Tootsie: Alguien que me espere

Hoy en Cinescalas escribe: Guido Chiesa

“…time, I’ve been passing, time watching trains go by, all of my life lying on the sand, watching seabirds fly, wishing there would be someone waiting home for me…”

Una amiga una vez me dijo que debo ser de las personas más melancólicas que existen. Si bien no lo había pensado, no tuve que hacer una gran reflexión de mi vida para saber que tenía razón. Considerando esto, ciertos gustos que tengo se explican fácilmente. Mi viejo jugaba al ajedrez en la computadora, y de fondo dejaba compacts con soundtracks de películas de los ochenta, y se ve que el hecho de hacerle compañía me llevó a que en medio del zapping diario en la tele, suele preocuparme más lo que están dando en TCM que en TNT. Lo admito, no soy muy difícil de dejarme convencer por esas comedias románticas que solían tener algún que otro personaje particular, una música más que agradable, y que no buscaban más que lograr un rato entretenido tanto para el que la veía, como para el que la acompañaba a verla. Dentro de esa época – que a mi parecer está un escalón arriba de la mayoría de comedias románticas que le siguieron en otras -, hay algunas películas que van un poco más allá. Por eso me animo a decir que no solo es mi alto grado nostalgia lo que me lleva a tener “It Might Be You” en el iPod: es también el hecho de que Tootsie tiene una combinación de elementos que la llevan a ser una gran película.

Dustin Hoffman. Pongo el punto al final de su nombre porque merece una oración para él solo. Recomiendo que al que no lo haya hecho, no sólo vea Tootsie, sino todo en lo que haya actuado. Dustin interpreta a Michael Dorsey, un actor desempleado más por actitud que por falta de talento. Michael se ve frustrado cuando su propio agente le asegura que nadie de la industria está dispuesto a trabajar con él. Con intenciones de demostrar lo contrario, tal vez más impulsado por su ego que por su necesidad de conseguir trabajo, se hace pasar por mujer para audicionar por un papel para el cual su amiga había sido rechazada. Logrando sobrepasar la primera negativa, convence a la productora con su carácter, y Dorothy Michales (el Michael femenino) lo consigue.

La primera intención de Michael es recaudar lo necesario para sacar adelante el proyecto de su amigo y compañero de cuarto, una obra de teatro que le daría un protagónico, pero de la que están a ocho mil dólares de distancia. Un dato no menor que debe ser mencionado es que ese amigo es interpretado por Bill Murray. El papel que consigue en una telenovela como la administradora de un hospital le permite alinear parte de su vida, llevando a admitir que crece gracias al punto de vista que Dorothy le trae a su vida: “I think Dorothy is smarter than I am. I just wish I looked prettier, you know, I look in the mirror…maybe I could get a softer hair or something, ‘cause she deserves it”. Asimismo, gracias a ese papel, Michael y Dorothy, la conocen a ella. Julie Nichols es una actriz típica de telenovela, con el papel de enfermera linda, y “enrollada” con el director del show. Jessica Lange es la encargada de darle vida a este personaje, uno del cual es imposible no enamorarse. Sacando de lado el (no menor) hecho de que Dustin pasa gran parte de la película vestido de mujer, aún así podemos observar una genial química entre los actores principales. El guión logra que la amistad que comienza a darse entre Dorothy y Julie exceda cualquier tipo de rareza, y sin necesitar caer en clichés constantes de “estoy por descubrir que sos un hombre”, como si ésta fuera la única forma de generar una situación graciosa, a diferencia de otras películas que ni vale la pena mencionar.

La trama va y viene, se ve a un Michael enamorado que deja de pensar en consecuencia de lo que le genera el papel de Dorothy en su vida real. Momentos de tensión llevados a una poco agradable ruptura con su amiga (con la que no hace falta aclarar que pasó algo), situaciones más que incómodas con el padre de Julie, y demás situaciones que se ven agravadas cuando, en base al reconocimiento y popularidad que empieza a ganar su personaje, le ofrecen un año entero de contrato en la novela. Esto hace que el protagonista se vea obligado a vivir en esa situación mucho más de lo que tenía pensado. Michael/Dorothy no quiere lastimar a Julie, y entiende que cualquiera de las dos opciones que tiene, terminarán en eso, sea seguir con la mentira o decir la verdad. El orden cronológico de los hechos de una relación romántica en una película claramente está preseteado, y no es porque es una comedia romántica, sino porque lamentablemente no hay mucho por inventar en dos horas. Sin ahondar en detalles, se pueden imaginar cómo pueden ir sucediendo los acontecimientos en Tootsie: la conexión entre los personajes se hace cada vez más fuerte, la confianza va en aumento, y luego existe el quiebre. El problema latente queda expuesto, hay un impasse, y luego el tan esperado final. Pensando en el género, uno puede creer que es bueno (ojo que no siempre pasa), y sino serán los menos posibles finales, el triste, y aquel ambiguo que cada tanto aparece, y lleva a discusiones en grupos de amigos sobre si verdaderamente “tal y tal” terminaron juntos.

El punto es que, desde donde yo lo veo, el valor agregado de Tootsie no está en lo mencionado previamente sino en lo que está detrás de esa relación. Michael es un personaje que se encuentra perdido. Se da cuenta de que es él mismo quien trunca las posibilidades que tiene de triunfar como actor, y necesita hacer algo que lo saque de su letargo, de su soledad y su frustración. Así que en efecto acciona, y hace algo fuera de lo común (Hollywood tiende a potenciar ese “fuera de lo común”), y en ese andar se ve feliz mientras ciertas cosas se van solucionando, hasta comenzar a desesperar por encontrarse atrapado en algo que no terminó de analizar en su momento, por lo cual nuevamente se ve obligado a hacer algo al respecto. Tal vez nunca lleguemos a hacernos pasar por mujer para conseguir trabajo, pero estoy seguro de que siempre terminamos haciendo cosas que al menos nos sacan del modo “stand by”, con las que nos animamos y que nos llevan a situaciones más felices, que no dejan de tener nuevas problemáticas. Pero si podemos aprender de las mismas, si podemos no repetir errores que nos llevan a esas frustraciones, si tratamos de afrontar los nuevos problemas de una manera distinta, si nos apoyamos en amigos, si nos apoyamos en el amor, tal vez, solo ahí tal vez, tengamos un final más típico de película de los ochenta. Muchos finales, claro, porque nosotros no vivimos en dos horas, así que tendremos varias situaciones en las que habrá que animarse a hacer algo fuera de lo común, y dentro de eso, tomar decisiones todavía más arriesgadas. “…something’s telling me it might be you, It’s telling me it might be you all of my life…”. Algo le estaba diciendo a Michael que la decisión que debía tomar no se trataba de seguir con la mentira o volver a su vida anterior, sino que se trataba de un fin nuevo. Que la experiencia vivida lo llevaría a algo distinto a lo que estaba acostumbrado. Lo único que me queda es invitarlos a que vean cómo Michael parece no tener rumbo, cómo aprende de Dorothy y cómo se enamora de Julie. Lo único que me queda, en definitiva, es pedirles que vean Tootsie.

Por Guido Chiesa

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► [ESCENA] La declaración de amor de Tootsie:

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► [DE YAPA] Dustin Hoffman habla sobre Dorothy Michaels:

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► [GALERÍA] 40 declaraciones de amor del cine elegidas por ustedes en el post de hoy; ¡que las disfruten!:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! En este post de Guido, les dejo dos consignas: 1. Explayarse sobre Tootsie de Sydney Pollack y sus actuaciones favoritas de Dustin Hoffman; 2. Por otro lado, quisiera que mencionen las mejores declaraciones de amor del cine porque les armaré una galería con todas las citas mencionadas; nos reencontramos el miércoles con el Post de las telenovelas, mañana se me dificulta actualizar; ¡que tengan todos un excelente lunes, los leo! PD. Es mi placer anunciar que los ganadores del concurso de La mejor nota de los lunes son Anabella Corridoni (Ver cine en África) en primer lugar y Jorge Bernardez (Mel Brooks: Cartas de amor al cine clásico) y Natalia Paez (Only Lovers Left Alive: El tiempo no para) empatados en el segundo puesto; ¡felicitaciones a los tres!

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 La última vez escribió JD Villalba sobre… AVENGERS

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Fuegos artificiales y huracanes

“Fireworks and hurricanes” canta Thom Yorke en una de las mejores canciones de Radiohead. Pero no, no se preocupen, no voy a ponerme monotemática. Volví a ese verso porque, leyendo algunas entrevistas a Sam Shepard, me detuve en esa forma entre elegante, clásica e intempestiva que tiene de hablar/escribir, especialmente cuando alude a su mujer, Jessica Lange. “Tenemos nuestros períodos relativamente largos de calma” asegura Shepard, y luego agrega “pero casi siempre son fuegos artificiales”. Me gusta la idea de que un artista describa su relación con su pareja (también artista) completamente desprovisto de eufemismos. ¿Cómo en esa relación no habrían de suscitarse, ya con más de tres décadas juntos e hijos en común, momentos donde las chispas, los huracanes, las tormentas amenacen con sacudirlo todo? No recuerdo en qué post, pero sí recuerdo haber expresado que, entre mis preferencias a la hora de conocer a determinados actores, la pareja compuesta por Lange y Shepard está casi primera en mi lista. Curiosamente, los motivos se vinculan con muchos de los pasajes de Just Kids, la novela de Patti Smith, quien a su vez fue amante de Shepard. En uno de los capítulos, Patti lo describe como un hombre que disfrutaba de la improvisación (artística o de cualquier índole) y que de algún modo te empujaba a ese remolino, a ese estado de creatividad sin tapujos. Hay que mencionar, claro, que Shepard ama(ba) el jazz y que esos rasgos espontáneos estaban a flor de piel en él mismo. “Era todo lo que uno podría querer. Su magnetismo es animal, visceral. Siempre tuvo una gran energía”, declararía luego Patti sobre Shepard, a quien conoció como el baterista de una banda (los Holy Modal Rounders), sin saber que además era, y por sobre todo, un dramaturgo descomunal.

Fragmento de Just Kids, en el que Patti Smith escribe sobre Sam Shepard

Pero, ¿por qué volví a Just Kids? Quizás porque, como Gil en Medianoche en Paris, siempre sentí nostalgia por períodos no vividos, períodos en los que me hubiese gustado estar. Entonces, cuando Patti describe cómo fue su ingreso al Chelsea Hotel, cómo fue su breve intercambio con Dalí y cómo fue su relación con Shepard, ese modo tan ingenuo que ella mantiene en la prosa de principio a fin me remitió a eso de la nostalgia. A lo bueno que es haber experimentado algo (o una suma de circunstancias) que solo tiene sentido cuando lo podés compartir como ella lo hizo: poniendo en evidencia su fascinación al ingresar a un mundo que le cambiaría la vida y que le permitiría ponerse en contacto con su propia creatividad, esa creatividad que tenía múltiples caras. Por eso, siempre sostengo que las cosas se relacionan en nuestra mente no con arbitrariedad sino con una lógica que, aunque suene a sinsentido, responde a que todo tiene que ver con todo porque la sensibilidad de uno se asemeja a la de otros y así se va tejiendo una suerte de cadena de debilidades, de gustos, de preferencias que, en algún momento, se conectan. Por ende, no encuentro extraño que mi cariño y respeto por Patti Smith sea el mismo que tengo por Shepard (como actor, director, dramaturgo, etc.) y que sea el mismo que tengo por Lange, una mujer que irradia una sensibilidad que me conmueve. “Nunca conocí a nadie como ella”, diría su esposo, quien la vio por primera vez en el rodaje de Frances y con quien compartió varias películas, además de gran parte de su vida. “Es extraordinaria. Además de su belleza natural, su atractivo pasa por la gran humildad que siempre tuvo”. Él también dijo que celebran San Valentín tomando un par de botellas de vino mientras ella pinta. ¿Cómo no hacer un pequeño post sobre ellos? ¿Cómo no querer, algún día, y con esa misma ingenuidad de Patti, querer ingresar a su mundo y absorber sus anécdotas? Todas ellas. Las de la calma y las de los fuegos artificiales. Especialmente las últimas. 

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► Jessica Lange y Sam Shepard en Frances:

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► Lange y Shepard, juntos en Don’t Come Knocking:

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¿Cuáles son las parejas del cine, ya sea del clásico o del actual, que más les atraen? Cabe aclarar que, como el caso de Shepard y Lange, estamos hablando de parejas reales que colaboraron juntas en la pantalla; y hablando de colaboraciones, los invito a sumar esas películas en las que esas parejas que les gustan más se han destacado; ¡seamos cholulos por un rato y buen miércoles!

(como siempre, más tarde les dejo una galería con sus aportes)

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[GALERÍA] Sus parejas del cine favoritas:


Created with flickr slideshow.

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