Hacer de la fama una acción positiva para cambiar el mundo

Hoy en Cinescalas escribe: Tais Gadea Lara, periodista especializada en medioambiente

“Mi carrera se debe adaptar a mí; 
la fama es como un pase vip a donde sea que quieras ir”

¿Qué es la fama? ¿Alguna vez nos preguntamos de qué se trata aquello a lo cual muchos desean aspirar? ¿Aquello a partir de lo cual parecería que toda la vida de uno estaría resuelta y se alcanzaría la plena felicidad? Según el diccionario de la Real Academia Española, la fama es “la opinión que la gente tiene de alguien o de algo”. Lejos de ser sinónimo de éxito o de felicidad, se acerca más a los conceptos de reputación, prestigio, popularidad. El término pareciera tener en verdad menor importancia de la que, en la práctica, se le suele atribuir. Pero, al mismo tiempo, esconde detrás una inmensa oportunidad para aquellos que gozan de su acompañamiento.

“Mi carrera se debe adaptar a mí. La fama es como un pase vip a donde sea que quieras ir”. Las palabras de Leonardo DiCaprio marcan un punto de quiebre a la hora de considerar este concepto tan extraño. Y justo él eligió esos términos para referirse a aquella condición que lo acompaña en una curva de ascenso durante los últimos años. ¿A dónde quiso ir DiCaprio con la fama? ¿A dónde quiere ir DiCaprio con la fama? Para muchos de ustedes, él es un excelente actor, actualmente nominado a los Premios Oscar por su dedicada actuación en The Revenant. Para quienes trabajamos en el ámbito de la protección del ambiente, el cambio climático y la sustentabilidad, DiCaprio es uno de los activistas ambientales más comprometidos. Luego de la realización de su primer documental ambiental, The 11th Hour, y en plena producción de una segunda producción cinematográfica sobre el cambio climático (que incluye entrevistas a científicos argentinos en su paso por Ushuaia para rodar las últimas escenas de la película con más nominaciones a los próximos premios de la Academia), el actor norteamericano dio vida a una fundación homónima para promover la conservación y el cuidado de la biodiversidad, y asumió la lucha frente al cambio climático como un mensaje que llevar a sus distintos ámbitos de trabajo. DiCaprio pasó desde vivir ese cambio en carne propia durante el rodaje de The Revenant  – donde la nieve desapareció de un día para otro en el año recientemente considerado de manera oficial como el más caluroso jamás registrado en la historia – hasta hacerlo protagonista en la apertura del World Economic Forum en Davos la semana pasada, a incluso mencionarlo en las últimas palabras de su discurso de agradecimiento en los Premios Globo de Oro.

DiCaprio es apenas uno de los ejemplos de lo que la fama ha significado para muchas celebridades: encontrar la oportunidad de hacer algo más por y para esa misma gente que tiene una opinión de sí. Lo que ha sucedido en los últimos años ha sido verdaderamente notable. Cada vez son más las celebridades que se sirven de esa visibilidad que tienen ante sus públicos para expresar un mensaje de conciencia; sea por una causa social, sea por una causa ambiental, sea por una causa económica. Ellos saben que esa atribución que alcanzaron de “ser famosos” tienen la magnífica oportunidad de llegar a sus públicos para generar conciencia y promover un cambio de acción. Nada es casual en esa definición teórica de diccionario: la gente, ese público al que se dirigen, es el principal destinatario de un mensaje que puede hacer de este mundo un lugar mejor.

No se trata de participar en un evento, sacarse una selfie, compartirla en redes y listo, uno “es activista”. No se trata de sacarse una foto para la campaña con un cartel de “salvemos al planeta” y luego en el día a día, seguir tirando residuos por la ventana. No se trata de decir que uno es vegano “porque está de moda” y luego hacer portadas de revistas con tapados de piel porque la falta de conocimiento o simple ignorancia hizo creer que sólo se trataba de una elección alimenticia en lugar de un verdadero estilo de vida. Si bien mucho de ello podría significar un aporte, lo que ha ocurrido en los últimos años es una participación totalmente activa de ciertos famosos por determinadas causas que, lejos de ser impuestas (de manera gratuita o paga) para campañas, surgen de valores propios, de creencias personales, de ser activistas, además de (y en conjunto con) ser actores.

Mark Ruffalo no sólo es un superhéroe fuera de control como Hulk. La “cuestión verde” lo ha movilizado desde antes en su vida más personal para convertirse en un verdadero defensor de la lucha frente al cambio climático, el fin de la era de los combustibles fósiles, la promoción de las energías renovables y la necesidad de cuidar aquel recurso más preciado que tenemos: el agua. Emma Watson no sólo sabe los mejores hechizos de magia. Supo asumir un rol destacado en los eventos internacionales más importantes con un mensaje social claro y de urgente incorporación: igualdad entre hombres y mujeres a través de la campaña “HeForShe”. Adrian Grenier además de ser el novio perfecto en The Devil Wears Prada, trabaja a diario por la protección de uno de los ecosistemas más afectados en el mundo, producto de la emisión de dióxido de carbono y el consecuente proceso de acidificación: los océanos. Asimismo, la incansable Angelina Jolie ha logrado algo más que interesante: su labor por causas humanitarias es tal que ha dejado de ser noticia y ya se ha naturalizado en su accionar diario, tanto como su profesión misma.

Unos y otros han visto en la fama la posibilidad, pero por sobre todo, la oportunidad de “adaptarla a sus vidas”, de utilizarla para sus causas, “de tomar ese pase vip” hacia las acciones que desean promover en el mundo, ante una Tierra rodeada de problemas, pero también rica en soluciones posibles. Las formas de este activismo en los famosos han sido múltiples: desde una Emma Thompson caminando por las calles de Londres en reclamo de un acuerdo ambicioso; pasando por Brad Pitt asumiendo el cargo de productor ejecutivo en Big Men, un documental sobre los riesgos de la industria de combustibles fósiles y que sin ese aporte financiero no hubiera sido posible de darse a conocer; hasta el eterno y vegetariano Paul McCartney impulsando la iniciativa “Lunes Sin Carne” para incentivar la reducción de consumo de una carne (cuya industria es la segunda principal causa de emisiones de gases de efecto).

En diciembre pasado, por mi trabajo, tuve la oportunidad de cubrir la 21° edición de la Conferencia de las Partes (COP21) en París, Francia. Era el evento político-ambiental más importante de los últimos años, pues allí 195 líderes mundiales acordaron un nuevo documento para hacer frente al cambio climático. En esas dos semanas intensas de trabajo, hubo famosos que se hicieron presentes, no para la foto, no por oportunismo. Estuvieron allí para expresar un mensaje, para contar lo que hacen por mejorar el mundo e, incluso, para tener reuniones con representantes de alto nivel y realizar los aportes desde sus fundaciones y respectivos trabajos. Estuvieron presentes desde el ahora polémico y controversial Sean Penn, quien relató el trabajo que realiza su fundación, J/P Hro, en Haití, luego del terremoto que marcó un antes y un después para el país más pobre en la historia de la humanidad; hasta Arnold Schwarzenegger, que en su función de ex gobernador de California, hizo un pedido a la gente a que dejen de comer carne una o dos veces por semana.

El mismo DiCaprio se hizo presente en París donde, entre reuniones con el Secretario General de Estados Unidos, John Kerry, y el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, se mostró contundente al hablarle a más de 1.000 dirigentes de las ciudades más importantes del mundo: “El cambio climático es la amenaza más grande y existencial para nuestra especie”. Un simpático y comprometido Alec Baldwin eligió al país latinoamericano de Perú para hacer sentir la voz de las comunidades indígenas, principales afectadas en sus territorios por la expansión de grandes corporaciones que no conocen del respeto por la tierra y sus comunidades originarias: “El cambio climático es un tema que afecta a todos por igual, incluyendo a las comunidades locales de las tierras. Hoy las industrias influencias en los gobiernos para sus intereses. Así, los gobiernos siguen construyendo sobre los territorios, sin cuidar del agua y la gente que hace mucho por la naturaleza. No se trata sólo de hablar de las emisiones, sino también de proteger a los bosques y a las personas que allí habitan”.

Los problemas que hoy afectan al mundo, y del cual el hombre es el principal responsable, necesitan de la participación de todos los actores involucrados, incluyendo a los que por oficio y profesión son considerados “actores”. Ellos tienen en sus manos la posibilidad de expandir un mensaje de cambio. Pero ojo, porque la gente es consciente y advierte cuando un mensaje es sólo publicitario. Ese mensaje, esas palabras que los actores evocan deben ir acompañadas de verdaderas acciones, de compromisos fieles por un mundo mejor. Cuando apenas empezaba este 2016, la conductora Ellen DeGeneres era reconocida en los People’s Choice Awards con el galardón “Favorite Humanitarian” (“Humanitaria Favorita”). Estas fueron sus palabras al agradecer el premio: “es un poco extraño recibir un premio por ser agradable, generosa y amable; que es lo que se supone que todos debemos ser con el otro”. En la carrera histórica por querer ser la mejor especie del mundo, el ser humano se ha vuelto su propio enemigo. Es el impulsor de guerras, el creador de bombas nucleares y de hidrógeno, el (mal) administrador de una riqueza en manos de 62 personas mientras un niño muere cada veinte segundos en el mundo por problemas relacionados con la falta de acceso a agua potable… Incluso en lo ambiental, en París el por entonces director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo (hoy ese cargo por primera vez en la historia de la organización será ocupado por dos mujeres) me dijo: “muchas veces como ambientalistas decimos que tenemos que salvar al planeta. En verdad, el planeta no necesita que lo salvemos. El planeta va a continuar, va a reencontrar su equilibrio y a salir adelante. Nosotros vamos a ser los que nos vamos a ir. No se trata de salvar al planeta sino de proteger a nuestros hijos y a las futuras generaciones”.

Muchas veces se dice que la “realidad supera a la ficción” ante ciertos eventos noticiosos. Espero sinceramente que sea la misma realidad la que supere a la ficción, no con los espectaculares desastres naturales, ni las violentas guerras o las más dramáticas escenas sociales; sino que sea la misma realidad la que supere a la ficción con formas heroicas de poder hacer de éste un mundo mejor, para todos. Y espero que cada uno de nosotros, yo aquí escribiendo y ustedes ahí leyendo, sean partícipes de “esa película” no sólo como espectadores sino también como actores protagónicos. En definitiva, incluso aquello que consideren que es pequeño puede, a la larga y en conjunto con otras “pequeñas” acciones, tener un impacto increíble. Y cuando crean que es insuficiente, que las autoridades políticas no toman las decisiones que deberían asumir, que las empresas sólo siguen pensando en agrandar sus billeteras sin importar la calidad de sus productos o servicios, o de los impactos negativos que realizan; recuerden esta frase que leí en el People’s History Museum en Manchester, Inglaterra: “Siempre ha habido ideas por las cuales vale la pena luchar”. Lo importante es no olvidarse de esas ideas. Lo necesario es convertir esas ideas en acción.

Por Tais Gadea Lara

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“My career must adapt to me;
fame is like a VIP pass wherever you want to go “

What is fame? Have we ever wonder what is that to which many want to aspire? That from which it appears that one life would be resolved and will reach full happiness? According to the dictionary of the Royal Spanish Academy, fame is “the perception that people have of someone or something”. Far from being synonymous of success or happiness, it is closer to the concept of reputation, prestige, popularity. The term seems to have really minor importance, in practice, than is often credited. At the same time, behind it there is a huge opportunity for those who enjoy their support.

“My career must adapt to me. Fame is like a VIP pass wherever you want to go”. The words of Leonardo DiCaprio mark a turning point when considering this so strange concept. And he chose these terms to refer to that condition accompanying an upward curve in recent years. Where does DiCaprio want to go with fame? Where will DiCaprio want to go with fame? For many of you DiCaprio is an excellent actor, now nominated for Oscars for his commited performance in The Revenant. For those who work in the field of environmental protection, climate change and sustainability, DiCaprio is one of the most committed environmental activists. After conducting his first environmental documentary The 11th Hour, and now in production of the second film production on climate change (which includes interviews with Argentine scientists on their way through Ushuaia to shoot the last scenes of the movie with more nominations for the next Academy Awards), the American actor gave life to a promever eponymous foundation for conservation and protection of biodiversity, and took up the fight against climate change as a message that lead to the different areas of work : from experience it firsthand during the filming of The Revenant where snow disappeared overnight in the year recently considered officially as the warmest ever recorded in history, to make it protagonist in the opening of the World Economic Forum in Davos last week, to even mention it in the last words of his acceptance speech at the Golden Globe Awards.

Dicaprio is just one example of what fame has meant for many celebrities: find the opportunity to do more for and by the same people who have an opinion of them. What has happened in recent years has been truly remarkable. More and more celebrities who use the vision they have to their public to express a message of conscience; either by a social cause, either by an environmental cause, either by an economic reason. They know that with that attribution that they reached of “being famous”, they have the wonderful opportunity to reach their audiences to raise awareness and promote a change of action. Nothing is casual in this theoretical dictionary definition: the people, the audience they are targeting, is the main recipient of a message than can make this world a better place.

This is not about participate in an event, take a selfie, share on Social Media and ready: you are an “activist”. This is not about a photo opportunity for the campaign with a poster of “save the planet” and then in the day by day, you keep throwing waste out the window. This is not about saying you are vegan “because it is fashionable” and then make magazine covers with fur coats because the lack of knowledge or simple ignorance that led to believe it was just a food choice rather than a truly style life. While much of it could mean a contribution, what has happened in recent years is a fully active participation of certain famous by certain causes that, far from being imposed (free or paid) for campaigns, arising from own values, personal beliefs, of being activists in addition to and in conjunction with, being actors.

Mark Ruffalo is not just a superhero out of control as The Incredible Hulk. The “green issue” has mobilized him before to become a true champion of the fight against climate change, the end of the era of fossil fuels, the promotion of renewable energy and the need to care that most precious resource we have: water. Emma Watson not only knows the best magic spells. She learned to take a leading role in the most important international events with a clear and urgent message incorporating social role: equality between men and women through the “HeForShe” campaign. Adrian Grenier as well as being the perfect boyfriend in The Devil Wears Prada, works daily for the protection of one of the most affected ecosystems in the world, due to the emission of carbon dioxide and the resulting acidification process: the oceans. Or the tireless Angelina Jolie has accomplished something very interesting: her work for humanitarian causes is such that it is no longer news and it has become naturalized in their daily actions as well as her profession itself.

All of them have seen the possibility of fame, but above all, an opportunity to “adapt to their lives”, to use for their causes, “to take that VIP pass” to the shares they wish to promote in the world, to an Earth surrounded by problems, but also rich in potential solutions. The forms of this activism celebrities have been multiple: from an Emma Thompson walking the streets of London to demand an ambitious agreement; through Brad Pitt through taking over as executive producer on Big Men, a documentary about the risks of the fossil fuel industry and which without that financial support it would have been impossible to get noticed; to the eternal and vegetarian Paul McCartney driving “Meat Free Monday” initiative to encourage reduced consumption of meat (whose industry is the second leading cause of greenhouse gas emissions).

Last December, for my work, I was able to cover the 21 th edition of the Conference of the Parties (cop21) in Paris, France. It was the most important political and environmental events of recent years, because there 195 world leaders agreed to a new document to address climate change. In these two intense weeks of work, there were celebrities who were present, not for the photo, not for opportunism. They were there to express a message, to tell what they do to improve the world and even to have meetings with high-level representatives and make the contributions from foundations and their respective jobs. There were present from the now contentious and controversial, Sean Penn who recounted the work of his foundation, J/P Hro in Haiti following the earthquake that marked a before and after for the poorest country in the history of mankind; to Arnold Schwarzenegger, who in his role as former governor of California, made an order to people to stop eating meat once or twice a week.

The same DiCaprio was present in Paris where he was forceful, between meetings with the General Secretary of the United States, John Kerry, and the General Secretary of the United Nations (UN), Ban Ki-Moon, to talk to more 1,000 leaders of the most important cities in the world: “Climate change is the biggest and existential threat to our species.” A friendly and committed Alec Baldwin elected the Latin American country of Peru to make hear the voice of indigenous communities, affected in their territories by the expansion of large corporations who do not know about respect for the land and its original communities: “Climate change is an issue that affects everyone, including local communities from land. Today industries influences governments for their interests. Those governments continue to build on the territories without taking care of the water and the people who long for nature. It’s not just talking about the emissions, but also to protect the forests and the people who live there”.

The problems affecting the world today, and which man is primarily responsible, need the participation of all actors, including craft and profession that are considered “actors”. They have in their hands the possibility to extend a message of change. But beware, because people are aware and warns when a message is just advertising. That message, those words evoke the actors must be accompanied by real action, faithful commitments for a better world. When just beginning this 2016, host Ellen DeGeneres was recognized at the People’s Choice Awards with the award for “Favorite Humanitarian”. Her words to thank the award: “It’s a little strange to receive an award for being friendly, generous and kind; that is what we’re all supposed to be with each other”. In the historic race for wanting to be the best species in the world, man has become his own enemy. He/She is the driving force behind wars, the creator of nuclear and hydrogen bombs, the (mis) manager of wealth in the hands of 62 people while a child dies every twenty seconds in the world for problems related to lack of access to drinking water… Even environmentally, in Paris the then executive director of Greenpeace International, Kumi Naidoo (now that position for the first time in the history of the organization will be occupied by two women) said: “As environmentalists, many times we say that we have to save the planet. Indeed, the planet does not need that we save it. The planet will continue, it will find its balance and move forward. We will be the ones we’re going. It’s not about saving the planet but to protect our children and future generations”.

It is often said that “reality surpasses fiction” about certain news events. I sincerely hope it is the same reality that surpasses fiction, not with the spectacular natural disasters, violent wars or the most dramatic social scenes; it is the same reality that surpasses fiction with heroic ways to make this a better world, for all. And I hope that each of us, here me writing and there you reading, may participate in “that movie” not only as spectators but also as leading actors. In short, even what you think it is small act can, in the long run and in conjunction with other “small” actions, have an incredible impact. And when you believe is insufficient, that political authorities do not make decisions that should assume, that companies just keep thinking in enlarge their wallets no matter the quality of their products or services, or performing negative impacts; remember this phrase I read in the People’s History Museum in Manchester, England: “There have always been ideas worth fighting for.” The important thing is not to forget these ideas. What is necessary is to turn those ideas into action.

By Tais Gadea Lara

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► [VIDEO 1] Emma Watson en el lanzamiento de la campaña “HeForShe” para promover la igualdad de género:

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► [VIDEO 2] Leonardo DiCaprio en la inauguración del Climate Summit de 2014:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! ¡ESTAMOS DE VUELTA! Tais les deja dos consignas para su nota: 1. Así como tuve la oportunidad de ver a algunos actores participando activamente de un evento de magnitud e impacto internacional, ¿Qué famosos consideran que están haciendo cosas por causas sociales, ambientales, políticas? ¿Les ha llamado la acción puntual de alguno? ¿Por qué? 2. Mi especialización en ambiente no fue algo casual, responde a una voluntad personal de querer cambiar el mundo en el que vivimos y a una pasión por el trabajo que hago; por ello, soy de las que creen que con cada una de las líneas de mis artículos puedo generar al menos un poco de conciencia en quienes lo leen y promover un cambio de acción; levo tatuada en mi muñeca la frase “Be the change” (“sé el cambio”) en honor a la reconocida expresión de Mahatma Gandhi: “Be the change you want to see in the world” (“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”) ¿Qué hacen ustedes por cambiar aquello que no les gusta del mundo, desde lo más próximo en sus vidas hasta lo que pueda ser más global? 3. Por mi parte, yo los invito a compartir videos o charlas que los hayan inspirado; nos reencontramos mañana con el post de Brooklyn ;)  [OFF TOPIC] Les cuento que durante el 2016 el blog se va actualizar de lunes a miércoles con algunos podcasts los jueves revisionando ciertas películas, quise retomar la actualización de lunes a viernes pero tengo un mayor caudal de trabajo este año que lamentablemente me lo impide, sobre todo porque planeo editar mi segundo libro en unos meses; por otro lado, les comparto que el jueves 11 haremos salida cinescalera para ver Zoolander 2, los interesados en sumarse pueden mandarme mail; ahora sí, ¡bienvenidos al sexto año del blog!

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—> La última vez escribió Ezequiel Saul sobre… STAR WARS: THE FORCE AWAKENS

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Me fui a los bosques para vivir en calma

Hoy en Cinescalas escribe: Ignacio Fernández Santamaría

“So many people live within unhappy circumstances and yet will not take the initiative to change their situation because they are conditioned to a life of security, conformity, and conservatism, all of which may appear to give one peace of mind, but in reality nothing is more damaging to the adventurous spirit within a man than a secure future. The very basic core of a man’s living spirit is his passion for adventure. The joy of life comes from our encounters with new experiences, and hence there is no greater joy than to have an endlessly changing horizon, for each day to have a new and different sun. If you want to get more out of life, you must lose your inclination for monotonous security and adopt a helter-skelter style of life that will at first appear to you to be crazy. But once you become accustomed to such a life you will see its full meaning and its incredible beauty.” - Christopher K. McCandless (1968 – 1992)                                                                    

Pocas veces una película me ha generado tanto como Into the wild. Dejó una huella en mí. Es el día de hoy que recuerdo las sensaciones después de verla por primera vez. Este film se basa en el libro de Jon Krakauer sobre la vida de Christopher J. McCandless, un chico de poco más de veinte años que termina la universidad, renuncia a sus posesiones y emprende un camino de superación y búsqueda personal por las rutas de los Estados Unidos con la intención final de llegar a Alaska y lograr una conexión plena con la naturaleza. La frase con la que empieza este post está impresa en mi escritorio: la leo una o dos veces por semana y me recuerda acerca de la importancia de buscar “un sol nuevo y diferente para cada día”. Esto no necesariamente (y no siempre) implica largar todo, agarrar la mochila y vivir viajando, aunque sí creo que es una experiencia que, en la medida de lo posible, hay que tratar de experimentar alguna vez en la vida. La idea es redescubrirse constantemente, evitar que la rutina nos absorba: en definitiva, que no vivamos a control remoto.

Alex Supertramp nos lleva a ese extremo con dos caras. Por un lado, a evitar el agobio del día a día y el costado oscuro del sistema que nos incita a consumir más y más y nos fuerza a mostrarnos de tal o cual manera. Por otro lado, también nos quiere mostrar que no hay que aferrarse demasiado a las relaciones y vínculos con otras personas. Una postura criticable y discutible. Aunque, como veremos más adelante, no se sostiene durante toda la historia. Chris quiere desafiar el status quo y salirse de lo establecido, de lo normal y de lo esperado por la sociedad moderna (de la cual también quiere escaparse). Para lograrlo, empieza su camino con el objetivo de ir buscando nuevas experiencias y vivencias y así alcanzar, finalmente, la dicha de la vida. Se va a cumplir un sueño, persiguiendo un ideal.

‘It should not be denied that being footloose has always exhilarated us. It is associated in our minds with escape from history and oppression and law and irksome obligations. Absolute freedom. And the road has always led west.’

Sean Penn llevaba un tiempo con la intención de realizar esta película hasta que finalmente lo logró, después de la aprobación de la familia McCandless para contar la historia. En este gran acierto del actor como productor, director y escritor del guión, se destacan varios aspectos importantes que hacen que la historia de este norteamericano que deja todo y se dispone a ese tentador “hit the road” sea contada con excelencia. En primer lugar, la fotografía es increíble y decisiva: los paisajes son bellísimos e indispensables para transmitir y reflejar los sentimientos de McCandless y las diversas situaciones que va viviendo a lo largo de su recorrido. Sin el impacto visual de los paisajes en determinadas escenas, estas últimas no serían las mismas. Los momentos finales en el “Magic Bus” están muy bien interpretados por Emile Hirsch. La elección del actor californiano para representar este papel también es oportuna y es impresionante, en algunos pasajes, el parecido con el Chris de la vida real. La banda sonora a cargo de Eddie Vedder es soberbia. Las melodías conforman una combinación interesante junto con los paisajes a los que aludí anteriormente. Las letras de algunas de las canciones cuentan muchas de las ideas que se tratan durante todo el film y la voz del brillante músico, por momentos, es conmovedora. Cada uno de los vínculos que Chris entabla con los personajes que se va cruzando en su camino le dan la oportunidad de transmitir sus ideales y posturas respecto de varios temas generando, al mismo tiempo, admiración, respeto, sorpresa y rechazo. Mención aparte para Vince Vaughn y Hal Holbrook en sus respectivos papeles como Wayne y Ron.

La película (o la historia de Alex Supertramp) funciona como disparadora de muchas de las preguntas, inquietudes o cuestionamientos que cualquiera de nosotros se puede o se pudo haber hecho en algún momento de su vida. Aunque a veces Chris cae en extremos al expresar una idea y explicar sus fundamentos respecto a determinados temas como el dinero, la formación académica, la relación con los demás, el amor y el significado de Dios, son admirables la pasión y el coraje al momento de defender su visión sobre los mismos. Asimismo, se puede criticar o no el final de esta historia en la vida real. Se puede estar a favor o en contra de los principios que transmite, o del manifiesto de Alex Supertramp. Pero creo que, realmente, cada uno es dueño de su destino y de su futuro. Las decisiones que Christopher J. McCandless tomó en su vida marcaron su final. Nadie lo puede juzgar. El necesitó (y quiso) vivir todas esas experiencias para darse cuenta de algo que está brillantemente representado y filmado en los minutos finales de la película: su mirada perdida, sus ojos vidriosos, esa leve sonrisa de paz y tranquilidad y su último aprendizaje que nos deja para siempre: “Happiness is only real when shared”.

 ”And I also know how important it is in life not necessarily to be strong but to feel strong. To measure yourself at least once. To find yourself at least once in the most ancient of human conditions. Facing the blind deaf stone alone, with nothing to help you but your hands and your own head.”

 Por Ignacio Fernández Santamaría

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► [ESCENA]: Les dejo un gran momento de la película:

  

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► [DE YAPA]: La banda sonora; ¡que la disfruten!:

  Into the Wild Soundtrack by Cinescalas on Grooveshark

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¡Buen comienzo de semana para todos! Hace mucho debatimos Into the Wild, pero la nota de Ignacio (y la frecuencia con la que se nombra el film por aquí) ameritaba que lo trajéramos de vuelta para su discusión: 1. Los invito a dejar sus impresiones sobre el film de Sean Penn; 2. Asimismo, me gustaría que compartiéramos cuáles son nuestros propios destinos soñados y/o metas a cumplir o si las cumplieron ya; ¿son de trazarse grandes planes a futuro? ¿podrían dejar mucho de lo que tienen en vistas de un ideal?; ¡Espero sus comentarios, muchachada! ¡Buen lunes!

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—> La última vez escribió Verónica Stewart sobre… CABARET

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Si está Sean Penn, no la veo

Fuerza antigangster es una película que trajimos a colación varias veces en estos últimos días, ya sea en la reunión del viernes como en Facebook. El debate pasaba por distintos lugares, desde las comparaciones inevitables con la enorme Los Ángeles al desnudo, la liviandad de su guión, los aceptables momentos de comedia (especialmente el episodio de reclutamiento de los hombres que conforman esa fuerza), algún que otro WTF (la voz de Ryan Gosling siendo el número uno) y un dato que yo pasé por alto antes de verla: la dirigía Ruben Fleischer, el mismo de Zombieland. ¿Hubiese cambiado mi percepción sobre el film si hubiese recordado esto? Probablemente no, pero hubiese estado más alerta en la detección de algunas marcas registradas de Fleischer que funcionaron en el pasado y que acá no lo hacen tanto (a diferencia de Zombieland, en Fuerza antigangster Emma Stone es un adorno, una herramienta del guión más que un personaje con arco). Sin embargo, quiero volver a traer a colación esta película y en este post por otro motivo: compartir que no quería verla porque actuaba Sean Penn. Ya debí haber contado por acá que no es un actor que me agrade particularmente y que me ha “arruinado” films que en líneas generales me gustan (Río místico, por ejemplo). De todos modos, casi siempre tengo que hacer a un lado mis prejuicios y (por trabajo o no) mirar algunas películas aunque contengan un alto porcentaje de factores que me generen desánimo. Sucedió recientemente, también, con Beasts of the Southern Wild, film que inicialmente me negué a ver porque el realismo mágico no es un género que me atraiga en demasía. Así fue que el film de Benh Zeitlin (sobre el que discutiremos uno de estos lunes) no me produjo fascinación de ningún tipo, lo cual, a su vez, me hizo cuestionarme si no fue un caso de profecía autocumplida y, por ende, deba darle un nueva oportunidad. La idea del post de hoy, entonces, es que ustedes me cuesten sus prejuicios respecto a géneros, actores, directores, temáticas que los hacen evitar, conscientemente, un gran número de películas.

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► Sean Penn en una escena de Fuerza antigangster:

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► Rever esto tampoco ayuda a la causa:

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¿Con qué actores, géneros, situaciones han usado la frase “Si está —– no la miro”, “Si pasa —– no la miro”, “Si hay escenas con —– no la miro”, “Si la dirige —- no la miro”, “Si tiene x temática no la miro”; por otro lado, si vieron Fuerza antigangster, los invito a sumar sus impresiones sobre el film y, si quieren también, sobre Sean Penn; ¡Dejen sus comentarios! ¡Buen martes para todos!

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El mejor papel de…Susan Sarandon

“There are things I’ve done I can’t erase, I want to look in the mirror, see another face…”

“Quiero que el último rostro que veas en este mundo sea un rostro de amor, entonces mirame cuando hagan esto. Yo seré el rostro del amor para vos”, le asegura con convicción la Hermana Helen Prejean a Matthew Poncelet (Sean Penn) en la película que elegí hoy para representar a Susan Sarandon o, mejor dicho, para ejemplificar las cualidades que creo la caracterizan. Una de las primeras imágenes que esbozo cuando pienso en ella y repaso su carrera es la de una mujer que tiene la capacidad de transmitir veracidad tanto para verbalizar los sentimientos/pensamientos de sus personajes como para hacer que éstos se trasluzcan solo con la mirada. Curiosamente, su filmografía cuenta con un gran porcentaje de roles femeninos vehementes, tempestuosos, compasivos, y con principios (malos o buenos, eso es un debate moral aparte) defendidos a rajatabla. Porque recuerdo Dead Man Walking y cómo ese rostro de amor que Helen quiere ser para Poncelet lo termina siendo para el espectador, quien encuentra en ella una suerte de pilar. Pero esto no es nuevo. Sarandon ya lo había generado en films tan disímiles como Thelma & Louise y Un milagro para Lorenzo. Y tampoco es una novedad hoy, cuando en una de las películas del año nos hace cómplices de un cambio, de una decisión tan impulsiva como acertada pero nunca perdiendo el eje; nunca perdiendo ese carácter que, ya sea al interpretar a la madre más políticamente incorrecta como a su polo opuesto, indefectiblemente va a provocar empatía.

 *DE YAPA: Algunos personajes “maternales” de la actriz:

*1. Como Margaret March en Mujercitas:

*2. Como Jackie Harrison en Stepmom:

*3. Como Adele August en Anywhere but Here:

 ¿Cuál les parece la mejor interpretación de Susan Sarandon? ¿Vieron Dead Man Walking? ¿Les gustó? ¿De qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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———> La última vez hablamos sobre… SAM ROCKWELL

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Ponerse de pie

Hoy en Cinescalas escribe: Lucila Quarleri

Basada en la vida de Harvey Milk y dirigida por el controvertido Gus Van Sant, el film se desarrolla en la ciudad de California en los años 70. La historia comienza cuando Harvey Milk (Sean Penn) se muda a San Francisco junto a su pareja Scott Smith (James Franco) para abandonar la vida aburrida y rutinaria que llevaba como empleado de una gran empresa. En la calle transitan muchos otros homosexuales, al punto que la zona se convierte en un enorme gueto gay, donde pueden expresarse con libertad reivindicando el respeto que habían perdido. La comunidad empieza a juntarse esporádicamente, al principio preparan comidas y bailan al compás de la música en un clima de pleno afecto y amistad. Sin embargo, las reuniones se transformaron en un escenario de protección mutua contra las discriminaciones y agresiones que sufrían constantemente. Milk, el cabecilla del grupo, organizaba los encuentros y era la voz líder de todos, llevando los deseos de sus amigos más allá de aquellos encuentros. Decide entrar en política y comenzar una campaña por los derechos de los hombres y las mujeres homosexuales.

El discurso de Harvey en la película:

La película, escrita por Dustin Lance Black (reconocido gay), guarda un impecable equilibrio entre todas las caras o ramificaciones de la vida pública del protagonista desde la política, hasta su costado íntimo e introspectivo de su historia más privada, reflejando un verdadero modelo incansable de lucha por los derechos humanos, más allá de las elecciones sexuales. Este relato no sólo se construye en torno al activismo de la comunidad gay Estados Unidos. Es ante todo un relato universal de la lucha del hombre contra la intolerancia y la represión. Los responsables de esta maravillosa película se limitan a contarnos acontecimientos reales con ternura, cariño, y los ojos dolidos.

Una de las partes más emocionantes y fuertes de la película se produce cuando Harvey sube al escenario frente a miles de compañeros presentes ese día para pelear por sus derechos y dice:  “Les pido esto: que si al final hay un asesinato, quiero que cinco, diez, cien, mil personas se alcen; si una bala entra en mi cerebro, que destruya las puertas de todos los armarios; les pido que el movimiento continúe porque no importa el beneficio personal, ni el ego, ni el poder, sólo importa que las minorías estén ahí arriba, y no sólo los gays, sino los negros y los asiáticos y los ancianos y los minusválidos, las minorías… Sin esperanza las minorías se rinden; ya sé que no se puede vivir sólo de esperanza, pero sin esperanza no vale la pena vivir; así que tú, y tú, y tú, tienes que darles esperanza… tienes que darles esperanza”.

La lucha de Harvey le costó la vida en 1978, cuando Dan White, su político opositor,  se asoma a una de las ventanas del Ayuntamiento con un rifle y lo fusila a él  y a George Moscone, alcalde de la ciudad. Harvey recibió cinco impactos de bala. Dos de los proyectiles se incrustaron en su cerebro. La película debería ser una lección para los homosexuales que hoy en día tienen el camino marcado por quienes lucharon en otras épocas. Para entender el presente hay que estudiar la historia. El orgullo que representa el dictamen de una ley, la aceptación familiar, y la exposición pública en general ante una sociedad históricamente represora es producto de una lucha eterna de la comunidad homosexual contra “lo normal”.

Para que reconozcan lo que supuso en otros momentos estar orgulloso de algo que actualmente, entra en los parámetros de lo normal y es aceptado por la gran mayoría de la sociedad. La actitud de Harvey Milk respecto a su situación demuestra que la mejor forma de luchar, especialmente en EE. UU, es empleando las mismas armas que poseían los que estaban en el poder. Ponerse de pie y arrebatar aquello que estaba solicitando. En lugar de seguir llorando y paralizarse ante la injusticia, reaccionar y luchar. Porque a pesar de los inconvenientes y problemas que se le pusieron en frente, Milk pudo salir a flote y logró que el congreso de California vote la propuesta que mejoraba las condiciones de trabajo de todos los gays (en aquel momento, ni los homosexuales ni los que simpatizaban con ellos podían ejercer ciertos trabajos como la docencia). Considero que la película puede ser vista y disfrutada por un público amplio, más allá de la postura que tengan sobre los gays y sus derechos, ya que invita a que los espectadores se identifiquen con la personalidad de el protagonista por su lucha insaciable.

Por Lucila Quarleri

¿Qué opinan de Milk? ¿Qué actuaciones basadas en personas reales, como la de Sean Penn, los han impresionado más?; ¡Dejen sus comentarios!

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