El efecto Avengers

Hoy en Cinescalas escribe: JD Villalba

“Lo más interesante que ocurría en el mundo del arte de los 80 eran los cómics”- Neil Gaiman

A principios del 2009 presenciábamos cómo, al darse a conocer las nominaciones al Oscar, se excluía la que para la gran mayoría había sido la mejor película del año anterior: The Dark Knight. Hasta ese entonces, público y crítica en general habían coincidido en los notables logros argumentales que tuvo este film, como también en su carácter épico, ritmo trepidante, profundidad filosófica y complejidad de sus personajes, pero ni siquiera el innegable reconocimiento al trabajo de Heath Ledger sirvió para calmar las aguas. Podríamos considerarlo como un hecho no del todo sorprendente si tenemos en cuenta los gustos particulares de la Academia, que suelen alejarla del reconocimiento del denominado “cine de género” a la hora de otorgar los premios mayores, pero en su momento este incidente generó tanta polémica y rechazo que posteriormente fue necesario ampliar el cupo de nominados en la categoría de mejor película: las seleccionadas pasaban de ser cinco a ser diez. La película de Christopher Nolan fue un acontecimiento demasiado trascendente como para dejarse de lado, darle la espalda significaba hundirse una vez más en la impopularidad al definirse como una premiación insensible a un fenómeno masivo que iba en aumento: el cine de superhéroes.

Seis años después, es en los mismos Oscars en donde asistimos a la premiación simultánea de dos películas resultantes en menor o mayor medida de esta tendencia: Big Hero 6 en la categoría de mejor largometraje de animación y Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)  llevándose muchas estatuillas, entre ellas la de mejor película. Sí, ya sé… Birdman… no es una película de superhéroes propiamente dicha, y llega a abordar el tema de una manera muy simple y superficial, pero aun así su existencia está predispuesta por el actual panorama. Teniendo en cuenta el estilo conservador de la Academia, quizás esto sea lo más cerca que estemos de lograr ver por fin a una película de superhéroes obtener el reconocimiento máximo que se le negó a The Dark Knight en su momento. De todas maneras, nunca perderé las esperanzas, sobre todo teniendo en cuenta que todavía queda mucho por estrenarse, y eso es debido a que pasaron un sinfín de cosas con respecto a este tema en los últimos seis años, especialmente el efecto Avengers.

Estrenada a mediados de 2012, Avengers resultó innovadora en muchos sentidos, un arriesgado experimento que podría definirse como una “multisecuela” al converger como intersección de tantas películas, y cuyo posible fracaso en su momento amenazaba con arrastrar consigo la continuidad de cuatro franquicias simultáneamente, (Iron Man, Captain America, Thor y Hulk) además de la suya, claro. Pero ya sabemos de sobra que no fue un fracaso, sino un desmesurado éxito de más de 1.500 millones de dólares en recaudación, convirtiéndose hasta ahora en la tercera película más exitosa de la historia. Poco después de su estreno, el efecto Avengers generó sus primeras consecuencias, al potenciar la recaudación y estimular la concreción de nuevos proyectos para cine y TV relacionados con el universo superheroico. Dentro de su misma saga, Thor y Captain America superaron el éxito de sus antecesoras, Iron Man 3 se convirtió en el mayor éxito del 2013, Guardians of the Galaxy en el segundo mayor éxito del 2014… ¿Alguien tiene alguna duda de que Avengers: Age of Ultron será el mayor éxito del 2015?, ¿O de que Batman v Superman lo será en el 2016? Bueno, tal vez las nuevas aventuras de Luke, Leia y compañía amenacen ese primer lugar en el podio, pero me atrevo a dudarlo… ¿Por qué ahora y no antes? Por un lado podríamos resaltar la amplia evolución que han alcanzado los efectos especiales de hoy en día. Desde Lord of the Rings que quedó claro que cualquier fantasía puede representarse en pantalla con la suficiente credibilidad, y eso es fundamental para que, por ejemplo, podamos observar cómo un sujeto se traslada entre edificios por medio de telarañas que lanza de sus brazos y que eso nos produzca asombro en vez de risa.

Pero yo destacaría algo más. En los casi ochenta años de existencia de los superhéroes (a partir de la primera aparición oficial de Superman), hubo lugar para el desarrollo de historias y autores de todo tipo. Del 30 al 50 tuvimos la denominada Edad de Oro (no por la calidad de los cómics sino por el nivel de ventas de los mismos), la Edad de Plata en los 60 y 70, con la aparición de Marvel y reformulación de DC, hasta llegar a la Edad Moderna en los años 80, donde el género presenció cambios sustanciales impulsados por el genio de una camada de autores vanguardistas como Alan Moore, Frank Miller, Grant Morrison y Neil Gaiman, por citar algunos nombres. Obras maestras como Watchmen y The Dark Knight Returns contribuyeron a la desmitificación del concepto de superhéroe como figura incorruptible e impoluta, proveyéndolos de estructuras psíquicas complejas, al mismo tiempo que eran envueltos cada vez más en aspectos de la agobiante y sucia realidad que diariamente reconocemos en nuestra cotidianidad. Esta proyección produjo nuevas libertades para los autores en búsqueda de originales historias, por medio de complejas tramas que necesitaron del desarrollo de nuevos formatos como el de novela gráfica (similar al de un libro) o series limitadas. Allí es en parte donde comienza el entendimiento con el cine, ya que su adaptación es facilitada a las exigencias un guión, al tener una historia con un número determinado de personajes que posee un principio y un final. Así es como muchos de los argumentos que vemos en cine hoy en día son tomados directamente de sagas provenientes de los cómics. De hecho, tanto es el reconocimiento que a veces ni se toman la molestia de modificar los títulos de su formato de origen, como sucede, por ejemplo, con Captain America: The Winter Soldier. Los superhéroes, entonces, son a esta altura parte de toda una mitología instaurada en la cultura e inconsciente colectivo, plagada de personajes icónicos con sus virtudes y defectos, tal como ocurría con la mitología griega. ¿Por qué no aprovechar lo que ya fue desarrollado?. Pero para lograr la masividad, el cine necesita de una cierta calidad y entendimiento que alcance a toda clase de público, más allá de su edad, etnia, sexo o nacionalidad, necesidad de temas y valores universales claramente expuestos en las historietas que atraparon a toda una generación de cineastas que creció leyéndolas y disfrutándolas, y que algún día serían los encargados de exponer todo ese potencial en la pantalla.

Es allí donde siendo fan del género, mi satisfacción alcanza otros niveles, al identificarme y reconocer no solo el gran nivel de información que poseen los cineastas sobre los personajes que tratan, sino además el profundo amor y respeto que los autores poseen en relación a ellos. Joss Whedon y James Gunn vivieron, al igual que yo, sus infancias u adolescencias durante los 80 y 90, nutriendo su imaginación de historias surgidas a partir de toda una mitología que llevaba cincuenta años desarrollándose hasta alcanzar su madurez estética y conceptual, y por lo tanto, sus películas no son el resultado de trabajos por encargo de personas con una burda, infantil o limitada visión que pueda tenerse de los superhéroes y que dan como resultado obras como la infame Batman & Robin. Cada vez que veo Avengers, veo parte de esa magia intentando ser transmitida, la magia que ellos o yo sentimos por primera vez al leer un cómic.

Por lo tanto, me condiciona significativamente el afecto adquirido de antaño al tener que hablar de Avengers. Pero aun así, objetivamente puedo valorar su amplio manejo e interacción de múltiples personajes protagónicos sin que ninguno termine por anular u opacar al otro, mas allá de la popularidad o nivel de poder que cada uno posea (como ejemplo opuesto, veamos el excesivo protagonismo que se le brinda a Wolverine en la saga X-Men). El éxito no le fue esquivo a pesar de que se trate de un conjunto de personajes no del todo identificables para el gran público, y con el término “gran público” me refiero a que resulten reconocibles para aquellos que nunca leyeron un cómic (la excepción tal vez sea Hulk, aunque ya sabemos que la presencia de Hulk en películas previas tampoco fue garantía de éxito). Abundan los diálogos y frases memorables (¡Puny God!), junto con extensas y espectaculares escenas de acción (la invasión Chitauri como mejor exponente de esta afirmación). Rescato el clima épico sin necesidad de solemnidad o de dejar el humor de lado, y el heroísmo entendido no sólo como un privilegio sino además como una carga de pesada responsabilidad, por parte de aquellos que deciden ser héroes a pesar de sus desconfianzas y conflictos, a pesar de llevar el peso de sentirse diferentes, a pesar de ser tan amados como temidos, a pesar de ellos mismos, porque en última instancia, cuando la maldad sale a la luz, lo mejor es estar unidos.

Seguramente hubo y habrá muchos iniciados lectores producto de este actual entendimiento cuasi simbiótico entre cine y cómic, y ésa es una razón más para celebrar la masividad de un género que hace tiempo dejó de ser cosa de nerds o de adolescentes leían historietas a escondidas de sus amigos. Se trata de un éxito muy necesario para su supervivencia, ya que estamos hablando de grandes producciones que requieren de cientos de millones de dólares para seguir desarrollándose, como parece que sucederá. Aún así, los que conocemos de cómics sabemos que en algún momento se producirá un colapso o crisis dentro del universo compartido, al plagarse de tantas tramas y subtramas, que en algunos casos harán necesario un borrón y cuenta nueva. El punto culminante en este caso tal vez sea la segunda parte de Infinite War planificada para 2019. Hasta ese año, contando a partir de ahora, se estrenarán cerca de treinta películas de superhéroes, una tendencia que seguramente decaerá en algún momento, pero nunca hasta llegar a la desaparición.

Lo importante es que la hazaña ya fue lograda. Avengers fue el punto de inicio de la Edad de Oro de los superhéroes en cine y televisión, y mientras dure este romance, por mi parte, solo queda disfrutarlo.

Por JD Villalba

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► [TRAILER] Algunas imágenes de Avengers: Age of Ultron:

Avengers- Age of Ultron - HD Trailer from Nueplex Cinemas on Vimeo.

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► [DE YAPA] Escenas eliminadas de la primera entrega de Avengers:

Loki, Clint & Selvig in the tunnels (Avengers Deleted Scene) from Hiddleston-Daily on Vimeo.

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! En este gran post de Daniel, los invito a responder tres consignas: 1. Explayarse largo y tendido sobre Avengers: Age of Ultron; 2. Por otro lado, pueden mencionar sus películas favoritas del género de superhéroes y sus superhéroes favoritos también 3. ¿Leen cómics? Si es así, me gustaría que compartan cuáles y que armemos un debate al respecto; como siempre, los leo y los reencuentro mañana en el post de mejores escenas finales del cine ;) PD. Recuerden que hasta el viernes tienen tiempo de elegir La mejor nota de los lunes y que acá mismo pueden votar por sus dos favoritas; ¡gracias a todos y que tengan un gran comienzo de semana!

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 La última vez escribió Mauro Zanier sobre… LAGGIES

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Fur: La belleza del grotesco

Hoy en Cinescalas escribe: Soledad Lamacchia

Resulta difícil no girar la cabeza ante una persona con alguna anomalía física o enfermedad. Intentamos no ser groseros. Intentamos ser disimulados. Intentamos incluso no mirar, pero es más fuerte que nosotros. Algo en esa persona despierta nuestro lado más morboso.

La RAE define grotesco como un adjetivo aplicable a algo ridículo o extravagante. También para remarcar la condición de irregular, grosero o de mal gusto. Se conoce también como grutesco (derivado del italiano “grottesco”, que deriva a su vez de “grotta” que significa “gruta”), al tipo de arte decorativo que se encontraba en las cuevas de la Roma del Siglo XV. Su condición de estilo extravagante, considerado a veces vulgar o absurdo, extendió el uso del término grotesco como sinónimo de estos adjetivos. Referencias al término se encuentran también dentro del arte pictórico relacionándolo con los símbolos, con los mitos, con lo imposible, con lo que está más allá, con los elementos o los seres, en apariencia, antagónicos, lo grotesco interroga la naturaleza humana y su relación con las cosas. Para muchos artistas el grotesco fue la mejor herramienta para poner de manifiesto las contradicciones, los vicios y las debilidades del ser humano. Obras de Picasso, Da Vinci, Magritte y el Bosco y hasta personajes de Alicia en el país de las maravillas han sido consideradas por algunos expertos como grotescas.

El estilo fotográfico de Diane Arbus podría considerarse grotesco. Hay detalles de su biografía que resulta interesante resaltar para disfrutar aún más el viaje fantástico que propone Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus. Arbus nació en 1923 en la ciudad de Nueva York dentro de una acaudalada y tradicional familia. La fotografía no era algo ajeno a su vida. Su esposo era  fotógrafo especializado en modas y ella solía trabajar como su asistente. Entre 1955 y 1957 comienza a tomar clases de fotografía y abandona a su marido. Diane, quien  aparentemente sufría de trastornos emocionales y fuertes depresiones, acabó quitándose la vida en 1971 sumándose así la lista de grandes artistas que no lograron convivir con su genialidad en la  sociedad cerrada y pacata en la que se criaron. Fur no es una película biográfica, es un recorrido imaginario por la mente de esta gran artista.

Nicole Kidman le pone el cuerpo a la mente de Diane Arbus. Corporizar sus pensamientos es indispensable para asistir a la transformación de esta mujer de esposa sumisa a artista excéntrica. Para materializar  aún más esta metamorfosis, el director Steven Shainberg (escritor, productor y director de la genial Secretary) recurre a Lionel Sweeney, un extravagante y enigmático hombre que se muda al edificio de Diane y con quien ella comenzará una reveladora relación. Lionel, magníficamente interpretado por Robert Downey Jr., la cautiva desde el primer encuentro: Diane ha escapado de una fiesta familiar, se asoma al balcón de su casa que da a la calle y respondiendo a un impulso  desabotona lentamente el vestido que lleva puesto desnudando su pecho al tiempo que con una gran bocanada de aire colma sus pulmones. Cada músculo de su rostro expresa primero satisfacción y después vergüenza. Lionel, con la cabeza  completamente cubierta por una máscara, la observa desde la vereda. En ese íntimo instante sus miradas se cruzan por primera vez.

Una llave arrojada a través de una cañería abre a Diane las puertas del mundo de Lionel. Él la seduce incitando su curiosidad. Diane se rinde ante la atracción por lo oculto y lo diferente. La lucha interna entre el debo y el quiero se desata lenta pero firmemente. El quiero gana. Los sentimientos y necesidades reprimidas afloran. Lionel esconde más secretos. La máscara usa no sólo sirve para incrementar la curiosidad de Diane. Cubre también una enfermedad que Lionel no comparte con cualquiera: hipertricosis (la enfermedad de “el hombre lobo“). La imagen de Robert Downey Jr. es grotescamente bella: cada milímetro de su cuerpo se encuentra cubierto de fino y sedoso cabello. Sus tremendos ojos oscuros transmiten todo lo que su piel no puede decir. El mundo de Lionel es fantástico. Un desfile de siameses, enanos, hombres extremadamente altos, mutilados, nudistas y fenómenos de circo sacan a Diane de su letargo y ponen ante sus ojos una belleza inusual y desconocida. Todos  son hermosos y perfectos. Necesita tenerlos, fotografiarlos. Los disparos son directos. Los retratados nos sostienen la mirada sin vergüenza. No hay nada que ocultar. Diane se enamora. No sólo de Lionel. Se enamora de este mundillo dentro del cual encaja por primera vez. Y mientras la mente de Diane se expande  su familia se desvanece.

Destaco dos momentos cautivantes de la historia. Aquellos que aún no vieron Fur pueden detenerse aquí.

Las miradas entre Diane y Lionel dejan sin aliento. Lionel, al principio seductor y distante, poco a poco deja caer sus defensas ante la persistencia de Diane  y le permite  conocer su ser más íntimo: en una escena colmada de amor y erotismo, Lionel  pide a Diane que afeite su cuerpo por completo. Las imágenes se suceden una tras otra: Diane enjabonando el cuerpo de Lionel. Diane afeitando suavemente cada centímetro hasta dejar al descubierto la blanca piel. El sonido de la rasuradora recorriendo el cuerpo de Lionel se mezcla con las respiraciones entrecortadas de ambos. Diane necesita conservar ese momento para siempre y toma una conmovedora fotografía del rostro desnudo de Lionel. Sus ojos traspasan la lente. Qué hagan el amor devorándose después de este momento es casi anecdótico.

El final es desgarrador. La  enfermedad llevará a Lionel a morir asfixiado. Él lo sabe. La decisión estaba tomada. Juntos caminan hacia el mar. Ella acepta el final de este recorrido en el que se embarcaron juntos, pero el corto viaje que Diane emprenderá sola apenas comienza. La herencia que Lionel deja a Diane no desentona con el mundo en que vivieron: un abrigo que el mismo confeccionó utilizando su cabello y el aire de sus pulmones, el cual deja dentro de una ridícula colchoneta inflable a la que Diane se aferra desesperadamente para aspirar las últimas gotas de su aliento.

La transformación de Diane se ha completado. Ella es libre.

Por Soledad Lamacchia

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► [ESCENA]: Un momento de la película Fur:

  

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► [DOCUMENTAL]: El fragmento de Masters of Photography dedicado a Diane Arbus:

  

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¡Buen comienzo de semana para todos! Este lunes, tres consignas: 1. ¿Vieron Fur? ¿Qué les pareció el film de Shainberg? 2. Aprovecho este gran post de Sole para abordar un tópico que nunca discutimos: la fotografía; ¿tienen artistas favoritos? ¿les atrae ir a muestras? ¿cuál es su relación con este arte? 3. Por último, ¿qué cosas consideran bellas ustedes? Como siempre, ¡leo sus comentarios! ¡Que tengan un gran lunes! ¡Nos reencontramos mañana!

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—> La última vez escribió Mauro Zanier sobre… THE BLING RING

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Deathmatch: Robert Downey Jr. (antes) vs. Robert Downey Jr. (después)

“I partied with Robert Downey Jr. before he got sober when he was really fucked up and a lot of fun” dice la madre de Schmidt en 21 Jump Street y así, de esa revision de esa gran comedia/parodia sobre los reciclajes y estereotipos, surgió la idea para la vuelta de tuerca de los Deathmatch. Como en su momento empezamos enfrentando personajes, después actores, después duplas, después universos completos y eventualmente filmografías, la idea es que esta sección de vez en cuando se bifurque en otra: Antes y después. “¿Antes y después de qué?” se preguntarán. Antes y después de cirugías (hola Meg Ryan; teléfono Mickey Rourke) o antes y después de los escándalos. Es decir, contrastar las carreras de determinados actores pre y post situaciones bisagra. Hoy damos por iniciada esta sección-dentro-de-otra-sección con un hombre de quien nos ocupamos tiempo atrás: Robert Downey Jr. ¿Con cuál de las dos etapas de él se quedan? Por un lado, tenemos al actor de películas ochentosas como Weird Science, Less Than Zero y Air America, su hilarante intervención en la gran Soapdish, su protagónico en Chaplin, sus papeles en Short Cuts, Ricardo III, Feriados en familia (película de Jodie Foster de la cual les debo post hace rato). Por otro lado, nos encontramos con su resurgimiento y una seguidilla de grandes actuaciones. Veamos: Kiss Kiss Bang Bang, Buenas noches y buena suerte, A Scanner Darkly, A Guide to Recognizing Your Saints (una de mis favoritas personales), Fur, Zodíaco, Iron Man, Tropic Thunder, El solista, Sherlock Holmes y Todo un parto, entre otras. Quiero hacer hincapié en un detalle para nada menor: fue Elton John quien le dio su primer trabajo después de salir de su última rehabilitación. Y ese trabajo fue el video “I Want Love” donde Robert Downey Jr. hace suyas las palabras de Elton, cantando “a man like me is dead in places other man feel liberated”. Su liberación llegó. Se convirtió en una suerte de emblema de los comebacks, riéndose de sí mismo y los fantasmas del pasado (particularmente en Kiss Kiss Bang Bang y Zodíaco), tomándose las cosas en serio (El solista) y diversificando su carisma hacia un público más joven, hacia lo pop, hacia lo paródico, lo irreverente, lo entrañable. Por todo eso, yo me quedo con “el después”. Porque nada malo puede venir de un hombre que baila con “Mr. Bojangles” en una película y abraza un bromance en otra. 

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► [ESCENA] Robert Downey Jr., antes del declive y posterior regreso con gloria, en Chaplin:

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► [TOP TEN] Las mejores (y geniales) frases de Tony Stark, el personaje más representativo del gran presente del actor:

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► [DE YAPA] Robert Downey Jr. canta “I Want Love” en el video de Elton John:

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¿Robert Downey Jr. pre-derrape o post-derrape? ¿Cuál etapa cinematográfica del actor les interesa más? Sí, también pueden escribir sobre Iron Man 3 o bien irse para el lado de #elpostdelbaboseo; dejen sus aportes en los comentarios y, de yapa, propongan una secuencia y/o versus (con “antes y después” incluido) para debatir uno de estos jueves; ¡gracias a todos! 

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¿ROBERT DOWNEY JR. ANTES O DESPUÉS?: DESPUÉS

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La última vez enfrentamos a… TODAS LAS PELÍCULAS DE RICHARD LINKLATER

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La peor película para…ver solo en tu casa

No voy a dar demasiadas vueltas: Zodíaco es una película que me resulta escalofriante. Más allá de lo bien que maneja David Fincher el pulso de thriller, más allá de algunos momentos de humor cortesía de Robert Downey Jr. y más allá de lo interesante que es observar cómo un caso modifica la vida de todos los involucrados, el film se desarrolla con una frialdad, con un ascetismo que no hace más que reforzar la oscuridad de determinadas escenas. Porque todo en Zodíaco funciona perfecto, incluso ese final donde la impotencia juega un rol primordial – ese donde la justicia no llega en el momento en que uno lo espera -, pero a Fincher solo le bastan dos o tres secuencias para centralizar todo lo aberrante, todo lo que sucede incluso en los momentos más bucólicos. Y si hablamos de trastocar las reglas de lo bucólico, nada más aterrador que esa escena donde el asesino se aparece en un campo, enfundado en traje negro, para alterar la armonía de una pareja de modo calculado, de modo perturbador. Fincher es un maestro para manejar los climas, para darle tiempo al desarrollo de las escenas, para que el ritmo no se precipite sino que responda a la coherencia interna de la historia. Y esto lo vemos no solo en la escena ya descrita sino también en la fantástica apertura de su película, donde el director se apoya en la música (y en el gran Harris Savides) para mostrarnos con quién vamos a estar lidiando nosotros como espectadores, a la par de los personajes quienes también intentan descubrir al monstruo debajo del disfraz. Yo, por lo menos, no puedo escuchar sola “Hurdy Gurdy Man” sin pensar en Zodíaco (y en la voz del “personaje” homónimo) sin que me corra, a pesar de ya saber lo que vendrá, un frío sudor por la espalda. ♦

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► Les dejo la escena de Zodíaco que no puedo ver sola bajo ninguna circunstancia:

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 DE YAPA: algunas famosas escenas de terror:

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¿Qué películas les generan demasiado miedo como para verlas solos en sus casas? ¿O son inmunes al cine de terror y a los thrillers? ¿Tuvieron malas experiencias viendo films de esta índole solos?; como siempre, espero sus anécdotas y los invito a proponer otro “La peor/mejor película para…” para un viernes futuro; ¡Dejen sus comentarios, quiero leerlos! ¡Buen Finde para todos! 

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La última vez hablamos sobre la peor película para… ver con tus padres

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La semana que viene…

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Deathmatch: Batman vs. Iron Man

*Deathmatch propuesto por: Anis & Gaby

¿Quién me manda a mí a meterme en este Deathmatch? Ah, cierto: Anis y Gaby :P . Como siempre les digo en esta sección, lo que más me divierte son las defensas vehementes de sus respectivas elecciones y ver cómo sufren al tener que hacerlas, jajaja. Lo mío va a ser bastante simple (y bastante arbitrario): Batman. Pero lo curioso es que mi “decisión” está más vinculada a lo que significa la saga de Christopher Nolan para mí que al personaje en particular (incluso, aunque ya saben lo que siento por Bale, tampoco es un factor incidente acá). Porque si me detengo a pensar un rato en lo que hizo Robert Downey Jr. en Iron Man, entonces la balanza se va a inclinar más para su lado que para el de Bale, a quien siempre encuentro opacado por los villanos de turno (perdón, Christian). ¿Estoy dando muchas vueltas? Lo sintetizo así: Batman por la saga. Y por esa  penúltima escena, con esa mirada cómplice con Alfred.

*1. CHRISTIAN BALE COMO BATMAN:

*2. ROBERT DOWNEY JR. COMO IRON MAN:

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 ¿Batman o Iron Man? ¿A cuál de estos personajes prefieren? ¿Qué opinan de sus respectivas sagas?; comenten y, de yapa, propongan una secuencia y/o versus para el jueves próximo; ¡Gracias!

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DEATHMATCH WINNER: BATMAN

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La última vez enfrentamos a… HAN SOLO con INDIANA JONES

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[OFF TOPIC] Hoy se dieron a conocer en este blog los finalistas de los Premios Mutimedia de lanacion.com, les dejo el video para que lo chusmeen; supongo que Fede estará contento, ya que aparece Terry Gilliam representando a Cinescalas :P

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