Las películas más nombradas del blog: El video (y un concurso)

¡Gracias Ezequiel por armar la imagen!

Probablemente tenga que ver con el hecho de que el blog está a unos meses de cumplir tres años, pero lo cierto es que me encuentro más movilizada que lo habitual en relación a este espacio (y a ustedes). Esto se podrá leer como cursi o demagogo, pero es genuinamente lo que me sucede, y este blog no hubiese tomado el curso que tomó si no hubiese sido porque, en primera medida, la idea fue que esté representado por mí, incluso por fuera del ámbito virtual y sin ningún tipo de fachada. Para bien o para mal (si es que existe el lado negativo), se trata de un espacio personal. Todo esto se vincula a los inminentes tres años de Cinescalas pero también al hecho de haber visto el video que dejo más abajo con la satisfacción de que acá realmente se habló mucho y sobre muchas cosas. ¿Por qué más sobre Blue Valentine y The Social Network? ¿Por qué más sobre Into the Wild y (500) Days of Summer? Supongo que la respuesta no es unívoca, que está en las experiencias, gustos, pasiones de cada uno. Por lo tanto, el video representa no solo los tópicos sobre los cuales nos volvimos monotemáticos sino también muchos ejes mediante los cuales abordamos el cine: hay mucha música, hay mucho romanticismo y también hay mucha nostalgia. Hay films gracias a los cuales varios de ustedes llegaron aquí (The Warriors, por ejemplo), hay films gracias a los cuales la confianza entre ustedes y yo se cimentó (Silver Linings Playbook) y hay otros que permitieron debates interesantes a los que siempre quiero volver (Like Crazy, Take This Waltz). A riesgo de sonar redundante – cualidad que, de todos modos, cuadraría con el post de hoy -, quiero darles las gracias porque si hoy les dejo un video con las películas sobre las cuales más hemos intercambiado opiniones es porque, efectivamente, siempre estuvieron del otro lado para que el intercambio se produzca. Gracias por ser el incentivo para esta clase de iniciativas, para estos montajes, regalos, compilados, lo que fuere. En cuanto a esto, hoy agradezco especialmente a Matías Aimar, quien siempre me ayuda en la edición de los videos más emotivos del blog, pero que en esta oportunidad hizo uno al que, sin dudas, veré en loop hoy, en unos meses, y quién sabe si también dentro de unos años. Espero que ustedes lo disfruten tanto como yo y espero que en el futuro este blog siga siendo testigo de aún más obsesiones cinéfilas que nos representen, que nos definan, y que encuentren aquí su tan necesaria compañía. 

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   ► [VIDEO] Les dejo este regalo con mucho cariño (¡cursi!), pongan alto el volumen y que lo disfruten:

Las películas más nombradas en Cinescalas from lanacion.com on Vimeo.

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DE YAPA: OTRO CONCURSO DE LA MEJOR NOTA DE LOS LUNES; AQUÍ LES DEJO LA LISTA PARA VOTAR SU FAVORITA:

Una mirada a la literatura detrás del cine por Luciano Sívori / ¿Y no eras vos la que te querías casar? por Lorena Yscara / Movie 43 (o por qué hasta la peor película es una buena película por Franco Tracchia / Como una caja de bombones por Ezequiel Saul / Buscando el horizonte de la libertad por Javier Salas Bulacio / Una de vaqueros por Alejandro Turdo / Tolerancia 101 por Celina Bartolomé / ¡Benditos sean esos motores! por Martín Folco / Whatever people say I am, that’s what I’m not por Carolina Torfano / Venus in (pink) Furs por Diego Valente /

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Como siempre en esta clase de posts, los invito a dejar sus comentarios sobre el video y a votar por su nota favorita (tienen tiempo hasta el viernes); el lunes anunciaré al ganador; muchas gracias por ser parte de este blog todos los días y suerte a los que participan del concurso, ¡hasta mañana, muchachada!

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La historia de mi vida

Recuerdo una escena de Marley y yo en la que a John Grogan, el personaje interpretado por Owen Wilson, le ofrecen una estabilidad laboral y económica a cambio de un bien preciado: su propio deseo profesional. Vemos cómo su rostro se transforma a medida que su mente va procesando cuál es, en definitiva, la mejor decisión. Porque no está solo. Tiene una familia. No puede analizar el panorama individualmente. Cuando pensé en la consigna de hoy, en cuál sería mi respuesta, esa escena y otras tantas similares del film de David Frankel se me pusieron enfrente. Porque, más allá de Marley, más allá de si lloré o no con ese final, lo que más me inquietó de esta película es lo realista de su planteo acerca de, justamente, las decisiones que vamos tomando y los sacrificios que vamos haciendo. No. En este presente no tendré una familia propia, pero sí me estoy enfrentando continuamente a qué quiero y qué no, a qué tengo que dejar ir, a qué tengo que recuperar. Marley y yo habla sobre el factor impredecible, sobre el destino cuando mete la cola, sobre la vida cuando se nos da vuelta. Y sobre los nervios, esos inexplicables agridulces nervios, que todo eso puede generar.

Si tuvieran que elegir una sola película que defina sus vidas hoy en día, ¿cuál sería esa película y por qué? Pueden explayarse sobre Marley y yo también, si quieren; ¡Comenten! ¡Buen miércoles!

(mañana se me hará imposible postear, así que nos reencontramos el viernes ;) )

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Sobre lo extraordinario

“How many people make you feel rare and special? How many people make you feel extraordinary?”

En una escena de La verdad acerca de perros y gatos, Brian (Ben Chaplin) le hace un regalo a Abby (la maravillosa Janeane Garofalo): un libro con las cartas que Simone de Beauvior le escribió a Jean-Paul Sartre. En ese tipo de gestos radica la grandeza de la película de Michael Lehmann. Ese momento lo que hace es cristalizar el leit-motiv de la historia: todos somos seres únicos, con pasiones e intereses especiales, y la conexión con otro individuo de sensibilidad similar es lo que nos vuelve extraordinarios. Pero eso funciona aquí en dos planos, no solo en la historia de amor (con Cyrano de Bergerac como subtexto), sino en el vínculo entre el hombre y el animal, entre Abby y su gato, entre Brian y su perro. Lehmann va entrelazando los universos de ella y él con sus respectivas mascotas, los hace protagonizar una charla telefónica que va desde disfrutar el sexo a la distancia hasta el compartir anécdotas de esos animales, de los verdaderos compañeros de la vida de cada uno.

Más allá de que el film trabaje gran parte del relato en relación a las peripecias, a la confusión de identidades y a ese triángulo confuso pero comprensible, dentro de él late un corazón. Ese latido proviene ni más ni menos que del hecho de poner patas para arriba a un ideal de belleza unívoco. En definitiva, lo bello no tiene una sola lectura y La verdad acerca de perros y gatos demuestra que una mujer puede ser atractiva cuando toca el violín y cuando lee las palabras de Simone; pero también puede ser bella una mujer que lee el diccionario porque no logra comprender cabalmente el universo de la escritora. Todo pasa por la misteriosa manera en la que congeniamos con el otro (“La vida de uno solo es valiosa cuando se le atribuyen valores a la vida del otro”, escribió Beauvoir). El final de la película de Lehmann, en consecuencia, no se aleja nunca de ese planteo y justamente la declaración de amor proviene del animal como intermediario, como aliado, como el mejor mensajero posible. Ese que te hace patinar (¡qué lindo es patinar!) hacia un banco donde él, su dueño, te está esperando para que todo brille un poco más.

 

¿Qué opinan de La verdad acerca de perros y gatos? ¿Cuáles son las mascotas más memorables de la historia del cine? (sí, vale Wilson de Náufrago) ¡Comenten, vamos!

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Sola y acompañada

YoNoSeWeb

“No aceptar otro orden que el de las afinidades, otra cronología que la del corazón, otro horario que el de los encuentros a deshora, los verdaderos.” – Julio Cortázar

El acto de ir al cine surge a veces por capricho, otras por aburrimiento y, para muchos – entre quienes me incluyo – por una gran necesidad. No importa qué sentimiento motive sentarse en una butaca a disfrutar de X película, cada experiencia será diferente. Todo depende de con quién vemos un film y, muchas veces, el mismo estará irremisiblemente ligado a la persona con la que fuimos a verlo.

¿Quién no vuelve a ver una película e inmediatamente recuerda a la persona con quien la vio por primera vez? De eso se trata el post de hoy (les dije, los martes es personal el asunto): de con quién prefieren atravesar el hecho cotidiano de ver un film. ¿Acaso depende del género? ¿Acaso depende del director? ¿Acaso depende del nivel de expectativa que tenemos en relación a una película que nos hace querer verla solos? Más abajo, les dejo tan sólo dos de mis mejores experiencias cinematográficas (en sala, no en la comodidad del hogar), una disfrutada sola y la otra, acompañada.

La película que más disfruté sola: es un empate técnico entre Como un avión estrellado y Marley y yo. ¿Por qué la pasé mejor sin tener a nadie al lado para discutirlas? Porque las dos despertaron muchas inquietudes y sensaciones movilizantes que exploré mejor por mi cuenta.

La película que más disfruté acompañada: Yo no sé qué me han hecho tus ojos. Este gran documental nacional sobre la aún más grande Ada Falcón fue disfrutada en el viejo cine Cosmos, en un BAFICI, con alguien a mi lado, previa a una maratón de películas bizarras del festival, y en el piso, porque no había más butacas disponibles. Ambos salimos maravillados. Por eso, les dejo el tema que da título al film, interpretado por Ada y me gustaría que compartiesen aquí y ahora sus mejores experiencias en el cine, solos y acompañados.

“Yo no sé qué me han hecho tus ojos” por Ada Falcón:

¿Cuáles fueron sus mejores salidas cinéfilas? ¿Con quiénes prefieren ver una película y cuáles son las variables? Comenten, vamos

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Mi Rey de la comedia

NOTA

Desde que tengo uso de razón cinéfila que el actor que más me hizo reir fue Peter Sellers. La fiesta inolvidable, Desde el jardín, Dr. Strangelove, La pantera rosa son algunos recuerdos entrañables que tengo de Sellers, uno de esos intérpretes que no se olvidan nunca. También desde que tengo uso de razón cinéfila que me acuerdo de The Boat y de la grandeza de Buster Keaton y sonrio, siempre.

Pero algo raro me pasa con Owen Wilson, una de esas extrañas debilidades que uno tiene por un actor que en el fondo sabe que no es ni el mejor ni el peor, pero que hace exactamete en pantalla lo que uno quiere ver. Y a mí me gusta su voz, me gusta cómo ríe, me gusta su Hansel de Zoolander, admiro que haya co-escrito Los excéntricos Tenenbaums, siento debilidad por Drillbit Taylor y por Dupree sentado en un banco bajo la incesante lluvia. Me gusta que trabaje siempre con Wes Anderson y me conmueve su mirada de orgullo cuando saca las fotos de sus hijos en Marley & Yo.

Por eso, cuando me enteré que intentó suicidarse tiempo atrás, ahí confirmé que, si bien para muchos Owen es un actor más, para mí es una presencia de la que, en esa otra vida que vivo en el cine, no puedo prescindir. En el post lacrimógeno de ayer alguien propuso que riamos un poco, así que hoy creo que llegó el momento de leer sus carcajadas.

(PARÉNTESIS): AGRADEZCO LA AVALANCHA DE APORTES EN LA CONSIGNA DE AYER. GRACIAS A ELLOS, EL BLOG SUPERÓ SU RÉCORD DE COMENTARIOS (445).

¿Cuál es tu comediante favorito de todos los tiempos?