Podcast Cinescalero Volumen V: Sobre Orphan Black y la increíble Tatiana Maslany

Con Milagros Barcala intentamos reclutarlos al Clone Club. Por lo tanto, no hay spoilers en la primera parte del podcast, ya que les contamos de qué va la serie creada por Graeme Manson y John Fawcett. Luego sí, nos explayamos tranquilas sobre la segunda temporada de Orphan Black y su extraordinario cuarto episodio, “Governed as It Were by Chance”. Gracias por escuchar.

Bitch.Lover.Child.Mother.Sinner.Saint.

“I’m a bitch, I’m a lover, I’m a child, I’m a mother, I’m a sinner, I’m a saint, I do not feel ashamed ; I’m your hell, I’m your dream, I’m nothing in between, you wouldn’t want it any other way…”

Cosima: You just broke the first rule of Clone Club

Sarah: What? “Never tell anyone about Clone Club”?

La obertura del tercer episodio de Orphan Black es, entre otras cosas, un gran ejemplo de coreografía. En un mismo escenario – el living de una casa suburbana – conviven tres personajes: Sarah, Cosima y Alison. Las tres debaten, exponen, intentan desgranar los pormenores de aquello que las une (son clones) y lo hacen con sus respectivos modismos, sus particulares maneras de gesticular, sus reacciones instintivas. Sarah, de negro y con actitud punk, sus piernas estiradas y su impulsividad; Cosima y sus incesantes movimientos de manos, sus explicaciones racionales y su calidez; Alison, visiblemente perturbada, caminando de un lado a otro y tratando de que su pragmatismo sirva a los fines de no perder (del todo) la compostura. Una observa a la otra, interactuando con rapidez, acercando y alejando los rostros, interpelando, discutiendo, y finalmente aspirando a llegar a un mismo método para lidiar con su condición (y el peligro que acarrea). Estaríamos hablando de una escena como cualquier otra si no fuese por el hecho de que los tres personajes están interpretados por una misma actriz: Tatiana Maslany. Esto, por lógica, nos haría reparar aún más en esos detalles que hacen de esa interacción una sincronía perfecta, sin error de coordinación alguno. Pero lo paradójico es que uno solo empieza a hilar fino, uno solo se detiene en esas sutilezas que hacen del trabajo de Maslany algo descomunal, en una segunda visión. ¿Cómo se podría sostener el suspenso general de Orphan Black si uno estuviese continuamente con la mirada puesta en otro lado, distraído por saber a priori que Maslany interpreta a siete personajes? Justamente, el secreto de su brillante trabajo reside en eso mismo, en la naturalidad con la que uno lo procesa, en no distraerse, en no redundar en el interrogante más frecuente (“¿cómo lo hace?”) para que los diez episodios se absorban con un vértigo infrecuente.

Maslany lleva a cabo la tarea de hacernos creer que todos esos clones que comparten un mismo rostro son, de todos modos y claro está, personas diferentes. Aquí es donde la serie – independientemente de su mirada focalizada en la ciencia y sus efectos contraproducentes – pone en marcha un juego permanente con las nomenclaturas. Los clones se definen y son definidos en una primera instancia (“punk-rock ho”, “soccer mom”, “geek monkey”, “angry angel”), exactamente como yo hice al comienzo de este post. Sabemos los rasgos “principales” de cada una de esas mujeres, desde su nacionalidad hasta su sexualidad, desde su forma de sostener un vaso hasta su forma de disparar un arma. Sin embargo, la serie estira esas etiquetas (incluso en el extraordinario final de temporada), se propone tensarlas hasta que finalmente se quiebren por la mitad. Cosima es gay y punto. Felix (el hermano de la vida de Sarah) es gay y punto. A Sarah le gusta The Clash y punto. Alison es resolutiva al extremo y punto. A todo se lo naturaliza y toda definición también es permeable a mutar o, mejor dicho, a devenir en muchas otras. Por eso Orphan Black es, además de adictiva, completamente honesta. Los personajes son mucho más que un par de rótulos y lo que eventualmente importa es cómo se vinculan unos con otros. Cosima y la atracción que genera en Delphine, Felix y su incondicionalidad con Sarah, Sarah y su devoción por su hija Kira, Alison y su flexibilidad a la hora de ayudar y salir de la burbuja, Helena y su búsqueda de aceptación. Todo eso cae en los hombros de Maslany, no solo la personificación de varios clones y cómo consigue que la disociemos (al ver a Cosima, por ejemplo, parece que estamos ante otra actriz y eso es sencillamente sublime) sino el abordar un recurso recurrente de la serie: cuando uno de los clones se hace pasar por otro. Y aquí es donde me quedo sin palabras ante esa suerte de ejercicio hipertextual. Hay que verlo para creerlo. Como dice Cosima en uno de sus acertados y frecuentes comebacks: “show, don’t talk”. Y eso es precisamente lo que hace Maslany. 

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► [ADELANTO] Una breve mirada a Orphan Black:

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► [ENTREVISTA] Tatiana Maslany explica cómo es interpretar a siete personajes en una misma serie:

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► [DE YAPA] Los creadores de la serie hablan, junto a Tatiana Maslany, sobre Cosima, mi “clon favorito” de Orphan Black:

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Retomamos la sección SERIES con la siguiente consigna: ¿Cuáles son los mejores personajes femeninos que han dado los programas televisivos? ¿Cuáles fueron las actuaciones que más resaltaron, según sus criterios?; como siempre, dejen sus comentarios que más tarde voy a reunir a todas las mujeres mencionadas en una misma galería; ¡los leo, como siempre! ¡buen miércoles para toda la muchachada! ¡nos vemos mañana!

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► [GALERÍA] Aquí están gran parte de sus actuaciones femeninas favoritas de la televisión:


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