Lo mejor del 2015: Las citas

La frase que elegí como la mejor del año resume, a mi criterio, dónde reside la fortaleza de una película como The Martian: en esa fusión del humor con el conocimiento. En la novela de Andy Weir – perfectamente adaptada por Drew Goddard y protagonizada por Matt Damon -, el personaje de Mark Watney toma cada eventualidad, cada problema a solucionar en Marte, como un vehículo para hacer un remate, para el tan esperado punchline. Sin embargo, su astucia para convertir distintas situaciones alarmantes (desde la inminente falta de comida hasta un despegue sin techo) en gags autoparódicos está muy lejos de la burla vacía y más emparentada con su poder resolutivo, con enfrentar la realidad de la única manera que conoce, con la determinación de que todo junto no se puede, de que cada enigma se tiene que descifrar a su debido tiempo. Mark, sin decirlo nunca, se pregunta para qué sufrir si no es necesario, si las herramientas para comunicarse con la NASA y para volver a la Tierra están presentes tanto a su alrededor como dentro suyo. La inteligencia nunca se mostró tan sexy y divertida como en la novela de Weir y como en este gran regreso de Ridley Scott. Watney se enorgullece del camino recorrido previamente, de cómo cada frase leída en un libro de botánica y de ingeniería mecánica lo prepararon inconscientemente para salir del aprieto en el que se encuentra.

Sin embargo, su incesante optimismo no solo está supeditado a lo esencialmente práctico (él es la clase de persona que puede concebir una oda a la cinta para ductos) sino también a la relectura de lo mundano. Los tiempos muertos en Marte, para él, no son nunca tiempos muertos. Watney se ríe de la muy específica clase de melomanía de la comandante Lewis, pero secretamente disfruta de la reproducción en loop de himnos de la música disco que ella dejó atrás. Watney maratonea Three’s Company y se siente más prisionero de esos cliffhangers televisivos que de los que diariamente es cautivo en ese nuevo planeta a conquistar (“I will take control of a craft in international waters without permission; that makes me a pirate! A space pirate!”). Watney no llora ante el deceso de sus botellas de ketchup: Watney llora cuando se sabe solo en Marte. No por extrañar (aunque lo hace) sino por sentirse un privilegiado por poder contemplar esa vista. The Martian es una película sobre la resolución de problemas – mancomunada e individual -, sobre lo mucho que se puede obtener de combinar distintas mentalidades por un objetivo prioritario. Pero, sobre todas las cosas, The Martian es una película que nunca se vuelca a la cursilería que trae consigo la respuesta a un interrogante no siempre sencillo. ¿Para qué sufrir si no hace falta? O en el caso de Watney: ¿para qué lamentarse por oler mal o “estar usando calcetines sudados”? La respuesta, claro, está implícita. No hay que hacerlo. A veces el peor inconveniente termina alojando la mejor experiencia. ♦ 

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*OTRAS CUATRO GRANDES CITAS DE ESTE AÑO:

► [CITA NÚMERO 1 / WHIPLASH] “There are no two words in the English language more harmful than “‘good job’”:

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► [CITA NÚMERO 2 / MAD MAX]Oh, what a day, what a lovely day!”:

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► [CITA NÚMERO 3 / A MOST VIOLENT YEAR] “When you look them in the eye you have to believe that we are better”:

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► [CITA NÚMERO 4 / APPROPRIATE BEHAVIOR]:

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► [GALERÍA] 50 CITAS DEL 2015 mencionadas en el post de hoy:

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¡BUEN JUEVES PARA TODOS! Hoy seguimos con el balance eligiendo las mejores frases que nos ha dado el cine durante el 2015; como el año pasado, con sus aportes armaré una galería; asimismo, este es el post para explayarse sobre The Martian de Ridley Scott (¿qué les pareció?); ¡espero sus comentarios! Nos reencontramos el lunes con un post sobre I’m Not There y el balance musical del año; ¡hasta entonces, que tengan un buen fin de semana!

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► MI CITA FAVORITA DEL 2014 HABÍA SIDO… “I just thought there would be more” (BOYHOOD)

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X-Men: Days of Future Past – Salven a los mutantes

Hoy en Cinescalas escribe: Ezequiel Saul

En un mundo oscuro, un grupo de mutantes espera escondido. De repente, unos robots gigantes irrumpen en ese escondite, ellos pelean, ofrecen resistencia, pero es inútil: los robots los matan sin compasión. Para los mutantes, como dirían Los Redondos, el futuro llegó hace rato. Estos robots son los centinelas creados por el doctor Bolivar Trask y su función principal es la de exterminar a los mutantes considerados como una amenaza. Y si digo “función principal” es porque también tienen otra: detectan qué humanos van a tener hijos mutantes para luego aniquilarlos. En el futuro, los mutantes no son héroes, son simplemente sobrevivientes. Ante tanta desolación hay una opción, mandar a Wolverine al pasado, el único que puede soportar el viaje gracias a su poder de curación y evitar que el hecho que desata ese futuro negro ocurra. Él no sólo va a salvar a los mutantes que queden vivos, sino que, si logra tener éxito, va a evitar otras muertes innecesarias.

Así empieza X-Men: Days of Future Past. Es decir: empieza con todo. Y si queremos, podemos comparar la tarea de Wolverine con la tarea que tiene Bryan Singer, que es precisamente la de salvar a los mutantes. En X-Men: the Last Stand (la tercera parte de la saga), la mayoría de los personajes principales perdían sus poderes o directamente morían. Es por eso que la película que la sucedió fue First Class, una precuela, el único film de toda la saga mutante que es imprescindible para entender la entrega actual. Ante tanto éxito de películas de superhéroes, había que traer de vuelta a los X-Men originales, reiniciar la saga, barajar y dar de nuevo. Como escribí previamente, con el recurso del viaje en el tiempo, Bryan Singer va a intentar hacer lo mismo que Wolverine: evitar que los mutantes mueran y, de paso, reescribir su historia. 

No voy a comparar a la película con el cómic, no me parece justo ya que implicaría dejar afuera a todos los que no lo leyeron y pensar que la película fue hecha exclusivamente para quienes sí están familiarizados con él. Lo que sí voy a decir es que la película es muy buena, tiene muchos aciertos y los errores son mínimos. Cuenta con escenas de acción realmente espectaculares, grandes secuencias de tensión dramática, acertados instantes de comicidad (todo momento en que Quiksilver está en pantalla es genial) y los personajes principales están perfectamente construidos. Es esto, paradójicamente, lo que nos lleva al principal error, que es la vasta cantidad de protagonistas. Son demasiados personajes, y así es cómo los secundarios se vuelven chatos, poco interesantes y nos dejan con ganas de más. Tal es el caso del personaje de Peter Dinklage, Bolivar Trask y el de Jennifer Lawrence, Mystique. Por otro lado, quiero destacar que el principal acierto del film está en el guión. Acá no hay blancos y negros en la historia, la misma está repleta de grises. Los dos bandos de mutantes se unen para evitar el futuro apocalíptico, pero la forma en que quieren hacerlo no podría ser más distinta y ahí reside el aspecto más álgido de la película: correrse del lugar común, permitirse ser más profumda, más reflexiva. En síntesis: más adulta. Porque así como Wolverine viaja al pasado para salvar a los mutantes y contagiarles su poder de curación, esta nueva entrega de la saga logra recuperarse de las heridas de películas pasadas y nos hace vislumbrar que podemos tener X-Men para rato.

Por Ezequiel Saul

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► [TRAILER] Algunos momentos de X-Men: Days of Future Past:

X-MEN: DAYS OF FUTURE PAST - PRIMER TRAILER from HollywoodlanD on Vimeo.

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► [ENTREVISTA] Una divertida charla, en el marco de Comic Con, con James McAvoy, Patrick Stewart, Sir Ian McKellen y Michael Fassbender:

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¡BUEN COMIENZO DE SEMANA PARA TODA LA MUCHACHADA! En esta nueva semana del blog, tres consignas: 1. ¿Vieron X-Men: Days of Future Past? ¿Qué opinión tienen sobre la película de Bryan Singer? 2. Me gustaría que mencionen sus superhéroes favoritos (y películas superheroicas favoritas también) 3. Por último, ¿han leído cómics o no les interesan demasiado? Como siempre, espero sus comentarios y nos reencontramos mañana; ¡que tengan un gran lunes!

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—> La última vez escribió Jessica Taranto sobre… MALEFICENT

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La escena del día: Un gran chico

“Nobody is an island, everyone has to go, pillars turn to butter, butterflying low…”

* Escena propuesta por: Florencia, Anis y pAOLA (para otra sección, pero igual vale, ¿no?)

Así como en el post del martes rescataba la manera en la que Richard Ayoade mostraba en Submarine a un joven que disfrutaba de su individualidad (“i prefer my own company, it gives me time to think”), con About a boy volvemos un poco a lo mismo. El protagonista, Will, un Peter Pan rico que vive a costas de un one-hit wonder de su padre, recibe un golpe del destino cuando en su vida  aparece Marcus, un niño que debe lidiar con una madre depresiva y con ser un paria en el ámbito escolar. Uno y otro, igual de vulnerables pero con distintas maneras para lidiar con eso, se acompañan y así, sin quererlo, forman una familia. No la típica familia que hubiesen pensado, acaso tampoco la familia cuya definición la encontramos en los libros. No. Una distinta. La familia que se construye como sin quererlo, con una suerte de entretejido, de conexiones impensadas.

Will, Marcus y “Killing Me Softly”:

About a Boy tiene dos grandes escenas. La que les dejo es aquella en la que Will se permite volver a ser niño, dejar de lado el cinismo y la rebeldía para simplemente ser espontáneo, renunciando al egoísmo y protagonizando un gesto de amistad con una guitarra y los ojos cerrados. La segunda, la del final, esa en la que, en una casa que comenzaba siendo desértica, muchas personas van y vienen, pasan de la cocina al living, se tocan, se abrazan, se miran y sonríen. Esas personas conforman esa familia impensada. Volviendo una vez más a Submarine, es cierto que no existe un medidor que determine qué es lo que siente o piensa una persona, pero sí existe la certeza de que esa persona, piense lo que piense o sienta lo que sienta, no podrá estar completa si no comparte, si no decide que, en su isla personal, siempre es necesario permitir que otro se siente a su lado. Porque nadie puede hacerlo solo.

¿Qué les pareció Un gran chico? ¿Qué otras parejas-desparejas entrañables del cine recuerdan?; de yapa, propongan una escena que quieran ver el jueves próximo; ¡gracias!

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