El cine bajo la mirada de…Martín Turnes

“Cada vez que aparecía un silencio en la orquesta de ‘Pichuco’ era un momento de una carga artística y emocional muy grande” dice Raúl Garello en Pichuco, el documental de Martín Turnes sobre la obra de Aníbal Troilo. Es complejo para un realizador captar, justamente, el espacio que se genera en esa transición de un sonido a otro a la que alude Garello. Pero Martín lo hizo. Centrado en ese viaje (porque se puede analizar a su película como un viaje, de hecho abre con uno) que emprende un profesor de música para digitalizar más de quinientos manuscritos de la orquesta de Troilo, Pichuco astutamente incorpora las voces de otros artistas con testimonios que ayudan a configurar la imagen de uno de los grandes de nuestra música, pero que sobre todo destilan pasión por lo que pueden provocar las composiciones (“cómo me conmovió este tipo, me hizo acordar a mi viejo” dice Antonio Tarragó Rós en un pasaje del film). Por lo tanto, esos momentos en los que grupos contemporáneos reversionan a Troilo (hermoso el cover de “Toda mi vida” de Walter Laborde) no sólo son un gran hallazgo del documental sino la única manera posible de abordar el tópico de la vigencia, de lo indeleble. Pichuco concluye con una puerta que se cierra, luego de que la voz de Troilo sobrevolara esos espacios del Abasto, aportando esa cuota de nostalgia que la película de Turnes no solo posee desde el primer minuto sino que potencia sin impostaciones, más bien con una gran naturalidad. Aquí abajo les dejo mi charla con Martín, con quien tuve la suerte de compartir jornadas de trabajo en el diario hace unos años, y les cuento que Pichuco se podrá seguir viendo en el Centro Cultural San Martín (sábado 22 y domingo 23 de noviembre), mientras que su estreno en el Gaumont está pautado para el 4 de diciembre (acá pueden acceder a más datos). Ahora sí, están invitados a leer y a dejar sus aportes para la playlist tanguera de este martes. PD. Nobleza obliga, les recuerdo que en la plataforma de blogs de LN hay uno dedicado al tango en este link.

¿Por qué un documental sobre Aníbal Troilo? 

Yo quería que mi primera película fuera un documental, lo que no sabía era sobre qué. Al mismo tiempo pasa que me voy del diario y empiezan a pasar cosas que no me resultan casuales. Yo era parte de un grupo autogestionado de guión y cada uno estaba escribiendo un largometraje, como La salada, que fue parte de ese taller. En el grupo veníamos trabajando desde hace mucho, y en el año 2010 se concretan algunos cortometrajes que yo había escrito como fue el caso de Boteros y luego empieza a tener forma Puente Films, y yo a trabajar como director de fotografía en ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? que se estrenó el año pasado. Luego de eso, y pensando en qué hacer para mi primer largometraje, me tentó el tango, quería que fuera sobre eso y reviendo Boteros me reencuentro con una secuencia de tango y no lo tomé como una mera casualidad. Posteriormente, el sonidista de la película, Pablo Cordoba, me cuenta que un ex profesor suyo, Javier Cohen, estaba digitalizando la obra de Troilo. Así empecé a ir todos los miercoles al departamento donde se escaneaban infinidad de partituras, como algunas de Astor Piazzolla y otros arregladores de “Pichuco”. Cuando vi ese lugar lleno de partituras me di cuenta de que Javier estaba de algún modo abriéndole la obra de Troilo al mundo y quise mostrarlo. Esa primera noche que vi el proceso, y hablando con los nietos de Aníbal, surgió filmar un documental no tanto sobre Troilo como figura sino sobre su obra, acotar el panorama, especialmente para que se pudieran escuchar sus canciones

¿Cómo querías que se incorporaran las canciones dentro de la narrativa?

En Pichuco se escuchan trece temas interpretados por músicos en la actualidad, sumados a las versiones originales de Troilo. La estructura de la película es esta: Javier va al departamento, habla con los nietos y después va con sus alumnos a compartir el proceso de digitalización con ellos. Asimismo, yo quería mostrarlos a Francisco Torné, el nieto de Aníbal, y sl historiador de tango Gabriel Soria mirando todo el material que tiene en un monitor. Queríamos contar la película a través de los personajes porque la mirada del documental parte siempre desde la actualidad, desde los chicos jóvenes tocando a Troilo a su manera

Claro, la importancia de las reinterpretaciones; ¿y cómo te relacionaste vos con el tango? ¿cuánto escuchabas antes de dirigir Pichuco?

Yo tenía ganas de profundizar en el tango desde hace mucho. En realidad, soy de escuchar de todo. Un día pongo La pelotas, otro día a Cerati, no me cierro. Pero con el tango tenía una cuenta pendiente y el documental de algún modo me obligaba a escucharlo todos los días y todo el tiempo. Incluso miraba muchos documentales sobre el tema hasta que dejé de hacerlo porque no quería que influenciaran lo que yo quería contar. Después me puse a diagramar el rompecabezas y decidí que se escuchen trece temas

¿Con qué criterio elegiste las canciones?

De estos quinientos arreglos que Javier digitalizaba, solo sesenta son de autoría de Troilo, así que “Pichuco” mismo me limitó a sesenta (risas). A su vez, de esos sesenta tenía que elegir poco más de diez así que me puse a escucharlos todo el tiempo. Lo que me pasaba a mí filmando la película era que la mayoría de las anécdotas que me contaban sabía que no podían estar en el resultado final, porque el documental es sobre la obra, pero cuando hablás con músicos y les nombrás a Troilo, todo lo que dicen es sobre él como persona, es inevitable

Me imagino que eso debió haber ayudado al menos para que te hicieras una imagen de Troilo…

Totalmente, es que esas anécdotas sirven específicamente para eso. Vos te ponés a hablar con cualquier persona y nadie te va a decir nada malo de Troilo, nunca

¿Cuánto duró el rodaje?

Duró dos años. En el medio tuve un hijo, me mudé, filmamos más cosas, hubo períodos en los que me distanciaba de la película y yo sabía que iba a ser así. No es que quería eso necesariamente, pero sentía que tenía que darse de esa manera. Luego quedamos seleccionados para el Bafici de este año y eso fue un empujón, ya que el camino de la película arrancó ahí. Pero en total fueron dos años en los que hicimos treinta entrevistas y éramos solo seis personas para coordinar todo, y para armar un plan A, plan B y plan C (risas). Cada una de las entrevistas duraban una hora y media, de las cuales quedaban solo pocos minutos y después llegó el momento de mirar todo y elegir. Durante el rodaje se fueron editando algunas cosas para ir viendo la forma de la película hasta que después nos disciplinamos y estuvimos tres meses editándola de manera intensiva

¿Cuando la viste terminada sentiste que era la película que querías hacer?

Sí, la verdad que estoy muy contento, todo el equipo lo está. Poner toda esa cantidad de información en un documental de ochenta minutos era algo que no creía posible. Mi idea era hacer algo amable, llevadero, que le guste a la gente de tango pero también a gente que no es tanguera, eso sobre todo era muy importante y por suerte creo que lo logramos. La primera proyección con público en el Bafici fue muy especial porque estaban los nietos de “Pichuco” que querían ver la película directamente en pantalla grande, sin que les adelantáramos nada, tuvieron siempre confianza plena en nosotros, fue un gesto impresionante. Afortunadamente en el festival la gente se acercaba con comentarios muy positivos

¿Cómo fue el recorrido posterior de la película?

Se empezó a proyectar tanto en festivales de cine como de tango, pero un gran momento fue el que vivimos el 11 de julio en la Usina del Arte, en el centenario de Aníbal, cuando se exhibió el documental con un show de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires. Ese día fue muy emocionante, se proyectó en una sala hermosa y fue una muy buena experiencia. Luego se dio a conocer en la televisión pública, lo cual para muchos fue raro, y en cierta medida fuimos cuestionados

¿Porque de algún modo la estaban “quemando”?

Claro, exacto. Nuestro pensamiento cuando nos hacen la propuesta fue ese, pero a los cinco minutos ya creíamos que la iba a poder ver mucha gente, o que algunas personas se iban a encontrar con la película empezada, y entonces después la iban a ver al cine. Y eso fue lo que sucedió. Uno siempre quiere que su trabajo se conozca. Si les gustaba lo que habían visto, yo suponía que iban a querer verlo en pantalla grande. Cuando se proyectaba y se acercaba gente que me decía “la vi en la tele pero quería verla en cine”, yo directamente les daba un abrazo, no les decía nada, solo los abrazaba (risas)

¿Cómo fue la recaudación en Idea.me para los pasos posteriores que dio la película?

Nosotros no teníamos dinero ni para exhibirla o distribuirla, ya que como quisimos distribuirla nosotros mismos, eso implicó mucho trabajo. Asimismo, se necesitaba plata para afiches, flyers, para las copias. En un momento teníamos la idea de comprar un proyector, porque queríamos mostrarla en las escuela. Esbozamos un número para Idea.me, se consiguió la mitad de lo recaudado que igual fue mucho, y si bien no alcanzó para comprar un proyector sí nos ayudó para todo lo otro, para lo promocional, además de que nos dio mucha difusión

¿Y ahora qué sigue para vos como director?

Desde julio que la película no para de proyectarse, así que la seguiré acompañando, pero ya vuelvo a ver la en hoja blanco y me desespero porque quiero filmar otra cosa, esta vez está el proyecto de hacer una ficción y en simultáneo empezar otro documental, hay varias cosas pero no se pueden decir no porque no quiera sino porque no las decidí (risas)

Contanos un poco del trabajo que hacés con la página CINEVIVO

La intención del sitio, desde que comenzó en el 2006, es la de difundir el cine que no tiene difusión, el cine independiente, aunque sea muy amplio llamarlo así. Al comienzo era solo una página para ver cortos y después se abrió la parte editorial y empezamos a cubrir el Bafici, a veces somos quince personas cubriéndolo. La página tuvo épocas más activas que este año, porque por razones pichuqueras no pude estar tan pendiente como siempre, pero hace unos años se sumaron largometrajes. Entre cortos y largos hay más de cuatro mil cosas para ver. Es un sitio que hacemos por amor al arte (risas), y para que se conozcan producciones que necesitan de un empujón, lo cual te lleva a conocer mucha gente que filma y que está en tu misma situación. Me pasó que al momento de difundir Pichuco me ayudó porque ya conocía a muchos colegas

¿Seguís escuchando a “Pichuco” o estás descansando? 

Sigo escuchando tango regularmente, de hecho me pasa que escucho más que antes

Es que ahora el tango va a estar por siempre asociado a tu primera película

Sí, totalmente, hacer una película te cambia la vida o quizás la vida va cambiando y vos vas haciendo películas, todos vamos creciendo y hay una frase que dice que “el tango te espera”, que siempre vas a llegar a él. A mí el tango me llegó a los treinta y ya está, creo que llegó para quedarse. 

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 ► [TRAILER] Les dejo el adelanto de Pichuco de Martín Turnes:

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / TANGO QUE ME HICISTE BIEN] 60 canciones tangueras que mencionaron en el post de hoy:

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! Tres consignas para el post de hoy 1. ¿Tuvieron la posibilidad de ver Pichuco? Si es así, ¿qué les pareció? 2. Los invito a explayarse sobre sus documentales favoritos 3. ¡Armemos playlist tanguera! Ya sea con clásicos del género o bien sumando versiones contemporáneas de dichos clásicos; como siempre, los leo; ¡nos reencontramos mañana con el esperado #PostDelBaboseo, muchachada! ¡buen martes!

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La última vez vimos el cine bajo la mirada de… JULIO CHÁVEZ

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