Hello, Stranger

Hoy en Cinescalas escribe: Maria Agustina Schirripa

Este post no tiene spoilers, solo quise compartir las reflexiones que me dejó la película Closer. La trama reafirma un poco mi creencia de que no existen las casualidades; de cómo el encuentro con un supuesto extraño puede despertar un montón de sensaciones que no sabíamos siquiera que estaban allí; y de cómo la eterna búsqueda por ser amados nos lleva a contradecirnos, a pedir, suplicar, y a volver al orgullo ya perdido hace tiempo. Qué intrincada resulta la raza humana cuando muchas veces caemos en el error de relacionar al amor con la necesidad y luego nos chocamos con una pared durísima que dice “la amo porque no me necesita”, sin importar que esa frase sea sumamente subjetiva, arbitraria y carente de lógica. Es que las relaciones humanas son efectivamente ilógicas. Como dice Susan Sontag en sus escritos sobre el amor: “nothing is mysterious, no human relation, except love”. Para Susan, estar enamorado significaba estar dispuesto a arruinarse a sí mismo por la otra persona, aunque los libros de autoayuda sentencien esta afirmación, los personajes de Closer se van trastornando un poco cada vez que se sienten más y más atraídos hacia el otro; y en el plano real muchos hemos sufrido esa clase de autodestrucción, por más momentánea que haya sido. Las distintas aristas de las relaciones humanas que abarca esta película son amplias. Desde el punto de vista de una mujer, el no saber lo que se quiere o necesita para ser feliz confunde, ponemos todo el tiempo en la balanza el sentirnos seguras o protegidas con un hombre al lado versus el dejarnos atrapar por alguien interesante, como le confiesa Anna (Julia Roberts) a Larry (Clive Owen). Puedo decir que prefiero mil veces la mirada dulce e infantil de Dan (Jude Law), con ese espíritu romántico y desorientado – quien no se recupera por perder a su mamá a tan temprana edad – que la seguridad y virilidad que inspira Dan, la cual quiere dejar entrever en cada situación de su vida, aún en la cama con la persona que ama, haciéndola sentir simplemente un objeto de fascinación.

Los personajes de Closer piden todo el tiempo que les digan la verdad. “Tell me the truth (…) I’m addicted to it” le dice Dan a Alice (Natalie Portman), pero llega un momento en que nadie sabe cuál es esa verdad que están buscando y tampoco creo que sepan manejarla. “Try lying for exchange, is the currency of the world” le pide Dan esta vez a Anna, porque sabe que esa verdad que ella tiene para dar no va a servir para otra cosa más que para agregarle una herida. Sin embargo, es más fuerte la necesidad de saciar la curiosidad de saber todo el tiempo qué es lo que el otro piensa, siente, desea, necesita, cuando nosotros mismos no lo sabemos para comunicarlo. Los golpes bajos en la película son muy convencionales, el hombre siempre va a sentirse inseguro y va a ver derrotado su ego cuando otro haya estado con su pareja. Por lo tanto, es muy común observar en la película cómo los personajes se sienten lastimados cada vez que esto pasa; incluso hoy cuando el sexo entre dos extraños es algo aceptado.

Closer me dejó pensando en el lugar hacia donde nos lleva la fascinación, la posesión, el amor, y en qué pasa cuando ese amor no es suficiente para que dos personas permanezcan juntas. Nuestro espíritu es muy inquieto y necesita alimentarse de muchas cosas, pero nunca terminamos de saber cuáles son todos esos elementos que necesitamos en la vida para que, por fin, nos cierre la ecuación.

Por Maria Agustina Schirripa

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 ► [ESCENA 1]: Natalie Portman y Jude Law en Closer:

  

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 ► [ESCENA 2]: Julia Roberts y Clive Owen en Closer:

  

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¡BUEN COMIENZO DE SEMANA, MUCHACHADA! En este día, tres consignas: 1. ¿Vieron Closer? ¿Qué sensación les produjo la película de Mike Nichols? 2. ¿En cuál de los cuatro personajes se ven más representados en este momento de sus vidas? 3. Por último, y con la nota de Agustina como disparador, me gustaría que dejemos nuestras impresiones sobre la fidelidad (¿es posible o es una utopía?) y, los que quieran, pueden compartir experiencias personales y/o puntos de vista vinculados al tópico; así de tranquilos arrancamos la semana :P – ¡Espero sus comentarios y nos reencontramos mañana! ¡que tengan un excelente lunes!

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—> La última vez escribió Natalia Paez sobre… ONLY LOVERS LEFT ALIVE

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[OFF TOPIC] Quería compartir con ustedes que el sábado concluyó la filmación del documental de Cinescalas; pueden entrar a este post y ver algunos videos y fotos de la última jornada; como siempre, gracias por haber hecho posible el proyecto y ahora me dedicaré a editar y compartir adelantos en este espacio; lo más probable es que, como la edición es una tarea minuciosa que me llevará varios meses, algunos viernes se encuentren con un Open Post; ¡gracias por el aguante! ;)

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Agosto: Cuando las botas de una mujer definen su destino

Hoy en Cinescalas escribe: Lucila Bognanni

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Agosto (obra de Trecy Letts/film de John Wells) nos habla, entre otras cosas, sobre un par de botas. Un par de botas podrían haber cambiado el destino de Violet (Meryl Streep) si su madre se las hubiese regalado a los treces años. Ella fantaseaba con llegar a la escuela con esas botas de cowboy y poder impresionar al chico que le gustaba, así podrían tener un tema de conversación. Pero nunca tuvo ese par de botas, se casó con el poeta Beverly Weston, tuvo tres hijas y un drama toda su vida. A Violet le habían diagnosticado cáncer de boca, y a pesar que el dolor era intenso y le quemaba, no se callaba nunca. Su personalidad la hacía ver un poco desalineada, medicada de más, quisquillosa y bastante complicada. Por otro lado, Violet siempre sabía lo que sucedía a su alrededor. Sin embargo, y a pesar de su sufrimiento producto de la enfermedad, Beverly no tuvo mejor idea que abandonar a su mujer. En el medio de la nada donde vivían, ella despertó una mañana y él ya no estaba. La desesperación por encontrarlo (magníficamente interpretada por Streep) fue lo que motivó la reunión de dos de sus hijas: Barbara (Julia Roberts) y Ivy (Julianne Nicholson). En una lograda escena, se las puede ver consolando a su madre hasta la aparición del sheriff con las peores noticias. Las hijas, al igual que la madre, acarrean un presente algo triste. Barbara es engañada por su marido, pero intenta que su matrimonio se mantenga en pie de todas formas, Ivy está enamorada de su primo hermano Charles, lo cual representa un problema para todo el núcleo familiar. Por otro lado, la hermana más chica, Karen (Juliette Lewis), es quien desaparece continuamente y quien continuamente cambia de pareja.

En el funeral de Beverly se reúnen todos. Violet, Barbara con su esposo e hija, Ivy, la tía Mattie Fae y su esposo y, claro, Karen con su nuevo y multimillonario novio. El pequeño Charles llega tarde pero en simultáneo llega a tiempo para la temida cena con el resto de la familia. Todo el drama de esta familia tiene su punto de inflexión (que se anuncia de manera lenta y progresiva) justamente en esa cena. La bendición a la comida trajo al mismo diablo a ella. Violet destapó la olla. Pelea con su hija mayor de la manera más típica. Todos los padres tuvieron una infancia complicada y le transmiten a sus hijos que aún así dieron lo mejor para que estén bien. A su hija menor no la registra y hasta su propia nieta es motivo de burla de todos en la mesa. Su ideología de no comer carne genera risas entre sus familiares, a pesar de que es ella quien deja un claro mensaje para todos. Resulta evidente que la familia Wetson solamente muestra lo infelices que son estas cuatro mujeres y ellas se saben destinadas a que se les pudra el corazón si no hacen algo rápido para estar mejor. Así, Karen es la primera en irse. Ivy, cuando se entera de que su primo en realidad es su hermano, decide amarlo y seguir con él. Barbara tarda un poco más en darse cuenta, porque es difícil abandonar a una madre cuando te lo da todo. No es sencillo mirar atrás. Mientras tanto, un poco de música country alivia el corazón de Violet cuando todos la abandonan. Porque como dijo su hermana, Mattie Fae, “los libros no hacen desaparecer a nadie”, lo cual pone de relieve una de las temáticas de esta historia: lo complejo que es hacerse cargo de la libertad y no rendirse a las ataduras.

Por Lucila Bognanni

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 ► [ESCENA]: “Eat the fish, bitch!”, una secuencia de Agosto con Julianne Nicholson, Julia Roberts y Meryl Streep:

  

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 ► [DE YAPA]: Un especial con el elenco de la película:

  

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¡Buen comienzo de semana para toda la muchachada! Hoy, dos consignas: 1. Quienes hayan visto Agosto, pueden opinar sobre ella en los comentarios, ¿les gustó o no tanto? 2. Por otro lado, me gustaría no solo que mencionen otras películas sobre la familia que consideren interesantes sino que además, quienes quieran, me cuenten cómo es la relación con sus familias y con qué integrante tienen un vínculo más estrecho (en mi caso, con mi hermano); como siempre, los leo; ¡que tengan un excelente lunes!

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—> La última vez escribió João Rodrigues da Silva sobre… AMERICAN HUSTLE

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[OFF TOPIC] Quería contarles que entramos en la última semana de recaudación para la película de Cinescalas; como ya lo he compartido muchas veces, llegamos a la meta pero todavía hay un margen de siete días para seguir colaborando; además, les quería contar que martes y miércoles voy a estar grabando un video más como previa a la película, y para que el equipo de producción se de a conocer antes de ir a visitarlos a muchos de ustedes; por ende, nos reencontramos el jueves; ¡gracias por la paciencia y gracias por haber hecho posible este documental!

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El mejor papel de…Julia Roberts

“He’s got you on a pedestal and me in his arms”

Siempre me gustó que, ya desde lo explícito del título, La boda de mi mejor amigo no solo aluda  al vínculo entre Julianne y Michael sino también al de la protagonista y George, su par, su camarada, ese amigo que está al alcance de la mano con la valentía como para disparar verdades sin filtro y con la lealtad como para aparecer en el peor momento para sacarte a bailar. En ese aspecto, la película de P.J. Hogan va más allá y, a pesar de que ese “mejor amigo gay” es el clásico personaje secundario de comedia romántica, Rupert Everett le da una humanidad que lo vuelve, a medida que las complicaciones llegan, en el respiro necesario, en la mirada que bien podría tener el espectador sobre los hechos. George es la voz de la conciencia tanto de nosotros como de la película misma. Pero no habría George, no habría una gran interpretación de Ruper Everett si no estuviera ella. Si no estuviera Julia Roberts.

La elección de hoy la atribuyo al pasado de Roberts como comediante nata, a uno de los tantos ecos de sus momentos más titilantes como heroína de un género donde solo podía hacerle sombra Meg Ryan. Porque si se insiste en buscar sucesoras de ambas actrices no es solo porque a la prensa le gusta hacerlo (aunque un poco de esto hay) sino porque con ejemplos como el del film de hoy, como el de Notting Hill o como el de Mujer bonita, no se puede más que vislumbrar ese pasado que mencioné con cierta nostalgia. Y hay que mencionar esa sonrisa. Porque estamos hablando de cine. De mujeres en cine. De impacto visual. Y así como recuerdo los ojos de Claudette Colbert, creo que la sonrisa de Roberts está destinada a ser evocada, rememorada, disfrutada, incluso cuando las películas no son dignas de tenerla.

¿Cuál les parece la mejor actuación de Julia Roberts? ¿En qué genero la prefieren? ¿Creen que tuvo una sucesora digna en la comedia? Como siempre, pueden proponer un actor o actriz para futuros posts de viernes; ¡Espero sus comentarios! ¡Buen Finde!

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¡Qué bello es vivir!

“I wanna go to the sun,
hold my life like I’ve never done”

Cuando terminé de leer Huckleberry Finn, me acerqué a la profesora y le comenté mi primera impresión: hay todo un subtexto que no estoy captando. Con los años, y releyéndolo ya en el terciario, con todo el universo de Salinger incorporado y un correlato histórico del que era más conciente, la novela de Twain cobró otro valor y ese lenguaje, en apariencia simple, coloquial, mundando, tenía detrás una oscuridad alarmante. Larry Crowne es una película con la que hay que establecer una relación similar. Se vende a sí misma como una comedia increíblemente naïf y simplona, pero está lejos de serlo. El hombre del título atraviesa por una crisis cuando es despedido de su trabajo y, para asegurarse un futuro en otro lugar, decide estudiar por primera vez. En paralelo, se nos cuenta la historia de Mercedes, una profesora desencantada con su profesión, con un marido vividor que mira fotos eróticas todo el día.

El imaginario que crea Tom Hanks (cuya segunda película como director se hizo desear tras la maravillosa That Thing You Do!) es un imaginario de difícil ingreso. Los personajes que ayudan a Crowne a superarse (una joven motoquera, sus compañeros de estudio, sus vecinos, etc.) no tienen ni un atisbo de maldad, y en el film no sucede nada ni demasiado grave ni demasiado sórdido. Sin embargo, Hanks lo hace adrede. No es casual que el primer beso entre Larry y Mercedes sea más torpe que pasional. No es casual, tampoco, que sus gestos para con un ex compañero de trabajo sean excesivamente benévolos. La película es una gran fantasía que esconde, muy por debajo y a través de ciertos planos reveladores, todo un dolor generado por la crisis de mediana edad, los divorcios, la falta de oportunidades. Pero lo que diferencia a Larry Crowne de otros films es cómo Hanks pone el ojo en esos conflictos sin cinismo y con una inocencia que le costó malas críticas y una incomprensión generalizada. A fin de cuentas, su segunda película nos está forzando a que miremos los hechos con una predisposición distinta, celebrando la irrealidad, lo cual la convierte, por sobre todo, en una encantadora rareza.

¿Qué películas los pusieron de buen humor y los dejaron con una sensación de optimismo al terminar de verlas? ¡Dejen sus comentarios!

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El post del masoquismo

“Happiness isn’t happiness without a violin-playing goat” – Anna Scott

Como las canciones, las películas siempre merecen ser redescubiertas en relación a nuestros cambios interiores. A medida que vamos atravesando etapas – de las buenas, de las malas, de las que no entran en ninguna categoría por su sinsabor -, vamos adquiriendo experiencias que, en consecuencia, siempre tienen un efecto posterior en otros planos, como una suerte de onda expansiva. Por eso es que cuando uno ve las mismas cosas pero en otro momento el análisis es diferente, porque todo aquello que acumulamos como conocimiento previo va a alterar nuestra perspectiva ante lo nuevo. Notting Hill, si bien puede ser considerada una película menor, en mi caso es el parámetro de cómo ver una obra en circunstancias contrapuestas cambia el modo en el que la recibimos.

Yo en The Travel Bookshop de Notting Hill:

Cuando la vi por primera vez, lo hice con cierta ingenuidad, como comprando esa fairytale, pero sin ninguna connotación extra. La segunda vez, el film de Roger Michell – director que me interesa, tanto por Persuasión como por Morning Glory – provocó esos deseos de pisar Londres, de caminar por Portobello Road, de acostarme en el banco de un parque. La cuarta vez, habiendo hecho todo eso y con promesas de un futuro en ese mismo ámbito, Notting Hill parecía ser el perfecto ejemplo de una profecía autocumplida, como si la protagonista de esa fairytale pudiera llegar a ser yo misma. La quinta vez, por otro lado, la visión fue más realista, seca y, por qué no, algo triste. De todas maneras, en cada una de esas oportunidades que tuve de verla siempre se produjo una gran dicotomía: me generó una gran incredulidad, pero al mismo tiempo nunca me hizo abandonar las ganas de creerme ese final que llega cuando Anna dice “Indefinitely” y todas esas imágenes del futuro comienzan a acumularse para asegurarnos de que en la vida nunca está dicha la última palabra y de que las posibilidades son, en definitiva, infinitas.

¿Qué películas que despiertan su costado masoquista suelen mirar, para autoflagelarse, una y otra vez (y una y otra vez y una y otra vez) ¡Comenten y ponganse personales (si así lo desean)!

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