Julio Chávez: “Se hace de la identidad sexual excesivamente un hecho de identidad”

Julio Chávez, antes de una nueva función de Red en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza – Foto: Gerardo Viercovich/lanacion.com

Antes que nada, hago una salvedad. Esta es la versión completa y más fiel a la hora y media de charla que tuve con Julio Chávez, en el marco de una nueva función de Red, la obra sobre Mark Rothko que se puede ver en el Paseo La Plaza. La entrevista breve se publicó ayer en Personajes.tv. Sin embargo, no quería dejar pasar la posibilidad de dejarles la nota que yo siento que representa mejor el encuentro. Sin más preámbulos, aquí tienen la entrevista. Gracias, como siempre, por leerme en este espacio.

Vos siempre aludís a la actuación como un espacio con problemas a resolver, ¿cuáles fueron esos “problemas” en cuanto a la puesta de Red?

Siempre un material plantea un inconveniente a resolver. Cuando agarrás una obra de teatro, por ejemplo, esa obra te pregunta “¿cómo me vas a poner?, ¿cómo me vas a tomar?, ¿cómo me vas a expresar?, ¿qué escenografía vas a usar?, ¿qué adaptación va a tener?”, etcétera. Red además es una obra norteamericana, y nosotros no tenemos en relación a Rothko un vínculo como el que puede tener el espectador norteamericano. Tampoco nos interesaba construir un material exclusivamente destinado a idóneos en la materia pictórica o en cuanto a historia del arte, sino para cualquiera. Uno de los problemas principales que tuvimos que enfrentar fue que el material llegue de manera directa al espectador y nos hemos ocupado junto a Daniel Barone de que el guión pierda todos esos ismos o historicidades, para que la comunicación con el público sea más sencilla

¿Hicieron cambios en cuanto a la cantidad de pintores que se mencionan en la obra?

No solamente en cuanto a eso, sino también en referencia a qué era la pintura para el hombre primitivo. En la obra original eso está redactado como si hablase un profesor en la universidad, entonces nosotros intentamos que sea dicho y contado como lo puede contar un ferretero. Yo lo encaré a Rothko un poco de esa manera, lo he querido sacar de cualquier tipo de pretensión estilística y evitar presentarlo embelleciéndolo tan solo por ser un artista o por los hermosos pensamientos que tenía. Lo que quise hacer fue una contraposición entre un hombre verdaderamente dedicado al arte, sensible y exquisito en cierto sentido, y una forma que lo muestre tosco, con modales toscos, que metiera los dedos en el whisky…

…que pida un tenedor para la comida china….

Exacto, y que se manchara al comerla. Él tiene una tosquedad que me interesó mucho construir. Porque si no, y en relación a lo de los problemas a resolver que preguntabas, ¿cómo lo contás a Rothko? Es un personaje conocido, hay fotos de él, hay videos, pero yo no quería hacer una suerte de documental, porque la obra misma pide que vos construyas un rol que se independice de la verdad de lo que era Rothko en la vida para construir un organismo que al material le venga bien. Por lo tanto, ameritaba que nos despeguemos del verdadero Rothko. La obra no cuenta su vida, es una ficción que muestra algunos asuntos que tienen que ver con su producción y con su pensamiento

De hecho, la obra también tiene muchas ironías respecto a cómo se define a los pintores con dos o tres rasgos, con Jackson Pollock como ejemplo paradigmático

Exacto, y Rothko justamente está en contra de eso y le dice a su asistente que es ofensivo que la vida de un artista sea reducida porque la gente cree que lo conoce por tres o cuatro circunstancias sociales. Con eso no se comprende la existencia del ser humano, con eso no se lo conoce. Al decir “Pollock murió muy joven”, “Matisse en su lecho de muerte hizo su gran obra” o “Van Gogh se cortó la oreja y pintó girasoles” estás acotando su existencia

Red además se mueve en las polaridades, deja bien en claro cuál es la distinción entre tener un cuadro para fines contemplativos de tener un cuadro para fines decorativos

Es que está claro que una cosa es el arte y otra la administración artística, no tienen nada que ver. Están en edificios comunicados, pero no son el mismo espacio. Del mismo modo que Rothko dice que Pollock estaba más preocupado por el mundo del arte, pero que también necesitaba pintar. Uno cree que el mundo del arte es la necesidad de pintar y él dice que el mundo del arte es un atentado para que tengas ganas de seguir pintando

Eso excede a lo pictórico, porque se alude a los cambios en las generaciones, al paso de la corona, a cómo una cosa deja de estar vigente por las inquietudes de la gente

Por supuesto que excede al ámbito del arte, porque se trata de lo que es vendible y lo que no es vendible, lo que se compra más y lo que no. Lo que consideramos “lo nuevo” es, en definitiva, algo que el otro compra con más facilidad que lo anterior, ahí esta puesto lo nuevo, como si ésa fuese la distinción. Pero lo nuevo es algo tan difícil de encontrar…porque hacer algo nuevo es realmente complicado y, sin embargo, se considera como “importante” a aquello que despierta deseos de ser consumido ahora

Sucede con algo tan simple como encontrar viejas ediciones de libros

Sí, mirá, yo estoy buscando un libro de Carl Jung y no lo consigo por ningún lado. Me interesa porque él tiene una visión extraordinaria acerca de lo que es el trabajo del artista; afortunadamente las bibliotecas virtuales facilitan el camino pero no es lo mismo

Con todas las actividades que tenés, ¿te hacés un tiempo para leer?

Siempre me lo hago, yo leo y estudio mucho. De hecho, este año me propuse estudiar a la par de trabajar. Yo estoy a cargo de mi estudio y eso no lo abandono, lo mismo las clases que doy y ahora Red, pero me propuse estudiar en medio de todo eso. Estoy haciendo un curso de Historia del Arte dictado por Camila Mansilla, que es un ser de un conocimiento enorme. Todos los años hacemos algún curso de Historia del Teatro, pero este año le pedí que nos aboquemos al arte, así que estamos con eso y estudiando con un grupo El capital de Karl Marx. El otro día me preguntaban qué leía para informarme y dije que hoy por hoy entiendo que para informarse bien hay que leer a Marx, me es fundamental para entender dónde estoy parado, para que cuando me muera al menos puedan decir “de algo se enteró” (risas)

-¿Tenés momentos de ocio? Imagino que no…

No, el ocio es un concepto que no comprendo, sé que es una palabra que muchos dicen, y que es algo que debería tener pero no termino de entender muy bien qué significa

¿Seguís descansando arriba de la máquina encendida? Debe ser imposible no hacerlo cuando en tu trabajo todo se retroalimenta

Es que estoy todo el tiempo en contacto con algo tan hermosamente vital que soy como una especie de ladilla que se mantiene en movimiento porque está siempre sostenida sobre algo vivo. Cuando te digo lo de Jung, es porque leo eso y es diálisis para mí. Cuando me levanté de leerlo me sentí alimentado y no solo por lo que se llama conocimiento sino por entrar en contacto con el pensamiento, que es fundamental, estructural. Estamos hechos de sangre y pensamiento. Por eso cuando salís de esas aguas estás realmente vivo. Por ejemplo, cuando salgo de dar clases, donde me obligo al ejercicio de pensar, yo salgo de ahí y si no me enchufo mi copa de Malbec no puedo bajar porque estoy revitalizado y contento. Entonces, sí, me canso, claro, pero más se cansa quien tiene que estar parado ocho días en un local atendiendo gente. Eso es cansancio, yo me alimento de algo que está al alcance de todos, de la palabra

¿Cómo vivís ese momento de epifanía de encontrar en palabras de un autor un pensamiento tuyo?

Lo vivo con mucho agradecimiento, es una revelación, ése es uno de los momentos en los que no me quiero morir y que me da realmente mucha pena saber que nos vamos

¿Te desespera la falta de tiempo para mirar, leer, escuchar y aprehender todo lo que hay disponible?

Ah, sí, pero yo he tomado una decisión respecto a eso: libro que compro y que durante un tiempo no leo, lo regalo para que circule. Salvo algunos que me compro porque los voy a leer eventualmente, y que van dentro de mis cositas para la vejez: libros esenciales y filmografías de grandes directores. Me estoy armando esa colección. Mi padre, en épocas de escasez, estaba siempre preocupado por lo fundamental. Por eso cuando tenía dinero de sobra compraba medias, crema de afeitar, dentífrico, pomadas, corbatas y pañuelos. Eso lo veía como cuestión de máxima necesidad. Si lo tenía, estaba tranquilo. Bueno, yo ahora me compro libros de historia, pero para eso sí que no tengo tiempo. Eso es el ocio para mí, encontrar un momento para meterme en esos libros

¿Lográs disfrutar de cada actividad que hacés sin estar pensando en lo que hiciste antes o en lo que vas a hacer después?

Sí, yo disfruto, porque todo se va retroalimentando y te vas copiando a vos mismo. De golpe leés a Jung y encontrás que Jung está hablando de la expresión o del presentimiento. Es muy hermoso lo que dice de que el presentimiento es un espejo negro donde se reflejan imágenes que no llegás a ver, y que eso se empieza a iluminar parcialmente a través de la expresión. La expresión es aquello iluminado del espejo que en otro momento fue oscuro. Peter Brook, que no creo que haya leído eso, dice que cuando estrena una obra, el espectador va a ver la parte de la obra que se pudo iluminar y que hay toda una parte más profunda que se quedó en la oscuridad. Vos fijate cómo Jung habla con Peter Brook en la mesa donde me senté yo a leer. Entonces, ¿cómo no voy a estar contento o sentirme vital?

En definitiva, todos los autores en un punto están dialogando entre sí, independientemente de si son o no contemporáneos

Sí, a veces se conocen y a veces no, pero dialogan porque están metidos en las aguas del pensamiento. Uno está en una punta del río y otro en la otra, pero están los dos en el río y de alguna manera se comunican. Por ejemplo, hace poco leía algo de Jung que también está vinculado a Rothko, porque ambos hablan de cómo el artista entra en un especie de deuda en lo social por un motivo u otro, de cómo las pruebas o demandas sociales el artista muchas veces no las cumple porque su naturaleza está desviada a otro espacio. El artista tiene un déficit en lo social, pero es un desequilibrio necesario, porque uno debe cruzarse a un lado o al otro, ya que si hay un espacio espantoso para el artista, ése es el espacio del medio

Sobre todo al estar solo con su cabeza

Sí, y en contacto con un lenguaje que no es el social

¿Cómo te manejás vos en lo social?

Yo tengo un poco de déficit social, pero como ahora soy un oficiante del arte un poco más sólido puedo justificarme (risas). Estoy como más disculpado porque produje una o dos mentiras que han despertado interés, pero cuando tenía esta actitud a los veinte años me decían “¿y vos quién sos?”. Sin dudas tengo déficit social, pero ahora ya no hago esfuerzos ni entro en moratorias, directamente espero que venga el juicio y espero la sentencia (risas)

Foto: Gerardo Viercovich / lanacion.com

Vos te definís como un afortunado por haber encontrado en la actuación tu medio de expresión vital, ¿pensás que la gran mayoría no sabe dónde drenar su subjetividad?

Absolutamente, te diría que el noventa por ciento de la gente no encuentra su medio de expresión, y eso no significa que no hayan sido felices, o que no hayan hecho cosas, o que no hayan sido civilmente extraordinarios, esa es otra cuestión. Vos podés decir que tal fue una mujer hermosa, pero también podés decir que no se expresó, o que solo una parte de ella logró hacerlo

Justamente Peter Brook dice que el arte es un campo que no se termina de explorar nunca

Jamás, porque pertenece al pensamiento y las cosas están pensándose siempre, nunca algo se termina de pensar

En relación a eso, ¿te considerás una persona satisfecha o siempre estás buscando hacer más?

Yo estoy profundamente insatisfecho, soy un angustiado crónico, que no es lo mismo que estar depresivo. Al artista lo que lo caracteriza es lo que hace. Entonces, siempre dice que hace porque quiere volver a su casa y el signo es una manera de evocar ese hogar. Lo dramático es que nunca termina de estar en su casa, es un viaje constante que quiere emprender, es una construcción permanente de una realidad a la que llama hogar y que finalmente no aparece, como sí aparecen construcciones que han ocupado el lugar del acto, del intento de ir hacia el hogar. Yo supongo que lamentablemente alguien que se deprime es alguien a quien no le importa volver al hogar y abandona la labor o se vuelve cínico, que es un espacio de actuación válido también

¿Suscribís a eso que decía Federico García Lorca de que el artista debe necesariamente tener miedos?

Es que yo tengo un problema con el deber o el tener que…

No te gusta generalizar…

No, porque no hay una manera cerrada de hacer las cosas, no hay una condición para que se produzca una obra, siempre alguien te va a decir una u otra, pero hay casos que le escapan a la regla

Red es una obra sobre los puntos de vista, así como el rojo para Rothko significa una cosa, para su ayudante Ken significa otra diametralmente opuesta, ¿pensás que con los actores y sus métodos sucede lo mismo?

Totalmente, y esto data del Romanticismo cuando se decía que el artista debía inmolarse en el interior de su obra. Pero, ¿por qué? No todo el arte tiene esa postura. Poe habla sobre eso al contar cómo escribó “El cuervo”

Sí, con una concepción matemática, hablando de que el arte podía implicar un trabajo también

Claro, él rompe con el mito de que el artista se encierra, bebe, baja una musa y le dicta en el oído palabras, y que uno es un medio. Siempre hay peleas metodológicas entre los actores, como la pregunta esa de si el actor nace o se hace. ¡Qué se yo, idiota! Algunos nacen, otros se hacen (risas). El asunto es que el hecho artístico está vivo por otros motivos, no solo por la formación profesional. Hay actores que trabajan y hay actores que son meramente intuitivos y les va muy bien. Pero también tenés a otros, los que creen que la musa les está dictando algo maravilloso. A esos hay que decirles que vayan callando a la musa porque les está dictando cualquier verdura (risas). Yo he conocido toda clase de actores. Alejandro Urdapilleta se había formado pero al mismo tiempo tenía un talento innato, un duendecito dentro. Además estamos en un medio de mucha envidia, hay resentidos que no estudiaron actuación y que se sienten disminuidos y entonces critican a los que sí estudiaron. Déjense de joder, muchachos. A veces la obra se produce sin explicaciones, por una mezcla de varias circunstancias y eso no significa que no haya que formarse o que la intuición no pueda hacer algo con uno

Hablando de intuición, la misma te falló cuando habías rechazado el papel de Un oso rojo, ¿cuánto te tuvieron que convencer para que lo aceptes?

Mis amigos me dijeron que si no la hacía no me hablaban más (risas). Yo pensaba que no era una película para mí porque había tenido un encuentro con Adrián [Caetano] tan difícil que yo dije que eso no podía ser. Cuando leí el guión me pregunté qué vio este tipo en mí, hasta que Lita Stantic, a quien quiero profundamente, me dijo que lo aceptara. Cuando lo conocí a Adrián pensé que me iba a costar, que no iba a poder hacer ese rol. De hecho, en un encuentro él me dijo que quería ensayar en otro lugar que no fuera mi casa para poder escupir en el suelo, y yo pensé que me estaba diciendo que mi casa era demasiado pulcra y dije “ah, no, acá cagamos” (risas). Después, gracias a Dios, entendí que ni él era tan de una manera ni yo tan de otra. Cuando terminé de filmar la película me sentí muy agradecido con Adrián porque, más allá de nuestras diferencias expresivas o de presentación, es un artista, un hombre de cine, un hombre sensible más allá de su voluntad a veces. Lo respeto y lo admiro mucho. Cuando terminó el rodaje, él mismo estaba sorprendido porque tampoco se imaginaba que yo pudiera hacerlo

Además, esa película es una anomalía en el cine argentino, un verdadero western moderno

Sí, absolutamente, eso es extraordinario. Hace poco volví a ver la escena de la pelea en el bar. Yo en mi vida he pegado, y pensé que me iban a echar de la película cuando vieran que no sabía golpear, pensé que ahí se pudría todo. Hasta que llegaron los de efectos especiales y lo aprendí. Por eso hay que tener cuidado con creer que uno sabe quién es. Uno conoce una parte del paisaje, pero no el paisaje en su totalidad

Hiciste muchas películas “de personaje” y con realizadores independientes, desde Santiago Loza hasta Rodrigo Moreno, ¿vas a volver al cine?

Sí, tengo tres proyectos: uno con Santiago justamente; otro con Matias Lucchesi llamado El pampero, del cual ya tengo el guión y que creo que es lo primero que voy a filmar en enero del 2015; y después también una película con Daniel Barone. Espero que la agenda de para todo eso, porque pienso seguir en gira con Red, sumado a la miniserie de Pol-Ka, todo el año próximo

Muchas escenas fuertes de películas y de tiras que protagonizaste están muy asociadas a la música, desde el Himno Nacional Argentino en Un oso rojo, pasando por un cover de Ricardo Mollo de la canción de su hermano “Soy quien no ha de morir” de MAM en El puntero, hasta todas las canciones de Farsantes

Sí, es cierto, y eso te demuestra hasta qué punto uno no hace una escena solo sino que tiene una apoyadura muy fuerte. En el caso de Un oso rojo, con la secuencia del himno estábamos cagados en las patas porque no sabíamos qué iba a pasar con ese himno, era muy fuerte articularlo en el interior de semejante película, pero esos son los hallazgos de un director, y además esa escena está editada como los dioses

Focalizando ahora en Farsantes, Guillermo Graziani tenía una forma muy particular de enunciar las palabras, ¿ensayabas los guiones en voz alta?

No suelo ensayar en voz alta, pero sí me autoricé a mí mismo a cambiar el texto si lo necesitaba

¿Pusiste cosas tuyas en los guiones de Farsantes?

Sí, porque me parece que el texto es algo vivo que va interpretando y reinterpretándose. En todo aspecto del arte se tiene que intervenir cuando se te da la posibilidad y a mí se me dio esa posibilidad. Obviamente que el texto y la idea eran de los autores pero yo no me ato a palabras fijas porque el autor también está tratando de bocetar un pensamiento y lo que escribe finalmente es un acercamiento a una idea, entonces yo me autorizo a cambiarlo. Además, en el momento de la grabación ese texto tiene que estar, por las circunstancias en las que se graba, muy poco agarrado, tiene que estar suelto en el entendimiento de una situación. Si no lo articulás con tal palabra, lo articulás con tal otra, porque siempre hay alguna más propicia, tenés que aprender a soltar en el acto la palabra aprendida y cambiarla, buscar una alternativa

¿Independientemente del personaje o con el caso de Graziani en particular?

Eso formó parte de la construcción del personaje de Graziani en particular, esa fue mi manera de construirlo, a traves de esa elección de modificar el texto. Por ejemplo, también tomé la decisión de que Guillermo tenga, en relación a su vida sexual y a su hijo, una actitud de mucha advertencia, de que su hijo tenga que respetarlo y comprender esto: una cosa es que sepas mi identidad sexual y otra cosa es que, por saberla, sepas algo más de mí. En verdad, se hace de la identidad sexual justamente un hecho excesivamente de identidad, como si eso fuese la identidad total de uno

Sí, incluso Guillermo le dice a su hijo que su sexualidad es otro aspecto de sus deseos, no el constitutivo

Absolutamente. Esa es una advertencia acerca de “ojo cómo me mirás a partir de ahora”, “ojo con pensar que ahora vas a releer mi vida y creer que me conocés más”. Porque vos sepas algo, no vas a saberlo todo. Porque seas heterosexual u homosexual, ¿qué más vas a saber? ¿Con saber eso qué? En Farsantes yo quise hacer un ejercicio de cosas que pienso, y utilizar el formato telenovela con todo su lenguaje como un espacio posible de pensamiento; hubo un matrimonio entre el pensamiento y los puntos de vista, y también jugamos a qué se podía cambiar, porque descansar en el género supone que es el género el responsable de que no se puedan hacer más cosas y eso es una estupidez. Es como decir “bueno, cumbia”, ¿por qué no cumbia? Como si con la cumbia no se pudiera hacer un hecho precioso. No hay que sacarse los problemas de encima. Por eso yo estaba feliz de hacer telenovela, quería la libertad y a la vez todas las convenciones del género, como poner música fuerte mientras se corre por amor

Ese es otro ejemplo de escena de canción unida a un gran momento dramático, cuando Guillermo sale casi llorando del casamiento de Pedro y se larga a correr. ¿Se hicieron muchas tomas?

Sí, de esa escena en especial hubo varias tomas, imaginate que de una no podía correr (risas)

¿Corriste tanto como parece?

Menos, pero igual costó (risas)

En ese momento suena “Aprendí a esquivar”, un tema de Gustavo Cordera, otro de los “por qué no” a los que te referías antes. ¿Por qué no una canción de Cordera en una escena de telenovela?

Exacto, además, ¡qué linda que quedó! Otra cosa que hubiese querido hacer y no pude fue la de sentarme con un vaso de whisky y hacerlo girar. Me faltó esa convención

¿No hay una escena en la que, después de hablar con Pedro, Guillermo se encierra en el estudio y toma whisky?

Sí, pero no la hice moviendo el vaso como quería (risas), yo quería hacerlo a la manera de ciertos galanes, porque siempre en las telenovelas cuando no saben qué hacer, agarran un vaso y se sirven whisky. Para mí fue muy lindo hacer la escena del amor y la de la tristeza. Por eso cuando me dieron el Martín Fierro yo me comuniqué pidiendo disculpas a las personas que amé porque nunca pude articular esas escenas de amor en lo social

Sí, dijiste que nunca habías hecho escenas de amor tan entregado como las que te permitió Farsantes

Claro, pero se creyó que había hecho una especie de confesión sobre mí, cuando en realidad mi confesión fue artística, tenía que ver con cómo el arte nos permite articular sentimientos que nos suceden de una manera que en lo cotidiano parece que no pueden suceder. La pregunta es: ¿qué es más real? ¿cómo vivimos esos momentos en lo social o cómo los vivimos en la ficción? Y yo te diría que la segunda, porque si no no habría gente que mirase ficciones. ¿Por qué enganchan al público? Porque todos entienden qué es esa corrida de Graziani de la que hablábamos recién, pero son muy pocos los que se la permiten. Porque si te lo permitís, si hacés esa escena en la vida, o te dicen que estás actuando o te dicen que no estás muy bien de la cabeza

Lo mismo en todo el preludio al beso entre Pedro y Guillermo se toma la decisión de darle tiempo al personaje de ordenar la casa mientras suena una canción de Gabo Ferro, ahí se deconstruyó un poco el modo en el que las telenovelas dilatan la concreción del deseo

Sí, sobre todo con ese beso que fue tan pedido y presentido por muchos espectadores, y al que cada uno lo tenía en ese espejo oscuro del que habla Jung, porque era un beso que no tenía forma. Obviamente cuando pasó muchos sintieron que no era el beso esperado, ¡pero más vale que no!

A priori era imposible satisfacer las necesidades de todos

Imposible, y fue por eso que decidimos que el erotismo tuviera su límite. Yo no quería un vínculo erótico a la manera heterosexual pero tampoco un vínculo que estuviese cargado de un acto que se hace rompiendo barreras; quise algo que esté dentro de lo pudoroso

Sí, respetando la esencia y los tiempos de los personajes, fue algo más tierno que pasional

Exactamente, y muchas veces la ternura es la que despierta mayor grado de erotismo. Porque el beso desesperado ya se conoce, acá teníamos que construir otra cosa

Hasta la llegada de un segundo beso pasó un tiempo largo también

Sí, pero eso estuvo más ligado a la partida de Benjamín [Vicuña]. En Farsantes hubo un momento en el que todo se complicó mucho. La tira entró en circunstancias difíciles pero de mucho aprendizaje. El sol se había tapado un poco, empezaron a generarse momentos de nubarrones, y yo considero que un marinero tiene que aprender a navegar con sol y sin sol y siempre hasta el final, porque el aprendizaje es lo bueno de la experiencia. Aunque llegues un poco mareado con la ropa vomitada, lo importante es justamente llegar y ver que el barco está ahí

¿Qué te pareció la escena final con Benjamín? También es fiel a crear un momento reconocible, porque si bien es más mística, muchos son los que extrañan al punto de sentir la presencia del otro

Es que esa escena es preciosa. Puede suceder que no te guste que te cuenten el mundo así, pero no deja de ser una manera de contar algo, y por ende no tiene por qué ser la que todo el mundo compre. Es una escena muy bien ejecutada, que tuvo muy buenos directores, muy buenos productores. Yo aprendí mucho con Farsantes porque cuando me ofrecieron el proyecto, muchas personas me llamaron para que piense si era necesario hacerlo

¿Por el ritmo de filmación o por los rótulos?

Por los rótulos, por todo lo que genera la palabra “tira”

Lo cual no implica que no pueda haber sorpresas, mirá todo lo que te trajo

Es que todo lo que pueda pasar, pasa. Así es la vida

¿Te imaginabas el grado de fanatismo que generó la relación entre Guillermo y Pedro?

No, para nada. Me puso en una situación de agradecimiento, de gusto y de distancia, porque te podés encontrar con lindas frases como con otra clase de opiniones. No soy ingenuo, soy un hombre adulto, y entiendo que estoy en relación con una subjetividad. Por más que muchos te digan “lindo” no te la tenés que creer, así como tampoco pensar que cuando te dicen “feo” es una mentira (risas). Soy muy cuidadoso con esas cosas, y no me meto en redes sociales porque soy profundamente vulnerable. Por ejemplo, a veces en uno de los últimos actos de Red, cuando estoy solo y en silencio bien cerca del público, al percibir susurros me preocupo de no escuchar el “no es tan buena como me dijeron”, porque si escucho eso, me mato (risas)

Es poco factible que escuches algo así

Es poco factible, pero sí podrían decir “es más pelado de lo que se ve” y me muero si lo escucho (risas). Realmente soy vulnerable, o tal vez me hago más el vulnerable de lo que soy y soy más fuerte de lo que digo. Es que es muy difícil porque trabajo con la vulnerabilidad todo el tiempo. No puedo abrir una canilla de vulnerabilidad cuando quiero y otra de fortaleza cuando la necesito. Todo viene mixto en mi profesión

¿A qué le atribuís el impacto que tuvo la pareja con Benjamín?

Pienso que tuvo que ver con la naturaleza de ambos como actores, por la mezcla tan particular, porque Benjamín es encantador, tiene charme, cierta aristocracia en sus formas, es muy angelado, con la mente abierta y moderno en el buen sentido, no se lo ve machista. Yo, por otro lado, venía de hacer El puntero, no pertenezco a la tira, era un sapo de otro pozo. Además, también la relación pegó por cómo fue abordada y por cómo fue dirigida. Se construyó un vínculo de pura ternura y eso no es fácil de observar en una relación entre dos hombres. Acá lo genético pasó a un segundo plano y por suerte no se tocó ese tema ni se pretendió hacerlo, lo cual me pareció muy bueno

¿Cuántas frases tuyas pusiste en boca de Graziani, especialmente en sus arrebatos donde se lo ve chinchudo?

Es que yo no soy chinchudo, soy temperamental. El malhumor no existe en mi vida, aparece por momentos sí, pero no es mi característica. Yo más bien juego a que soy temperamental, aunque cuando lo soy realmente, puedo ser bastante bravo, ahora recuerdo algunos episodios

Hay concepciones de Graziani que son muy Julio Chávez y que sospecho que no estaban en el guión

A ver, dame un ejemplo

Cuando Pedro le confiesa su amor a Guillermo y le pregunta si es normal sentirse así, Graziani le responde: “¿Normal? mirá, para mí ‘normal’ es que el perro ladre, que el gato maúlle, que el caballo tenga cuatro patas, pero nosotros ‘normal’… ¿qué se yo lo que es ‘normal’?”

Sí, esos son textos míos, sin dudas (risas). Es que la palabra “normal” no aplica por fuera de lo animal. ¿Qué es lo normal? Lo mismo pasa con los impedimentos, o cuando alguien dice “no puedo hacer esto”. No, eso es mentira. La vaca no puede dejar de hacer “mú”, pero vos sí podés dejar de hacer algo. Si decís “no puedo” es porque no estás queriendo, que es otra cosa.

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 ► [ESCENA]  Chávez junto a Benjamín Vicuña en Farsantes:

Guille y Pedro se despiden ~ Farsantes - Capitulo 57 (360p) from Nattalita on Vimeo.

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 ► [AUDIO 1] Sobre Farsantes y la identidad sexual:

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 ► [AUDIO 2] Sobre su trabajo con Benjamín Vicuña:

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¡BUEN JUEVES PARA TODOS! Tres consignas para el post de hoy: 1. Los invito a explayarse sobre Julio Chávez, Farsantes, Un oso rojo, las obras que protagonizó, lo que gusten 2. ¿Cuáles son sus cuadros y/o artistas pictóricos favoritos? ¿Tienen obras colgadas en sus casas? 3. En relación a lo que charlamos con Chávez respecto al ocio, quiero saber cómo aprovechan ustedes sus ratos libres (¿leyendo? ¿escuchando música? ¿mirando películas? ¿durmiendo?); ¡eso es todo muchachada, gracias por leer!

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[OFF TOPIC]: Muchachada, perdón que lo cuente de un momento a otro, pero recién me confirmaron que la semana que viene voy a estar cubriendo el festival Ventana Andina en Jujuy, por lo cual dudo poder actualizar el blog desde allá; la idea, como siempre, es hacer entrevistas y traerme material para nuevos posts a mi regreso; les dejaré un Open Post y los veré, entonces, el jueves 10 de julio post-feriado; como siempre, gracias por la paciencia, se los va a extrañar, que disfruten del fin de semana ;)

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La última vez vimos el cine bajo la mirada de… ALAIN GUIRAUDIE

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Me quemaste la memoria

“Un día vas a conocer a alguien que te guste, que te vuele la cabeza, que te vuelva loco, que no puedas dejar de pensar en él en todo el día (…) ese día no te va a resultar tan fácil cerrar la puerta, ¿sabés? Ese día…va a explotar el mundo” - Farsantes

“¿Qué vamos a hacer con esto?” pregunta Pedro. “¿Con esto?” retruca Guillermo. “Sí, con lo nuestro”. No es casualidad que aludan a su vínculo con pronombres. Ni uno ni el otro pueden definirlo. Pedro no puede porque no sabe bien qué le pasa, porque nunca había sentido nada por un hombre. Guillermo no puede porque, a pesar de su experiencia, ve en la mirada de su socio algo parecido a la salvación. Y eso da miedo. Farsantes – ficción a la que llegué tardíamente, o en el momento en el que tenía que llegar – muestra esa relación entre Pedro y Guillermo sin ninguna clase de presura y esa decisión poco tiene que ver con los rasgos más inamovibles de las telenovelas (retrasar la concreción del placer mediante una sucesión de obstáculos) y mucho con la naturaleza de la dinámica entre esos hombres que se queman mutuamente la memoria desde el capítulo inicial, cuando cruzan miradas por primera vez. O incluso antes, cuando Guillermo lo elige a Pedro como socio sabiendo, solo con mirar su imagen en el currículum, que esa persona iba a cambiarle la vida. Por eso, el primer beso entre ellos no es un beso más/cualquiera/arbitrario. Es un beso precedido de confusión, flirteo, angustia, llamados nocturnos, profundo conocimiento mutuo. Es un beso precedido por una secuencia en la que Guillermo, ese que minutos antes le había advertido a Pedro que ya era lo suficientemente adulto como para ser permeable a sus vaivenes, le limpia la cocina, le hace un té, lo arropa, le toma la temperatura, lo acompaña en su estado febril. Así, con esa economía de recursos, y con las perfectas miradas de Benjamín Vicuña y Julio Chávez (en dos extraordinarias actuaciones), Farsantes muestra cómo nadie nunca, justamente, debería mencionar la palabra nunca. Porque el nunca a veces sirve, ayuda, aplaca, organiza los pensamientos, pone los sentimientos en su lugar. Pero es una utopía. El nunca me voy a enamorar. El nunca voy me voy a dejar lastimar. El siempre voy a esquivar(te). No sirve. Al corazón no se lo puede trabajar de esa manera.

“yo lo vi de repente…no es que lo quisiese para mí, yo quería sólo mirar; es que los seres excepcionales están expuestos a más peligros que las personas comunes…pero él en cierta manera me había dado mucho con la sonrisa de camaradería de dos personas que se entienden; yo no entendía todo eso…el coraje de vivir”Agua Viva (Clarice Lispector)

Cada escena entre Pedro y Guillermo está construida de modo tal que uno se encuentre en una postura y concluya en otra, justamente para reflejar hasta qué punto nadie está exento de ser modificado por el fulgor del otro. Como cuando Guillermo – quien odia las chacras, las vacas, la alfalfa – pasa todo un día en el campo con Pedro. Como cuando Pedro – quien nunca sintió celos de nadie – no concibe que otro hombre se acerque a Guillermo. Como cuando Guillermo – cuyo mantra es que todas las relaciones siempre terminan igual/mal – reformula su visión de las cosas y le asegura a Pedro que hay vínculos destinados a sobrevivir. Que si no sobreviven, es porque nunca hubo amor. El criticado final de la historia entre ellos, signado por la muerte de Pedro, no sólo vuelve a hablarnos del amor como gran acto de fe, sino que aborda ese concepto de supervivencia de manera literal. Pedro está presente en el pensamiento de Guillermo mucho tiempo después de su partida. “Los pasos ya no sólo están próximos y fuertes. Ya no sólo están en mí. Yo marcho con ellos” escribió Clarice Lispector. Como hablamos nosotros el viernes, para que un amor sobreviva no siempre hace falta la presencia física del otro, porque ese otro puede seguir estimulando el recuerdo a través de esa paradójica forma que tiene el silencio de volverse energía. Una energía incluso más poderosa que la de cualquier palabra. Pero hoy sí quiero escribir una palabra puntual: libertad. Como también decía Clarice: “la cárcel es la seguridad; las barras, el apoyo para las manos” mientras que la libertad “es solo para unos pocos”. Y es cierto. El sentirnos libres para experimentar llega acompañado por el pánico ante la inminente concreción de eso que tanto se quiso (“que el placer que juntos inventamos sea otro signo de libertad”). Por lo tanto, si no queda claro a qué se refieren Pedro y Guillermo cuando se preguntan sobre qué hacer con “esto”, al repasar toda su historia se vuelve cada vez más evidente. “Esto” es ese barco que apareció para rescatarme.Esto” es lo que único que me importa. “Esto” es (ni más ni menos que) la ansiada libertad.

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► [COMPILADO] Un hermoso video que repasa la relación entre los personajes de Julio Chávez y Benjamín Vicuña:

Guillermo y Pedro - Volve! Volve! Volve! from Janek Miklos on Vimeo.

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► [PLAYLIST] Las canciones que marcaron la relación entre Guillermo y Pedro en Farsantes:

Pedro y Guillermo - Farsantes by Cinescalas on Grooveshark

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► [GALERÍA] Las mejores parejas románticas (y algún que otro bromance) de la televisión:

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! Retomamos la sección SERIES con una consigna: ¿cuáles son las mejores parejas románticas que ha dado la televisión? Los invito a hacer sus aportes para configurar una nueva galería y quienes hayan visto Farsantes también pueden comentar sobre el programa; como siempre, gracias por leer, por comentar, los leo y los veo mañana; ¡que tengan un buen día, muchachada! ¡hasta el miércoles!

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Love Is All You Need

Hoy en Cinescalas escribe: Florencia Giles

Llueve, y él mira por la ventana haciéndose la misma pregunta una y otra vez, la misma que se viene haciendo hace rato, pero la lluvia tiene esa cosa melancólica que nos hace pensar un poco más, que hace que esas preguntas en la cabeza sean tan fuertes que ya no podamos evitarlas. Entonces se levanta y va a su encuentro, y por fin, y aunque las palabras se vuelven torpes en momentos como estos, él se lo pregunta, lo mira a los ojos y le dice: “cuando yo no estoy, ¿vos pensás en mí?”. Y yo lloro. Los miro, como si los conociera desde siempre. No se llama más Julio Chávez (nunca se llamó Julio Chávez), se llama Guillermo; y el que pregunta no es Benjamín Vicuña: es Pedro. Y yo, gracias a Farsantes, siento que los conozco desde siempre.

No reparo en que son dos hombres, reparo en sus miradas, en los ojos que dicen lo que la boca no puede decir. En el momento que Woody Allen inmortalizó como match point, ahí está, es ése. El beso vendrá después, en algún momento, pero el beso es la conclusión. Ese momento en que Pedro tiene el alma desnuda y el cuerpo aún vestido, y sabe que no hay vuelta atrás de lo que se le escape entre sus labios, que con la respuesta de Guillermo vienen más preguntas, más interrogantes que certezas. Y yo lloro. Porque las historias de amor siempre me hacen llorar, porque yo también quiero que venga alguien, en el medio de una noche lluviosa a decirme que piensa en mí cuando no estoy.

La televisión, dicen, es un reflejo de la sociedad, pero, a veces, también actúa como disparador de ciertos temas, nos provoca, nos hace pensar un poco más, aunque sea sólo una novela, nos está empujando un poco más. Nos invita a dar el salto (“take the leap” le decía Lilly a Ted metafórica y literalmente en How I Met Your Mother) para dejar atraparnos por una historia de amor, lejos de la caricaturización, de las jaulas de las locas, del estereotipo promiscuo, ellos son dos abogados penalistas y nada más. Y se enamoraron. Y yo lloro. Porque no todos van a poder entenderlo, porque me di cuenta que ya no lo están entendiendo, porque una Ley no logró cambiar mentalidades y abrir corazones. Y lloro por Guillermo y Pedro, por su historia incomprendida, pero también lloro por una sociedad que cree tener la cabeza abierta pero le asquea ver a “dos putos chuponeándose”, una sociedad que tiene matrimonio igualitario pero prefiere que los homosexuales hagan “sus cosas” puertas para adentro.

Se acerca el beso, veo un avance, el momento previo al beso, cuando estás ahí, tan cerca y tan lejos y un instante se vuelve eterno. Y sonrío, porque a pesar de las vicisitudes de la vida yo sé que van a estar juntos. Y sonrío porque ya no me importa más nada, porque una historia de amor bien contada, no importa quién la cuente, ni quién la protagonice, es lo más lindo que puede dar el cine o la televisión. Porque una historia de amor bien contada, queda en la historia. Porque al final de cuentas, amor es todo lo que necesitamos.

Por Florencia Giles

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► [ESCENA]: El primer beso entre Guillermo y Pedro en Farsantes: 

  

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¡Buen lunes para toda la muchachada! Hoy arranca una semana (corta) del blog bastante romántica, ya que tanto la nota de Flor como el video de Mili para el concurso de este jueves, sin que ninguna de sus autoras lo supieran, comparten el mismo título, así que me pareció interesante que fuera una semana temática. ¿La consigna para este post? Así como una vez mencionamos qué historias del cine nos hubiese gustado protagonizar, hoy vamos a lo específico: ¿qué historias de amor del cine/series les hubiese gustado protagonizar y/o experimentar en la vida real? ¡A ver qué responden! ¡Como siempre, los leo! Buen lunes para todos ;)

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[OFF TOPIC] Como ya se los había adelantado, la comunidad de CINESCALAS (y el libro del blog) hoy son eje de una de las principales notas de lanacion.com; los invito a entrar acá mismo a leerla y a dejar sus comentarios ahí; ah, sí y vamos a decirlo: ¡nos merecíamos el reconocimiento! :P – ¡Que la disfruten!

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—> La última vez escribió Florencia Romeo sobre… HOLLYWOOD Y LOS ACTORES BRITISH

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El mejor papel de…Julio Chávez

Era uno de esos días de trabajo interminables, en el cual se necesitaba de manera imperiosa algo que pudiera descomprimirlo. La música no parecía funcionar como habitualmente lo hace, la escritura se volvía cada vez más perezosa y estancada en un mismo lugar. Faltaba algo que me hiciera regresar a mi casa con un valor agregado. Y, qué iba a saberlo yo, sobre el final de la jornada marqué un teléfono y del otro lado sonó la voz de Julio Chávez. No importaba que la entrevista haya tenido como excusa el lanzamiento de la nueva ficción El puntero, no importaba haber tenido que hacer preguntas obligadas para respetar el clásico protocolo de promoción de un producto.

“Toda la guita del mundo es afanada”

Repito: del otro lado del teléfono estaba la voz de Julio Chávez. Y me calmó, me habló de los equipos de trabajo con los que había colaborado en su carrera y, sobre todo, de aquello en lo que consiste ser un intérprete integral. Así, llegamos a los gestos, la manera de caminar, la ropa. Él me estaba hablando de El Gitano pero yo estaba pensando en El Oso (rojo), ese gran personaje de la película de Israel Adrián Caetano donde la juega de John Wayne pero sin mimetizarse. Donde ese primer plano de un hombre que regresa con un juguete para su hija resulta ser lo más puro dentro del ámbito viciado donde, a su manera, hará valer las reglas, transpirando siempre western.

¿Cuál es su papel favorito de Julio Chávez? ¡Buen Finde para todos! ¡Nos vemos el lunes!

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