Cuando todo pase

“Cuando todo pase y nos sorprenda la plena luz del día, algún destello anunciará que nuestro amor no tiene porvenir, y como tal el tiempo está al acecho de los dos” - Babasonicos

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Avanzar es vivir. Dentro de la incandescencia de su prosa, si hay una inferencia que puede hacerse de todo lo que cuenta, de todo lo que exuda, de todo lo que vibra (y hace vibrar), podríamos decir que ése fue el mantra principal bajo el cual se regía Henry Miller. Sus intercambios epistolares con Anaïs Nin, con quien se mantenía en un estado de ebullición no solo en lo referente a lo sexual sino también en cuanto a la complicidad en las obsesiones literarias e incluso psicoanalíticas, están atravesados por una urgencia de poner a la experiencia por sobre cualquier cosa. Lo interesante de esa experiencia es que no se ajusta a un canon determinado. La experiencia no implica necesariamente un ardor, un entregarse que se haga visible en los poros, en la piel que empieza a humedecerse ante la agitación de un cuerpo que lo llama, lo despierta y lo estremece. La experiencia yace también en los instantes meditativos. En la introspección. Y a esa introspección tampoco la podemos encuadrar en un solo modelo porque, tanto para Miller como para Nin, el hecho de encontrarse uno con sus propios pensamientos, el hecho de mirar hacia adentro, se distancia bastante de la quietud. Quien procede con vértigo va a pensar del mismo modo. Si la cabeza procesa exaltada, ¿cómo la introspección podría ser análoga a la calma? Ese “avanzar es vivir” no se constituye, entonces, en un arrojo, en una acción atropellada como el primer infinitivo falsamente indica. Avanzar no es llevarse el camino puesto, no es pasar emocionalmente por encima de uno (o del otro). El avanzar es producto de esa introspección y frecuentemente (o casi siempre) está precedido por la misma. Creo que es mentira eso de que uno puede hacer y deshacer con una conducta netamente impulsiva. Incluso en el impulso se deja entrever una decisión, por más ínfima que ésta sea. Asimismo, si invertimos las cosas, podemos notar que las decisiones tampoco son unívocamente calculadas. Hay decisiones por largo tiempo meditadas y hay decisiones que se ejecutan con mayor rapidez. Cualquiera sea el caso, ninguna es fácil porque nos dejan, seamos conscientes de ello o no, con la sensación de que perdimos una de las alternativas. Ya sea el aceptar el ingreso de algo nuevo o el rechazar su permanencia son dos actos que, al momento de llevarlos a cabo, lo tiñen todo. Cubren todo nuestro panorama como un día de mal clima o lo despejan aclarando nuestra visión. Si trasladamos esos actos a las relaciones, el tener que dejar ir a alguien o el aceptar su regreso se instalará en lo cotidiano, con la tristeza de la partida o con la satisfacción del retorno. Las decisiones nos hacen creer eso: que son definitorias. Y no. Por un lado, son el reflejo de un período que parece extenso y no lo es. Por otro lado, y como decía Miller, son el motor para seguir en movimiento. La transición de estadios es natural, solo que si todos supiéramos como achicar la brecha del duelo precisamente no habría duelo alguno.

Sí, avanzar es vivir. Algo así le dice Lisa (Meryl Streep) a su hijo David (Bryan Greenberg) cuando él se debate entre prolongar su relación con Rafi (Uma Thurman) o concluirla. “You love, you learn, you move on”. Entonces, si uno podía llegar a pensar que Prime era una mera comedia de enredos, con ese consejo maternal entendemos que no. Que está todo el tiempo poniendo de relieve la naturaleza cíclica de los vínculos. Sin embargo, su director y guionista Ben Younger no se deja invadir por el cinismo. La aceptación de que la vida está llena de decisiones que tomamos a pesar de no quererlo es un tópico que se aborda con una naturalidad que roza la melancolía y se corre del fatalismo. Independientemente de la subtrama de secretos y mentiras que entrecruzan a una mujer divorciada, su terapeuta y el hijo de ella de quien esa mujer se enamora, Prime se enfrenta a un dilema que no está sujeto a una única resolución. ¿Qué pasa si yo amo a alguien pero sé que no es el momento para amar? ¿Qué pasa si sé que lo mejor para el otro es mi alejamiento? ¿Sacrificaría mi necesidad o me pondría en una postura egoísta? David y Rafi están, individualmente, en situaciones disimiles. Él, en la primera parte de sus veinte; ella, en la última de sus treinta. Él experimenta sin búsqueda de proyección; ella quiere tener un hijo. El conflicto se presiente desde el inicio del film, cuando Rafi entra al consultorio de Lisa y llora ante su reciente divorcio, ante su miedo de no poder ser madre nunca. Younger les da a sus personajes el espacio suficiente como para dejarlos hablar por sus acciones más directas y honestas. Acá no hay giros de guión forzados, revelaciones retorcidas ni cambios súbitos de conducta. David y Rafi se aman sinceramente pero con la amenaza latente de que no hay un porvenir. Prime es, a su vez, una película que no tiene miedo de pecar de ingenua cuando de finales se trata. Así, opta por el camino del desenlace más duro pero no necesariamente el más dramático. El acento está puesto en las parejas que concluyen habiendo todavía amor en ese espacio intermedio entre uno y otro, esa clase de amor más maduro, que va contra el impulso que podría arruinar su magia. David y Rafi parecerían estar contestándoles a quienes creen (creemos, para qué mentir, me voy a incluir en ese grupo) que las rupturas son sinónimo de grito, llanto y portazo. En su bellísima escena final, Younger trastoca esa idea y muestra los rostros de sus protagonistas a través de un vidrio que se despeja (de igual manera los enfoca en su primera cita), mirándose como quienes piensan en el otro en los mejores términos. “Cada vez que me pides que recuerde, acuérdate de que yo recuerdo todo. Soy una esponja” le escribió Miller a Nin respecto a la perdurabilidad de los momentos construidos de a dos. El cruce de miradas entre David y Rafi está acompañado por pantallazos de su relación, desde esa salida inicial, pasando por una discusión hasta un abrazo plácido en un jardín. Él le sonríe, ella también, como agradeciendo esos días. Volviendo a la dupla literaria, cabe decir que entre todas las respuestas de Nin ante las fulgurosas palabras de Miller, hay una que comulga con la visión de ese hombre desesperado como ninguna otra: “únicamente habrás vivido si mueres primero”. Le cambio una letra al verbo y el sentido permanece. Únicamente habrás vivido si mueves primero. Nuevamente se trata de avanzar para vivir. De aceptar que el tiempo, así como está al acecho, también te va a dejar respirar para que tus opciones se abran. Para que todo pase. Para que un nuevo día te sorprenda.

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► [TRAILER] El engañoso adelanto de Prime:

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► [SPOILER ALERT] El perfecto final de la película de Younger:

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¡Buen miércoles muchachada! Tres consignas para hoy: 1. ¿Vieron Prime/Secretos de diván? ¿Qué opinión tienen sobre la película de Ben Younger? 2. ¿Cuáles fueron las decisiones más difíciles a las que se tuvieron que enfrentar? 3. Justamente en relación a los secretos, los invito a compartir algunos suyos (dentro de lo que quieran explayarse); ¿son personas reservadas o son de compartir casi todo lo que hacen? ¿les incomoda escuchar secretos ajenos? ¡debatamos sobre el tema! yo aportaré algunos secretos personales y/o decisiones difíciles en los comentarios; ¡que tengan un excelente día! ¡los leo!

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Agosto: Cuando las botas de una mujer definen su destino

Hoy en Cinescalas escribe: Lucila Bognanni

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Agosto (obra de Trecy Letts/film de John Wells) nos habla, entre otras cosas, sobre un par de botas. Un par de botas podrían haber cambiado el destino de Violet (Meryl Streep) si su madre se las hubiese regalado a los treces años. Ella fantaseaba con llegar a la escuela con esas botas de cowboy y poder impresionar al chico que le gustaba, así podrían tener un tema de conversación. Pero nunca tuvo ese par de botas, se casó con el poeta Beverly Weston, tuvo tres hijas y un drama toda su vida. A Violet le habían diagnosticado cáncer de boca, y a pesar que el dolor era intenso y le quemaba, no se callaba nunca. Su personalidad la hacía ver un poco desalineada, medicada de más, quisquillosa y bastante complicada. Por otro lado, Violet siempre sabía lo que sucedía a su alrededor. Sin embargo, y a pesar de su sufrimiento producto de la enfermedad, Beverly no tuvo mejor idea que abandonar a su mujer. En el medio de la nada donde vivían, ella despertó una mañana y él ya no estaba. La desesperación por encontrarlo (magníficamente interpretada por Streep) fue lo que motivó la reunión de dos de sus hijas: Barbara (Julia Roberts) y Ivy (Julianne Nicholson). En una lograda escena, se las puede ver consolando a su madre hasta la aparición del sheriff con las peores noticias. Las hijas, al igual que la madre, acarrean un presente algo triste. Barbara es engañada por su marido, pero intenta que su matrimonio se mantenga en pie de todas formas, Ivy está enamorada de su primo hermano Charles, lo cual representa un problema para todo el núcleo familiar. Por otro lado, la hermana más chica, Karen (Juliette Lewis), es quien desaparece continuamente y quien continuamente cambia de pareja.

En el funeral de Beverly se reúnen todos. Violet, Barbara con su esposo e hija, Ivy, la tía Mattie Fae y su esposo y, claro, Karen con su nuevo y multimillonario novio. El pequeño Charles llega tarde pero en simultáneo llega a tiempo para la temida cena con el resto de la familia. Todo el drama de esta familia tiene su punto de inflexión (que se anuncia de manera lenta y progresiva) justamente en esa cena. La bendición a la comida trajo al mismo diablo a ella. Violet destapó la olla. Pelea con su hija mayor de la manera más típica. Todos los padres tuvieron una infancia complicada y le transmiten a sus hijos que aún así dieron lo mejor para que estén bien. A su hija menor no la registra y hasta su propia nieta es motivo de burla de todos en la mesa. Su ideología de no comer carne genera risas entre sus familiares, a pesar de que es ella quien deja un claro mensaje para todos. Resulta evidente que la familia Wetson solamente muestra lo infelices que son estas cuatro mujeres y ellas se saben destinadas a que se les pudra el corazón si no hacen algo rápido para estar mejor. Así, Karen es la primera en irse. Ivy, cuando se entera de que su primo en realidad es su hermano, decide amarlo y seguir con él. Barbara tarda un poco más en darse cuenta, porque es difícil abandonar a una madre cuando te lo da todo. No es sencillo mirar atrás. Mientras tanto, un poco de música country alivia el corazón de Violet cuando todos la abandonan. Porque como dijo su hermana, Mattie Fae, “los libros no hacen desaparecer a nadie”, lo cual pone de relieve una de las temáticas de esta historia: lo complejo que es hacerse cargo de la libertad y no rendirse a las ataduras.

Por Lucila Bognanni

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 ► [ESCENA]: “Eat the fish, bitch!”, una secuencia de Agosto con Julianne Nicholson, Julia Roberts y Meryl Streep:

  

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 ► [DE YAPA]: Un especial con el elenco de la película:

  

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¡Buen comienzo de semana para toda la muchachada! Hoy, dos consignas: 1. Quienes hayan visto Agosto, pueden opinar sobre ella en los comentarios, ¿les gustó o no tanto? 2. Por otro lado, me gustaría no solo que mencionen otras películas sobre la familia que consideren interesantes sino que además, quienes quieran, me cuenten cómo es la relación con sus familias y con qué integrante tienen un vínculo más estrecho (en mi caso, con mi hermano); como siempre, los leo; ¡que tengan un excelente lunes!

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—> La última vez escribió João Rodrigues da Silva sobre… AMERICAN HUSTLE

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[OFF TOPIC] Quería contarles que entramos en la última semana de recaudación para la película de Cinescalas; como ya lo he compartido muchas veces, llegamos a la meta pero todavía hay un margen de siete días para seguir colaborando; además, les quería contar que martes y miércoles voy a estar grabando un video más como previa a la película, y para que el equipo de producción se de a conocer antes de ir a visitarlos a muchos de ustedes; por ende, nos reencontramos el jueves; ¡gracias por la paciencia y gracias por haber hecho posible este documental!

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El cine viste a la moda

Sí, sí, ya sé: me maté con el título del post :P . Dicho esto, quiero darle las gracias a mi querida Anis por sugerir el tópico de este día. Ya saben que escucho todas las propuestas que quieran hacer para, lo más rápido posible, ponerlas en práctica en el blog. De hecho, cuando Anis me vino con esta idea pensé que muy pocas veces desmenuzamos las películas en sus tecnicismos. En este caso, nos vamos a ocupar de uno de los rasgos característicos de la puesta en escena: el vestuario. Independientemente de que en muchos casos su rol puede ser subestimado – o el análisis no va más allá de una mera desaprobación o aprobación de lo que vemos, si es que no pasa inadvertido -, el vestuario es, en otras oportunidades, lo que Bordwell y Thompson denominarían, en El arte cinematográfico, “un elemento del atrezzo”; es decir, una creación del cineasta que toma parte activa de la acción, que cumple una función. Cuando esto sucede, el vestuario deja de ser un aspecto más del personaje o algo que le da una cierta impronta y pasa a convertirse en un elemento narrativo. Como film-disparador de este post pensé en El diablo viste a la moda no solo porque hace un muestreo de un micromundo definiéndolo con gran contundencia y con una gran actriz como vehículo (ese “crees que tomaste una decisión que te excluye de la industria de la moda [cuando en realidad te hace parte de ella]” resulta bastante acertado) sino porque además cuando vemos, por ejemplo, los cambios de vestuario de Andy (esa chica que “vendió su alma al diablo desde que se probó un par de Jimmy Choo’s”), estamos ante el uso clásico del atrezzo. Su apariencia va modificándose a medida que va siendo incluida por Miranda en un universo que le era desconocido. Entonces, sobre el final, el vestuario es igual de importante (y habla sobre lo mismo) que toda la secuencia de la entrevista laboral en el New York Mirror: Andy ya no es ni la joven “que ni siquiera lo intenta” del comienzo de la historia ni la representante ideal de las tendencias de Runway. Ahora es una mujer que, con más experiencia y convicciones a cuestas, decide tomar las riendas de su futuro.

*DE YAPA: algunos looks de película:


Created with flickr slideshow.

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¿Qué películas destacarían por su vestuario? ¿Cuáles son los estilos de la pantalla grande que más los han impactado?; ¡Espero sus comentarios!

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Deathmatch: Streep vs. Streep

fuente: fabiobueno.com

No vamos a dar demasiadas vueltas ni a sobreanalizar las cosas: Meryl Streep es grosa y motivos sobran. Tampoco vamos a listar su extensa filmografía porque ya sabemos que, lugar común o no, es la quintaesencia de lo multifácetico. Meryl debutó en el blog en la sección de los viernes y – aunque por el momento no se pueden ver los comentarios en aquel post -, recuerdo que no hubo un solo aporte que no viera en ella una maleabilidad actoral, una capacidad para hacerlo todo con altura. Con motivo del estreno de Hope Springs, pensé para el Deathmatch de la fecha  en contraponer a Meryl en un género con otro y, contar, a modo de anécdota (no me peguen, es autobombo), que creo recién ahora haberme vuelto consciente de que hablé con ella, de que me impactó su clase, su calidez, su profesionalismo y, sobre todo, su naturalidad. Porque le pueden poner todo el maquillaje que quieran encima, caracterizarla como Julia Child o como Margaret Thatcher, y la escencia de Meryl se va a traslucir igual. ¿Ya dije que es grosa?

*1. Meryl Streep en drama:

*2. Meryl Streep en comedia:

* DE YAPA: El trailer de Hope Springs:

* OTRA YAPA: Meryl gana el Oscar:

 ¿Meryl en comedia o Meryl en drama? ¿En qué faceta la prefieren?; de yapa, propongan una secuencia y/o versus para el jueves próximo; ¡Gracias a todos! ¡Buen jueves!

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Oscars 2012: Haciendo historia

Este año no me van a encontrar escribiendo con el mismo ímpetu del año pasado, no solo porque no se produjo una rivalidad similar que entonces me hizo embanderarme en la defensa de una obra imprescindible comoThe Social Network, sino porque además se trató de una entrega previsible, algo anodina y con un leit-motiv ineludible y hasta si se quiere grosero en su obviedad. A la Academia le encanta que sus ceremonias vayan mutando de columna vertebral, de modo tal que cada una de ellas esté signada por un enfoque determinado. Este fue el año de la mirada al pasado. Esto se vio reflejado en el transcurrir modesto y clásico de la entrega y, por supuesto, en su correlación con los premios otorgados, desde las sendas estatuillas a Hugo, pasando por el guiño a Woody Allen (y su película sobre la nostalgia) hasta, claro, The Artist y su premio mayor. Pero independientemente de mi punto de vista sobre el film de Michel Hazanavicius – una obra más complaciente que reflexiva – y de dónde creo yo que estuvo el mejor cine del 2011 (en Moneyball sí, pero en Bridesmaids también), los Oscars miraron hacia atrás y reconocieron a dos leyendas, como lo son Christopher Plummer (el intérprete de mayor edad en obtener una estatuilla) y Meryl Streep (quien pasó 14 nominaciones viendo cómo actrices de la nueva camada subían para tener su momento de gloria). Para muchos, verlos a ambos sobre el escenario resultó histórico, tanto sea porque era la primera vez de Plummer como porque Meryl había recibido su (hasta este momento) último Oscar en 1983. Para quien les escribe, nacida en ese año, y con el aditamento de haber tenido la posibilidad de entrevistar a Meryl hace poco más de un mes, mirar la transmisión y notar cómo se reconoció su gran trabajo (la película es otro cantar) fue, a su modo, un momento cinéfilo histórico también. Muchas películas de 2011 se fueron a los orígenes y lo hicieron con los métodos que pudieron y con mayor y menor suerte en el resultado. Sin embargo, quienes finalmente terminaron representando el pasado del cine fueron ellos: Streep y Plummer. Y así, sin quererlo, se hicieron cargo de esa trayectoria y demostraron que siempre es bueno mirar atrás, pero también es bueno ser parte de un presente que pueda reconocerlos, celebrarlos y darles una merecida entidad.

¿Qué les pareció la entrega de los Oscars de este año? ¿Estuvieron de acuerdo con los premios? Les dejo este post para que se explayen sobre la ceremonia; ¡dejen sus comentarios!

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[OFF TOPIC]: Aprovecho para felicitar a Chemera, la única persona que acertó en todas las categorías del concurso; ya me pondré en contacto para hacer entrega del premio; al resto, gracias por participar y nos encontramos en la próxima ;)

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