Composición: Tema libre (vigesimotercera entrega)

¡Buen jueves para todos! Como les vengo comentando últimamente, en unos días me voy a Nueva York por un mes. El plan no solo incluye vacaciones sino que además voy a estar cubriendo algunos eventos, como la Orange Con de Orange is the New Black, entre otras cosas que ya les iré contando. Por lo tanto, así como hice cuando estuve en Londres, seguramente suba algunos posts alusivos a mi paso por La Gran Manzana. Asimismo, el regreso a la rutina habitual del blog será el lunes 13 de julio, donde debatiremos I Origins. De más está decir que voy a extrañar actualizar normalmente este espacio pero, como les dije, iré subiendo algunos breves posteos de lo que suceda en mi viaje. Sin más que agregar, les cuento que este jueves estaré en la radio como siempre (pueden escuchar por acá) y que como me voy la otra semana, hasta entonces seguiré sumándome a los divagues de este post abierto. Un beso grande para todos. PD. Les dejo una de mis playlists favoritas para musicalizar este jueves:

 

Hay lugares que te llaman: Cinescalas en Nueva York

Hoy en Cinescalas escribe: Rodrigo Bravo

Jenny Curran: “I wish I could’ve been there with you”.
Forrest Gump: “You were”.

Hay lugares que te llaman.

Por supuesto que es una sensación medio difícil de explicar, no se trata de simples ganas de conocer o de salir de vacaciones, esto es más complicado. El llamado en sí es bastante particular, se presenta imperceptible y va impregnándote de a poco hasta el punto en que necesitas respirar hondo para descomprimir la ansiedad. No sabés muy bien cuándo ni dónde empezó pero está ahí, haciéndote mordisquear los labios cada tanto. Te define una meta para alcanzar y te acompaña en el trayecto. Es como que un montón de pequeños detalles con el tiempo van tejiendo una frazada de ilusiones que usas para abrigarte cuando el mal tiempo arrecia.

Tal y como hace Max:

Edgar Allan Poe: “Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.”

El lugar con el que yo soñaba de día era Nueva York. Desde que tengo uso de razón ese lugar ejerció sobre mí una endiablada atracción, la cual se fue potenciando a través de los años gracias a la literatura y, en especial, al cine. Leer a Paul Auster o ver cualquier peli de Woody Allen no me generaba otra cosa que agregarme pendientes a la lista. Durante años me compré la guía de Horacio de Dios y la leía extasiado como si fuera una aventura de Pérez-Reverte. Les arme el viaje entero a familiares y amigos casi de memoria, siempre sumergido en la inexplicable tranquilidad de saber que algún día se alinearían las estrellas y sería mi turno. Después de veinte años de espera, en mayo de 2014 ese día llegó. Como se podrán imaginar, luego de tanto tiempo de organización hubo muchas cosas que fueron tal cual las tenía idealizadas en mi cabeza. Pero también viví momentos que nunca me imaginé, instantes que escaparon a cualquier planificación previa. Dentro de esta última categoría de experiencias, algunas de ellas se dieron gracias a este blog.

Sin mucho preámbulo puedo afirmar que la cantidad de vivencias y sentimientos que compartimos post tras post han calado hondo en mi rutina diaria, dejado una especial impronta que se presenta como ineludible en determinadas situaciones. Desde hace un tiempo éste es mi lugar para charlar de temas que no puedo hablar en ningún otro lado, si cuento alguna anécdota relacionada con música o arte o literatura estoy seguro que habrá alguien del otro lado que la pueda apreciar tanto como yo lo hice. Por esa razón, incorporarlos a este viaje era tan natural para mí como obligatorio. Porque sólo aquí pueden dimensionar la razón que me llevó a buscar una calle o una esquina en particular. Porque sólo un cinéfilo puede apreciar las locuras de otro cinéfilo. Porque, en estos tiempos, el poder compartir pasiones se torna un circunstancia invaluable.

Ernest Hemingway: “Nunca escribas sobre un lugar hasta que estés lejos de él”.

Más allá de los lugares turísticos, los rascacielos y los museos, caminar por las calles de esa ciudad es como abrir la caja de chocolates de Forrest: nunca sabes con lo que te vas encontrar. Un homeless cantando con voz de tenor en la vereda de la Ópera, una primera edición de The Sun Also Rises dedicada por su autor, una pareja de músicos tocando arpa y xilófono en el Central Park con un cartelito a sus pies que decía “The World Needs More Bach”, la casa donde creció Piazzola ubicada en el mismo barrio donde se juntaban Ginsberg, Kerouac y Cía., una carta de Francis Ford Coppola colgada en la pared del restaurant donde Brando comía mientras filmaban The Godfather, el peluquero de Truman Capote y Luca Brasi (?), una foto de Marilyn en el lobby de un hotel que te revela el verdadero significado de la palabra “inmortal”, una partitura con arreglos de puño y letra de Mozart, un ponja vendiendo guiones de pelis en dos esquinas al mismo tiempo, un par de cartas entre Edith Wharton y Henry James, un recuerdo para James Gandolfini en cada negocio de Little Italy, la primera portada de The Great Gatsby que inspiró a Fitzgerald para terminar el libro, una anécdota de Frank Sinatra arremangado en la cocina de un restaurant preparando la salsa para los linguini, un colombiano preparando martinis en un bar subterráneo, un viejito vendiendo en la calle (sus) fantásticas colecciones de libros arriba de un tablón despintado…

Pero vamos al tema que nos convoca. Ya desde el inicio uno de mis objetivos era pasar por alguna locación famosa, siempre pensé que tener la posibilidad de caminar por las mismas calles que viste en la pantalla grande era un privilegio único, te puede tocar una vez en la vida. Pero cuando me puse a averiguar me encontré con una ciudad entera enmarcada por escenarios de películas famosas. Y la tentación fue demasiada para resistir. Opté entonces por agregarle un touch cinescalero a mi viaje: le intercalé al recorrido inicial la mayor cantidad de sets fílmicos que pude identificar y acto seguido (contando ya con la debida venia de nuestra anfitriona) cargué la remera del blog en la mochila para dejar el fundamental e imprescindible registro gráfico. Sin dudas que tenerlos como excusa se convirtió en un factor decisivo que afecto a todo mi derrotero, conocer estos lugares fue una experiencia que no habría tenido sino me ponía como meta esta nota. Me obligó a hacer esas dos cuadras de más que no figuran en ninguna guía. Y dos cuadras aquí, dos allá, al final termine conociendo la ciudad mucho mejor lo que hubiera esperado.

Les confieso que algunas locaciones me decepcionaron un poco porque no era lo que me esperaba, uno a veces llega con la vívida imagen de la peli en la cabeza y por ahí la magia del cine metió la cola y los convierte en algo que no son en realidad. Cuando subís al Empire State lo primero que buscas es el ascensor de donde se baja Tom Hanks para encontrarse con Meg Ryan en Sleepless in Seattle y no está!!! O por lo menos no está tal cual como sale en la peli. El día que fui a visitar el Museo Metropolitano entré como una bala buscando el cuadro de Monet que Pierce Brosnan se roba en The Thomas Crown Affair (que dicho sea de paso lo tengo colgado en el living de mi casa) y me di con la cruel noticia de que NUNCA estuvo ahí in the first place! WTF!!

Pero, en el otro lado de la moneda, hubo algunas que me emocionaron profundamente: la ventana de Tiffany donde Holly Golightly iba a desayunar, el estudio donde Barbra Streisand conoce a Nick Nolte en The Prince of Tides, la entrada del laburo de Griffin Dunne en After Hours, el café en donde Kathleen Kelly y Joe F-O-X se citan por primera vez en You´ve Got Mail…. En este punto creo que la locación que se lleva el premio es el banquito de Manhattan, directamente me puso la piel de gallina. Lo más loco fue que esa misma noche cuando llego al hotel de rebote engancho wifi, entro al blog y me encuentro con el post que José escribió recordando a Gordon Willis, encabezado por LA foto que me llevó a ir a ése lugar. Increíble.

Nelson Mandela: “No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”.

Después de viajar nunca volvemos a ser las mismas personas. Ya sea porque descubrimos algo de nosotros que estaba adormecido, o porque cumplimos con esa asignatura pendiente, o simplemente porque ganamos nuevos recuerdos que nos van a acompañar de por vida. Cualquiera sea la razón o el lugar, lo importante es que puedas recuperar aquello que la vorágine diaria te hizo olvidar, que te vuelvas sin suspiros porque te los gastaste todos, que sientas que tu patrimonio creció a pesar de que te volviste sin un peso: las cosas más valiosas siempre son las que no tienen precio, las que te llenan los bolsillos del alma, las que nadie te puede quitar porque las llevas atesoradas en la alcancía de tu corazón.

[GALERÍA] El paseo de la remera de Cinescalas por la ciudad de Nueva York, registrado por Rodrigo:

Muchas veces escuchar las experiencias de viaje de otra persona se puede tornar medio plomazo, trasladar sensaciones de lugares específicos por ahí se convierte en una misión harto difícil de lograr. Pero esta vez me pareció que la excepción bien valía la pena porque precisamente ésa era la sensación que me generaba la remera de Cinescalas en la mochila: me garantizaba que valía la pena hacer cinco cuadras más y sacar la foto.

El rescate de calles y esquinas que se ocultan en el anonimato urbano no tiene sentido sin alguien especial que les dé un marco o un significado que les devuelva su importancia. Cuando Mily y Cinescalas me dieron la certeza de que ya no estaba más solo en esto me regalaron la invalorable posibilidad de conocer un lugar repleto de esas personas especiales. Y eso era todo lo que necesitaba para meter la remera en la valija. Todo ese tiempo los extrañe, pero no tanto. Porque estuvieron conmigo siempre.

Por Rodrigo Bravo

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! Gracias por la paciencia de la semana pasada, como siempre; arrancamos un nuevo lunes con esta gran nota/producción de Rodri y dos consignas: 1. ¿Qué locaciones de película tuvieron la suerte de visitar y cuáles están en sus listas de pendientes? Los invito a dejar imágenes de esos momentos vividos 2. ¿Cuál fue la experiencia más inolvidable que tuvieron viajando? Espero que podamos compartir anécdotas en este post; ¡los leo! ¡que tengan un excelente comienzo de semana y nos reencontramos mañana! ¡saludos para todos! PD. Gracias a quienes escribieron para esta sección por aguardar hasta que les llegue el lunes; tengo todas sus notas listas para ir publicándolas paulatinamente ;)

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—> La última vez escribió Ezequiel Saul sobre… SNOWPIERCER

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Sus películas del año (y un video de regalo) (y una nueva playlist) (¡y Feliz 2014!)

Foto: Ezequiel Saul

“Seguiré, igual lo haré, aunque todo esté mal, lo haré” - “Tanta Gente” (Estelares)

“Antes no quise estar. Ahora sí”. Siempre me impactó esa frase que escribió Moretti. No me sorprende que sea oscura. Al fin y al cabo, gran parte de las canciones de Estelares lo son. Sí me afecta la connotación del “estar”. ¿Estar vivo? ¿Estar presente? ¿Estar despierto? ¿Estar alerta? Puedo añadirle cualquier adjetivo y, sin embargo, creo que el “estar” tiene, para cada uno de nosotros, un significado completamente diferente. Recuerdo con claridad mi momento de no querer estar y lo asocio al no querer estar conectada. Conectada con el entorno. Conectada con las pasiones. Conectada con la escritura. Conectada, en definitiva, con la belleza. Me recuerdo como entumecida, como impenetrable, como indiferente a las pulsiones y aún hoy, bien lejos de esa sensación, ese recuerdo me aterroriza. Porque ese “antes” que equivale a un “no querer” implica que el no poder sentir las cosas, o no poder ver conexiones en todos lados como diría John Green, es casi lo mismo que estar perdido. Ya lo conté en ese post que simboliza el espíritu del blog y que hoy funciona como una suerte de parábola de mi 2013. El haber estado perdida o desconectada de las cosas fue lo que me condujo a la creación de un lugar donde me sintiera más acompañada. La compañía vino, en primera medida, de las palabras. Hay situaciones en las que uno se amolda a los demás, en las que uno deja de ser uno, no por hipocresía, sino porque sencillamente hay que adaptarse, hay que filtrar, hay que medirse. Sin embargo, todos, en algún momento del día, estamos a solas con el pensamiento. Y ahí no nos mentimos. Ahí somos nosotros. Ahí recordamos, nos refugiamos en la nostalgia, nos autoimponemos cambios, cumplimos fantasías, no nos traicionamos. Me pasa algo así cuando escribo. Encuentro compañía en las palabras porque esas palabras son el testimonio de lo que siento/creo/pienso en ese determinado momento, y eso me ayuda a (re)conocerme mejor. Pero aunque la compañía pueda provenir de uno mismo (somos quienes más nos conocemos y, al mismo tiempo, quienes más batallamos para poder cambiar), la conexión necesita de alguien más. Quién hubiera pensado que el “antes no quise estar conectada” iba a encontrar su correlación más literal con un blog. Me quiero ceñir a lo fáctico: desde que empecé a escribir acá en el 2010 que mi conexión con las cosas se enriqueció. No solo porque escribo más. Porque leo más. Escucho más. Miro más. Asocio más. Anoto más. Absorbo más. Y es todo tan azaroso porque quizás lucho con un post (de esos que cuestan) y meses más tarde alguien lo lee y se identifica con él y ya no tengo que cuestionarme para qué (o para quién) escribo. Escribo porque quiero estar conectada con los demás.

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“Se trataba de encontrar un significado en lo que se produce y se desecha en masa y que, al fin y al cabo, nos rodeaba a todos diariamente. Filtrarlo y encontrar algo de belleza en todo eso. Échale un vistazo: está ahí”. Eso escribió Jarvis Cocker en relación a cómo la palabra “Pulp” debía representar a la banda. Lo que dice Jarvis es real. La búsqueda de la belleza es lo que nos mantiene en movimiento. Y esa belleza, como siempre, habita en los detalles. La belleza este año (y en relación al blog) fue abrir una caja y ver mi libro, fue caminar seis cuadras muchas veces para mandarlo por correo, fue verlos a ustedes con el ejemplar en la mano. La belleza este año también fue ver una película que dolió pero fue ese dolor el que me motivó a escribir sobre ella. La belleza fue armar una playlist o ver los videos que filmaron. La belleza también fueron las conversaciones. Como cuando conversamos acá. Como cuando conversamos por fuera. La belleza está en ponerles rostros a los nicks o en cruzarme con alguno de ustedes en un recital indie, o en dar y recibir abrazos, o en buscar la foto perfecta para un post que hayan escrito. Sí, Jarvis tiene razón. La belleza está ahí, solo hay que saber buscarla, o no perderse uno para encontrarla. Por eso Moretti también asocia la carencia de percepción con la tristeza: “no se ve bien la belleza, es casi igual que ser infeliz”. Creo que por eso disfruto escribir sobre películas tan disímiles como Bombal o The Vicious Kind. Porque me gusta encontrar algo luminoso en ellas. Ya sea la prosa endiablada de María Luisa que iría a salvarla, o la autodestrucción de Caleb para poder resurgir con menos culpas. Y acá me quiero detener, otra vez, en lo fáctico. Muchos de ustedes llegaron acá en un momento difícil y encontraron algo que los hizo quedarse. Ese “algo” varía, ese “algo” puede ser articulado de distintos modos, ese “algo” puede ser una película o puede ser una interacción en los comentarios. Puede ser una especificidad y simultáneamente una cosa abstracta. Puede ser que cuando el “antes no” se convirtió en un “ahora sí”, yo empecé a conectarme y naturalmente la conexión se reprodujo. Se formaron vínculos y esos vínculos devinieron en detalles: el disco del blog, ustedes en el epílogo del libro, la remera, las reuniones, la necesidad de corroborar que si no estamos solos en muchas cosas es porque esto jamás se sintió virtual. Por eso, no hay mejor imagen para ilustrar este post que la de esa corrida en tiempo suspendido. Una suerte de metáfora de que hoy sí quiero seguir corriendo y espero poder tener ganas de hacerlo siempre. No quisiera volver a ese antes. No después de haber conocido el ahora. Un ahora que se renueva día tras día, un ahora que es el regalo que ustedes, sin darse cuenta, me hicieron cuando comentaron por primera vez. Mi agradecimiento es tan vasto como los motivos por los cuales lo siento. Hoy siento decirles gracias por darme un ahora. Yo les prometo, para el año que viene, más posts, más consignas, más conexiones. Un después.

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 MI TOP FIVE DE PELÍCULAS DEL AÑO:

 *1. Silver Linings Playbook (David O. Russell)

 *2. Tabú (Miguel Gomes)

*3. Gravity (Alfonso Cuarón)

*4. Frances Ha (Noah Baumbach)

*5. The Place Beyond the Pines (Derek Cianfrance)

 MI PODIO DE SEIS MENCIONES ESPECIALES:

*1. Locaciones (Alberto Fuguet)

 *2. Drinking Buddies (Joe Swanberg)

*3. Cloud Atlas (Lana y Andy Wachowski)

*4. Laurence Anyways (Xavier Dolan)

*5. La herida (Fernando Franco)

*6. El desconocido del lago (Alain Guiraudie)

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AHORA SÍ: SUS PELÍCULAS DEL AÑO:

Cinescalas - Video Fin de año 2013 from lanacion.com on Vimeo.

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*De yapa: Como siempre en esta clase de posts, les dejo un compilado que encontré con lo mejor del año; si bien en este no van a poder ver todas las películas del 2013 sino una selección, se trata de un video insuperable a nivel edición y musicalización; ¡que lo disfruten!

THE 25 BEST FILMS OF 2013: A VIDEO COUNTDOWN from david Ehrlich on Vimeo.

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] 100 canciones que marcaron nuestro 2013 (y el de Cinescalas); ¡que la disfruten!

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¡Hola muchachada! Ya hemos llegado al post de fin de año y los invito a celebrarlo juntos y a responder estas dos consignas: *1. ¿Cuáles son sus cinco películas favoritas del 2013 + su podio de menciones especiales? *2. Como no podía concluir el año sin una playlist, dejen sus aportes de las mejores canciones del 2013, o de aquellas que marcaron estos doce meses así armo una nueva lista de reproducción para este día especial; ¡Espero sus comentarios! Que tengan un excelente festejo de fin de año y que comiencen el 2014 lo mejor posible; Gracias por estar siempre acá y nos reencontramos el jueves 2 de enero para iniciar nada menos que el cuarto año de CINESCALAS ¡Felicidades para todos!

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¡FELIZ 2014, MUCHACHADA!

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Lo mejor del 2013: Las escenas

 ► Cuando Pat y Tiffany ensayan con “Girl from the North Country”

 ► Cuando Alien empieza a cantar “Everytime”

 ► Cuando Frances define su conexión con Sophie

 ► Cuando Luke ingresa a la feria

 ► Cuando Franck se esconde en el bosque

 ► Cuando Louis hace sonar “Between the Bars” de Elliott Smith

 ► Cuando se produce ese baile de porcelanas

 ► Cuando Ryan se ve forzada a encontrar fuerzas en ella misma

 ► Cuando Pi abraza a Richard Parker

 Cuando cantan “Baby, I Love You” al lado de una pileta

► Cuando Kate y Luke se sienten cómodos estando cerca

 Cuando Melanie y Ray se cruzan sin cruzarse en el tren

► Cuando se escucha el ruido de ese silbato

► Cuando India y Charles se (re)conocen tocando el piano

► Cuando vuelan las palomas mientras Thom canta “Codex”

► Cuando Natalia explica la transitoriedad en un solo monólogo

 Cuando Monroe quiere acercarse a Alabama a través de una canción

Cuando Richard Phillips entra en estado de shock

► Cuando le hacen un exorcismo a Jonah Hill

► Cuando Jay espera con nervios a Daisy

► Cuando Charlie le pide a Kate una segunda primera cita para empezar de nuevo. ◄

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 ► [ESCENA]: Una de mis secuencias favoritas del año: “Diner Scene” de Silver Linings Playbook:

  

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 ► [DE YAPA]: Los invito a ver la humilde recreación de la escena superior, protagonizada por Martín Folco y quien les escribe (sí, pueden reírse todo lo que quieran, es la idea):

  

Silver Linings Playbook - Diner Scene (Recreación) from Cinescalas on Vimeo.

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¡Buen jueves de balances para todos!: Hoy los invito a que mencionen sus escenas favoritas del cine de este año, aquellas que todavía no han podido sacarse de la cabeza; como siempre, los leo, ¡a comentar nomás! ¡nos vemos mañana con otro viernes de finales! PD. Gracias a Martín, Ezequiel, Jessi y Javier por su gran ayuda para la filmación y edición de la escena ;)

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