London Day: Freddie Mercury

“I’m just a musical prostitute, my dear”

Para Silvina, Santiago e Ignacio

Después de una hora de viaje en un colectivo, de tomar otro colectivo, de que ese mismo colectivo se rompiera, de bajarme en una zona desconocida, de que alguien me ayude a llegar…finalmente me paré enfrente de la puerta de Logan Place. Los graffitis de años atrás ya no estaban. Por eso, las palabras de los fanáticos se sucedían todas, una al lado de la otra y en distintos idiomas, en el cordón de la vereda. Un cordón lleno de hojas, húmedo, con la lluvia cayendo incesantemente sobre él. Si a veces quiero recordar por qué vine a Londres, solo tengo que pensar en este tipo de experiencias. Solo tengo que pensar en que, por más que sea una puerta lo que ví objetivamente, detrás de esa puerta, hace mucho tiempo, caminaba Freddie Mercury. Entonces, esa objetividad se va al carajo y una se emociona, parada en soledad, mientras es temprano pero empieza a anochecer, mientras la lluvia acompaña la mágica escena.

A Queen, a Freddie, llegué por mi hermano, quien me hizo comprender lo que realmente significa ser un artista. Porque con Freddie el encanto no pasaba solo por esa voz, por esos bocetos de sus trajes, por esos dibujos, por ese dominio que tenía sobre un escenario donde reinaba exuberante saltando con el micrófono como compañía y donde conmovía al sentarse junto al piano, más despojado, más desnudo. Había mucho más detrás, como una sabiduría sobre lo que implica la fortaleza (“I can fly, my friends” / “aching to be free”). Después, en mi adolescencia, con la música ya como apéndice, entre Radiohead y Nirvana, se colaba la emoción desbordada de Freddie, las tardes en mi cuarto cantando “Somebody to Love”, entendiendo hasta qué punto una canción te puede penetrar y dejarte igual de vulnerable que la persona que la escribió, admirando hasta qué punto la palabra melancolía cobra otro significado cuando esa persona te hace danzar con la voz hablándote sobre ella. Freddie fue un precursor, fue un showman que trascendió ese mote, y en sus recitales nuca hizo nada a medias. Él se entregaba al público con carisma, vitalidad, nunca especulaba con el cariño que recibía y daba todo en consecuencia.

Freddie será siempre para mí sinónimo de libertad. Con su alma pintada como las alas de las mariposas, me habló de los desamores, los desencuentros, pero también de lo imparables que podemos ser cuando dejamos de pensar hacia adelante y nos dedicamos a aprender en el ahora, en éxtasis, haciendo rodar el dado. Freddie sabía que todo consiste en jugársela (incluso desde lo musical, donde se arriesgó de manera permanente), porque luego la vida se nos va con ese último suspiro. Por eso, “forever is our today” es una frase que me resuena cuando pienso en las decisiones, en las movidas que hay que hacer, en los caminos que hay que elegir. Habrá sido solo una puerta verde lo que miré hace unos días, sí. Pero también escuché sus “darling”, sus “dear” y su piano. Y pensé. Pensé en que hay que ser valiente para mirar hacia atrás y cuestionarse. Hay que ser valiente para no temerle al abismo. Hay que ser valiente para mirar a la muerte a los ojos así, con el maquillaje corrido pero la sonrisa intacta. Freddie lo fue.

Brian May, Roger Taylor & John Deacon hacen “No One But You” (Only The Good Die Young):

——–> Un agradecimiento especial a Ica Portela

——–> Accedé a un especial sobre Freddie aquí

* BONUS TRACK: Playlist de Queen:

Freddie Mercury by Milagros Amondaray on Grooveshark

Hoy la consigna es una sola: escribir sobre Freddie Mercury, los temas de Queen que más les han llegado, sus letras, lo que sea…en el vigésimo aniversario de su muerte, pueden explayarse tranquilos y homenajearlo a su manera; ¡Espero sus comentarios!

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La escena del día: Wayne’s World

“Who wants to live forever? Forever is our today”

Durante estos días me anduvo rondando la palabra libertad. Bueno, no solo la palabra. La sensación también. Debe ser por un poco por estar en contacto con la naturaleza, leer sobre la naturaleza (ver este post), escuchar canciones sobre la naturaleza (volver a ver ese post), o tener demasiado presente el disco Wind in the Wires. Pero también debe ser porque esta semana se recordó a Freddie Mercury, a su “I want to break free” y porque, en medio de todo eso, me acordé de Wayne’s World. Porque la película de Penelope Spheeris es, a su manera, una película sobre la libertad y, si nos remontamos al sketch primigenio de Saturday Night Live, todo parece conducir a lo bien que se siente estar entre pares haciendo discos, escuchándolos y dándoles otro valor desde una ingenuidad “from the basement”. La escena de hoy es el súmmum de lo que implica esa suerte de mindfulness, de conquista de la libertad: la carretera, el headbanging y un homenaje a Freddie. No. No había manera de que estos días, cargados de significado, no desembocaran en la gloriosa frase “Any way the wind blows…”

Mirá la escena de “Bohemian Rhapsody”:

¿Qué opinan de Wayne’s World? ¿Qué canción pondrían ustedes en un auto para cantar en grupo? ¡Cuenten!; de paso, propongan una escena que quieran ver el jueves próximo ¡Gracias!

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