Sus películas del año (y un video de regalo) (¡y Feliz 2015!)

Olivia: Sam, say something!

Samantha: Good…luck?

Boyhood

Este año a mi hermano le recomendé varias películas, pero especialmente estas cuatro: Boyhood, The Skeleton Twins, Before I Disappear y Mistaken for Strangers. Luego de verlas, y con un tono similar al que usa Samantha en la cita superior, me respondió: “me parece que me estás queriendo decir algo”. Conscientemente – porque no hubo nada de inconsciente en el acto – estaba necesitando que mire esas historias que, en mayor o menor medida, hablan sobre la hermandad, quizás para repensar un poco nuestra propia relación, o quizás porque todo lo que implique ver a dos hermanos sobreponerse a los conflictos toca una fibra bastante íntima (por eso la foto elegida para este post, aunque mi película del año sea otra). Con respecto a eso de tocar fibras íntimas, me es imposible hacer un repaso de todo lo que pasó en estos doce meses sin que sus propias palabras se entrecrucen con las mías, como ya había sucedido en el epílogo de Démosle un buen final a esta historia y como sucede acá todos los días. Ya saben que en el blog suelo citar mucho, que considero que hay pocas cosas tan valiosas como encontrar en palabras ajenas pensamientos propios. Sin embargo, anoche, cuando sondeaba posibles citas para este texto, no necesité recurrir a ningún libro para refrescar la memoria. Esta vez, las frases las tenía grabadas en mi cabeza. ¿Cómo podía cerrar el año de Cinescalas sin citarlos a ustedes? Y así, apareció la frase de Luján (“reúne personas que encuentran en las otras lo que necesitan en el momento”), después llegó la de Caro (“yo creo que todos los que participan de Cinescalas tenían que llegar ahí”), luego la de Anis (“es un lugar en donde hay amigos, eso es para mí el blog”), también la de Pao (“compartimos un código en común”), la de Mili (“yo lo comparo con un noviazgo”) y la analogía de Lore (“estamos todos sentados en una mesa”), entre muchas otras. Durante gran parte del año soñé con esas frases cuando, en el maratónico proceso de edición, me atormentaba la idea de no poder conectarlas de modo tal que todos los que son parte de este lugar (y no solo quienes brindaron su testimonio para el documental) se sintieran representados por ellas. Me acuerdo que luego de la proyección, en ese lunes 24 de noviembre, José se acercó justamente para decirme que muchas de esas palabras de No estás solo en esto tranquilamente podrían haber salido de su boca. Y ahí, en el momento más impensado quizás, me cayó la ficha, me cayeron las lágrimas, me cayó toda la carga emocional del año encima. Fue un año en el que recurrí más de una vez al título de mi propia película (gracias Ignacio por esas cinco palabras) para no perderme, para no hundirme. Fue un año en el que mi viejo se enfermó unos días antes de salir a filmar y empeoró unos días antes del estreno en Mar del Plata. Fue un año de choque de estados anímicos a veces tan apabullante que ese eje del que hablo siempre que aludo a Cinescalas terminó cumpliendo precisamente esa función. El blog, como en sus inicios en el 2010, volvió a salvarme.

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Recuerdo que una colega del diario, en pleno festival, me habló de la valentía que viene con el documental por añadidura. Inicialmente no identifiqué a qué se refería hasta que ella misma lo explicitó. La valentía de todos por exponerse. Me di cuenta de que si no advertí lo que estaba expresando era porque para nosotros, quienes estamos dentro de esto, exponernos es una consecuencia natural del vínculo que entablamos, independientemente de cómo pueda ser visto desde afuera. Por lo tanto, textos como el de Eternal Sunshine of the Spotless Mind o el de Boyhood implicaron un gasto de energía, sí, pero porque la carga sentimental no murió en mis palabras sino que se expandió con sus aportes. En el primero recordaron a personas que ya no son parte de sus vidas, y para el segundo buscaron fotos de su infancia, hablaron de su infancia, rememoraron su infancia. Y ahora entiendo a esa colega. No es fácil hablar de uno y ahondar en el pretérito, más aún cuando ya somos adultos y el ejercicio nostálgico puede ser doloroso. Pero ustedes lo hicieron. Lo hacen. Espero que lo sigan haciendo. Esa imagen visual que se configuró Lore del blog como una mesa ovalada blanca no podría ser más certera. Acá nos juntamos todas las noches aunque estemos físicamente en distintos puntos (como Ezequiel capturó en el afiche del documental). Algunos se levantan sin saludar y otros se despiden hasta el día siguiente. Hay una charla que nos unifica y otras subcharlas que entablan algunos en un rincón. Hay quienes vuelven después de un largo tiempo y otros que llegan por primera vez. Como sea, hay algo, pasan cosas, ustedes ponen esto en movimiento y, por extensión, hacen lo mismo conmigo. Por ende, y con la misma precisión que Samantha, les deseo suerte para este nuevo año. Porque, como Samantha, me quedo sin palabras ante todo lo que este espacio me trajo. Y volviendo a las citas, Gise dice algo así en el documental: “vos tenés la pasión a un nivel y cuando la empezás a compartir con los demás se te potencia”. El verbo compartir me lleva indefectiblemente a Lester Bangs y a ese llamado telefónico nocturno. Creo que Cinescalas muchas veces es eso para mí: el número al que acudo cuando necesito decir algo. Gracias por siempre levantar el tubo, gracias por hacer que mis palabras no se pierdan. ♦

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MI TOP TEN DE PELÍCULAS DEL AÑO (y tres yapas):

 ► 1. BOYHOOD (Richard Linklater)

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► 2. THE WOLF OF WALL STREET (Martin Scorsese)

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► 3. LA VIDA DE ADÈLE (Abdellatif Kechiche)

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► 4. INSIDE LLEWYN DAVIS (Joel y Ethan Coen)

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► 5. SHORT TERM 12 (Destin Daniel Cretton)

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► 6. TOM À LA FERME (Xavier Dolan)

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► 7. UNDER THE SKIN (Jonathan Glazer)

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► 8. GOD HELP THE GIRL (Stuart Murdoch)

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► 9. VI ÂR BÂST!/WE ARE THE BEST! (Lukas Moodysson)

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► 10. STOCKHOLM (Rodrigo Sorogoyen)

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► *MENCIÓN ESPECIAL DEL AÑO: 22 JUMP STREET (Phil Lord y Christopher Miller)

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► *MEJOR DOCUMENTAL DEL AÑO: MISTAKEN FOR STRANGERS (Tom Berninger)

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► *MEJOR PELÍCULA DE OTRO AÑO QUE DESCUBRÍ ESTE AÑO: WEEKEND (Andrew Haigh)

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► [VIDEO DE REGALO] SUS PELÍCULAS DEL 2014: Como ya es tradición, les dejo el video de fin de año donde aparece gran parte de la comunidad reflejando la diversidad de gustos que hay en este espacio; muchísimas gracias a todos los que enviaron su foto y se tomaron el tiempo para producir(se) y otro gracias enorme a Matias Aimar quien me ayudó con la edición del video con extrema paciencia; este es mi regalo de fin de año para todos ustedes, espero les guste, agranden la pantalla, pónganse los auriculares y just push play:

Cinescalas - Video Fin de año 2014 from lanacion.com on Vimeo.

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► [VIDEO DE YAPA] Como siempre, les dejo el gran repaso que hace David Ehrlich de todo el cine visto en el año; nuevamente hago la salvedad de que uno podrá coincidir o disentir con su ranking, pero el trabajo de edición es increíble y de paso les cuento que todas las canciones que se escuchan en el video sonaron en películas de este 2014; esto es brillante:

THE 25 BEST FILMS OF 2014: A VIDEO COUNTDOWN from david Ehrlich on Vimeo.

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► [IN MEMORIAM] El emotivo homenaje de TCM a todos los artistas que perdimos en este 2014 (a no olvidarlos) :

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¡BUEN DÍA PARA TODOS! Ya saben qué hacer en este post: dejar sus Top Ten de películas del año y todas las yapas que quieran (documentales, decepciones, peores películas, etc.); muchísimas gracias por acompañarme en el que fue, sin dudas, el año más especial de CINESCALAS; yo me voy a tomar todo el mes de enero de vacaciones (volveremos oficialmente el lunes 2 de febrero) pero, como no podía ser de otra manera, les dejaré tres Open Post para que charlemos: uno el domingo 11 por la entrega de los Globos de Oro, otro el jueves 15 por las nominaciones al Oscar y el último a definir; sin más que agregar, les digo que se los extrañará en las próximas semanas y les deseo que tengan un excelente 2015; ¡hasta pronto! ;)

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¡FELIZ 2015, MUCHACHADA!

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Lo mejor del 2014: Las actrices

 ”En las desventuras comunes se reconcilian los ánimos” – Don Quijote de la Mancha

En una decisión estética que ya se convirtió en su marca registrada, los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne no apelan a demasiados artilugios en Deux jours, une nuit (Dos días, una noche) sino que se concentran en un hecho tal y como sucede: una mujer, Sandra, permanece tumbada en una cama sin ánimos para levantarse. No hay música ni movimientos de cámara. Todo es seco y austero. A los segundos, se escucha el sonido del teléfono, un sonido que termina siendo más ensordecedor y revelador que un martillazo. Sandra se pone de pie a duras penas, toma el tubo, y escucha la noticia mientras su cuerpo empieza a temblar. La están por despedir de su trabajo. Lo que se nos muestra después es, desde una perspectiva factual, el recorrido que deberá emprender esta mujer por las casas de todos sus compañeros de fábrica con el objetivo de convencerlos de que rechacen un abultado bono para que ella pueda conservar su empleo. Si en el lapso de un fin de semana consigue que la mayoría renuncie a ese beneficio, entonces el despido ya no será una opción y podrá retomar su rutina normalmente. Sin embargo, Deux jours, une nuit es mucho más que la lucha de una mujer (y por extensión, de quienes trabajan con ella) contra las arbitrarias decisiones empresariales; en escasas ocasiones se alude a la situación socioeconómica belga (la película transcurre en Liège) y los empleadores funcionan más bien in absentia. Por lo tanto, el ruido del teléfono es más significativo que las palabras que salen de él. Lo que se le comunica a Sandra es relativo, pero el impacto del sonido está lejos de serlo. A partir de pequeños sucesos (golpear una puerta, solicitar algo complejo, caminar muchas cuadras bajo la luz del sol, subir el volumen de una canción para mejorar el estado anímico, tomar agua para calmar los nervios), los Dardenne conciben una aplastante alegoría sobre la superación personal. La depresión de Sandra es notoria desde ese primer plano cerrado con su cabeza en la almohada, pero se vuelve más estridente a medida que intenta llevar a buen puerto la estrategia (externamente impuesta)  que le garantizará el bienestar familiar. La interpretación de Marion Cotillard es sublime, no sólo porque denota un profundo conocimiento de los rasgos autorales de los Dardenne (por cómo se muestra a cara lavada, por cómo debe representar a una mujer común sin que el espectador se distancie por estar viendo a una actriz conocida) sino también porque expone a través del cuerpo todo el espectro de sensaciones por los que atraviesa una persona que batalla con la depresión: la desesperación que deriva en autodestrucción, la voz que se entrecorta de súbito, la sonrisa que quiere aparecer pero se termina desdibujando. “No existo, no soy nada de nada” dice Sandra mientras vuelve a caer en la cama (los Dardenne eligen la habitación como espacio simbólico de la enfermedad, como el abismo al que se vuelve y se vuelve) y su marido le implora que utilice la (re)acción como antídoto  contra el desánimo. Así, caída tras caída, visita tras visita, respuesta tras respuesta, el resultado de la cruzada de Sandra empieza a perder relevancia y es la pelea contra su condición lo que se impone como fascinante. Con esa notable economía de recursos, los hermanos Dardenne construyen una parábola quijotesca sobre esas desventuras comunes sobre las que escribió Miguel de Cervantes Saavedra, sobre cómo el impulso para poner los pies en el suelo a veces puede provenir de un golpe, de un llamado, de un sonido. “Soy feliz” dice Sandra sobre el final, un final en el que los realizadores ya no apuestan por un plano cerrado sino por uno abierto, con su protagonista bien lejos de esa cama, caminando hacia un destino y con una sonrisa perdurable. ♦   

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►[TRAILER] Algunas imágenes de Deux jours, une nuit:

Two Days, One Night from Light House Cinema on Vimeo.

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*[TOP FIVE] OTRAS GRANDES ACTUACIONES FEMENINAS DEL AÑO:

► 1. SCARLETT JOHANSSON en Under the Skin y Her

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2. ADÈLE EXARCHOPOULOS en La vida de Adèle

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► 3. AGATA KULESZA en Ida

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► 4. BRIE LARSON en Short Term 12

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► 5. GUGU MBATHA-RAW en Beyond the Lights y Belle

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► *DE YAPA: Aura Garrido en Stockholm

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 ► [GALERÍA] 50 GRANDES ACTUACIONES FEMENINAS DEL 2014 mencionadas en el post de hoy:

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! Hoy proseguimos con el balance de LO MEJOR DEL AÑO eligiendo a las mejores actrices del 2014: ¿cuáles fueron las interpretaciones femeninas que más se destacaron? Los invito a mencionar sus favoritas en los comentarios para armar una nueva galería; nos reencontramos mañana con los mejores actores, ¡los leo, como siempre! PD. Para recordar cuáles fueron sus actrices favoritas del 2013, pueden hacer click acá mismo

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Stockholm: Todo es distinto por la noche

“Intenté definir el amor como una forma de curiosidad; argumenté que el movimiento, la inquietud, la curiosidad y el deseo de novedades eran la raíz misma de la vida” - Intimidad (Hanif Kureishi)

El escritor que cito más arriba – mejor dicho: el protagonista de su novela – se aboca a responder un interrogante: cómo mantener a las personas en la situación adecuada. Para él, el amor no es más que un trabajo sucio en el que alguien va indefectiblemente a lastimar y a ser lastimado. El amor es un riesgo. Bueno, no solo el amor. Desde el momento en que elegimos compartir la cama con otra persona (por una, dos, tres, cuatro noches) que siempre habrá un margen para las consecuencias. Pero poco se habla de ese margen y mucho se habla de la facilidad para hacer y deshacer (“lo habitual es que yo haga y deshaga” dice por ahí una canción). Poco se habla de esa posibilidad de réplicas y mucho de lo sencillo que resulta ejecutar y olvidar. La intimidad, entonces, es un acto netamente instantáneo y efímero, algo que se puede construir en un lapso de tiempo corto y derribar del mismo modo (o con la misma velocidad). El protagonista de Intimidad se retuerce (y nos retuerce) al sondar en esa dicotomía de las relaciones pasionales, aquellas hacia las que uno va porque hay una urgencia de contacto y aquellas a las que uno les rehúye porque no queremos que el otro se convierta en urgencia para nosotros. “Sé que el amor es un trabajo sucio; tienes que mancharte las manos. Si te mantienes a distancia, no sucede nada interesante. Además, debes encontrar la distancia adecuada entre las personas. Si están demasiado cerca, te aplastan; si están demasiado, lejos, te abandonan”. Para él todo puede medirse. Hay una suerte de contradicción en el discurso de “quiero esto y lo quiero ahora” y el “temo quererlo porque no quiero temer”. La intimidad tampoco deja de ser una puerta abierta. Conocemos a alguien (por la noche, casi siempre por la noche) y ese alguien es un enigma, una hoja en blanco. Así, ese interrogante de cómo mantener a las personas en la situación adecuada (como si esto fuera deliberado y no nos excediera involuntariamente) es el equivalente a la pregunta de si deseo o no que esa hoja en blanco se llene. El terreno desconocido fomenta la atracción y, como esas manos que se ensucian, también asusta, distancia, nos alerta. Probablemente sea algo generacional, en la vorágine de usar y tirar, el sexo también se emplea como algo que se conecta para desconectar alguna otra cosa. El placer por el placer mismo. Sí, algo de eso también hay. Pero también hay evasión o necesidad de hacer carne el convencimiento de que si hago tanto durante todo el día, no sé si quiero sumarme otra cosa. La hoja en blanco, el no ensuciarse las manos, no deja de ser un antídoto contra la sucesión de presiones. Pero es algo individual. Yo quiero evadirme. Yo quiero que me complazcan. El otro me sirve para eso. No desvío la mirada. Juego a lo que me interesa.

Stockholm, la película de Rodrigo Sorogoyen presentada en el festival Pantalla Pinamar, es en efecto un retrato generacional sobre quienes no miran al otro. Un joven sin nombre (decisión deliberada que refuerza el atractivo del anonimato nocturno) ve a una chica en una fiesta, le gusta y se propone pasar la noche con ella. La chica (quien tampoco tiene nombre) se rehúsa desde el inicio, sentando así las bases de lo que es la gran temática del film: la persecución. Cuanto más se niega ella, más incentivo encuentra él para seguirla por las calles de Madrid hasta que de a poco la rigidez va mutando en naturalidad discursiva. Stockholm astutamente nos muestra a los desconocidos mediante caminatas con canciones indies modelo. Toda la construcción implica deliberadamente un juego con las expectativas del espectador. ¿Qué es esto que estoy viendo? ¿Una relectura de la saga de Antes del amanecer? ¿Un relato naïf, idealista, sobre los inicios de las relaciones románticas más perdurables? La elección de los azules, de una marcada fluidez en los movimientos, en los paseos, en la interacción entre él y ella, son instrumentales a ese simbolismo al que suscribe Sorogoyen. Cuando conocemos a alguien por la noche (“the nights were mainly made for saying things that you can’t say tomorrow day”) todo resulta impoluto, interesante, llamativo, magnético. Hay misterio pero a la vez hay una certeza: uno quiere explorar lo que no conoce y punto. Mediante una bellísima secuencia orquestada con “La urraca ladrona” de Rossini como guiño a las influencias de Stanley Kubrick, él y ella (en ese tira y afloje que alude al Síndrome de Estocolmo), se reencuentran cerca de la puerta del ascensor y en esa transición que implica el uso de cámara lenta, dejan de perseguirse y van hacia el mismo lugar. Stockholm nos da solo unos segundos de fundido a negro antes de que se produzca lo inevitable. Por la mañana, el encanto se quiebra. Todo es rígido, la puesta en escena cruza Kubrick con Haneke, el departamento no tiene nada fuera de lugar, la interacción es cada vez menos natural y mucho más incómoda. La imagen que devuelven los espejos es asfixiante. El vestido blanco de ella, inocente por la noche, pasa a ser inquietante por la mañana. Él se convierte en un proto-yuppie a quien todo le irrita. El cabello anaranjado de Aura Garrido (una presencia extraordinaria) contrasta con la pulcritud de los rincones de ese lugar que ya no te incita a entrar sino que te empuja a salir.

De esta manera, la frase que dice el personaje de Javier Pereira (notable en su mutación de encantador de serpientes a paradigma de eterno adolescente fóbico) acerca de las pequeñas odiseas (“buscamos el amor donde sea, por más pequeña que sea la posibilidad”) pasa a constituirse en un arma de doble filo. ¿Qué le sucede a esa chica que apenas quiere probar un Gin tonic y rechaza el sexo con un ominoso “no, conmigo no”? ¿Qué le sucede a ese chico que se mira al espejo y se grita mientras intenta erradicar lo que sea invasivo de su espacio de intimidad? No lo sabemos. Ellos no lo saben. Stockholm respeta de principio a fin la exposición más descarnada de la ambigüedad entre la noche y la mañana, entre el conocimiento y el desconocimiento, entre la duda y la certeza. “Debería reflexionar sobre qué es lo que me gusta de la vida y de la gente. De lo contrario, me arriesgo a convertir el futuro en un erial, eliminando toda posibilidad antes de que nada pueda fructificar. Es fácil matarse sin morir. Por desgracia, para alcanzar el futuro uno tiene que vivir el presente” dice Jay en Intimidad. El “por desgracia” es la salvedad más reveladora de su frase. Por desgracia, uno tiene que experimentar para sentir placer, para discernir entre lo que es satisfactorio y lo que es prescindible. Stockholm no tiene reparos en mostrar una terraza como símbolo de fortuna y, al mismo tiempo, una terraza como símbolo de un panorama fulminante. ¿Cuánto hay de verdad en lo que uno dice por la noche y cuánto se sostiene por la mañana? ¿Cuándo nos atrae el anonimato y cuándo pasa a tener consecuencias? ¿Cuánto nos bancamos el todo con la misma facilidad con la que nos bancamos la nada? ¿Somos capaces de tolerar la más mínima expresión de intimidad? O lo que es más perturbador: ¿podemos acaso responder esas preguntas? 

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ENTREVISTA CON JAVIER PEREIRA, PROTAGONISTA DE STOCKHOLM, EN EL MARCO DE PANTALLA PINAMAR:

Javier Pereira, protagonista de Stockholm, en el festival Pantalla Pinamar – Foto: Giovanni Sacchetto

Cuando ganaste el Goya, en tu discurso aludiste al cine independiente español y las luchas por las que atraviesa, ¿cuán importante es para vos esa batalla?

Muy importante. En España el cine está pasando por un momento difícil y entonces yo solo quise recordar que ya de por sí tenemos que pelear muchas batallas afuera con el gobierno, el poco apoyo a la cultura, las subvenciones que cada vez son menores…hay muchas cosas que ganar y conseguir y que no sólo implican que el espectador vea nuestras películas, sino nosotros hacer buenas películas y atraerles también. A estos films pequeños como Stockholm se los critica por meterse con la Academia y el cine grande, por ser de bajo presupuesto, pero el problema no está ahí sino fuera. Hay que unirnos y las películas chicas, medianas y grandes somos iguales porque buscamos lo mismo: que no cierren más salas, que la gente vaya al cine. Por eso lo que hice fue como llamar a una unión para intentar salvar al cine español

En la conferencia de prensa [en Pinamar] hablaste sobre el presupuesto de la película [N. del E.: la misma fue parcialmente financiada por Crowdfunding] y manejabas muy bien todos los datos, ¿cuán inmerso estuviste en su desarrollo, sumado al hecho de que ya habías trabajado con Rodrigo?

Muy inmerso. Rodrigo y yo somos amigos desde hace mucho tiempo. De hecho, tuve la posibilidad de ir a Pinamar a presentar otra película llamada Heroína, y me permitieron llevar acompañante y lo llevé a Rodrigo (risas). Es más que un amigo, es como un hermano para mí. Yo había trabajado con él en 8 citas y ahora intentamos que se hiciera la segunda, por eso estuve desde el principio en el proceso y hasta tuvimos que trabajar mucho más porque no había una productora como en la primera, así que debíamos lanzarnos a la piscina con cuatro o cinco amigos para hacerla

Me resulta increíble que Stockholm se haya filmado en doce días, ¿cuánto margen de ensayo tuvieron?

Sí, yo siempre lo cuento porque la gente se sorprende mucho. Está bueno que la vean y cuestionen si se hizo o no en tan poco tiempo porque hay otras películas que se hacen en dos o tres meses y no tenemos nada que envidiarles y eso es lo bonito. Además, se puede porque la trama lo amerita, el guión cuenta con conversaciones muy largas, solo somos dos actores, no hay muchas locaciones, con otra estructura no se podría haber filmado en tan poco tiempo. En cuanto a los ensayos, tuvimos siete días de mucho trabajo para que quede lo más prolijo posible y para que en el rodaje no se pierda mucho tiempo

Sí, con el aditamento de los planos secuencia, que remiten a la saga de Antes del amanecer, previo al quiebre…

Sí, al comienzo se parece a Antes del amanecer, pero luego ya cambia. Lo que decís de los planos secuencia también tiene que ver con el hecho de que visualmente son muy bellos pero a la vez había que volver a empezar ante cualquier imprevisto que surgiese en las calles de Madrid, no dejan de ser un desafío y requieren concentración para que salgan perfectos

Cazador cazado. Javier Pereira en Stockholm.

¿Cómo fue el rodaje de la escena del ascensor, que divide la película en dos y que es casi una coreografía?

Fue muy lindo filmarla, pero aún mejor ver el resultado, porque nosotros no sabíamos qué música iban a utilizar, más allá de que sí sabíamos cómo Rodrigo quería rodarla. Aun así, eran muchos planos de escaleras, cámara lenta, mucho corte, ella baja primero, yo después, pasan muchas cosas. La experiencia fue interesante pero nunca nos imaginamos que podía quedar tan bien. Cuando la vimos nos gustó mucho, a la gente le gustó mucho, siempre la rescatan y realmente la música con la imagen quedó perfecta. Además, como dices tú, la secuencia parte la película al medio, y creo que es el mejor punto de inflexión posible, porque no se necesita mostrar el sexo para decir algo

En cuanto a la pre-producción, los detalles de vestuario están muy cuidados…

Sí, y como sabíamos que teníamos pocos días para rodar, y que no podíamos fallar porque contábamos con muy poco dinero, pensamos mucho en la ropa para cada uno de los personajes y salimos con Rodrigo a la calle a buscar lo que mejor los representara

Lo mismo sucede con el departamento de tu personaje, que por la mañana resulta totalmente impersonal; intenté encontrar discos y no los vi, hay pocos libros…

Exacto, y las fotos de sus amigos o ex parejas las guarda en un cajón

Claro, es como un enigma. De hecho, lo vemos quebrarse una sola vez, frente a un espejo…

Sí, hay pocos momentos en los que se muestra qué es lo que él está pensando y cómo es el personaje por dentro. Se trata de un joven que está siempre actuando para los demás. Pero también necesitábamos momentos en los que el personaje respirara, para mostrar que en definitiva es humano, que algo le está pasando, que no es tan frío. Si no la gente puede llegar a odiarlo, y la idea es que a veces empatice con él. Lo bonito de la película es que sugiere distintas opiniones y puntos de vista. Depende de quién la vea, el estado en el que la vea y lo que haya experimentado va a sacar una determinada versión de los hechos. Es una película abierta

Lo cual se liga a la temática de cómo todas las personas somos indescifrables

Claro. La película refleja muy bien cómo la juventud occidental se relaciona ahora mismo. Alguien quiere algo y lo quiere hoy, no mañana. Lo mismo pasa con los sentimientos. Se busca que se consuman o satisfagan muy rápidamente y todo el mundo piensa en hacer lo que sea para conseguir un mejor trabajo, un mejor iPhone, lo que fuere, sin pensar en las consecuencias que se pueden padecer al día siguiente. Y eso es lo que hace mi personaje. Quiere algo y no piensa en lo que puede generar en quien tiene enfrente y luego ella decide quedarse, con lo cual habla un poco de “cuidado con lo que deseamos porque tiene consecuencias en el otro”

Cuando leíste el guión, ¿cómo fue tu reacción respecto al giro argumental que se genera en la mitad de la película?

No me lo esperaba tan marcado, pero me encantó, porque para un actor que pueda girar tanto el personaje en el guión es muy bueno, es un reto de noventa minutos en los que Aura y yo tenemos que enganchar al espectador. Era un buen desafío y además tenía ganas de meterme en el personaje porque había mucho para desarrollar allí. Toda la película es un gran giro, hay muchos contrastes. Por la noche los tonos son azules y los planos más en movimiento y acompañando a los personajes; pero al día siguiente todo es blanco y con la cámara quieta y casi fuera de los sitios, con planos abiertos. Las diferencias están siempre muy marcadas. 

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► [TRAILER] Algunas imágenes de Stockholm (es un gran trailer):

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► [OTRO ADELANTO] Una breve mirada al film español:

TEASER 2 SUB STOCKHOLM from CABALLO FILMS on Vimeo.

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► [DE YAPA] La banda sonora de la película de Rodrigo Sorogoyen:

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 ► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] 70 canciones “de conquista”:

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¡Buen martes para todos! Cuatro consignas para este día: 1. ¿Cuáles son los giros argumentales o de tono que más los impactaron en una película, y que no necesariamente tienen que ver con los finales? 2. Los invito a mencionar otras películas que transcurran en el lapso de un día; 3. Hoy voy a configurar otra playlist con la siguiente consigna: canciones que usaríamos para conquistar alguien (¿cuáles agregarían en un compilado?); 4. Por último, quienes tengan ganas pueden hablar sobre sus concepciones sobre la intimidad, las relaciones casuales y sus riesgos (y sobre Stockholm, quienes la vieron); ¿muchas preguntas? ¡espero sus respuestas! ¡hasta mañana!

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