Podcast Cinescalero Volumen XXIII: A Year in the Life

¡Bienvenidos! Como les prometimos anteriormente, es tiempo de analizar la vuelta de Gilmore Girls con el especial A Year in the Life. Se trata de un podcast lleno de spoilers, por lo cual les aconsejamos no darle play si no han tenido la chance de hacer maratón en Netflix del regreso de los personajes concebidos por Amy Sherman-Palladino. Tenemos mucho para decir acerca de Lorelai, Emily y (sobre todo) Rory, por lo cual les damos las gracias a quienes nos acompañen en más de una hora de divague. ¡Que tengan una excelente semana!  

Podcast Cinescalero Volumen XXII: Gilmore Girls

¡Buen noviembre para toda la muchachada! En un nuevo podcast analizamos las siete temporadas de Gilmore Girls, como previa a su regreso el 25 de noviembre con el especial de Netflix A Year in the Life. ¿Son Team Dean, Team Jess o Team Logan? ¿Qué sabor tiene el café de Luke’s? ¿Cómo hacen Lorelai y Rory para desayunar, almorzar y cenar afuera sin quedar en bancarrota? Muchas preguntas, muy poco tiempo. Acá tratamos de exprimirlo. Gracias por escuchar.

Lo mejor del 2015: Las actrices

Judy: If I let you change me, will that do it? If I do what you tell me, will you love me?

Scottie: Yes. Yes

Judy: All right. All right then, I’ll do it. I don’t care anymore about me

Vertigo

“Speak Low” no opera únicamente como una composición utilitaria para el final de Phoenix de Christian Petzold. “Speak Low” es, desde lo lírico, una elocuente manera de describir en retrospectiva la compleja relación entre Nelly (Nina Hoss) y Johnny (Ronald Zehrfeld); una relación que, como detalla la letra de Ogden Nash, fue víctima de los azotes del tiempo y las circunstancias contenidas por éste (“love is pure gold and time a thief”) y al mismo tiempo sintomática del desengaño padecido por una de las partes (o por ambas, si observamos más detenidamente) producto de la avaricia y el individualismo (“the curtain descends, everything ends too son”). Asimismo, esa súplica de hablar casi susurrando es representativa del tono general de este magistral melodrama, uno que avanza lento pero firme, impenetrable pero contundente. Con Vertigo como principal influencia, Petzold registra el renacer de Nelly, una mujer judía alemana que sobrevive a un campo de concentración y emprende la búsqueda de su marido (y posible traidor) luego de haber atravesado una dolorosa reconstrucción de rostro. Una vez que se produce el encuentro, uno configurado por ese llamativo cartel en rojo del bar Phoenix que contrasta con las ruinas de su entorno, la película se vuelve más hitchockiana que nunca y, al mismo tiempo, logra mantener el sentido de gracia y sofisticación de sus viñetas previas. En este aspecto, Petzold deja que Hoss hable sin hablar (el “speak low” no solo es una decisión estética sino también narrativa), que sus modismos denoten el grado de dificultad a la hora de reconocerse con su marido, quien cree que está parado frente a una mujer completamente diferente. En los pequeños instantes mundanos en los que Hoss y Zehrfeld van acercándose en esa habitación simbólica del ahogo padecido por Nelly se trasluce la grandeza de una película de corte clásico en la cual la dualidad (concepto trabajado en el cine casi siempre con penosa obviedad) es abordada desde detalles como los cambios en el color de cabello, como las dos formas distintas (y al mismo tiempo idénticas) de escribir un nombre, como las dos maneras de portar un vestido y un par de zapatos y, sobre todo, como los dos modos antagónicos pero simultáneamente iguales de observar a la persona amada. Así llega Phoenix a su secuencia final (una de las mejores del año), donde la potencia de la revelación proviene de la precisa forma de Hoss para exteriorizar el desencanto de Nelly. La actriz, haciendo uso de sus dotes de cantante, interpreta “Speak Low” como si nadie lo hubiese hecho antes que ella, con el cuerpo temblando ligeramente y la voz que va cobrando fuerza a medida que las palabras finalmente logran salir. Eso mismo es Phoenix: una película que resignifica, revaloriza, reinterpreta y resurge, como la propia Nelly, de la mismísima oscuridad. ♦

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►[TRAILER] Algunas imágenes de la brillante Phoenix:

PHOENIX (2014) by Christian Petzold – Trailer from Richard Lormand on Vimeo.

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*[TOP FIVE] OTRAS GRANDES ACTUACIONES FEMENINAS DEL AÑO:

► 1. ANNE DORVAL en Mommy

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► 2. ELENA ANAYA en Todos están muertos

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► 3. GRETA GERWIG en Mistress America

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► 4. MARGOT ROBBIE en Z for Zachariah y Focus

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► 5. KRISTEN STEWART en Clouds of Sils Maria

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► *DE YAPA: MELISSA McCARTHY en Spy

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 Hoy seguimos con los jueves de balance eligiendo las mejores interpretaciones femeninas del 2015; por otro lado, quienes hayan visto Phoenix pueden explayarse sobre la misma; nosotros nos reencontramos el lunes con un post sobre Star Wars: The Force Awakens  PD1. Para recordar cuáles fueron sus actrices favoritas del 2014, pueden hacer click acá mismo PD2. Como les venía contando, tengo a mi abuela muy mal de salud, así que si no ando por los comentarios muy frecuentemente hasta el lunes, ésa es la razón, les mando un gran saludo a todos

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Spy: A mi manera

“Something must and will happen to throw a hero in her way” – Jane Austen (Northanger Abbey)

En una escena de Freaks and Geeks – esa serie de culto creada por Paul Feig a fines de los noventa -, Lindsay Weir se sienta, visiblemente molesta, ante la presencia de Frank Rosso, su consejero escolar. Al considerar a su reciente preocupación como una circunstancial y proclive a lo efímero, la estudiante evade las preguntas de Rosso amparada en un escritorio que los separa. Sin embargo, producto de su elasticidad profesional, Rosso se levanta para quebrar distancias y se acerca a ella con una propuesta: “from now on I’m not Mr. Rosso, guidance counselor, I’m Jeff, a friend who cares (…) and you are Lindsay, a girl who seems that she might need a friend”. Así, todo aquello que inquieta a la joven puede ser expulsado hacia afuera cuando su interlocutor no se posiciona en el lugar dominante. Rosso no absorbe la información como quien aguarda sacar provecho de su ventaja (más años vividos equivalen a mayor sabiduría) sino como quien encuentra en una figura adolescente una forma de aprehender una época ya perdida. Mejor dicho: como quien efectivamente recupera lo fugaz (“i was a kid once too”). Desde el título de la serie hasta esas situaciones mundanas e íntimas entre dos personajes, Feig no solo revierte las nomenclaturas (freak, geek, alumno, profesor) en un interesante ejercicio sobre lo arbitrario, sino que expone cómo todos esos motes nunca estarán prefijados. La identidad se construye a través de varias capas. La identidad muta con el poder de lo eventual. La identidad, en síntesis, evoluciona. En The Heat, la comedia predecesora de Spy, su realizador se vale de una sola escena para mostrarnos cómo Shannon Mullins (Melissa McCarthy), la mujer menos convencionalmente bella para algunos, es la que más disfruta del sexo casual sin compromisos y quien declina ofertas de una relación seria. Como contrapunto está su compañera Sarah Ashburn (Sandra Bullock), quien todavía adolece por sus años como paria y se roba un gato para sentirse un poco menos sola. Tanto en Freaks and Geeks como en The Heat, esos momentos operan en dos niveles: el gag cómico funciona en uno, y la humanidad del personaje reluce en otro. Feig no descansa en el efectismo ni hace abuso del género para una vacua sucesión de chistes. Feig siempre está un paso por delante de las convenciones.

En Spy, la identidad vuelve a cobrar espesor desde lo argumental: Susan Cooper, una analista de la CIA, se ve impulsada a dejar el trabajo de escritorio para desempeñar su tarea en el campo, reemplazando lo teórico por lo práctico. Como bien asegura la cita superior de Jane Austen, un héroe adquiere tal cualidad cuando un hecho lo empuja a la acción. Para Susan, la pérdida de un compañero/objeto de afecto es lo que la ubica en otro camino, uno menos sedentario y esquemático, uno más sinuoso y personal. Feig aborda dicha transición haciendo hincapié en cómo Susan abandona el mundo visto a través de una computadora (al impartir consejos a los demás, ella absorbe esa adrenalina) para reconocerlo con su mirada única (al aplicar su propia inteligencia, la adrenalina ajena ya no le es necesaria). En una actuación símil Robert Downey Jr. en Tropic Thunder, McCarthy interpreta a Susan basándose en esa multiplicidad de planos que caracteriza al cine de Feig, con el desconcierto propio de quien adopta varias (e hilarantes) identidades, al tiempo que debe preservar su propio instinto a la hora de actuar. Por lo tanto, Spy se presenta primero como una parodia del género (la brillante intervención de Jason Statham está puesta al servicio de dicho recurso) para luego convertirse en un bienvenido exponente aggiornado del mismo, trastocando las apariencias con un gran número de vueltas de tuerca. Asimismo, y como ocurría en el final de Bridesmaids con la aparición de la banda Wilson Phillips como ofrenda de reconciliación, en Spy a la amistad entre mujeres se la ubica en un sitial privilegiado, aplastando las subtramas románticas. Por lo tanto, al final del día, la fugaz mirada cómplice entre Susan y su mejor amiga Nancy (una excelente Miranda Hart) es todo un símbolo de cómo una posible cita con un hombre idealizado no vale tanto como una charla entre pares. “If the worst thing in your life is somebody makes you go to a dance, then I’d say you have a pretty good life” asevera Rosso en otro episodio de Freaks and Geeks. Spy habla precisamente sobre eso. Sobre el júbilo que provee dejar de ser el sujeto observador de un baile x para convertirse en partícipe, sobre destrozar las etiquetas que surgen de manera temprana (tanto Susan como Rayna están marcadas por las palabras de sus desalentadores padres) y sobre advertir que la única aprobación que necesitamos la vamos a encontrar a medida que actuemos. Actuar desprolija, torpe, con desconfianza, con pavor, con dudas, pero actuar al fin. Sin voces de terceros en el oído. Solos con el instinto. Moverse así, a la manera de uno. 

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► [ESCENA 1] Melissa McCarthy y Jason Statham en Spy:

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► [ESCENA 2] Melissa McCarthy y Miranda Hart en el film de Paul Feig:

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 ► [GALERÍA] 60 citas de sus comedias favoritas; ¡que las disfruten!:

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! Dos consignas para este día: 1. ¿Qué les pareció Spy de Paul Feig y cuáles son sus actuaciones favoritas de Melissa McCarthy? 2. Por otro lado, hablemos de sus comedias preferidas (reuniré sus aportes en una galería, como siempre) y de cuál es su clase de humor predilecto; los invito a dejar sus Top Five del género y a mencionar los mejores exponentes de los últimos años; ¡espero sus comentarios! Mañana le llega el turno a lo mejor de Pixar + apuntes sobre Inside/Out; ¡hasta entonces! PD. Gracias a todos por la paciencia que me tuvieron en estos días, ya ando mejor de salud y además con buenas noticias que compartiré en breve; ¡los leo!

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La adorable revoltosa

En el brindis por el  festejo de la boda de su mejor amiga Lillian (Maya Rudolph), Annie (Kristen Wiig) le dedica unas palabras, creyendo que ése era el fin del momento emotivo. Sin embargo, a los pocos minutos entra en escena Helen (Rose Byrne), intentando eclipsarla. En esa escena, el rostro de Kristen Wiig se transforma y sus ojos se abren ante el absoluto desconcierto, gesto que se repite continuamente en los sketchs que protagoniza en Saturday Night Live y que la convierten en una de las comediantes actuales que mejor uso hacen de la expresividad corporal. En Bridesmaids, la actriz supera esa maravillosa intervención en Adventureland y, co-escritura del guión mediante, pone en primer plano lo que también viene haciendo Tina Fey: demostrando que la comedia no es solo cosa de hombres. La particularidad de Wiig, sin embargo, es que tiene una cierta tendencia al ridículo, a representar a la belleza de la mujer común que se vuelve más adorable cuanta mayor cantidad de pelotudeces comete. Con algo de Lucille Ball en los genes, Wiig comanda una película que, como se vuelve evidente desde el primer minuto, es la contracara femenina de The Hangover, con puteadas, gags escatológicos, Melissa McCarthy en su mejor momento y, claro, el infantilismo y la inmadurez como rasgos que merecen ser celebrados. Por eso, cerca del final, cuando los ojos de Wiig se comunican nuevamente con los de Rudolph, sabemos que todo tiene que ver con la amistad, con ir hasta los extremos para demostrar que la camaradería también implica contratar a Wilson Phillips para que te anime tu fiestita de casamiento.

Mirá algunas imágenes de Bridesmaids:

¿Cuáles son sus comediantes femeninas favoritas de todos los tiempos? ¡Espero sus comentarios!

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