I Origins: El universo detrás de los ojos

Hoy en Cinescalas escribe: Jimena Guerra Morán

“…and if the dam breaks open many years too soon,
and if there is no room upon the hill,
and if your head explodes with dark forebodings too,
I’ll see you on the dark side of the moon”

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Cada vez que veo fotos de ojos de cerca no puedo evitarlo y pienso en Pink Floyd. Pienso en Pulse. En ese instante, inevitablemente, mi universo – o concepción de lo que es el universo – se abre. Pienso en mi interés infantil por la astronomía, en lo infinito, en mi libro de Cosmos, en “Brain Damage”, en la vida como un ciclo continúo, en esa increíble vez que vi con mi hermano Dark Side of the Moon en vivo. Pienso en todo eso a la vez y en mucho más, pienso en lo finito y efímero de de la existencia humana, y todas esas preguntas que nos hemos hecho durante el transcurso de nuestra historia vuelven inevitablemente. Algo parecido me pasó la primera vez que vi I Origins, la segunda película Mike Cahill. Al igual que en la maravillosa Another Earth, Cahill toca temas enormes, pero desde una perspectiva completamente individual. Hablar de su argumento es hablar de muchas cosas a la vez, de muchas películas a la vez, así que empecemos por el principio. La historia comienza con Ian (Michael Pitt), un biólogo molecular, creyente en la ciencia como una especie de religión y obsesionado por el estudio de los ojos, que conoce a una chica llamada Sofi (Astrid Bergès-Frisbey) en una fiesta, con la cual conecta instantáneamente a través de sus muy particulares y hermosos ojos, pero de la cual no sabe nada. A través de una serie de casualidades (o no, depende de los ojos que lo vean), se vuelven a encontrar y atestiguamos cómo se van enamorando (“I fell in love the way you fall asleep: slowly, and then all at once”). Asimismo, paralelamente corre otra película, la que se relaciona con Ian y su trabajo como investigador científico. Junto con su nueva compañera de laboratorio Karen (Brit Marling), tratan de descifrar el enigma de la evolución de los ojos para desmitificar la teoría religiosa de que los mismos son un reflejo del alma y de que, como la ciencia no puede explicar su evolución, son una prueba de la existencia de Dios.

Cuando se desata una tragedia es en el momento en el que ambas películas confluyen. El amor entre Ian y Sofi es un amor instintivo, visceral, pero cuando choca con la realidad se destruye. Sofi es un alma libre, que cree en cosas que los ojos humanos no pueden ver, que percibe el mundo como un lugar lleno de magia. Ian cree en causas y consecuencias, en lo concreto, en lo comprobable. Es justamente en el instante en el cual Karen logra probar que los ojos son una consecuencia de la selección natural cuando el amor se hace real, toca tierra, y, más allá de las circunstancias trágicas que suceden, no sobrevive. A partir de ahí vemos otra película. Una en la cual Ian y Karen se enamoran, crecen y finalmente forman una familia. Vemos cómo son felices. Vemos cómo pudieron a lo largo del tiempo construir un vínculo formado tanto por el amor como por el respeto profesional. Sin embargo, el aroma de Sofi le recuerda a Ian que ella de alguna manera sigue ahí (“I never got to say goodbye”) y, como consecuencia de un experimento que fuera realizado de forma casual / causal (otra vez, dependerá de los ojos que lo vean), este último emprende un viaje al otro lado del mundo para encontrar lo imposible: a Sofi reencarnada en una pequeña niña. Lo que se desprende de esta búsqueda queda a interpretación del espectador. Ian se encuentra con esta niña y se permite despedirse de Sofi, amigándose con el pasado, al tiempo que nosotros nos quedamos llenos de interrogantes. Ése es el mérito de Cahill. Cuando hablamos de grandes temas no hay una respuesta concreta. La única que podemos encontrar es la que funciona para nosotros, aquella que tiene sentido en nuestro propio mundo, en nuestro universo personal, en aquello que yace dentro de nuestros ojos.

Por eso ahora, cada vez que escuche “Brain Damage”, que vea esa foto icónica de los ojos de Pulse, voy a ver los ojos de Sofi también, y de nuevo, esa puerta se va a abrir, muchas preguntas van a tener respuesta y muchas otras no, pero esa sensación del universo ante mis ojos, esa emoción no se agota, sino que se acrecienta a medida que pasa el tiempo, y todo eso que no tiene explicación ya no importa, lo que importa es saber que ese universo esta ahí, existe, en mi mente, en mi alma, en mis ojos.

Por Jimena Guerra Morán

………………………………………………………………………………………….

► [TRAILER] Algunas imágenes de I Origins:

Trailer - I Origins from Tour de Force on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

► [DE YAPA] El making of de la película de Mike Cahill:

The Making Of 'I Origins' (2014) from The Creators Project on Vimeo.

…………………………………………………………………………………………………

¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! Antes que nada, gracias por la paciencia durante mis vacaciones; ahora sí, vamos directo a las consignas: 1. ¿Vieron I Origins de Mike Cahill? ¿Qué les pareció la película en relación a su ópera prima, Another Earth? 2. Respecto al conflicto central que plantea el film, me gustaría saber si necesitan de pruebas concretas o si creen en la magia, en todo aquello que es intangible e incomprobable, si son personas de fe, y en qué se aferran para superar diferentes situaciones; como siempre, los leo; nos reencontramos mañana con un post sobre Spy de Paul Feig y las mejores comedias de los últimos años; ¡buen comienzo de semana para todos!

…………………………………………………………………………………………………….

*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES:

………………………………………………………………………………………………………..

 La última vez escribió Victoria Leven sobre… INHERENT VICE

…………………………………………………………………………………………………………

 

………………………………………………………………………………………………………..

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

La escena del día: Last Days

“I know I’ll never know until I come face to face with my own cold, dead face…”

Hace poco terminé de leer, o mejor dicho, de absorber, una biografía de Kurt Cobain titulada Cobain  Unseen, de Charles R. Cross, quien previamente había publicado otra sobre Kurt llamada Heavier than Heaven. Esta última responde más al concepto de biografía, es una obra dura, poderosa, extensa. Sin embargo, es Cobain Unseen la que cala más hondo por un motivo: es una mirada a la mente del frontman de Nirvana. Una mirada a su arte, a su ideal de arte, a sus obsesiones, a su compulsión por todo lo vinculado al sexo, las enfermedades, el organismo, los monos, las muñecas, las cajas con forma de corazón. Cross incluye en su libro fotografías y, sobre todo, extractos de diarios de Kurt que lo pintan de cuerpo entero, que perturban al tenerlos en la mano y al comenzar a leerlos, que perturban con la misma sinceridad con la que él se hacía mierda la espalda gritando con su guitarra en mano. Ponerse en la mente de un artista de la personalidad de Cobain es imposible. Se puede hacer el intento, se puede escudriñar en lo más doloroso, pero nunca realmente vamos a saber todo aquello que su mente procesaba y por qué Automatic for the People fue el último disco que escuchó antes de pegarse un tiro.

Mirá algunas escenas de Last Days:

Con Last Days, Van Sant hace el intento. No pone nombres ni pone demasiadas palabras. Simplemente toma a un hombre, lo hace caminar de manera errante por los bosques, lo hace vagabundear por una casa, solo, mientras otros escuchan “Venus in Furs” y lo hace vestirse de mujer. Con casi nada, Van Sant muestra a Cobain en todo. En esa sensación de soledad a pesar de estar rodeado, en esas particularidades que lo inspiraban y que lo hacían cagarse en todo lo que puede ser tomado como “material de inspiración normal” (oh, well, whatever, nevermind). Kurt escribía y dibujaba sobre sus problemas estomacales, sobre intestinos, sobre el suicidio, y justamente la genialidad de Last Days es que al tiempo que deja al descubierto su objeto, también habla desde el anonimato, de cómo intentar decodificar la mente de otro es someterse a una trampa laberíntica. A fin de cuentas, en el triste desenlace hay un solo hombre, un disco sonando, una maraña de pensamientos y una decisión que, bajo su óptica, era la única posible para, de una vez y para siempre, “despedirse de las pesadillas”.

¿Qué opinan de Last Days? ¿Cuán influyente fue para ustedes Kurt Cobain? ¿Qué biopics de músicos les han gustado más? ¿Muchas preguntas? No importa, ¡espero las respuestas!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ. Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!