Deathmatch: Wilson vs. Ted

Quizás a nivel inconsciente el haber conocido a la figura de Richard Parker me condujo al Deathmatch de hoy, una suerte de versión libre del que había propuesto Lore (a saber: Ted vs. Paul). Lo de Parker, lo de Life of Pi en general (cuyo post saldrá la semana que viene) me impactó en demasía y desde distintos frentes, siendo dos de ellos el de la amistad no buscada y el de la imposibilidad de decir adiós. Curiosamente, ambos factores se vinculan tanto con Wilson como con Ted, quienes, al igual que Richard Parker con Pi, aparecen en la vida de Chuck y John respectivamente, colaborando para transformarlas. En un caso, se trata de la compañía, el refugio, la salvación ante la desolación más profunda. En otro caso, se trata de la compañía también, pero en otra clase de camino: el camino hacia la madurez. De estos dos inusuales amigos de los protagonistas me quedo con Wilson y me baso en algo que a muchos les debe suceder con Náufrago: en ese objeto hay toda una carga emotiva, hay toda una representación de lo que implica el aferrarse y el dejar ir, lo cual me lleva de regreso a Life of Pi, y sobre lo cual podremos debatir, sin falta, la semana próxima ¡Ahora, elijan!

………………………………………………………………………………………….

[WILSON] Permiso, les dejo esto, me voy a llorar un rato y vuelvo:

………………………………………………………………………………………

[TED] Permiso, les dejo esto, me voy a reír un rato y vuelvo:

………………………………………………………………………………………………..

¿Wilson o Ted? ¿A cuál de estos dos amigos poco convencionales del cine prefieren?; dejen sus comentarios y, de yapa, propongan una secuencia y/o versus para el jueves próximo; ¡Gracias a todos! ¡Que tengan un buen día! ¡Hasta mañana!

………………………………………………………………………………………………….

DEATHMATCH WINNER: WILSON

……………………………………………………………………………………………………..

La última vez enfrentamos a… IT con CHUCKY

……………………………………………………………………………………………………

[OFF TOPIC] Respecto a la reunión cinescalera del próximo viernes 25, les cuento que mañana mando el mail con los datos de lugar y hora a quienes me confirmaron su presencia; somos un número importante, así que les agradezco que se hayan sumado y quienes no lo han hecho todavía y quieran asistir, manden mail a milyyorke@gmail.com con el asunto “yo quiero ir a la reunión de Cinescalas 2013″; gracias nuevamente y nos vemos pronto ;)

………………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

La escena del día: Náufrago

“Ahora solo un camino he de caminar, cualquier camino que tenga corazón”

El final de Náufrago es lo más cercano a un manifiesto sobre la libertad que podemos encontrar en una secuencia cinematográfica. Quizás por eso nunca reparo en la publicidad de FedEx, no me detengo demasiado en todo lo que transcurre en esa isla, así como tampoco recuerdo solo a Wilson. Los grandes momentos del film de Robert Zemeckis llegan a medida que se acerca el desenlace, donde adquieren importancia sustancial todas esas señales que la historia venía entregando previamente (Noland como un hombre sin tierra; los relojes y las brújulas que no funcionan en ese tiempo que se detiene) y que convergen en ese sendero de caminos que se birfucan. La escena de hoy es un monólogo de Chuck sobre una de las situaciones que más nos cuesta manejar: las situaciones imprevistas. Mientras él sostiene el vaso, mientras habla con su amigo, mientras reconoce nunca haber pensado volver a sentir el frío de un hielo en su mano, y mientras se lamenta por la pérdida de un amor que trasciende cualquier brecha temporo-espacial, su entonación optimista habla de cómo la esperanza se impone por sobre la resignación. Náufrago, con esa manera luminosa de mirar el camino abierto, termina siendo menos un film sobre un hombre rutinario que se desestructura y más uno sobre cómo lidiar con las fluctuaciones, con todo aquello que se nos va de las manos por no poder controlarlo; por eso, cada vez que muestra una ruta, un beso bajo la lluvia o un llanto sobre una balsa, lo hace siempre e inevitablemente hablando de la libertad.

“Who knows what the tide could bring?”:

¿Qué opinan de Náufrago? ¿Qué otros grandes monólogos del cine podrían sumar al post?; de yapa, propongan una secuencia que quieran ver el jueves próximo; ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ. Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

Si querés llorar, llorá

NOTA

Antes que nada: ayer hubo un incoveniente con la plataforma de blogs, que hizo que se borraran todos los comentarios del post de ayer. Desde ya, lamento que no estén más ahí para leerlos pero les agradezco a todos los que firmaron. Ahora sí, al post de hoy:

Recuerdo más las veces que me reí en cine que las que lloré.

Con un amigo usamos mucho el verbo “conmover”. Nos gusta decirlo y nos gusta lo que implica. Y yo creo que he sido más conmovida (emoción contenida) que empujada al llanto en el cine. Sin embargo, recuerdo cuatro momentos en los que sí sucedió:

1) - Shirley McLaine pidiendo la medicina para su hija en La fuerza del cariño.

2) – El final de Río Místico (no precisamente mi película favorita de Clint), con ese cruce de miradas que me destroza.

3) - Cuando Chuck deja ir a Wilson en Náufrago. O cómo Robert Zemeckis me hizo llorar usando un objeto. De hecho, en la secundaria, hicimos la obra de teatro del film (?) y yo era la encargada de confeccionar a Wilson, pintarla y ponerle cabello de pasto. Sí, eso pasó.

4) - Todo el final de Marley y yo. Y no solo por el perrito. Por la vida (y todo lo demás).

¿Qué escena de película te hizo llorar más?