Aquello fue una linda primavera

“The youth is starting to change, are you starting to change together?”

“Llevo conmigo fotografías sin revelar” es una de mis frases de cabecera y no me cuesta demasiado entender las razones. En esa canción de Mi pequeña muerte – y en esas palabras en particular – hay una suma de elementos nostálgicos con los que cualquiera de nosotros podría identificarse. Está el recuerdo. Está el pasado. Está el recuerdo de ese pasado. Todos, seamos conscientes de eso o no, vamos recopilando imágenes mentales de momentos que ya no vuelven, instantáneas de una época que nos define. El cine, si es parte de esos momentos, entonces también puede llegar a definirnos y a marcar el camino posterior. Como las canciones, hay películas con cuyas escenas nos basta reencontrarnos para ubicar las sensaciones de la primera vez que las vimos. Me pasa con John Hughes, pero sobre todo hay un vínculo especial con Hackers, justamente por ser un film que llegó en mi adolescencia y al mismo tiempo por ser un film que, visto hoy en perspectiva, es adorable porque resulta obsoleto en los detalles. Paradójicamente, lo mágico del asunto es la manera en la que, incluso con eso jugándole en contra, hay escenas que (si las abstraemos de su registro de una época puntual) trascienden ese instante y terminan siendo atemporales. Porque el plano final con Crash Override y Acid Burn en la pileta puedo verlo hoy y considerarlo como un gran punto de partida para el cine libre, desprejuiciado y algo punk que me iba a gustar tiempo después. Un cine en el que, claro, la música nunca podría resultar prescindible.

¿Cuáles fueron las películas que marcaron su adolescencia? ¿Las siguen viendo en la actualidad? ¿Creen que hay films que pueden definirlos? ¡Dejen sus comentarios! ¡Buen martes para todos!

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