Hey Teacher!

“I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived.” – Henry David Thoreau

* Post dedicado a Mirta, O, Captain, My Captain!

Por la vida de uno siempre pasan distintos maestros, aunque acaso el término adecuado sea mentores. Esas personas que o bien aparecieron en ese instante en que necesitábamos de un sopapo metafórico o que supieron cómo dejar una huella con el don de la palabra. Porque las palabras, se sabe, tienen un poder indeleble y el tema principal de La sociedad de los poetas muertos es, justamente, la manera en la que las palabras y las ideas pueden cambiar al mundo. Pero no solo eso: es la escalofriante noción de que aquello que surge en la mente de alguien y que es puesto en papel en una habitación oscura puede, años después, tener un impacto en quien toma ese escrito y lo hace propio. Como estoy haciendo hoy yo, con las palabras de Thoreau, el carpe diem y la asociación libre con una canción de Spiritualized.

Por la vida de esos chicos del film de Peter Weir pasa el profesor Keating, quien les muestra cómo las palabras pueden modificar la vida, moldear el pensamiento e, indefectiblemente, cambiar el curso de las cosas. Juan Ramón Jiménez había trazado un paralelismo entre la escritura y el alma: “¡Tan bien como se encuentra mi alma con mi cuerpo – como una idea única en su verso perfecto – y que tenga que irse y que dejar el cuerpo – como el verso de un retórico – vano y yerto!”. Es decir, nada somos sin ideas.

En La sociedad de los poetas muertos aparece la palabra como tragedia. La palabra como liberación. La palabra como salvación. En la vida, no estamos exentos de que aprezca bajo iguales formas. Pero también, en determinados momentos, la palabra llega de la mano de un maestro/mentor – en mi caso, la mujer a quien le dedico el post de los martes personales – y, desde el segundo en que se pronuncia en adelante, nos afecta como individuos. Nos hace mejores. Nos transforma.

Recordá el final de La sociedad de los poetas muertos:

¿Qué opinan de la Sociedad de los poetas muertos? ¿Qué otras películas sobre maestro-discípulo rescatarían? ¿Qué persona cumple/cumplió el rol de mentor/a en sus vidas? ¡Comenten!

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