Hay que pagar la renta

La película seleccionada para el post de hoy bien podría responder una consigna alternativa ligada al declive de ciertos directores que, en una mejor época, supieron entregar pequeñas obras maestras. Duele que la primera vez que escribo sobre Lawrence Kasdan en el blog sea por un motivo tan desafortunado como su último film, Darling Companion. No hay nada en esta obra que se asemeje a una marca de autor y es, de hecho, totalmente genérica e impersonal. Como siempre que presenciamos un retroceso en un determinado realizador, cuesta encontrar en sus recientes producciones algún destello que nos retrotraiga a sus películas más emblemáticas. Por lo tanto, y aunque me haya empecinado en ver en Darling Companion vestigios de The Big Chill y de Mumford (mi favorita personal), lo cierto es que estamos ante una fotocopia de una comedia romántica de Nancy Meyers, lo cual ya es decepcionante a priori. El componente romántico, sin embargo, no se gesta entre una pareja (si bien hay alusiones a cómo le pesa a un matrimonio el paso del tiempo) sino entre un perro y su dueña. Beth (Diane Keaton) rescata a un can herido en una autopista, en consecuencia lo bautiza como Freeway y lo adopta como forma de suplir la ausencia generada por el síndrome del nido vacío. Un año después, su marido Joseph (Kevin Kline) se distrae en un paseo con el perro y éste se pierde en las Montañas Rocosas. Esto deriva en que tanto la pareja (que se resiente aún más luego del traspié del marido) como sus familiares (interpretados por Richard Jenkins, Mark Duplass y Dianne Wiest) pasen dos horas de película buscando al perro en cuestión. Todo el ingenio que condujo a Kasdan a escribir clásicos como The Empire Strikes Back y Raiders of the Lost Ark acá se evapora cuando nos entrega frases como “el amor es el amor, no importa que sea un perro o una persona” o cuando introduce una secuencia hipotética animada que nos muestra lo que podría estar sucediendo con el perro perdido mientras su familia colisiona por su ausencia. No hay un solo momento del film – con excepción de algunos intercambios entre Jenkins y Duplass – que resulte genuino y cuesta entender qué motivó al elenco (del que también forman parte Sam Shepard y Elisabeth Moss) a sumarse a una película que intenta hablar de la vejez con nulo éxito (Land Ho! de Aaron Katz sería su contracara). Cuando en un film el destino de un perro adorable deja de importarnos, sabemos que estamos en problemas. De eso – entre tantas cosas – adolece Darling Companion. ♦  

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► [TRAILER] Las penosas imágenes de Darling Companion:

DARLING COMPANION trailer from minneapolis on Vimeo.

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¡BUEN MARTES PARA TODA LA MUCHACHADA! Hoy la consigna es simplemente la de mencionar malas películas de buenos actores (o las clásicas películas “para pagar las cuentas”); espero que se arme un interesante debate; por lo pronto, nos reencontramos mañana con el post de Lilting y amores trágicos e imposibles del cine; ¡que tengan un buen martes y que arranque la charla! ¡los leo, como siempre!

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El post de los fails

La pregunta que disparó este post fue la siguiente: ¿es posible que un buen actor tenga una mala interpretación en su haber? Y no me estoy refiriendo a un caso ya abordado en otra oportunidad (buenos actores en pobres películas) sino al hecho de ver a alguien talentoso dando muy poco de sí. Me cuesta responder afirmativamente (o al menos, de manera tajante) cuando se trata de Diane Keaton, pero ¡Porque lo digo yo! para mí representa un fail por partida doble. Por un lado, porque también responde otra pregunta (¿puede un director decente hacer una mala película?) en relación a Michael Lehmann y su transmutación de conocedor del timming cómico y los ribetes metatextuales (La verdad acerca de perros y gatos como el ejemplo a citar) a la pereza absoluta y carencia de virtuosismo. Por el otro, porque la encuentra a Keaton en un personaje que pretende oscilar entre lo tierno y lo exasperante, para caer de lleno en lo segundo. Toda esa capacidad de la actriz para volver adorable a un papel plagado de manías, neurosis y salidas intempestivas en esta película está ausente, ya que Keaton se va al polo opuesto, como si por el hecho de sobreactuar, paradójicamente, hubiese apagado su encanto de manera instantánea.

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► [TRAILER] Algunas imágenes de ¡Porque lo digo yo!:

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► [GALERÍA] Buenos intérpretes actuando…no tan bien:

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Este martes, dos consignas: 1. ¿Qué actores talentosos han dado interpretaciones pobres en algunas películas?; 2. Por otro lado, ¿a cuáles consideran invictos de malas actuaciones/de fails? es decir, ¿cuáles serían los “intocables”?; como siempre, dejen sus aportes que los leo, a pesar de que vengo teniendo unos días complicados; ¡buen martes para todos!

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El mejor papel de…Diane Keaton

“I feel life is divided up into the horrible and the miserable” - Annie Hall

Intentar elegir el mejor papel de Diane Keaton generó, a su vez, el bucear por personajes que se hayan apartado de sus duplas con Woody Allen. Pero me fue imposible. Todo lo que haría ella después, todas esas (anti)heroínas de pantalón, corbata, camisa y cuellos tortuga (ver Alguien tiene que ceder para el caso) tienen su génesis en el cine de Woody. Así fue cómo no pude desviarme mucho y así fue cómo llegué a Annie Hall, una de las comedias románticas que marcaron mi adolescencia, tanto porque mi devoción por las historias de amor realistas/pesimistas se inició ahí como por el hecho de ver a Keaton desplegar su carisma y construir, a su modo, a esa Annie tan fuertemente marcada por las obsesiones de Allen pero a la vez tan personal, la consecuencia de una actuación que combina neurosis y encanto como pocas. Ella es Annie Hall. Película y personaje. Desde el modo en que sonríe y dice “La-De-Dah” hasta cómo se mueve con su raqueta y su pelo cubierto por un sombrero. Como mencioné anteriormente, lo mejor de Keaton es su naturalidad anti-heroica, esa que se desprende solo de las mujeres que pueden resignificar toda una historia y que, como dice Alvy Singer en el film, de algún modo nos hacen sentir afortunados de ser miserables, porque eso implica observarlas, con fascinación y placer, desde un alto pedestal.

Les dejo esta genial escena de Annie Hall:

¿Cuál les parece la mejor interpretación de Diane Keaton? Como siempre, propongan un actor o actriz para futuros posts de viernes; ¡Espero sus comentarios! ¡Buen Finde!

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La escena del día: Annie Hall

NOTA

“Love is too weak a word for what I feel – I luuurve you, you know, I loave you, I luff you, two F’s, yes I have to invent, of course” – Alvy Singer

* Película propuesta por: Orson y Mariano106

En la escena del día de la semana pasada, muchos recordarnos a otro WA que no era precisamente Wes Anderson sino el grande de Woody Allen. Orson y Mariano, particularmente, mencionaron Annie Hall y me empujaron a rever esta obra maestra de los 70, mi película favorita del hombre de los anteojos, junto a Hannah y sus hermanas. Sobre esta película protagonizada por Barbara Hershey y Michael Caine, Woody dijo: “El escenario de la comedia se desplazó del exterior hacia el interior. Ya no consideramos divertido ver cómo un conductor se le escapa la rueda carretera abajo cuando está a punto de cambiarla. Lo que sí encontramos divertido es ver cómo sufre un individuo porque se ha enamorado de la hermana de su mujer”.

Esta declaración es aplicable, en cierto punto, a la transición que sufrió su cine de La última noche de Boris Grushenko a Annie Hall. Como dice el propio Woody, el slapstick deja de ser primordial, lo exterior ya no es tan vital como lo que les sucede a los personaje internamente. La comicidad deja de ser deudora de Groucho Marx, y Woody comienza a delinear su propio tipo de “comedia romántica” y su visión de las relaciones humanas porque, justamente, sus personajes se vuelven más humanos.

Annie Hall es brillante en cuanto a diálogos, Alvy Singer probablemente sea el mejor exponente de los alter-egos rebosantes de ingenio del director, y qué decir de Diane Keaton y esa belleza intelectual, esa postura, esa ropa. Hace poco leí que Alvy y Annie son los hipsters originales. Quizás haya algo de cierto en eso. La escena de hoy es el final, cuando ambos se reencuentran después de idas y vueltas. Allen la concluye con su habitual voz en off y con su habitual sabiduría para, analogía mediante, hablar sobre el amor. Esa pena tan placentera. Eso que nos atormenta pero que, siempre, terminamos necesitando.

Aclaración: como algunas escenas no se consiguen subtituladas, debo subir el video en idioma original. Espero que eso no les impida sumar propuestas. Si consiguen videos subtitulados, bienvenidos sean. Gracias a todos.

(PARÉNTESIS): EL BLOG SE TOMARÁ UNA SEMANA DE DESCANSO PORQUE SU AUTORA, PARA QUÉ MENTIR, NECESITA DE UN DESCANSO TAMBIÉN. QUEDA ESTE POST Y LOS ANTERIORES ABIERTOS PARA QUE SIGAN APORTANDO MÁS COMENTARIOS. ¡NOS VEMOS A LA VUELTA!

¿Cuál es tu despedida favorita del cine? ¿Y la etapa que más te gusta del cine de Allen?