretendía reflexiva o al menos vouyerista de un mundo de élite falla en la pretensión de abarcar demasiadas temáticas y ninguna de forma acertada. Fragmentos de desfiles, travellings que recorren lujosas mansiones de California, droga (mucha droga), jóvenes dispuestos a corromperse por un par de “me gusta”…pareciera que en el transcurso de mostrar los brillos del mundo del gossip, la cámara quedó sobreexpuesta a las aspiraciones banales que pretendió retratar.

No obstante, Emma Watson carga con un papel que le queda a la medida, su frialdad maquinadora vista en el personaje de Nicki nos acerca a algo que se asemeja a una reconciliación con el film. También es de destacar que la estridente banda sonora y el montaje rítmico construyen un sentido de la permanencia volátil, por lo que pudiéramos pensar que accedemos a un teaser o reel de un desfile de modas, o a una campaña de ropa de diseñadores. En este sentido, la mezcla heteróclita de imágenes de desfiles o alfombras rojas reales, junto con adolescentes que se drogan, alternada con fotos de teléfonos móviles y boliches estroboscópicos funciona en sí misma. Así es como el montaje es su punto fuerte, al igual que la brillante fotografía (como en todas las películas de Sofia) y una cámara siempre intensa que acompaña y observa, como un modelo para armar de falsetes y algunos clichés. Quizás a modo de reflexión la frase de Sartre ilumine un poco el recorrido de la cinematografía de Coppola, esa niña que debutó en El padrino, la mujer del líder de Phoenix, o la directora de publicidades de ropa y perfumes; una frase que parece ser parte constitutiva de su universo, uno centrado en la reflexión y búsqueda de una identidad a partir de pequeñas tramas, un universo que nos sigue alentando a esperar un nuevo film que se despoje de toda la frivolidad y meditación trunca que, por el contrario, inunda la pantalla con The Bling Ring.

Por Mauro Zanier

 …………………………………………………………………………………………………….

► [DE YAPA]: Un especial sobre The Bling Ring:

  

…………………………………………………………………………………………………….

¡Buen comienzo de semana para toda la muchachada! Este lunes, dos consignas: 1. ¿Vieron The Bling Ring? ¿Qué les pareció la película de Sofia Coppola? 2. ¿Qué directores que siempre les resultaron interesantes los defraudaron con una determinada película, como le sucedió a Mauro con la última de la realizadora? Como siempre, ¡espero sus comentarios! ¡Que tengan un excelente día! ¡Nos vemos mañana!

……………………………………………………………………………………………………….

EN OTRO ORDEN DE COSAS…

…………………………………………………………………………………………………….

—> La última vez escribió Cristian Germán Rueda sobre… FREAKS AND GEEKS

…………………………………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………………………….

 

……………………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

 

Te amo, te odio, dame más

tumblr_lez1r4G5Pd1qa2s7ro1_500

Post dedicado a Jessica

Cuando se estrenó Viaje a Darjeeling, no fui demasiado benévola en una crítica que escribí para revista Cinemania. ¿Mi argumento? Sentía que Wes Anderson se estaba mordiendo su propia cola y que su cine, en lugar de avanzar, se movía en el mismo círculo de comodidad. La lógica diría que, dado el caso, no debería gustarme tanto dicha película. Pero cuando se trata de uno de mis directores más queridos, toda lógica se disuelve. Reveo Viaje a Darjeeling y esas escenas en ralenti que me habían cansado son, simultáneamente, las que me someten al deslumbramiento.

Con Sofia Coppola me pasa exactamente lo mismo. Terminé de ver Somewhere y me pareció que condensa lo mejor y lo peor de su cine. Es decir, tiene ese panorama desolador de no sentirse cómodo en un entorno (como el caso de Perdidos en Tokio), pero a la vez tiene esa autoindulgencia/autoreferencialidad que puede provocar hartazgo (como sucedió con Maria Antonieta). A pesar de estar plenamente conciente de los altibajos de Somewhere, de sus arbitrariedades (una escena de patinaje, una escena de padre-hija tirados en una reposera tomando sol mientras se escucha el tema que les dejo abajo), son precisamente estas arbitrariedades, esas secuencias, las que me resultan hermosas e irresistibles. Alguien me dijo que el cine de Sofia es un “compendio de golpes de efecto para chicos indies” y coincido, a pesar de haber quedado subyugada a éstos.

A veces el cine nos somete a una suspensión de la lógica, a una suspensión de la crítica plenamente conciente. Y esas veces son cuando los directores que nos interesan hacen las cosas mal, pero aún así nos impactan, nos dejan, como el personaje de Stephen Dorff sobre el final del film, con una sonrisa a medias, pero con una sonrisa al fin.

(PARÉNTESIS): Quisiera agradecer a José Di Bártolo por invitarme a su blog Sub25 para hacer un post sobre “Las películas que marcaron nuestra generación”. Me están bardeando, pero bueno, ya saben, estoy acostumbrada…

Escuchá “I’ll Try Anything Once” por los Strokes:

¿Con qué película y/o director tienen una relación amor/odio? Cuenten en los comentarios

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ. Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!