Harris Savides (1957-2012)

Fue un gran director de fotografía de películas que significan mucho para mí. Por eso, este post para recordarlo.

Press Play VIDEO ESSAY: In Memory of Harris Savides (1957-2012) from Nelson Carvajal on Vimeo.

La escena del día: Last Days

“I know I’ll never know until I come face to face with my own cold, dead face…”

Hace poco terminé de leer, o mejor dicho, de absorber, una biografía de Kurt Cobain titulada Cobain  Unseen, de Charles R. Cross, quien previamente había publicado otra sobre Kurt llamada Heavier than Heaven. Esta última responde más al concepto de biografía, es una obra dura, poderosa, extensa. Sin embargo, es Cobain Unseen la que cala más hondo por un motivo: es una mirada a la mente del frontman de Nirvana. Una mirada a su arte, a su ideal de arte, a sus obsesiones, a su compulsión por todo lo vinculado al sexo, las enfermedades, el organismo, los monos, las muñecas, las cajas con forma de corazón. Cross incluye en su libro fotografías y, sobre todo, extractos de diarios de Kurt que lo pintan de cuerpo entero, que perturban al tenerlos en la mano y al comenzar a leerlos, que perturban con la misma sinceridad con la que él se hacía mierda la espalda gritando con su guitarra en mano. Ponerse en la mente de un artista de la personalidad de Cobain es imposible. Se puede hacer el intento, se puede escudriñar en lo más doloroso, pero nunca realmente vamos a saber todo aquello que su mente procesaba y por qué Automatic for the People fue el último disco que escuchó antes de pegarse un tiro.

Mirá algunas escenas de Last Days:

Con Last Days, Van Sant hace el intento. No pone nombres ni pone demasiadas palabras. Simplemente toma a un hombre, lo hace caminar de manera errante por los bosques, lo hace vagabundear por una casa, solo, mientras otros escuchan “Venus in Furs” y lo hace vestirse de mujer. Con casi nada, Van Sant muestra a Cobain en todo. En esa sensación de soledad a pesar de estar rodeado, en esas particularidades que lo inspiraban y que lo hacían cagarse en todo lo que puede ser tomado como “material de inspiración normal” (oh, well, whatever, nevermind). Kurt escribía y dibujaba sobre sus problemas estomacales, sobre intestinos, sobre el suicidio, y justamente la genialidad de Last Days es que al tiempo que deja al descubierto su objeto, también habla desde el anonimato, de cómo intentar decodificar la mente de otro es someterse a una trampa laberíntica. A fin de cuentas, en el triste desenlace hay un solo hombre, un disco sonando, una maraña de pensamientos y una decisión que, bajo su óptica, era la única posible para, de una vez y para siempre, “despedirse de las pesadillas”.

¿Qué opinan de Last Days? ¿Cuán influyente fue para ustedes Kurt Cobain? ¿Qué biopics de músicos les han gustado más? ¿Muchas preguntas? No importa, ¡espero las respuestas!

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