Lo mejor del 2013: Las escenas

 ► Cuando Pat y Tiffany ensayan con “Girl from the North Country”

 ► Cuando Alien empieza a cantar “Everytime”

 ► Cuando Frances define su conexión con Sophie

 ► Cuando Luke ingresa a la feria

 ► Cuando Franck se esconde en el bosque

 ► Cuando Louis hace sonar “Between the Bars” de Elliott Smith

 ► Cuando se produce ese baile de porcelanas

 ► Cuando Ryan se ve forzada a encontrar fuerzas en ella misma

 ► Cuando Pi abraza a Richard Parker

 Cuando cantan “Baby, I Love You” al lado de una pileta

► Cuando Kate y Luke se sienten cómodos estando cerca

 Cuando Melanie y Ray se cruzan sin cruzarse en el tren

► Cuando se escucha el ruido de ese silbato

► Cuando India y Charles se (re)conocen tocando el piano

► Cuando vuelan las palomas mientras Thom canta “Codex”

► Cuando Natalia explica la transitoriedad en un solo monólogo

 Cuando Monroe quiere acercarse a Alabama a través de una canción

Cuando Richard Phillips entra en estado de shock

► Cuando le hacen un exorcismo a Jonah Hill

► Cuando Jay espera con nervios a Daisy

► Cuando Charlie le pide a Kate una segunda primera cita para empezar de nuevo. ◄

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 ► [ESCENA]: Una de mis secuencias favoritas del año: “Diner Scene” de Silver Linings Playbook:

  

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 ► [DE YAPA]: Los invito a ver la humilde recreación de la escena superior, protagonizada por Martín Folco y quien les escribe (sí, pueden reírse todo lo que quieran, es la idea):

  

Silver Linings Playbook - Diner Scene (Recreación) from Cinescalas on Vimeo.

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¡Buen jueves de balances para todos!: Hoy los invito a que mencionen sus escenas favoritas del cine de este año, aquellas que todavía no han podido sacarse de la cabeza; como siempre, los leo, ¡a comentar nomás! ¡nos vemos mañana con otro viernes de finales! PD. Gracias a Martín, Ezequiel, Jessi y Javier por su gran ayuda para la filmación y edición de la escena ;)

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Lo mejor del 2013: Las actrices

Hace poco leí una entrevista en la que Noah Baumbach aludía a cómo el cine podía convertir una situación ordinaria en un evento extraordinario. Baumbach no se refería al cine desde las generalidades, sino más bien a cómo ciertos personajes llevan a su autor a crear esa clase de momentos, a cómo un personaje en particular puede propulsar un acto heroico para lo que es su mundo. De inmediato recordé Greenberg y algo sobre lo cual escribí por acá (y posteriormente en el libro), vinculado a cómo sobre el final Roger le demuestra a Florence que puede hacer algo por ella. Y esa demostración poco tiene que ver con lo que se consideraría “grande” o “llamativo”. Esa demostración es el hecho simple de colgar un cuadro en una pared y, sin embargo, en el contexto de Roger, ese hecho es enorme. Es un paso adelante para quien luego se quedaría sentado en una cama, mientras esa chica escucha un mensaje de voz que él le había dejado con total seguridad de que era lo correcto. Es un detalle. Pero ese detalle es sintomático de lo que alguien puede provocar en uno. No de todos podemos esperar lo mismo. No todos demuestran amor de la misma manera. A veces esos detalles se nos escapan. No siempre tenemos los ojos abiertos. Ese mismo concepto se reutiliza en la extraordinaria Frances Ha, la flamante película que Baumbach co-escribió con su protagonista, Greta Gerwig. Más allá de los homenajes velados (y no tanto) que se concentran en ella (desde guiños a Léos Carax, reminiscencias a la Nouvelle Vague y un cierto aire a los slackers de Kevin Smith y Richard Linklater), más allá de ser una obra que se define a partir de lo que hace su protagonista (los bailes de Frances, su salida a la calle al ritmo de Bowie, hablan de una película libre y encantadora), termina convirtiéndose, por sobre todo, en otro film de Baumbach sobre el gesto como la manera más depurada que tiene el individuo para llegar al otro. Porque Frances podrá mudarse de casa en casa (“I’m tired, I’m always so tired”), podrá sentir el peso de su edad en cada acción (“I’m not mad, I’m disappointed”), podrá autoconvencerse de lo que tiene que hacer según lo que digita el entorno (“I have so much to do, I think I’ll probably read Proust, because sometimes it’s good to do what you’re supposed to do when you’re supposed to do it”), pero en medio de ese desconcierto comprende que los vaivenes carecen de importancia cuando se sabe quién es la persona que estará (aún sin estar) para ayudarte (aún sin saberlo) a sobrepasar los ciclos. Así, el film de Baumbach se revela como una obra sobre la amistad, sobre lo que Sophie (una genial Mickey Summer) significa para Frances y sobre cómo ese significado llega mediante una epifanía. Todo está dicho en ese brillante monólogo donde Gerwig se luce, donde explica cómo un instante tan simple puede hablar volúmenes sobre los vínculos: “It’s that thing when you’re with someone and you love them and they know it, and they love you and you know it, but it’s a party! And you’re both talking to other people and you’re laughing and shining and you look across the room and catch each other’s eyes. But…but not because you’re possessive or it’s precisely sexual but because that is your person in this life. And it’s funny and sad but only because this life will end. And it’s this secret world that exists right there in public unnoticed that no one knows about. It’s sort of like how they say that other dimensions exist all around us, but we don’t have the ability to perceive them. That’s…that’s what I want out of a relationship or just life, I guess”. En esa confianza en el otro, en los gestos del otro, es donde reside la belleza de una película que, como su protagonista, baila con los días, con los cambios. En esencia: con la libertad.

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 ► [TRAILER] Greta Gerwig en Frances Ha:

Frances Ha - Official Theatrical Trailer from IFC Films on Vimeo.

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*MENCIONES ESPECIALES PARA…

Jennifer Lawrence (Silver Linings Playbook)

Sandra Bullock (Gravity)

Mary Elizabeth Winstead (Smashed)

Cate Blanchett (Blue Jasmine)

Julie Delpy (Before Midnight)

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¡Hola muchachada! Arrancamos el balance de lo mejor del año con la siguiente consigna: ¿Cuáles les parecieron las mejores actuaciones femeninas del 2013, ya sea en roles protagónicos como en secundarios? Espero sus comentarios así armo una galería con los aportes; ¡Que tengan todos un gran jueves! ¡Hasta mañana!

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 ► [GALERÍA]: Sus actuaciones femeninas favoritas del año:

  

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Para ver cuáles fueron las mejores actrices del 2012… HACER CLICK ACÁ

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Smashed: Tengo una guerra en mi mente

“I drive fast, I am alone in the night, been tryin’ hard not to get in trouble, but I’ve got a war in my mind”

La honestidad en el cine puede desprenderse de distintos lugares, puede vincularse con el respeto por los personajes o, en su visión más amplia, con la defensa a ultranza de lo que se quiere contar y, por añadidura, con el modo que se elige para contarlo. De ahí que incluso los documentales sean, a su manera, un trabajo de ficción: al editar, uno está seleccionando; y al estar seleccionando, uno está dejando entrever su punto de vista, y ese punto de vista es subjetivo. El cine independiente cuenta con un gran número de films que no transforman la vida del espectador por el hecho de ser rabiosamente ambiciosos. Por el contrario, el efecto que producen proviene tanto de su imperfección – ya sea por la falta de recursos como por su intención de convertirse en ejercicios de estilo o en un medio para el fogoneo de sus directores, especialmente en el caso de las óperas primas – como de su indiferencia a golpear con herramientas estridentes. En estas películas, lo primero (y lo más importante) es siempre la historia, en conjunto con el deseo de respetarla, intentando, aún con poco dinero, llevarla al lugar originalmente concebido, y con una enorme confianza en un hecho posterior/consecuencia ineludible: la película va a llegarle a quien corresponda, a quien tenga que llegarle, y la honestidad de su realización se va a notar, aún en el inabarcable panorama de ofertas. Como ejemplos recientes de esta clase de films tenemos a Keep The Lights On de Ira Sachs, una mirada a una relación homosexual absolutamente devastadora, todo un manifiesto sobre hasta dónde puede llegar la compresión de alguien cuando su pareja está empantanada en un submundo de adicciones y paranoia; y también a Circumstance de Maryam Keshavarz, donde la provocación que podría emplearse para abordar una relación adolescente plagada de excesos es reemplazada por un tono símil culebrón que deriva en un análisis certero sobre el hecho de adentrarse en micromundos alternativos por miedo a la condena social. Asimismo, otro (gran) ejemplo de película independiente que tiene a la honestidad como arma para conmover es la que nos ocupa en este post: Smashed. 

James Ponsoldt dirige a Mary Elizabeth Winstead en Smashed

La honestidad de Smashed se la podemos atribuir a numerosos factores. Por un lado, a cómo James Ponsoldt y su co-guionista Susan Burke decidieron enfocar la historia. Porque veamos: tenemos como protagonista a Kate (Mary Elizabeth Winstead), una joven maestra que pasa de vomitar en un salón de clases delante de sus alumnos a salir a la noche con su marido Charlie (Aaron Paul), emborracharse de nuevo y, por una sucesión de hechos, terminar fumando crack y durmiendo al costado de una ruta. Al otro día, su marido la recibe sin advertir la gravedad de la situación y, a las pocas horas, Kate vuelve a dar clases. Con esta premisa, Smashed podría haberse metido en múltiples terrenos, ya sea en la lectura sobre los distintos grados de (ir)responsabilidad existentes en un aula, en un panfleto sobre los efectos del alcohol y las drogas, o bien en una ametralladora de moralina. Sin embargo, la película no es ninguna de las tres cosas, no cae en vicios o afectaciones ni tampoco su director se pone en un lugar de autoridad para mirar a Kate y su caída en desgracia. Por otro lado, el film es honesto porque sabe de sus limitaciones y se circunscribe a dos ejes centrales: el alcoholismo de Kate y cómo ella lo trata transitando caminos sinuosos; y la relación de Kate con Charlie y cómo ésta se ve alterada cuando ella comienza con el proceso de rehabilitación. Porque si bien Smashed tiene como protagonista al alcohol y sus efectos en alguien que considera cotidiano el hecho de tomar whisky antes de pisar un salón de clases, también tiene como protagonista al amor como algo que es constantemente puesto a prueba. Así, vemos cómo la dinámica entre Kate y Charlie se sacude cuando él elige seguir tomando mientras que ella vislumbra otras decisiones. En este aspecto, Smashed es muy dura porque se pregunta, incluso desde sus secuencias más contenidas (las miradas de ella, los abrazos de él), hasta qué punto ese matrimonio funcionaba porque ninguno quería cambiar y hasta qué punto funcionaba porque genuinamente había amor por sobre todo. Por sobre el alcohol (y por sobre los momentos divertidos/confusos/oscuros generados por el alcohol). La decisión de Kate de recuperarse es, entonces, ingenua y al mismo tiempo valiente. Ingenua porque ella la interpreta como algo instantáneo y sin repercusiones; y valiente porque mediante su transformación empieza realmente a mirar a su marido, a la vida en conjunto, a las horas de maratón de videojuegos, a la falta de motivaciones, a la casa desordenada, a las amistades superfluas. ¿Realmente hay amor ahí? Mejor dicho: ¿habría amor todavía si uno opta por mejorar? ¿Ambos congeniaban gracias al alcohol o independientemente de este? Charlie lo asevera: “Me gustaría volver a conocerte por primera vez, coquetear con vos, invitarte un trago y no tener todo este peso encima”. Entonces, en el fondo, lo que Smashed cuestiona es si dos personas con la misma adicción pueden efectivamente estar juntas, si la ayuda y la comprensión pueden prevalecer por sobre el miedo a recaer, o el miedo a convertirse uno en el responsable de que el otro recaiga.

“They say that the world was built for two”

La honestidad en contar una historia tiene que ver, a su vez, con el no poder brindar todas las respuestas. En su novela autobiográfica Flash (también vinculada a las adicciones), Charles Duchaussois narra un gran número de circunstancias que podrían resultarle inverosímiles al más escéptico e incluye, en medio de ellas, algunos poemas que escribió sin siquiera recordarlo. “Vida, tuve sed de un mí y bebí en ti, pero aún siendo rey perdí la fe, pues amar en sí, sufrir tu ley, lo único malo es cuando uno quien, cuando uno cuando, cuando uno que…”. Duchaussois no concluye las preposiciones, las deja a medio escribir, y confío en que haya sido adrede. Porque, ¿qué puede afirmarse cuando uno duda de todo menos de la certeza de que está sacando de la vida toda clase de energía, de que está absorbiendo cualquier cosa positiva que le queda? Smashed es una película que tampoco soluciona las incertidumbres (de hecho, su final es bastante simbólico), que tampoco cierra todos los círculos, a la que tampoco le interesa justificar el sinsentido (“he corrido por tanto sitio extraño, he mirado para todos lados y nada encontré”) y que con una frase que define el relato (“It’s hard to live your life honestly”) se acerca a Kate y su inseguridad constante, sus fluctuaciones, siempre moviéndose en las polaridades de lo “fácil/difícil”. De lo fácil que es vivir despreocupado. De lo difícil que es tomar noción de la realidad. De lo fácil que es bloquear malos recuerdos familiares. De lo difícil que es traerlos al presente y enfrentarlos. De lo fácil que es amar cuando no se tiene que lidiar con fantasmas, traumas, enfermedades, adicciones. De lo difícil que es amar cuando alguien tiene mochilas. Como le dice Jenny (una brillante Octavia Spencer) a Kate: “Todos tenemos mierda en nuestras cabezas que no tiene ningún sentido”. Smashed acompaña a su protagonista (una extraordinaria Winstead) en ese oscilar entre lo fácil y lo difícil, en sus recaídas y en sus aceptaciones, con la misma valentía e ingenuidad que ella devela en cada una de sus acciones. James Ponsoldt filmó esta película en diecinueve días. Eso dice mucho. No solo sobre el cine independiente y todo aquello a lo que aludí al comienzo de este post. Dice mucho sobre el poder de las ideas, sobre el valor que tienen y la importancia de verlas en una imagen. Porque quizás la escena de Kate y Charlie andando en bicicleta sea simple y les haya consumido solo una hora de rodaje. Pero es lo que encierra ese acto lo que le da fuerza. El pedalear, el seguir y seguir con camino incierto, el tener, como canta Lana, una guerra en la mente y manejar porque a veces no encontramos otra forma de hacernos cargo de ella. 

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► Les dejo una escena de Smashed:

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¿Vieron Smashed¿Les gustó? ¿Cuáles les parecen las mejores películas (y actuaciones) en reflejar determinadas adicciones?; ¡Espero sus comentarios! ¡Bienvenidos de vuelta, muchachada! Como siempre, se los extrañó, ¡hasta mañana!

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[OFF TOPIC]: Les cuento que, a diferencia del concurso de True Blood, en el de Girls no hubo ningún ganador “de la casa”, es decir, ningún comentarista del blog se llevó el premio; por ende, me guardo los regalos para otra oportunidad y les prometo revancha porque el próximo concurso será, a pedido del público, el de Game of Thrones; ¡estén atentos y tengan Twitter que pronto habrá novedades al respecto! ;)

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