En busca del destino

“ Do you ever feel like you were waiting forever to figure out what your destiny is?”

Para mi hermano

“Imposible predecir el destino de mi película; la gente va al cine para olvidarse de sí misma, y un crepúsculo tiende precisamente a lo contrario, es la hora en que acaso nos vemos un poco más al desnudo, a mí en todo caso me pasa, y es penoso y útil; tal vez que otros también aprovechen, nunca se sabe”. Cortázar cierra con ese párrafo su extraordinario y breve cuento “Cazador de crepúsculos”. Los hermanos Duplass cierran Jeff, Who Lives at Home con el arribo hacia un destino en plena agua y con un crepúsculo inminente. Pero, ¿quién es el cazador? El Jeff del título (Jason Segel), un aparente slacker que vive con su madre y que (nuevamente de manera aparente) no tiene una misión preconcebida. Hablo de apariencias porque estamos ante una película que juega con eso. Porque se nos muestra a Jeff primero en un baño grabándose a sí mismo, después drogándose, después comiendo un sándwich, después no queriendo arreglar una cortina, después hablando caprichosamente con su madre. Pero ese es el comienzo. A los quince minutos ya sabemos que Jeff no es ese slacker que pensábamos y que su obstinación por encontrarle una misión a su vida, un sentido, un destino que haga la diferencia (no para sí mismo sino para los demás: su hermano y su madre) lo va a llevar demostrar, mediante una generosidad ilimitada, gestos entre ingenuos y determinantes. Por el contrario, Pat (Ed Helms), su hermano, tiene una visión del mundo cerrada y no comprende la obsesión de Jeff por el significado de los vasos de agua que Abigail Breslin deja en Señales, la película de M. Night Shyamalan. Su hermetismo también lo vuelve indiferente a las necesidades de su esposa (Judy Greer, tan magnífica como siempre) y solo se concentra en decir su pensamiento evadiendo el conflicto. En otro mundo está Sharon (Susan Sarandon), madre de ambos, una mujer insatisfecha con su realidad, quien desea ser besada bajo la lluvia y huir de manera intempestiva, sin saber con certeza quién la tomará de las manos para cumplir una a una sus cuentas pendientes.

Los hermanos Duplass narran estas tres historias de manera paralela, diferenciando bien un universo del otro, marcando rasgos de los personajes en cuentagotas, sin tirar toda la información de golpe y, como mencioné anteriormente, evadiendo el estereotipo. La cohesión empieza a tomar forma cuando Jeff y Pat se juntan para una misión impensada (corroborar la supuesta infidelidad de la mujer de Pat), y en ese road trip detectivesco terminan en sitios de revelación, esas revelaciones que Jeff encuentra en esas señales que con tanto empeño persigue (incluso, literalmente, a las corridas). Uno de esos sitios es el cementerio. Conmovidos, se paran ante la tumba de su padre y comparten un sueño que tuvieron, donde él les decía a ambos que el día más feliz de sus vidas debería ser el que están viviendo en ese preciso momento. La mirada cómplice y la risa entrecortada de Jason Segel y Ed Helms nos demuestran que la comedia puede salirles de taquito, pero que los momentos dramáticos son incluso más reveladores porque no tienen un propósito. Están ahí para ser absorbidos como nos plazca. Lo de Susan Sarandon es incluso más apasionado, ya desde el instante en que su personaje vence el miedo y sube a un auto con quien menos lo imagina. Los realizadores de Cyrus aquí salen de esos microcosmos, los unen y los llevan a un plano macro (lo que explica el frecuente uso del zoom), en ese embotellamiento de tránsito del final donde Jeff encuentra su misión. “¿Alguna vez sentiste que siempre estuviste buscando tu destino y que, una vez que lo encontraste, no es tan excitante como pensabas?” se pregunta. La respuesta le llega sola. Estar abierto a las señales no es tomar cada detalle cotidiano y aplicarlo según convenga: es saber mirar en el momento indicado. Y Jeff mira, corre, se lanza al agua y se reencuentra, ya esperanzado, con su hermano. Porque, a veces, las preguntas son innecesarias. El destino nos termina pisando los talones y dando vuelta el tablero, dejándonos tan al desnudo como ese ocaso cortazariano.

Les dejo imágenes de la película:

¿Vieron Jeff, Who Lives at Home? ¿Qué les pareció? ¿Qué películas han compartido o asocian a sus hermanos?; ¡Dejen sus comentarios! ¡Buen miércoles!

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