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Hoy en Cinescalas escribe: Florencia Romeo

Ya la sola mención del nombre de Ben Affleck desataría un vendaval de conceptos y adjetivos de todo tipo y especie, seguramente para mal. Es entendible. Sus comienzos fueron alentadores, con el Oscar a Mejor guión original por En busca del destino, que compartió con, Matt Damon, y varias de las películas en las que trabajó, entre otras, las que hizo con Kevin Smith. Pero una serie de malas elecciones (Daredevil, Jersey Girl, Gigli, Pearl Harbour) y la sobreexposición que tuvo su romance con Jennifer Lopez hicieron olvidar que también actuó en Shakespeare apasionado y Hollywoodland.

Sin embargo, cuando parecía que el lindo e inexpresivo de Ben era un caso perdido, pegó un volantazo y se reveló como un notable director de cine. Hasta hoy, cuenta con dos películas (y una tercera, Argo, en posproducción, más dos cortos): Gone Baby Gone (2007), estrenada como Desapareció una noche, y The Town (2010) que aquí se dio con el inexplicable título de Atracción peligrosa. Así como ambas tuvieron excelentes críticas en todo el mundo, fue casi nulo el reconocimiento por parte de la Academia a la hora de las nominaciones a los premios Oscar. Otra más y van…

Además de dirigir, se encargó de los guiones. Si bien Gone… y The Town tratan diferentes temas, tienen puntos en común. Ambas transcurren en Boston, la ciudad donde se criaron los Affleck, pero no muestra la parte rica y glamorosa, sino sus suburbios, donde abundan los white trash y la escasez de horizontes. Siempre intercala imágenes de la zona por donde andan los personajes. No hay manera de perder de vista cuál es el lugar de origen de sus criaturas, el contexto donde se mueven. El protagonista de Gone… dice al principio: “Siempre creí que las cosas que uno no elige son las que te convierten en lo que sos. La ciudad, los vecinos, la familia…”. Affleck nació en Berkeley, California, pero es sin dudas un hombre de Boston, conoce sus calles, su gente y mide su pulso con precisión.

Gone Baby Gone está basada en la novela homónima de Dennis Lehane, el autor de Río Místico. La protagoniza Casey Affleck, que con Michelle Monaghan componen una pareja sencilla, feliz, que trabajan juntos como detectives privados. La segunda línea es un lujo: Morgan Freeman, Ed Harris, Amy Ryan (nominada al Oscar por este papel) y Amy Madigan, más Titus Welliver, al que vimos mucho en la tele (Glenn Childs en The Good Wife, el hombre de negro en Lost, el diablo de ojos amarillos en Supernatural). El punto de partida es la desaparición de una nena de cuatro años, que es buscada por la policía; pero los tíos de la nena contratan a la pareja de detectives, para que ayude en forma paralela a encontrarla. La película podría haberse limitado a ser un buen policial, pero son otros los temas que importan: los límites entre lo correcto y lo deseable, las reglas y la realidad, con la religión omnipresente. Como espectadores, nuestro punto de vista es el de la pareja de detectives y descubrimos con ellos las capas de una intriga que deja múltiples pistas, de esas que pasan inadvertidas y se resignifican con el transcurrir del film. Pero si algo se destaca es la escena final, el plano final, en que nos preguntamos (suponemos que al igual que el protagonista) si se hizo lo correcto. En realidad, el lo contestó algunas escenas antes, pero es probable que en ese momento haya advertido realmente las consecuencias de sus actos.

The Town se estrenó en 2010. La palabra ‘town’ se suele traducir, literalmente, como ciudad o el centro de la ciudad. En este caso, refiere más a lo que llamamos “el barrio”, ese lugar donde crecimos y al que pertenecemos. Pero si en Gone… es difícil saber quién tiene razón y quién no, aquí la duda es todavía mayor. Nos ponemos (me puse) del lado de quien, en definitiva, es un delincuente. ¿En qué se basa esa empatía? ¿En su voluntad de cambio, declamada y no llevada a cabo? ¿Su infancia difícil? También aquí hay un policial, donde lo que menos interesa es la resolución del/los caso/s. Si en Gone… los personajes son como son y nadie analiza por qué, acá sabemos cómo es el protagonista, en qué ambiente se crió, las oportunidades que tuvo y no hace falta saber demasiado de psicología para entender por qué, si pudo forjarse un futuro mejor, terminó optando por la delincuencia. En este caso, Affleck se pone al frente del elenco y asume la doble función. Junto a él, dos grandes actores de cine como Rebecca Hall (la Vicky de Vicky, Cristina, Barcelona) y Jeremy Renner (nuevamente nominado al Oscar 2011, ahora como actor de reparto; el año anterior había sido candidato a mejor actor por Vivir al límite), más Jon Hamm (Mad Men), Blake Lively (Gossip Girl) y el gran Pete Postlehwaite, en su anteúltimo trabajo. El final es bastante más abierto y ambiguo que el de Gone…, pero no por eso menos triste.

Ambos filmes cuentan con múltiples detalles que hablan de un cineasta fino, detallista, que ha visto mucho cine. No debe ser casual que haya elegido para su primer filme un libro de Lehane, el autor de Río Místico. Clint Eastwood, como Affleck, es un ex galán poco reconocido como actor, pero que se reveló como uno de los mejores directores de cine de las últimas décadas. Affleck derrapó bastante antes de ponerse a dirigir, pero algo del monólogo final de The Town lo representa: “No importa cuánto cambies, igual debes pagar el precio por lo que has hecho, así que tengo un largo camino, pero sé que te volveré a ver, de este lado o del otro”. Si me preguntan, me gusta más cuando se ubica detrás de cámara.

Por Florencia Romeo

¿Qué opinan de Ben Affleck como intérprete y como director? ¿Cuáles otros actores devenidos en realizadores podrían destacar en este post?; ¡Dejen sus comentarios!; si quieren escribir en Cinescalas manden sus notas a milyyorke@gmail.com

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