El perfecto sentido

Hoy en Cinescalas escribe: Soledad Lamacchia

¿Existe un sentido perfecto? ¿Cuál es, entre los cinco, ese que desearíamos no perder jamás?

Sentir es un verbo que puede resultar difícil de definir en el lenguaje cotidiano. Sentimos con el cuerpo aquellas cosas que olemos, degustamos, oímos, vemos y tocamos y con ese mismo cuerpo sentimos alegría, pena, amor, odio, orgullo, empatía.

Leí una vez que nuestra memoria es capaz de retener cerca de 10.000 aromas diferentes y que casi un 75% de nuestras emociones están influenciadas por el olfato. Tal vez por esta teoría es que Perfect Sense comienza como lo hace: En el mundo, por causas desconocidas, las personas pierden el olfato. ¿Qué relaciona a los casos entre sí? Nada asociado a una dolencia física, sólo tienen algo en común: antes de este Síndrome Olfativo Severo (S.O.S) los afectados sufren abrumadores ataques de melancolía: extrañan amores que creían olvidados, buscan seres queridos perdidos, se sienten vacíos y, casi como una respuesta inmediata a esa pena insoportable, el olfato desaparece tal vez intentando llevarse consigo los recuerdos encadenados a el.

Ante este escenario están parados Michael y Susan. Michael (Ewan McGregor) es un chef que huye de cualquier relación sentimental y que no puede, literalmente, dormir con la mujer con la que acaba de tener sexo. Susan (Eva Green) es una epidemióloga que viene de una relación frustrada pero que aún tiene la esperanza del amor. La atracción nace por casualidad: Michael es chef en un restaurant. La ventana alta de la casa de Susan, en la que fuma, da a la parte trasera del restaurant donde Michael trabaja. Él le pide un cigarrillo. Ella se lo arroja por la ventana. Él se ofrece a cocinarle. Le prepara un pescado que lleva a Susan a recordar a su padre fallecido, recuerdo que le dispara esa melancolía abrumadora que desencadena en la pérdida del olfato. Esa noche Michael la acompaña a su casa. Duermen abrazados. Michael siente el pecho oprimido, un llanto incontrolable y pierde el olfato. Aparecen así las primeras rajaduras en los cascarones dentro de los cuales cada uno escogió vivir para refugiarse de su pasado.

Mirá imágenes de Perfect Sense:

Los días pasan. El mundo se readapta a esta nueva forma de vivir sin oler, sin “sentir” y cuando todo parece normalizarse, sin aviso, inexplicables ataques de paranoia y angustia afectan a las personas y luego de voraces ataques de hambre el sentido del gusto desaparece. La pérdida del olfato y el gusto son sólo el comienzo de una enfermedad que comienza a anular cada uno de los sentidos pero que lleva al límite todo tipo de emociones y sentimientos. En medio de esta inexplicable pandemia, Susan y Michael se encuentran. Ambos tienen los sentidos y los sentimientos atrofiados, pero la necesidad del uno por el otro se intensifica ante la pérdida. Son ellos, junto con el monocorde y carente de emoción monólogo de Susan, el hilo conductor de la trama. Es a través de su relación que veremos cómo reacciona el ser humano ante un mundo caótico. Mención aparte para las perturbadoras imágenes que acompañan la historia. Son ellas, junto con momentos de silencio absoluto, las que terminan de dar fuerza al relato.

Me fue imposible no asociar esta película con el Ensayo sobre la ceguera de Saramago y esa vuelta del hombre a su forma más primitiva; pero, a diferencia de la novela de Saramago, el mundo de Perfect Sense queda sumido entre sentidos perdidos y sensaciones olvidadas y bajo estas nuevas condiciones las personas resurgen de dos maneras: dejándose llevar por el caos de la pérdida o descubriendo a través de algo inmune, un sentido perfecto, una nueva manera de conectarse.

“People prepare for the worst, but hope for the best”

Un detalle final me llamó la atención: Perfect Sense puede llegar al espectador en diferentes niveles. Estarán quienes la verán como una película más de ciencia ficción donde una enfermedad desconocida ataca a la humanidad y estaremos los que, por alguna razón, vimos más allá de la ficción, los que vimos un “Dios no da más de lo que puedas soportar” o un “cuando se cierra una puerta se abre una ventana” para los más ateos. Porque esto es lo que en el fondo parece querer gritarnos la película: ante las realidades que imaginamos más perturbadoras e increíbles, somos capaces de adaptarnos y, lo más importante, somos capaces de seguir adelante.

Por Soledad Lamacchia

¿Vieron Perfect Sense? ¿Qué les pareció? Los invito a responder la pregunta inicial de Sole: ¿Existe un sentido perfecto? ¿De cuál no podrían prescindir? ¡Dejen sus comentarios! Para escribir en Cinescalas solo deben mandar sus notas a milyyorke@gmail.com

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OFF TOPIC: Aprovecho esta nota para desearle un Muy Feliz Cumpleaños a la autora de la misma; ¡que pases un hermoso día, Sole! Saludos al resto ;)

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